Capítulo 16
—¿Sí, deberíamos hacerlo?
Como era de esperarse, ¿no sería mejor tenerlo? Respondí al instante y asentí con la cabeza. Pero en cuanto lo hice, la mirada de Chase se volvió afilada, y enseguida vino una queja cargada de molestia.
—¿Vas a tomar una decisión tan importante así, a la ligera? ¿Vas a seguir viviendo a la deriva? ¡De verdad que no tienes remedio!
Por mucho que yo viva “de cualquier manera”, que Chase me lo señale era otra cosa. Si ni siquiera iba a escucharme, ¿para qué me lo preguntó?
—¡Es que tengo una gran capacidad de adaptación!
—¡Eso solo significa que no piensas!
—¿Entonces me estás diciendo que no lo tenga? ¡¿Y tú?! ¿Cuánto has pensado en esto? —me exasperé, moviendo la cola con fuerza. Le grité— ¡No te preocupes! ¡Esto no será una carga para ti! ¡No tendrás que responsabilizarte de nada! ¡Lo criaré yo solo, en serio!
—¿Qué estás diciendo? ¿Cuándo dije que me iba a hacer cargo de ti? ¿Por qué exageras?
Chase frunció el ceño, negándo con la mano como si esa idea le pareciera absurda. ¿Y entonces para qué me proponía vivir juntos en medio de la calle? Lo miré con el ceño fruncido, apretando los puños con fuerza.
—¿Qué pasa entonces? ¿Qué es lo que quieres hacer? ¡Haz lo que se te dé la gana, entonces!
En el arrebato del momento, solté esas palabras llenas de arrogancia, pero de pronto me invadió el miedo. ¿Acaso Chase quería deshacerse del bebé? Hasta cinco minutos atrás, ni siquiera lo había asimilado, pero ahora que hablaba de “eliminarlo”, de repente sentí terror. Bueno, en realidad lo que más miedo me daba era la cirugía, pero también me aterraba pensar que el bebé que ya estaba dentro de mí desapareciera de repente.
«Dicen que está aquí. Aunque no puedo verlo…»
Con un poco de temor, cubrí mi vientre con ambas manos y observé la reacción de Chase. Entonces, Chase dejó escapar un largo suspiro y negó lentamente la cabeza.
—No se trata de lo que yo quiera. Tu opinión es primero. Yo solo te seguiré.
—¿En serio…?
—Sí. Solo te pido que lo pienses bien. Eres joven, y dado que el bebé es un leopardo negro, será una gran carga para tu cuerpo. Además, hacerse responsable de un hijo no es cualquier cosa.
«¿Qué pasa con esta respuesta tan madura?»
Esta actitud era diferente a la del Chase que conocía, así que me desconcertó un poco. Me sentí extraño, y aunque asentí con la cabeza, algo me parecía sospechoso. Dicen que cuando una persona empieza a hacer cosas que no solía hacer, es señal de que le ha llegado su hora. «Pero no puedes irte todavía. Tienes que trabajar como buey para mantener a este hijo…»
Pero al pensarlo mejor, tenía sentido. Incluso en la obra original, cuando Leoruca mintió sobre estar embarazado, Chase, aunque lo detestaba, estuvo dispuesto a asumir la responsabilidad en silencio. Parece que el sentido de la familia y la responsabilidad son bastante fuertes en él. No lo parecía, así que fue una sorpresa. Aturdido pero con cuidado, volví a preguntar.
—¿Entonces… lo tendremos?
—¿Qué parte no entendiste? No es que te esté diciendo que lo tengas, solo que lo pensemos.
—Ya lo pensé.
—¿Cómo? ¿Tan rápido?
Chase suspiró, exasperado, pero para mí, eso ya era haberlo pensado mucho. El hecho de que mi alma hubiera poseído este cuerpo no cambiaría mi personalidad, siempre he sido de aceptar las cosas como vienen y adaptarme a las circunstancias. ¿Qué más se podía hacer ahora?
—Bueno, conservalo. Haz lo que quieras.
Al final, Chase levantó las manos con una expresión de resignación. Sus ojos negros como la obsidiana reflejaron un destello de preocupación. Parecía que ahora tenía demasiado en qué pensar. Ya de por sí, con los vómitos y los antojos, debía estar sufriendo. Me dio un poco de lástima, así que le acaricié suavemente el hombro para calmarlo.
—No te preocupes. Yo me encargaré de conseguir el dinero para mantenerlo. ¡Solo confía en mí!
—…
Chase me miró fijamente con una mirada llena de escepticismo y luego giró la cabeza bruscamente. Su cola, suave como seda negra, se movió con un gesto brusco. Vaya ayuda mi consuelo. Pero tampoco era para tanto. Según lo que dijo el mayordomo, yo estaba en bancarrota, y Chase aún más. ¿De dónde íbamos a sacar dinero para criar a un bebé?
Al final, no habría más remedio que usar la Mansión Kaisa, por mucho que el mayordomo se opusiera. De repente, me sentí como un cabeza de familia con dos personas a su cargo, y los hombros me pesaban como si llevara una roca encima. Entonces, Chase me dio unos golpecitos en el hombro, que ahora estaba tenso y cargado.
—Oye, cachorro.
—No me llames así.
—Si no le digo cachorro a un cachorro, ¿entonces cómo quieres que te llame?
—¡Yo también tengo nombre, me llamo Leoruca!
—¿Estás loco? ¿Acaso somos tan cercanos como para llamarnos por el nombre?
«¿Acaso llamarse por el nombre significa ser íntimos?»
Me pareció tan absurdo que abrí los ojos de par en par y lo miré fijamente. Chase, que me observaba con intensidad, curvó suavemente las comisuras de sus ojos. Con esa sonrisa amable en su rostro de muñeco, parecía más radiante que el sol de primavera. Me quedé embobado contemplando su belleza perfecta, perdiendo el sentido por un momento. Un Chase sonriendo abiertamente era simplemente hermoso. Aunque la belleza está bien, pero…
—Cachorro. ¿No vas a relajar la mirada?
Entre su sonrisa encantadora, los colmillos de leopardo negro de Chase, brillaron por un instante. Bajé la vista rápidamente y protesté.
—¡Sí, la relajo!
¿Acaso me va a golpear solo por haberlo mirado mal? Sin darme cuenta, encogí los hombros y adopté una postura defensiva.
«¡Oye, ¡tengo a tu bebé dentro! ¡No lo olvides!»
—… ¿Qué haces?
—Nada, solo que…
Parece que no me va a pegar. Avergonzado, bajé los brazos con disimulo y esperé su reacción.
—¿Para qué me llamabas?
—Tenemos cosas que discutir.
—¿Qué cosas?
—Aunque decidas tener al bebé, ¿cómo piensas criarlo? Y además, qué vamos a hacer nosotros de ahora en adelante.
—¿Nosotros?
«¿Qué clase de “nosotros” somos?»
Pronto conocerás al protagonista principal y te enamorarás perdidamente. No puedes andar diciendo “nosotros” así como así «¡Ni se te ocurra hacer esto delante de Abel! Con lo problemático que eres, me preocupa que el protagonista te rechace de una patada.» Pero Chase, sin importarle mi opinión, seguía construyendo castillos en el aire.
—No tienes dinero y dijiste que vivir en la Mansión Kaisa es incómodo. Entonces quédate aquí por ahora. Yo me gradúo el próximo semestre, así que para cuando nazca el bebé, ya tendré trabajo. Entonces nos mudaremos y, antes de que se note demasiado, nos casaremos…
—¿Qué…? ¿Antes de que se note qué?
Mientras observaba pasmado la gran muralla de planes que Chase estaba construyendo, me sobresalté al escuchar esa palabra absurda que llegó como un ataque sorpresa.
«¡¿Qué demonios acabas de decir?! ¡¿Con quién y haciendo qué?!»
Pero Chase, con una expresión aún más desconcertada que la mía, respondió como si fuera lo más obvio.
—Dijiste que tendrías al bebé.
—¿Y?
—Si vamos a criarlo juntos, habrá que casarnos… ¿No?
—¡¿Qué estás diciendo?! ¡El matrimonio es para gente que se ama!
«¿Desde cuándo “tener un bebé” se convirtió en “casarme contigo para criarlo juntos”? ¡Estás corriendo sin siquiera mirar atrás!»
Salté agitado de un lado a otro, hasta que Chase agarró mi cola con firmeza y la sacudió suavemente.
—Cachorro, cálmate un poco.
—¡¿Tengo cara de calmarme?!
¡Justo cuando creí haber escapado del rol de villano secundario, ahora resulta que el protagonista principal me arrastra por la cola!
—¡Suéltame ya! —Golpeé el dorso de su mano con fuerza, y él, con gesto de fastidio, finalmente soltó mi cola.
—Entonces, ¿qué piensas hacer?
—¡Ya tengo todo pensado! ¡No necesito que te preocupes!
—¿Y qué clase de plan tienes tú?
Claro que yo también pienso a veces. Resoplé con orgullo y lo solté con seguridad.
—¡Vendemos la Mansión Kaisa y usamos ese dinero!
—…
—…
—¡Oye! ¿Te has vuelto loco?
—¡Mierda, qué susto!
Me llevé una mano al pecho, sobresaltado, con los ojos abiertos como platos. ¡Casi me da un aborto espontáneo! ¡De verdad tengo un bebé dentro! No entendía por qué armaba tanto escándalo si yo ya me encargaría de todo.
Con el ceño fruncido, me mordí el labio inferior y le lancé una mirada de reojo. Chase tenía el entrecejo tan marcado que parecía tallado en mármol. Después de un largo silencio, como considerando algo, me miró con escepticismo y finalmente habló.
—No hay forma de que no sepas que tu padrastro está tras el control del Grupo Kaisa.
—Eso es obvio.
—La Mansión Kaisa es un lugar crucial. Si vendes una residencia familiar heredada por siglos, perderás todo el apoyo de los ancianos de la junta directiva. ¿Aún así estás seguro? ¿Tiens muchas acciones del grupo?
—¿Acciones? No tengo nada de eso…
—…
Chase me miró fijamente por un largo momento, y de pronto se llevó las manos a la frente. Su semblante palideció de golpe, como si le hubiera embargado un fuerte dolor de cabeza.

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA