Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 44

—¿Por qué no puedes hablar? Dilo directamente. No soy el tipo de hombre que se obsesiona con el pasado.

—…

«¿Qué obsesión ni qué nada? ¡Ni siquiera tenemos esa clase de relación!»

Pero si lo decía… ¿acaso ese maldito leopardo negro se enfadaría? Tragué saliva nervioso.  

—Entonces… ¿antes de mí… has besado a otro? ¿O no?

Quise creer que era solo mi imaginación, pero su voz sonaba peligrosamente baja.  

—Probablemente no…

Respondí evasivo, sin mucha seguridad. La voz de Chase se oscureció aún más.  

—¿“Probablemente no”? ¿O sea que sí?

—Quiero decir… que no… ¿no?

«¡Yo también quiero saberlo con certeza!»

¿Acaso Leoruca de Kaisa había sido tan libertino en su adolescencia como para haber besado —o incluso hecho cosas más allá de eso— a alguien? El autor de “El Heredero de Artheon” no había detallado tanto el pasado amoroso de un villano secundario, así que no tenía forma de saberlo.  

Pero, incluso si confesara mi ignorancia, dudaba que el leopardo negro —con los ojos ya medio enloquecidos— se retiraría tan fácil. Así que, sin alternativa, apuñalé por otro lado:  

—¿Estás celoso? 

—¿Qué? 

La boca de Chase se abrió de golpe. 

«Sí, ¿verdad que es sorprendente escuchar algo así?»

Hasta yo mismo estaba impactado por mis propias palabras. Pero, ya que había desenvainado la espada, estaba decidido a blandirla sin cuidado para evitarlo:  

—¿Te dan celos? ¿No te gusta que haya besado a otros?

—¿Te has vuelto loco, cachorro?

—¿O sea que te gusto?

—¿Qué? ¡Cómo vas a gustarme!

—¿Entonces no te gusto?

—¡¿Por qué iba a importarme?! ¡No tiene nada que ver conmigo!

—¿Qué quieres que haga entonces?

—¿Qué va a ser? No me importa en absoluto. ¿No te vas a apartar?

Encogiéndome de hombros, di un paso atrás. Chase suspiró y se secó el sudor frío de su frente. Debería haberme callado desde el principio. No podía creer el lío en que me había metido solo por sugerir un beso.  

—Si desde el principio te hubieras portado bien, no estaríamos así. ¿No dijiste que lo harías por mí?  

—Eso parece, pero resulta que eres un cachorro astuto, ¿eh?

—¿Qué? ¿Qué cachorro astuto? ¡No existen!

—Pues aquí tienes uno.

Sus dedos, que me pellizcaban suavemente la mejilla, finalmente se suavizaron. Su rostro hermoso, con una sonrisa ligera, se acercó de pronto al mío.  

Con sus mejillas entre mis manos, las apreté como si fueran masa de arroz glutinoso mientras le explicaba con tono persuasivo. La suavidad de su piel, como un pastelillo pegajoso, era agradable al tacto.  

—No es que sea astuto… es solo que lo hacemos por tus náuseas. ¿Crees que yo quiero hacer esto? En serio, ¿eh? 

—Ah, ¿en serio?

—Parece que solo me engañas.

—Contigo, parece que solo me han engañado.

—No digas tonterías. 

Sin darme cuenta, sonreí al ver la comisura de sus labios levantarse, hasta que nuestras miradas se encontraron. Sus ojos, iluminados por la luz del sol que entraba por la ventana, brillaban intensamente.  

En el momento en que me enfrenté a esa mirada clara y penetrante, algo dentro de mi pecho latió con fuerza. Era un sentimiento extraño.  

El ambiente, que hasta hace un momento había sido de bromas tontas, de repente se agrietó. La mirada de Chase, que había estado en mis ojos, se deslizó lentamente hacia abajo.  

—Entonces, lo que dices es…

Su voz grave era un poco más baja de lo habitual, ligeramente ronca. Se inclinó lentamente hacia mí, y su aliento cálido rozó mi frente.  

Primero sentí el suave contacto en mi frente redonda, luego en la nariz respingada y, finalmente, en mis labios. Era un beso suave y húmedo, como si una pluma de pájaro me hiciera cosquillas.  

—¿Esto es… lo que quieres hacer?

Su voz entre risas sonaba como una brisa primaveral, dulce y juguetona.

Cerré los ojos con fuerza, incapaz de soportar ese tono mitad descarado, mitad tierno, que me hacía dudar si era un leopardo negro o un zorro astuto. Pero mis dedos seguían aferrados con fuerza al borde de su suéter, arrugándolo sin piedad. Sin embargo…  

—Esto es solo un besito.

Lo que el doctor había sugerido probablemente no era algo tan simple. Había mencionado “relaciones”, y aunque no llegáramos a eso, ¿de qué serviría un beso de pajarito como si fuéramos niños? No era que yo quisiera hacerlo, claro…  

—No esto… sino… 

—¿Entonces qué?

La voz de Chase se volvió más densa. No sabía si era mi imaginación, pero detrás de esa risa, parecía haber algo más… algo ardiente.  

—Mmm…  

—¿Eh? Vamos, cachorro, dilo.

—¿Decir qué? No hay nada que decir…

—Si lo dices, quizá lo haga. ¿Qué más quieres?

«¿En serio, este tipo?»

Incluso con la mente medio nublada, al notar ese tono burlón, empecé a irritarme. «¿Acaso crees que no me atreveré? ¿O solo quiere burlarse de mí? ¿O será que él es quien quiere hacerlo?»

No importaba cuál fuera la razón, no iba a dejarme manipular.  

Abruptamente, abrí bien los párpados, que antes estaban medio cerrados, y extendí el brazo hacia Chase. Su rostro, que antes sonreía juguetonamente, mostró una expresión de confusión.  

Agarré su cuello con fuerza y lo jalé hacia mí. Su cara de sorpresa se transformó en shock al instante. Chase, con los ojos bien abiertos, fue arrastrado hacia mí sin resistencia.  

—¿Hacerlo por mí? No lo necesito. Yo mismo puedo hacerlo.

—¿Bapoori?

—Mejor cierra los ojos.

—Cachorro… ¿de dónde sacaste tanta audacia de repente?

El murmullo de Chase se desvaneció rozando mi oreja. Me levanté de puntillas y devoré sus labios sin piedad.

*Eliza: esta novela no es +19 T-T

 

Era el primer contacto desde aquel día confuso cuando recién llegué a este cuerpo, y sus labios sabían dulces como un caramelo de fresa ácida.  

Aunque arremetí con fiereza como si quisiera morder los labios, al tocarlos, todo mi cuerpo tembló como si me hubieran electrocutado.  

—Mmm… ah…

—Aaah…

Gemidos incontrolables se filtraron entre nuestros labios. Aun así, intentando recuperar la compostura, me abrí paso precipitadamente dentro de su boca. Cuando chupé su lengua gruesa, se escuchó un sonido húmedo vergonzosamente audible. La saliva se desbordó, acumulándose en su barbilla antes de caer en gotas gruesas.  

—Espera, tú…

—Solo abre la boca y… quédate quieto… ah…

Chase, que había intentado moverse débilmente tratando de resistirse, se detuvo abruptamente al oír mis palabras. De pronto, noté que sus pupilas brillaban de manera peculiar.  

—Tú empezaste esto.

—¿Eh…?  

«¿De qué está hablando ahora?»

En el momento en que incliné la cabeza confundido, sus brazos se cerraron alrededor de mi cintura con fuerza.  

Mi cuerpo fue levantado de golpe, y en el susto, agarré su nuca con fuerza.  

—¡¿Qué haces?!

—Abre la boca y quédate quieto.

—Aaah… 

Su voz, devolviéndome mis propias palabras, ahora sonaba llena de seguridad. Pero su aliento seguía caliente, y su respiración se volvía cada vez más áspera.  

—Ah… hngh…

—Mmm…

Nuestros labios se encontraron nuevamente con ferocidad. La única diferencia esta vez era que, en lugar de devorarlo yo, era Chase quien me consumía por completo. Sus labios húmedos succionaron los míos sin dejarme respirar. No tuve más remedio que aferrarme a él sin pensar, gimiendo sin control.  

Aunque solo nuestros labios se tocaban, todo mi cuerpo ardía y hormigueaba. Un escalofrío eléctrico recorrió mi espina dorsal. El intenso aroma a cerezo inundó la habitación. La lengua de Chase, que invadía mi boca sin piedad, estaba terriblemente caliente y dulce.  

Quería estar más cerca. Solo un poco más.

Así que apreté los brazos alrededor de su cuello. Él se dejó llevar fácilmente, inclinando la cabeza con satisfacción mientras yo abría más la boca. Chase, como si hubiera estado esperando, volvió a chupar mis labios y luego mi lengua. Cada lugar donde su piel húmeda rozaba ardía como si me hubieran quemado.  

—Ah… hngh…  

El dulce y embriagador aroma del leopardo negro me aplastó con su fuerza abrumadora. Mi cuerpo, completamente alborotado, no pudo resistir el estímulo de su esencia y dejó al descubierto mis orejas y cola. Una risa baja resonó cerca de mi oído. Sentí mi cola esponjosa y redonda siendo agarrada con fuerza por su mano grande.  

—¿Por qué tiemblas tanto?

—Aaah… no lo hagas… 

Mi cuerpo, que había estado tenso y tembloroso, de repente perdió todas sus fuerzas. Justo cuando estaba a punto de derrumbarme, sus brazos firmes me atraparon rápidamente. Apoyé mi mejilla contra su pecho robusto y me dejé caer. Una voz débil escapó de mis labios:

—¿Qué es esto…? 

—Algo más que un beso.  

—¿Quién lo hace así…?  

—¿”Así” cómo?  

Así… ¿cómo explicar algo tan intenso que me hace perder la cabeza y casi llorar? ¿No decías que era tu primera vez? ¿Que no habías estado con nadie más? ¿Entonces cómo puede ser esto posible?  

—Es… increíble…



TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 43

    Next Post

  • CAPÍTULO 45
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks