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Capítulo 8

Al salir del edificio de la firma de abogados, le dije adiós a Chase por última vez.

—Ya reescribimos el contrato, así que no te preocupes más por el programa de patrocinio. Espero que tu madre se recupere pronto. Bueno, yo me retiro aquí…

—¿Quién es “tu madre”? Dijiste que ya no te importaba. ¿Por qué ahora actúas como si fuéramos familia? —refunfuñó Chase.  

—…

«Pero si hasta le digo “mamá” a la madre de mis amigos ¡Qué mal carácter tiene este tipo! ¿Qué le pasa al protagonista principal? Seguro sedujo al personaje secundario con esa cara» Aunque, pensándolo bien, Chase ni siquiera era mi amigo.  

Sí, todo fue mi culpa. Después de llegar tan lejos, podía soportar con paciencia que el leopardo negro intentara vengarse de mi.  

—Entonces, que le vaya bien… 

Actué como si no hubiera escuchado, lo ignoré y corrí en dirección opuesta sin mirar atrás. El contrato de romance quedó anulado, y acordamos olvidar lo que pasó esa noche.  

Había logrado cambiar el futuro en el que me convertiría en el prometido del protagonista, así que el destino del personaje secundario villano había terminado. A partir de ahora, no tendría que volver a ver la cara atractiva de Chase.  

«Adiós, Chase. ¡Fue un tormento estar contigo y espero no verte nunca más!» 

✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧

Eso pensé, de verdad.  

Pero justo cuando llevaba más de un mes disfrutando con euforia el haber dejado atrás el papel de villano secundario, una mañana bajé tambaleándome al salón, pálido y aturdido por un sueño inquietante, y me encontré cara a cara con Chase, a quien creí que nunca volvería a ver.  

—Kaisa, necesito hablar contigo.

«¡¡AAAHHH!!»

Lo miré con los ojos desorbitados, pero parecía que había venido a ajustar cuentas. ¿Otra vez? ¿Por qué?  

—¿Qué hice mal ahora? ¡No hice nada malo!

Asustado, salté y me puse a la defensiva.  

—¿De qué estás hablando? ¿Quién dijo que hiciste algo malo?

—¿Eh? ¿Ah, sí? Entonces… ¿por qué viniste?

Dejé de temblar de golpe y Chase me miró con expresión exasperada.  

—…

—¿Por qué viniste?

Pero, por alguna razón, el silencio se alargó demasiado.  

Empecé a tener un presentimiento horrible. Lo miré de reojo, nervioso. Chase, que había estado mascullando mientras mordisqueaba su labio inferior, finalmente habló.

Y me soltó una bomba.  

—Estás embarazado.

—…¿Qué?

El camino para separarme del protagonista de manera segura, no iba a ser nada fácil. 

«¿Qué dijiste, maldito leopardo negro?»

Esta vez, ni siquiera entendía qué clase de disparate estaba diciendo. ¿Embarazado? ¡¿Acaso esta novela tenía la etiqueta #EmbarazoDramático o algo así?!

✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧

Chase comenzó a notar que algo andaba mal con su cuerpo aproximadamente una semana atrás.  

Primero llegaron los vómitos acompañados de mareos. Al levantarse de la cama, su visión se nubló de repente, haciéndolo caer al suelo. Solo después de vomitar todo lo que tenía en el estómago, con la cabeza dando vueltas, logró recuperar el sentido.  

Desde entonces, no pudo comer nada adecuadamente ni dormir bien. Un día, la nariz le empezó a sangrar desde la mañana sin parar en todo el día, después de varios días en ese estado, el miedo lo invadió.

Tal vez era una enfermedad grave. Si él caía enfermo, no habría nadie para cuidar de su madre, que seguía hospitalizada, Chase no podía permitirse el lujo de enfermar. 

Tras reflexionarlo un tiempo, decidió ir al hospital. No al Centro Médico Kaisa, donde estaba internada su madre, sino a una pequeña clínica privada de un amigo cercano que había abierto su consultorio.  

—¿Qué te pasa en la cara? ¿Te duele mucho?  

—Es solo un malestar.  

—No es “solo un malestar”. Pareces un cadáver. Hagamos un análisis de sangre primero, siéntate.

El amigo, alarmado por el estado de Chase, se apresuró con los exámenes. Cuando mencionó que, si los resultados no eran buenos, harían pruebas adicionales, la boca de Chase se secó por completo.

Sentado solo en la sala de espera de la clínica, Chase esperó los resultados con la mente en blanco. Mientras el tiempo pasaba lentamente, todo tipo de pensamientos invadieron su cabeza, llenándola de ruido.  

A sus 24 años, Chase ya debería haberse graduado de la licenciatura, pero aún no había terminado su cuarto año. Ya que había estado tomando permisos académicos constantemente para trabajar y cubrir sus gastos de vida. Además, aunque recibía apoyo a través del programa de patrocinio, los costos adicionales del tratamiento de su madre no eran nada despreciables.  

¿Habría sido diferente si su padre siguiera vivo? Intentó recordar a su padre, quien había fallecido cuando él era niño, pero terminó negando con la cabeza. En su memoria, nunca hubo un momento en que su familia tuviera estabilidad económica.  

Sin embargo, aunque otros pudieran juzgarlo de otra manera, Chase había tenido una infancia bastante feliz.  

Su padre era el hijo menor del Presidente del Grupo Artheon, un gigante empresarial. Como un felino híbrido que había heredado por completo los rasgos de su linaje, era el centro de las expectativas familiares, pero terminó siendo completamente repudiado por enamorarse de una sirvienta, una híbrido zorro del desierto.  

Los tres vivieron siempre juntos en un pequeño apartamento alquilado en una casa vieja de décadas atrás. Su padre, graduado de una universidad prestigiosa e incluso con estudios en el extranjero, nunca logró conseguir un trabajo decente. Fue mucho después que Chase supo que el Presidente de Artheon había intervenido para “educar” a su hijo rebelde.  

Su padre trabajó como obrero en construcciones. Cargando ladrillos y mezclando cemento sin días de descanso, hasta que, el año en que Chase cumplió ocho, murió instantáneamente en un accidente laboral.  

Fue solo al enterarse de la muerte de su hijo que la familia Artheon actuó. Descubrieron que Chase era un híbrido de leopardo negro, considerado el más excepcional entre los felinos, y fueron a buscarlo para llevárselo.  

Al hijo menor sin posibilidad de redención lo habían descartado sin remordimientos, pero un niño pequeño aún tenía potencial. Con una expresión arrogante, su tío llegó y declaró que Chase debía recibir una educación adecuada.  

Su madre, pálida y temblorosa, lo abrazó con fuerza. Pero Chase no se inmutó. Cuando su padre estaba vivo, ya le había hablado incontables veces sobre la posibilidad de que esto sucediera.  

{—Lo entiendes, ¿verdad, cariño? Ellos son personas muy peligrosas, así que tú debes proteger a mamá y a papá.}

{—¡No te preocupes! ¡Confía en mí, papá!}

Con solo cuatro años, Chase se transformó en una leopardo negro en el acto, erizando sus garras y rugiendo ¡GRRR!. Entonces, su padre añadió con total seriedad.

{—No son personas con las que se pueda razonar, así que si los ves, simplemente atácalos de una vez.}

{¡GRRR!}

{—¿Qué le estás enseñando al niño?}

Su madre estalló en risas, y Chase asintió con determinación.

Y eso fue exactamente lo que Chase hizo. El niño híbrido de ocho años, transformado en leopardo negro, se abalanzó sobre el primogénito del clan de los leopardos y le mordió la pierna sin soltarse. Como resultado, lo golpearon hasta romperle las costillas y una pierna, pero logró que su tío finalmente se rindiera, chasqueando la lengua en señal de derrota.  

Así protegió a su madre. ¿Pero realmente la había protegido?  

Su madre rechazó la astronómica compensación que el presidente de Artheon ofreció como “precio” por Chase. En cambio, crió a Chase sola, haciendo trabajos duros.

La ausencia de su padre era enorme, pero incluso entonces, Chase pudo ser feliz. Al menos, hasta que a su madre le diagnosticaron una enfermedad incurable.  

Veinte años. Ni siquiera tuvo tiempo de alegrarse por ingresar a la alma máter de su padre antes de enterarse de la enfermedad de su madre. Era el resultado acumulado de años de exceso de trabajo, estrés y desnutrición.

Le dijeron que era una enfermedad rara sin cura, un campo de investigación que, aunque activo, difícilmente arrojaría resultados significativos pronto.  

En ese entonces, Chase a menudo se preguntaba.

«¿Si me hubiera ido con mi tío ese día, mi madre no estaría enferma ahora? ¿Al final, la causa de su enfermedad es mi culpa?»

Afortunadamente, surgió un programa estatal de investigación para enfermedades raras, y su madre pudo ser internada en el Centro Médico Kaisa bajo ese patrocinio. Pero el alivio duró poco. Una nueva amenaza apareció.  

Justo cuando se cumplían tres años del tratamiento de su madre en el programa, Leoruca, un estudiante de primer año que acababa de ingresar a la universidad, le confesó a Chase que se había enamorado de él a primera vista.  

Chase lo rechazó, sin ánimos ni interés, pero el chico fue persistente. Hasta que, habiendo investigado su vida, lo amenazó usando a su madre como chantaje.  

{—¿Por qué te pones tan difícil? ¿Quieres que la echen de nuestro hospital? Sacar a tu madre de la lista del programa de patrocinio no es nada complicado. ¿Entiendes?}

El joven tenía una expresión arrogante y altiva. Su rostro era hermoso, pero sus ojos afilados y su mirada feroz lo hacían intimidante. Chase apretó los dientes y los puños. No tenía más opción que ceder a lo que el chico quería.  

Poco después, Chase firmó un contrato con él.  

Pero el día del cumpleaños de Leoruca, que celebraban juntos a regañadientes, ocurrió el desastre. Mientras cenaban en el lounge del Hotel Kaisa, brindando por su cumpleaños aunque sin entusiasmo, sus recuerdos se cortaron. Cuando se dio cuenta de que el vino que bebía estaba adulterado con un inductor de celo, ya era demasiado tarde.



TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA


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