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Capítulo 64

Robin: algo que no les interesa da, pero se me hizo tarde porque fui al trabajo de mi esposo. y apenas vengo llegando. miren esa  vista y ahi al fondo dos ponis timi y tomi

—Ja.

Nathaniel soltó un breve suspiro cargado de fastidio y se levantó de inmediato. Chrissy, incorporándose torpemente, lo observó mientras él rodeaba la mesa de bar y se dirigía hacia la vitrina. Después de un momento de confusión, Chrissy esperó a que Nathaniel sirviera la bebida en el vaso y bebiera antes de hablar.

—¿No crees que es excesivo llamar a uno de tus propios padres “omega” o “Señor Niles”?

«¿O es que todos los alfas dominantes son así?», pensó, justo cuando Nathaniel, dejando el vaso sobre la mesa de bar, abrió la boca.

—Ya soy demasiado mayor para decir papi o papá.

Tras una breve pausa, imposible de saber si era intencionada o simplemente un hábito, añadió con su característico tono pausado:

—Es mejor para todos si mantenemos cierta distancia al tratarnos.

A Chrissy le resultaba difícil entender qué significaba eso. Pero el ambiente ya no era propicio para preguntar más, y tampoco había necesidad. La única razón por la que estaba aquí ahora era para conocer la verdad oculta sobre Anthony Smith.

—Quisiera alguna pista más.

Chrissy, forcejeando por subirse la camisa que no dejaba de resbalarse, dijo:

—Busqué información sobre James Barry. También revisé los archivos del caso, pero no encontré ningún nombre similar.

—Ya mencioné mis condiciones.

Nathaniel miró a Chrissy con sus ojos rasgados, burlón.

—El espectáculo de hoy fue bastante decepcionante, fiscal. Así que no hay recompensa.

Nathaniel sirvió licor en el vaso vacío y lo alzó como en un brindis, una sonrisa burlona en sus labios. Estaba claro que el hombre estaba seriamente enfadado. Ja, Chrissy se pasó una mano por el cabello y frunció el ceño, irritado.

Él nunca había aceptado este juego en primer lugar. Este hombre lo había iniciado arbitrariamente, y él simplemente había quedado atrapado en él. Pero no tenía intención de seguir siendo arrastrado de esta manera. 

—Abogado.

Chrissy agarró el borde de la mesa de bar con ambas manos e inclinó el torso hacia Nathaniel.

—Yo no puedo jugar con la vida de los demás como tú. Estoy terriblemente ocupado, no como algunos.

Dio énfasis deliberado a la palabra algunos y, con el ceño aún fruncido, preguntó:

—Así que, o hablas conmigo seriamente, o si no, recházame. Me iré de aquí y no volveré jamás.

Como diciendo “¿qué vas a hacer?”, Chrissy cerró la boca y esperó la respuesta. Nathaniel Miller solo inclinó lentamente el vaso y bebió. Chrissy lo observó en silencio mientras la nuez subía y bajaba, tragando el alcohol. La espera fue larga. Pero Chrissy contaba el tiempo con precisión. Diez segundos. Nueve segundos. Ocho segundos.

—Que te vaya bien, ojalá no volvamos a vernos.

Tras contar el tiempo exactamente, se despidió con sarcasmo. Mientras se daba la vuelta y se alejaba, albergó una leve esperanza de que Nathaniel Miller lo llamara, pero tal cosa no sucedió.

—Maldición.

Finalmente, mientras bajaba en el ascensor, soltó un juramento mental. 

«…He vuelto al punto de partida.»

***

—Trabajar en exceso tampoco es bueno, Chrissy.

A la terapeuta que le hablaba sonriendo, Chrissy respondió con cansancio.

—Está bien, a mí no me afecta.

—Tampoco es bueno que continúe la falta de sueño.

Ella ignoró levemente la negativa de Chrissy y añadió. Chrissy no pudo evitar exhalar un profundo suspiro audible.

—¿Sigues teniendo pesadillas?

—¿Qué pesadillas? ¿Las del primer padre? ¿Las del segundo?

Ante su pregunta sarcástica, hecha sin pensar, ella respondió con la misma calma.

—Cualquiera de ellas, o quizás ¿ambas?

—Ah.

Chrissy volvió a suspirar. Sabía muy bien por qué estaba adoptando esta actitud tan sensible. Reaccionar así durante una valiosa sesión de terapia solo le perjudicaba a si mismo. Decidido a cambiar de actitud, abrió y cerró los ojos. Recostado en la larga silla de terapia, mirando al techo, Chrissy habló.

—No tengo pesadillas. A menos que la realidad se haya convertido en una pesadilla.

—¿Qué ha sucedido?

Chrissy hizo una pausa antes de hablar.

—Estoy reinvestigando un caso que creía cerrado recientemente.

—¿No estaba cerrado?

—Sí, no, no lo sé.

Se frotó los ojos cansados y continuó.

—No tengo ninguna pista. Revisé los archivos de nuevo y pregunté a los investigadores, pero no había ningún secreto que yo hubiera pasado por alto. Postergué como último recurso visitar a la familia de la víctima…

—¿Es el caso lo único que te preocupa ahora?

Ante la pregunta de la terapeuta, Chrissy se sumió en sus pensamientos un momento antes de responder «No».

—Hay un hombre que me preocupa.

—¿En qué sentido? ¿Romántico? O…

—No es romántico. No hago esas tonterías.

Lo negó rotundamente, pero no pudo seguir hablando. La terapeuta le aconsejó a Chrissy, que había enmudecido.

—Tú eres quien mejor conoce tus emociones ocultas. Sabes que necesitas sacarlas a la luz para poder avanzar, ¿verdad?

Por supuesto. Era algo que había escuchado innumerables veces. Pero expresarlas en voz alta no era fácil. Incluso si la otra persona era su terapeuta, que conocía hasta sus partes más oscuras.

Ah, tras otro suspiro, sus palabras estaban teñidas de perplejidad.

—…Llegué a pensar que quería acostarme con él.

Al fin sacó fuera las palabras que le costaba pronunciar, y de repente su corazón latía con fuerza, como si hubiera cometido un crimen. La culpa le retorcía el corazón. Cambió la posición de sus manos entrelazadas sobre el pecho y, con el ceño fruncido, recordó a regañadientes.

 

«Admitámoslo, me sentía sexualmente atraído por ese hombre.»

 

—Pero jamás me acostaría con él.

 

Aunque algo similar ya había ocurrido.

 

Lo agregó para sus adentros. La terapeuta preguntó.

 

—Habías dicho que una vida sexual libre te ayudaba, Chrissy. Que aliviaba el estrés del trabajo y otras cosas. Pero, ¿hay alguna razón por la que no pueda ser con ese hombre?

 

Antes de comenzar la terapia con ella, Chrissy ya llevaba una vida disoluta. Cuando habló de ello, esperaba que ella le aconsejara moderación, pero para su sorpresa, la terapeuta no puso muchas objeciones. Ante la pregunta natural, Chrissy lo pensó un momento y respondió.

 

—Ese hombre es un Alfa dominante. Por eso, siempre me veo arrastrado por sus feromonas.

 

—Ah… eso puede pasar.

 

La terapeuta, que como Chrissy era beta, asintió y continuó.

 

—Las feromonas de un Alfa dominante también nos afectan a los betas. Incluso puede haber transformación… ¿Es esa la razón por la que no puede ser? ¿Miedo a que ocurra una mutación?

 

—No puedo decir que no.

 

Chrissy respondió de mala gana.

 

—Es mejor no acercarse a ese hombre.

 

—¿En qué sentido?

 

Chrissy espetó con desdén.

 

—Porque es una basura.

 

La terapeuta miró a Chrissy con expresión de sorpresa.

 

—Ya veo. Bueno, dicen que la mayoría de los Alfas dominantes no tienen buen carácter. Es su naturaleza, no se puede evitar…

 

Ella continuó hablando.

 

—En tu caso, Chrissy, también está el factor de la constitución de tus padres, así que te afectará más. Eres más sensible que un beta normal nacido de padres betas. ¿Lo sabías?

 

—No, pero entiendo lo que quieres decir.

 

—Bien.

 

La terapeuta asintió.

 

—Si es necesario, te recetaré un medicamento para eliminar las feromonas. Si tienes que verlo de nuevo, será mejor que tomes esa medicina de antemano. Para resistir la tentación, entre otras cosas.

 

—No es necesario.

 

Chrissy, aún mirando fijamente al techo, habló como si se estuviera reafirmando a sí mismo.

 

—No volveré a verlo.

 

—También te recetaré pastillas para dormir.

 

Esta vez también sonrió.

 

—Cuando lo necesites, es mejor dormir, incluso dependiendo de la medicación. Me alegra que últimamente no tengas pesadillas. Si la medicina no te sienta bien, contáctame cuando quieras. Se ha acabado el tiempo. Tu próxima cita es…

 

Al salir a recepción para pagar, Chrissy vio que en la receta estaba escrita una medicina que no conocía y confirmó que, a pesar de haber dicho que estaba bien, ella le había recetado el antídoto para las feromonas. Él exhaló un breve suspiro, entregó la receta en la farmacia y, mientras esperaba, abrió sus mensajes y se detuvo sorprendido.

 

Había un mensaje del amigo de Anthony Smith con quien se había puesto en contacto el día anterior.

Robin: aca ya los castigaron porque se metieron donde no debian y andaban de latosos, nos vemos mañana.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN TU PATRONA


¿TE HAS CANSADO?

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