Capítulo 20
Chase era tan alto que incluso su chaqueta era enorme, con bolsillos igualmente espaciosos. No es que yo sea tan pequeño como para caber en uno de ellos. Pero al parecer, el compañero que lo saludó tenía otra opinión. Desde dentro del bolsillo, escuché una voz curiosamente insistente:
—Sigue moviéndose… ¿Es un hámster?
[«¡¿Un hámster?! ¡Soy como diez veces más grande que uno de esos!»]
Intenté salir para aclarar que era un cachorro, pero una mano grande me aplastó la cabeza antes de lograrlo. El maldito leopardo ya había notado mis intenciones y me bloqueó.
—No es eso, Héctor. No le prestes atención.
—¿Qué es entonces? ¿En serio no es un hámster?
—No… Es un perro pero…
—¿Un perro tan pequeño? ¡Debe ser adorable! El bolsillo parece estrecho, ¿no sería mejor sacarlo?
—No hace falta. Aquí está… cómodo.
¡Cómodo nada! Escuchar esa conversación desde el bolsillo me indignó tanto que no pude quedarme quieto.
[«¿Qué? ¡¿Me llamó perro de bolsillo?!»]
Me obligó a entrar aquí diciendo que los perros no podían entrar al salón del club. ¡Todo era mentira!
¡GUAU!
—Te dije que te calles.
¡GRRR!
[—¡No! ¡Déjame salir!]
—Si sales, volverás a comportarte como un loco. Quédate quieto.
¡GUAU-GUAU! ¡GUAU!
[—¿Cuándo me he comportado como un loco? ¿Por qué no me dejas salir? ¿Te avergüenzo?]
—¡Claro que me avergüenzas! ¿Acaso no te…? ¡Oye, cachorro! ¡cachorro!
¡GUAU-GUAU!
Aproveché que Chase estaba distraído con el alboroto y salí rápidamente del bolsillo. Si era el club al que Leoruca también pertenecía, tenía curiosidad por ver el lugar y a la gente. ¿No debería familiarizarme con sus caras ahora para poder saludarlos después en forma humana? ¡Ese maldito leopardo negro no tenía ni pizca de consideración.
¡GRRR…! ¡GUAU!
Salté ágilmente sobre la mesa, erizando la cola y gruñendo hacia Chase. Él, con expresión exasperada, abrió la boca para hablar, pero la voz vino desde atrás de su cabeza:
—¡Ay, qué tierno! ¿Por qué intentabas esconderlo, Chase?
—¿Qué es esto? ¡Qué lindo! ¿Es tu cachorro, Sunbae?
—¿Este tipo criando un cachorro del tamaño de un grano de arroz? Oye, ¿de quién lo robaste?
—¿Robar esta molestia? Llévatelo tú, si quieres.
—Si es adorable, ¿por qué lo tratas así? Ven aquí, granito de arroz, ven con este Hyung.
[«¿Qué? ¿”Granito de arroz”? ¿Alguna vez has visto un grano de arroz tan grande como yo?»]
Parece que los amigos de Chase son tan insufribles como él. Varios se amontonaron a mi alrededor, parloteando sin parar, y cada palabra que decían me irritaba. Así que, apoyándome en mis cuatro patas, les lancé una mirada feroz y mostré los colmillos.
Desde arriba, surgieron exclamaciones:
—¡Oh, qué cachorro tan valiente!
—Mira, hasta sus dientes son redonditos… ¡Y sus ojos también son redondos!
—Chase, ¿cuántos años tiene? Parece un bebé.
Héctor, el primero que había hablado, sonrió mientras preguntaba. El malhumorado leopardo negro giró la cabeza con un gruñido:
—¿Bebé?, qué dices.
¡GRRRR!
[—¡Si apenas tengo 20 años, sigo siendo un bebé!]
Golpeé la mesa con las patas delanteras en protesta, y Chase me miró de reojo. Sus oscuras pupilas brillaron con ferocidad.
HIP…
[«Pensándolo bien, quizás ya soy grande. Con 20 años soy un adulto, ¿no?…»]
—Basta ya. Siéntense todos. Terminemos la reunión rápido.
Chase me agarró por el pellejo del cuello y me sentó sobre sus rodillas mientras hablaba. Los demás se agruparon alrededor, charlando animadamente.
—Oye, ¿ya llegaron todos los miembros del comité? Ah no, ¿dónde está ese irrespetuoso de primer año?
—¿Quién…? Ah, ¿ese mocoso insufrible?
—Sí. Últimamente no se le ve. Oye Chase, ¿no has sabido nada de él?
—¿Por qué me preguntan a mí? No sé.
—Pero si se unió al comité porque seguía al Sunbae Chase, ¿no?
—Dejémoslo, como Chase ha estado ocupado y no viene, ese ni asoma la nariz.
[«¡Están hablando de mí! Bueno, técnicamente del Leoruca antes de que yo lo poseyera, pero igual se sentía feo que lo insultaran así»]
Lo que más me molestó fue que Chase, de quien esperaba apoyo, fingió no conocerlo. Una traición. Puse rígidas mis cuatro patitas y comencé a temblar de indignación.
Al notarlo, Chase me miró fijamente y me dio un golpecito en la nariz con el dedo.
¡GUAU!
—Cállate. ¿No ves que estamos en una reunión?
[—¡Si más bien están chismeando!]
Cuando gruñí para protestar, Chase se encogió de hombros. Entonces alguien comentó asombrado:
—¿Entiende cuando le hablas así? Debe ser un cachorro muy listo.
—No tanto. Parece inteligente, pero en realidad es medio tonto.
¡GUAU-GUAU!
[«¿Qué? ¿Ahora me apuñalan por la espalda?»]
Intenté golpear el pecho de Chase con mis patitas delanteras, pero mis cortas extremidades solo alcanzaron su abdomen. Los abdominales duros que sentí bajo su delgado suéter me enfurecieron aún más. ¡Probablemente me lastimaré más yo que a él!
—Deja de tocarme, me haces cosquillas, cachorro.
—…
Me desanimé un poco y bajé las patitas con gesto brusco.
—Como los finales terminan pronto y se acerca fin de año, organicemos primero la cena de despedida. Los sunbaes graduados están ocupados, hay que avisarles con tiempo, Remy.
—Sí. Dividiré la lista para contactarlos.
El primer estudiante que me había hablado, Héctor, parecía ser el Presidente del Club. Cuando tomó la palabra, por fin, tras 30 minutos en la sala, surgió un tema de discusión serio. Aunque solo se trataba de preparar una fiesta, todos se pusieron atentos cuando Remy, aparentemente el más joven, respondió de inmediato.
—¿Cómo organizamos el programa? Taylor, ¿no sería bueno que presentes tu propuesta de negocio esta vez? Vendrán muchos Seniors, quizá consigamos inversionistas.
Héctor miró entonces a Taylor, sentado junto a Chase. Taylor, que no había parado de burlarse llamándome “grano de arroz”, parecía de natural franco y extrovertido, pero al verse puesto en el centro, frunció el ceño con incomodidad:
—Es que… el proyecto aún está verde. El desarrollo va lento.
Chase, que hasta entonces no había dejado de manosear mis patitas para molestarme, intervino abruptamente:
—¿Y cuándo dejará de estar “verde”?
—Este mocoso… Oye, ¿tú qué sabes para meterte?
—Es que parece que solo se la pasan desarrollando eternamente.
—¿Crees que un robot con IA se hace de la noche a la mañana?
—Sabes que los proyectos de los clubes de ingeniería ya están en fase comercial, ¿no?
—¡Eso son robots de diagnóstico! Este es para cirugía, requiere mucha más precisión. ¿Por qué no vienes a ayudar en vez de opinar?
Taylor y Chase, al parecer, no se llevaban bien, y llevaban rato discutiendo. Yo los miraba alternativamente, parpadeando con curiosidad. El club de Chase era una asociación de emprendimiento, y como muchos de sus miembros aparecían en la novela, esta reunión tenía cierta importancia.
Héctor, Taylor y Remy, todos presentes ahora, eran personajes mencionados varias veces en la trama. El nombre de Taylor me sonaba especialmente familiar, pero ¿qué papel tenía exactamente?
—Dicen que el Senior Blake volvió al país. ¿Le avisamos para que venga?
Ignorando la disputa entre Taylor y Chase, Remy, que revisaba la lista de graduados, habló con Héctor. Chase, dejando de lado a Taylor, inclinó la cabeza hacia Remy y preguntó:
—¿Quién es ese?
—¿No conoces al Senior Blake? Ah, claro, tú estabas de permiso cuando él era activo. Fue Presidente del Club, ahora es actor.
—¿Actor? ¿Un Senior de nuestro club?
—Ah, es que originalmente estaba en el equipo de investigación con el Senior Taylor —explicó Remy—, pero era tan guapo que lo descubrieron para un casting y cambió de carrera de un momento a otro. Ha estado en el extranjero filmando hasta ahora.
—Qué bien. ¿Así que ha vuelto definitivamente? —Héctor asintió—. Si el Senior Blake confirma su asistencia, vendrán muchos más Seniors. Avísale, Remy.
—¡Sí! Ese Hyung siempre trae a todos detrás —añadió Taylor, repentinamente animado—. ¿Cuándo llegó?
—Hace unos días.
El rostro de Héctor se iluminó al asentir. Hasta Taylor, que parecía de carácter difícil, mostraba entusiasmo. Era evidente que Blake era un Senior muy querido. Chase, por su parte, solo murmuró un “Qué bien” antes de pasar a revisar otra lista. La reunión continuó sin mayores incidentes.
Pero algo me inquietaba. “Senior Blake”, Un nombre que me resultaba vagamente familiar pero que, instintivamente, me producía un mal presentimiento. Podría ser un personaje importante en la novela. Si lo recuerdo, seguro que lo es.
[—Pero… ¿quién era exactamente?] —murmuré para mis adentros con las orejas caídas mientras intentaba hurgar en mis recuerdos.

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA