Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 35

Como un pez fuera del agua, me estremecí por un momento. Entonces, como si nada, las yemas de los dedos de Kazev empezaron a girar el pequeño trozo de carne.

 

—Oh… hermano… 

 

Un torrente de sensaciones extrañas y de placer inundó mi cuerpo. Me sentía como una idiota, incapaz de pensar racionalmente. Solo era una esclava indefensa de ellos.

 

Clavé las uñas en los hombros de Hyle, incapaz de resistir el placer mientras el grueso eje se hundía muy, muy dentro de mí. Un gorgoteo constante provenía de abajo. Mi coño estaba ocupado recibiendo los empujones de su polla, goteando líquido viscoso.

 

De repente, sentí que las cosas que habían estado punzando mis paredes internas se expandían e hinchaban aún más.

 

Las dos pollas rebotaban como si compitieran entre sí. Sin previo aviso, ambas me estaban provocando, tocando el punto exacto en que yo más sentía.

 

—Umg… 

 

Sus ejes llenos de venas y glande abultado estaban hinchados. Cada embestida era a diferentes velocidades, no había forma de que pudiera aguantar. Incapaz de contenerme, mi cuerpo se curvó en un arco y me desplomé sobre el pecho de Kazev. 

 

Mientras me desplomaba impotente, pude sentir cómo sus pollas, que habían estado entrando y saliendo de mí unas cuantas veces, se tensaban y escupían sus jugos calientes en mi agujero. Sin previo aviso, ambos se corrieron dentro de mí, llenando mi cuerpo.

 

Antes de darme cuenta, mi cara era un amasijo de lágrimas.

 

Hyle, completamente dentro de mí, rió suavemente y salió. Entonces sus turbios jugos rezumaron por mi agujero. Del mismo modo, Kazev sacó también el suyo, introduciendo de nuevo sus líquidos con sus dedos. 

 

—Aprieta fuerte, Tia.

 

—Hmph… 

 

—Así, esos tipos entrometidos no te molestarán.

 

—Así es. Una parte de mí quiere embadurnarla con mi polla para que todos sepan de quién es. —Hyle soltó una risita de acuerdo. A diferencia de mí, que aún estaba aturdida por el placer, los dos estaban bastante sobrios.

 

Kazev me alisó la ropa con cuidado. Entonces, como si nada, el carruaje se detuvo. Oí la voz del cochero anunciando nuestra llegada.

 

Todavía no sentía bien las piernas. La parte inferior de mi cuerpo temblaba como si estuviera paralizada. Los dos se rieron mientras me ayudaban a levantarme.

 

—Hemos llegado, hermana.

 

—Entremos.

 

Extendieron las manos, sonriendo de una forma que no podía creer que fuera posible viniendo de los hombres que acababan de follarme.

 

Temblando ligeramente por los efectos persistentes de nuestra relación, tomé sus manos con dificultad.

 

* * *

 

Estaba demasiado asustada para entrar en el salón de baile, y la mirada de Kyle me atravesó. Me escrutó con una mirada de hostilidad y luego se acercó. Instintivamente retrocedí, pero fue más rápido de lo que pude apartarme.

 

—Tú… —Me cogió la mano y entrecerró los ojos, examinándome.

 

Algunos decían que cuando alcanzas el nivel de un Maestro de la Espada, tus sentidos se agudizan más allá de lo que puede experimentar una persona normal. La cara de Kyle era como si supiera que acababa de mezclarme con nuestros hermanos. 

 

Frunció los labios por un momento, como si quisiera escupir las palabras. Pero luego me apartó nerviosamente y volvió a desaparecer de mi vista.

 

«¿Qué le pasa? ¿Por qué actúa así…?»

 

La ceremonia de compromiso fue sencilla. Dado que el banquete en sí era lujoso, parecía que no querían alargar demasiado la ceremonia.

 

A diferencia de la historia original, al final, la que se convirtió en la princesa heredera no fui yo, sino la señorita Merid, hija del vizconde.

 

Me sentía algo inquieta. Pero no porque deseara ese puesto o sintiera celos. Simplemente, me resultaba sorprendente que la trama principal de la historia se hubiera desviado por completo.

 

Se rumoreaba que el príncipe heredero se había enamorado perdidamente de la señorita Merid, pero su expresión era extrañamente sombría para ser así.

 

Era como si no estuviera contento con la situación.

 

La ceremonia estaba llegando a su fin con el brindis del Emperador. Mientras miraba a la pareja con la mente en blanco, de repente, la señorita Merid dirigió su mirada hacia mí.

 

«¿Acaso fue mi imaginación?»

 

Justo cuando me hacía esa pregunta, ella me miró fijamente, sin disimulo alguno.

 

«¿Qué es esto…?»

 

No tenía relación alguna con ella, así que, ¿por qué me observaba así en un evento público? Justo cuando la duda comenzó a inquietarme, el sonido de las trompetas anunciando el final de la ceremonia llenó el salón de banquetes.

 

Me acerqué a la señorita Merid, o mejor dicho, a la princesa heredera, como mero acto de cortesía.

 

—Mucho gusto, señorita Kanestia Argent.

 

Mi verdadero nombre, algo que rara vez escucho, resonó en mis oídos.

 

—Soy Azella Merid. Ah, o debería decir Azella von Erlendur ahora. —Sonrió ampliamente y me saludó primero. Me quedé boquiabierta por un momento, no me lo esperaba en absoluto. 

 

—S-Saludo a Su Alteza, la pequeña estrella del Imperio, Azella von Erlendur. —balbuceé, abrumada por la sorpresa. Sin embargo, ella solo sonrió y me observó en silencio.

 

Había algo extraño en su mirada. Era como si escrutara cada centímetro de mí… 

 

Después de mirarme un rato, desplegó su abanico y se tapó la boca. Luego se inclinó hacia mí y susurró en voz baja.

 

—¿Recibió la carta?

 

—… ¿Perdón?

 

—Tengo algo importante que decirle, señorita.

 

«¿Una carta? ¿De qué está hablando…?»

 

De repente, recordé la misteriosa carta del palacio imperial.

 

«¡No puede ser! ¡¿Esa carta?!»

 

Incapaz de ocultar mi sorpresa, miré fijamente a Azella. Ella, en respuesta, me dedicó una sonrisa radiante.

 

—¿Cuánto confía en sus hermanos?

 

—… 

 

—Después de todo, no comparten la misma sangre. Es natural que su relación sea más distante que la de hermanos comunes. —dijo, como para recalcar que yo era una hija adoptiva. 

 

—No sé qué pretende decirme su alteza. —respondí, fingiendo indiferencia y Azella agitó su abanico como si lo esperara. Todas las miradas empezaron a dirigirse hacia nosotras, una a una, y ella continuó hablando con naturalidad. 

 

—Llevar estos zapatos me ha cansado un poco. Necesito descansar un momento. —murmuró esas palabras sin apartar la vista de mí. Era como si me estuviera pidiendo que la siguiera.

 

«¿Qué pretende?»

 

No había ni un solo punto de contacto entre Azella y yo que nos conectara…

 

Después de soltar aquellas palabras, Azella se alejó con calma, como si nada hubiera ocurrido.

 

La observé marcharse durante un rato y, cuando las miradas de los demás finalmente se desviaron, decidí seguirla.

 

* * *

 

—Oh, ahí estás. 

 

—… 

 

Azella sonrió despreocupadamente cuando entré, descorriendo las cortinas de la terraza.

 

—¿No te duelen las piernas? Siéntate, señorita.

 

La miré interrogante y me senté en el sofá exterior frente a ella, entonces Azella habló como si me hubiera estado esperando.

 

—¿Sabes lo que te hizo Lord Hyle?

 

—… 

 

—Bueno, no es extraño que no confíes en mí.

 

Cuando me volví hacia ella, aún temblorosa, Azella sacudió la cabeza y me tendió algo. Era una gruesa pila de papeles sujetos cuidadosamente con clips.

 

—¿Qué es esto?

 

—Lo sabrás cuando lo veas.

 

Cogí los papeles sin preguntar. Todos los papeles eran sobre mí.

 

Por ejemplo, documentos sobre mis propiedades o algunos papeles oficiales para cruzar la frontera.

 

—¿Qué…? 

 

Lo sorprendente no terminó ahí. Según esos documentos, todas mis propiedades habían sido transferidas. Además, el dinero que tenía guardado en el banco también había sido retirado por completo. Incluso la villa cerca de aquí, que mi madre me había regalado, ya había sido vendida y ya no me pertenecía.

 

Incrédula, volví a hojear unas cuantas páginas y encontré un poder notarial que supuse había sido redactado por otra persona.

 

El contenido era espantoso.

 

Decía que delegaba todos mis asuntos financieros en Hyle Argent.

 

—¿Qué es esto? No sé nada de esto. —pregunté a Azella, atónita, y ella se limitó a dedicarme una sonrisa irónica.

 

—Ya te lo he dicho. —Azella chasqueó ligeramente la lengua y se volvió hacia mí con mirada comprensiva—. Te pregunté si confiabas en Hyle Argent.

 

—Mientes. —Le devolví los papeles a Azella—. ¿Cómo sabes que estos papeles son reales?

 

—Bueno, si mañana vas al banco, podrás saberlo. 

 

—Entonces… ¿Por qué Hyle…? ¿Cómo es posible? 

 

—Lee el documento hasta el final.

 

Con manos temblorosas, volví a hojear los documentos. Esta vez vi una copia de una licencia de matrimonio en otro idioma. No podía leerla con exactitud porque no estaba en mi lengua materna, pero era inequívocamente una licencia matrimonial.

 

—¿Certificado de matrimonio…?

 

Y ahí estaba, Kanestia Argent. Llevaba mi nombre.

 

—Esto no puede ser, es una mentira…

 

Sin embargo, no era simplemente una falsificación; incluso mi huella dactilar y el sello del Marqués Argent estaban estampados en el documento.

 

Atónita, no pude emitir palabra alguna y me quedé mirando sin entender, como una tonta.

 

No podía creerlo, así que froté mis ojos y lo miré de nuevo. Pero era cierto. Era realmente mi registro de matrimonio. El nombre de mi esposo era desconocido, y parecía ser de origen oriental.

 

—Liu Ha. —Apreté los documentos con fuerza. No podía entender qué estaba pasando—. ¿Qué hizo la familia imperial? Si este es un documento verdadero, deberían haberlo verificado en el palacio, ¿no?

 

—Los matrimonios con extranjeros no pueden ser comprobados por la línea imperial. Si alguien decide ocultarlo, como en este caso, es algo que se puede hacer sin problemas.

 

Fue en ese momento. Alguien entró, descorriendo bruscamente las cortinas de la terraza. Sobresaltada por el inesperado intruso, Azella se volvió para ver a Hyle allí de pie.

 

—Últimamente he sido muy indulgente contigo, pero parece que me has tomado por tonto, Alteza. 

 

El bajo de su voz, tan diferente del que habitualmente me susurraba su amor, era sensual.

 

«¿Hyle…?»

 

Hyle irrumpió en la terraza y me arrebató los papeles de la mano, luego los rompió.

 

—¿O es que la vida de tu amante… no te importa en absoluto?

 

Cuando mencionó la palabra “amante”, el rostro de Azella se puso pálido. Ella abrió la boca, como una tonta, sin saber qué hacer. Entonces, Hyle levantó una ceja y sonrió con una mueca despreciativa—. ¿Realmente me creíste cuando dije que lo había dejado ir?

 

—¡Hyle Argent! 

 

—No hay forma de que te libere. No sé qué tonterías podrías estar planeando en secreto. —Se volvió hacia Azella y le lanzó una mirada asesina—. Qué lástima. Ya que me has decepcionado tanto, la persona que más amas tendrá que recibir el castigo en tu lugar.

 

Parece que ya se conocían, ya que conversaron sin titubear. Yo, atrapada entre ellos, no entendía nada de lo que ocurría, solo parpadeaba como una tonta, sin poder comprender la situación.

 

—¿Hyle?… 



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 34

    Next Post

  • CAPÍTULO 36
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks