Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 21

—Oye, cachorro. Ya llegamos, así que despierta.

ZZZ… MMM…

—Esto es ridículo. ¿Ahora soy tu cargador? ¿Tengo que llevarte en brazos como un príncipe?

MMMF…

—¿No piensas despertarte?

Las persistentes manos que me jalaban las orejas y me hacían cosquillas eran insoportables. Sacudí la cabeza para librarme de ellas y, buscando calor, me arrastré hacia el pecho de Chase. Se escuchó el chasquido de lengua del mayordomo.  

—Déjalo, Chase. Es su primer día de vuelta en la universidad, el joven amo debe estar cansado.

—¿Cansado de qué? Ni fue a clases y solo estuvo un rato en la reunión del club. ¡Incluso así, fue todo el tiempo como cachorro! ¿Y ahora sigue así?

—¿En serio? Eso sí es raro. ¿Acaso duerme todo el día como alguien embarazado? 

—…

—¿Chase? ¿Qué pasa? ¿Acaso hay algo de lo que debas preocuparte?

—No. Nada de qué preocuparse.

Hasta medio dormido, me reí al escuchar la voz tensa de Chase. Parecía que el mayordomo lo había pillado. Aunque parece un oso torpe, en realidad es un oso con una perspicacia fuera de lo común.

Claro, el mayordomo sabía lo de esa noche que pasamos juntos, y además yo me escapé abruptamente de la Mansión Kaisa para quedarme en casa de Chase. Era lógico que lo sospechara.

Pero, pensándolo bien, [«¿por qué no hace nada? ¡mayordomo, él me dejó embarazado! ¡A su propio cachorro dorado!»]

—Si no hay nada de qué preocuparse, entren rápido. Hace frío, no es bueno quedarse mucho tiempo al aire libre.

—¿Eh? S-sí…

[«¿Así nada más lo deja ir? ¿Ni siquiera lo agarra del cuello?»]

En el fondo, esperaba que el mayordomo le diera una paliza a Chase, pero que lo dejara ir tan fácilmente. La traición me hizo temblar tanto que el sueño se esfumó al instante.

Asomé la cabeza entre los pliegues del abrigo de Chase y clavé la mirada en el mayordomo, sentado al volante. A través del retrovisor, el me miró y esbozó una sonrisa burlona.  

—¿O debería entrar un momento? Tengo algo que decir.

—¿Algo… que decir? —preguntó Chase, incómodo.  

[«¡Ves! ¡El mayordomo no me defrauda!»]

—¡GUAU! —ladré triunfante, mirando a Chase con arrogancia.  

Los ojos de Chase se afilaron al instante, pero, quizás intimidado por el mayordomo, se mordió el labio inferior y desvió la mirada. Al menos sabe la gravedad de sus pecados.

Una vez dentro de casa, me relajé tanto que pude recuperar mi forma humana rápidamente. Supongo que ya me he acostumbrado a este lugar. Pero la reacción del mayordomo, que entró con paso firme y se dejó caer en el sofá, me tomó por sorpresa.  

—Joven amo, ¿no sería mejor informar al Vicepresidente? Al final, se enterará de todos modos. Al menos así podríamos conseguir apoyo.

—¿Para eso quería hablar?

—¿Qué más habría?  

—¡Pero si él me…! ¡Usted ya sabe!

No pude pronunciar la palabra “embarazo” y me quejé evasivamente. El mayordomo suspiró y agitó sus gruesas manos.  

—Se necesitan dos palmas para hacer un aplauso. Además, ¿realmente puedes culpar solo a Chase?

—…

Tenía razón. Esa noche, yo fui quien drogó a Chase con un inductor en celo y lo provoque. Claramente, el principal culpable de esta situación era yo. ¿Pero tenía que ser tan justo? ¡Se supone que debe ponerse de mi lado sin cuestionar, es mi mayordomo!

Por puro reflejo, golpeé el suelo con la pata como solía hacer cuando era cachorro y, al darme cuenta de que ahora era humano, me ruboricé y grité aún más fuerte para disimular:  

—¡En cualquier caso, es un secreto para el Vicepresidente! ¡Quién sabe qué le haría a ese maldito leopardo negro!  

—Cachorro. ¿Cómo dijiste?  

—El… leopardo negro… Señor…

¿Era realmente importante si lo llamaba “maldito” o “Señor” en un momento como este? Quise protestar, pero la mirada feroz que Chase me lanzó a escondidas del mayordomo era tan intimidante que mi voz se apagó. Para Chase, al parecer, sí importaba.

El mayordomo continuó hablándome como si estuviera reprendiéndome:

—Joven amo, ya eres un adulto. Debes asumir la responsabilidad de tus actos.

—¿Responsabilidad…?

«¿Qué más responsabilidad podría asumir aquí? ¡Ya estaba asumiendo más que suficiente! ¿Acaso cree que es fácil calmar y consolar a Chase, que alterna entre náuseas y antojos sin parar?»

Incluso anoche, Chase se puso pálido y empezó a vomitar en cuanto me alejé un poco, así que tuve que rodar rápidamente hacia él y abrazarlo. 

«Pasé toda la noche abrazando a un enorme leopardo negro tan grande que ni siquiera cabía en mis brazos. ¡Hasta pensé que se me caerían los brazos! No deberías decir esas barbaridades como si no fuera asunto tuyo, ¡mayordomo!»

Pero, sin importar mi indignación interna, el  se volvió hacia Chase y presionó con calma:

—Eso aplica también para ti, Chase. ¿Asumirás tu responsabilidad, verdad?

Al decir eso, golpeó bruscamente la mesa auxiliar con su enorme puño. Chase se sobresaltó y de pronto se volvió sumiso.

—¿Eh? S-Sí, asumiré mi responsabilidad…

—¿Qué?

«¿Por qué está actuando así de repente? ¡Acordamos no echarnos la culpa! ¡Te dije que no era tu culpa! ¡Es la mía, solo mía!»

Me hervía la sangre al ver a Chase, paralizado y rígido, dejándose arrastrar por las palabras del mayordomo. Nunca pensé que un leopardo negro pudiera carecer tanto de carisma.

«¿Eres tan débil, eh? Si pelearas contra un oso pardo, ¿acaso perderías? Claro, esos puños gruesos y enormes del mayordomo parecían más grandes que el rostro pequeño de Chase.»

Pero las declaraciones explosivas del mayordomo no terminaron ahí.

—Entonces, ¿cuándo piensan celebrar la boda?

—E-Eso… lo decidirá Leoruca cuando él quiera.

—¿Boda? ¡¿Qué boda?!

—Si va a haber un bebé, deben casarse, joven amo. Y vivir felices para siempre.

—¿Para siempre…?

«¿Cómo puedes decir algo tan aterrador? ¿Para siempre? ¿Enredarme con el protagonista principal para siempre?» Pero ya no me quedaban energías para seguir hablando. Me consumí rápidamente, temblando y tratando de mediar entre ambos. ¿Cómo terminaron las cosas complicándose así de repente?

Me asusté de repente y miré furtivamente el lago fuera de la ventana. Al parecer, este no era el mejor lugar para vivir. «En cuanto anuncien el levantamiento de Garden City, nos mudamos de inmediato, Chase…»

✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧

Aunque enfaticé al menos diez veces que no tenía ninguna intención de casarme, el mayordomo no parecía convencido en absoluto. Logré calmarlo a duras penas y lo envié de vuelta a la Mansión Kaisa, pero quedé completamente agotado.  

Me desplomé en el sofá y miré de reojo a mi lado: Chase también estaba allí, con la mirada perdida en el vacío, completamente fuera de sí. El mayordomo lo había presionado… bastante.  

Sabía que, al enterarse del embarazo, el mayordomo reprendería al leopardo negro hasta hacerlo llorar. Pero nunca imaginé que lo reprendería hasta obligarlo a casarse. Al ver a Chase con las mejillas demacradas en tan poco tiempo, me dio un poco de lástima, así que me arrastré perezosamente y me acerqué a él.  

—¿Cachorrito? ¿No te alejas?  

Inmediatamente recibí una regañiza afilada. Por más que me preocupara por él, siempre era así. Pero, después de vivir con Chase, ya me había acostumbrado a su carácter espinoso. Hace un tiempo, me habría asustado y huido, pero ahora incluso tenía la confianza para tomar su mano primero.  

De todos modos, era cierto que debía cuidarlo, ya que su hermoso rostro estaba sufriendo por las náuseas. Aunque lo extraño era que el embarazado era yo.  

—Estás tenso por la reprimenda y se te revuelve el estómago, ¿verdad? ¿O no?  

—…

—¿Quieres que me aleje?  

—Quédate así un rato, entonces.  

«Podría haberse portado bien desde el principio. Pero nunca obedece sin poner resistencia.» Refunfuñé para mis adentros y apoyé la cabeza en su hombro. El calor que emanaba del cuerpo del leopardo negro era suave y reconfortante, hasta el punto de resultar adormecedor. Chase también pareció calmarse poco a poco, y su respiración se volvió más tranquila.  

Los cálidos rayos del sol invernal entraban por la ventana. Aprovechando el ambiente inusualmente agradable, solté algo que había estado evitando decir por miedo a su reacción.  

—Ah, sí. Y sobre el terreno en Garden City, investigué un poco y parece que podemos comprar bastante.  

De pronto, sentí que el aire sobre mi cabeza se helaba. Era como si el sol primaveral hubiera desaparecido en un instante.  

—…

—…

Tras un silencio cargado de tensión, Chase habló en voz baja:

—¿Ya lo investigaste?  

—¿Eh? S-sí…  

—Solo investigaste, ¿verdad? Aún no lo compraste.  

—Emm… sí…  

En realidad, ya había empezado a comprarlo. Con el mayordomo encargándose del proceso, en una semana, una parte considerable de Garden City sería mía. Sabía que Chase se opondría, por eso había hablado en secreto con el mayordomo, y aunque me daba un poco de miedo… al fin y al cabo, ¿realmente necesitaba su permiso?  



TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 20

    Next Post

  • CAPÍTULO 22
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks