Capítulo 104
El Conde Ariath explicó que, dado que no habían establecido una marca completa, sería aún más difícil regular las feromonas entre ellos. Había conocido el secreto del Marqués Karian a través de Edwin y había vuelto a revisar los resultados de la investigación que había dejado atrás.
{—Si ese tesoro fue utilizado para regular la inestabilidad de su marca, ¿no sería un desafío válido intentar usarlo?}
Fue al escuchar las palabras del Conde Ariath cuando Edwin recordó lo que Henry había intentado hacer con él antes. Henry le había revelado que quería usar ese tesoro para poder regular sus feromonas y cortar su marca. Aunque Edwin había interferido, no quería cortar la marca, pero Henry le había dicho varias veces cómo planeaba usarlo.
Ahora, ese tesoro estaba en las manos de Edwin. Originalmente, Henry lo había recibido, pero no sabía cómo, pero el Conde Teher lo había traído.
Edwin sostuvo el tesoro en sus manos y se sumió en sus pensamientos. Ya habían pasado tres días desde que Henry perdió el conocimiento. No había tiempo para dudar, pero ahora que tenía el tesoro en sus manos, su mente se nublaba.
«¿Sería esto suficiente para que Henry regresará?» La leve duda de Edwin comenzaba a corroer su determinación.
Nunca había escuchado de algo así, pero ¿cómo había estado tan seguro Henry?
—…
Cuando Edwin dudó, un gemido reprimido de Henry se escapó. Ese sonido sirvió como una señal y Edwin se levantó de inmediato.
Salió de la habitación con paso firme. Teher que estaba en la puerta, se acercó y lo miró con curiosidad, como si quisiera saber qué ocurría.
—Quédate.
Edwin, sin dar más explicaciones, se limitó a dar una instrucción simple y se dirigió a la habitación contigua. No quería arriesgarse a probar algo cerca de Henry, ya que no sabía las posibles consecuencias.
—Piedra de feromonas.
Recordando que Henry había mencionado algo sobre eso, Edwin murmuró las palabras en voz baja. En ese momento, era lo único que podía hacer, el último recurso disponible. Si esto fallaba, tal vez tendría que tomar medidas drásticas con el cuerpo de Henry.
La sola idea de ese “si” le helaba la sangre, y solo imaginarlo le hacía sentir una gran angustia. No podía siquiera imaginar lo terrible que sería enfrentarlo.
—Henry, tomaré tu piedra de feromonas.
Era como si hubiera tomado algo que originalmente le había dado a Henry, por lo que Edwin se disculpó mentalmente con él antes de cerrar los ojos. No sabía cómo manejar la piedra, pero de alguna forma instintiva, comenzó a liberar todas sus feromonas. Aunque cerca no había un árbol de Wunnun para el que Henry había considerado el lugar adecuado, Edwin no tenía manera de saber qué hacer, así que simplemente dejó que su instinto lo guiara.
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Cuando se apoderó de la identidad de Henry Timothy por primera vez.
Lo encontró inconcebible, pero no tuvo más opción que aceptarlo. Al principio solo era un personaje plano de una novela, pero al convertirse en Henry y moverse como él, respirando y manteniéndose con vida a tiempo para las comidas, la sensación de vivir el paso del tiempo y de sentir el dolor de su carne al cortar una hoja de papel, hizo que se diera cuenta de que se había convertido completamente en otra persona.
Por eso decidió vivir con más determinación. No sabía cómo se había convertido en Henry Timothy, pero el final con su muerte estaba en un mundo aún más incierto.
Escondió el hecho de la marca que había dejado en Edwin y partió en un largo viaje en busca de ese tesoro. Durante ese proceso, pasó por el ciclo de calor de un omega, como si su identidad de omega estuviera alterada y esa experiencia inédita lo sumió en un color irreparable, como si hubiera teñido agua clara con tinta.
Este era otro mundo. Henry Timothy era un ser humano vivo, y él al convertirse en él, ya no podía regresar al pasado. Nadie se lo dijo, fue una lección adquirida mientras su alma errante comenzaba a ocupar el cuerpo de Henry.
Sin embargo, a pesar de darse cuenta de todo esto, nada había cambiado. Todavía se sentía como si flotara en un vasto océano sin rumbo. No sabía por qué estaba allí, ni cómo podría poner los pies en tierra firme y estar a salvo.
Solo podía aferrarse a un pedazo de madera, como si fuera la única salvación mientras soportaba la fría corriente del agua.
—¿Esta sensación es por la posesión de la identidad?
Tuvo un breve momento de duda, pero concluyó que no era así. La sensación que experimentaba ahora era completamente diferente a la de cuando había adquirido la identidad de Henry Timothy.
Entonces, ¿qué era esto? Pensó vagamente, pero no encontraba respuestas. El agua, que solo llegaba hasta su pecho, comenzó a subir y apretarle el cuello, hasta que cubrió su barbilla.
Por el miedo repentino, Henry abrió la boca sin poder emitir sonido alguno, buscando ayuda de alguien.
—Edwin.
Antes de que esta agua que lo rodeaba, esta oscuridad, lo sumergiera por completo, deseaba que él viniera a salvarlo. Sentía que le faltaba el aire, por lo que levantó un brazo. Lo estiró por encima de su cabeza, pensando que, incluso si se hundía por completo, su mano alzada indicaría su posición.
—Por favor, ayúdame.
¿Fue acaso su desesperado ruego lo que se escuchó? Justo cuando el agua estaba a punto de cubrir completamente su cabeza, comenzó a retroceder como una marea baja. Al sentir que el aire volvía a sus pulmones, Henry inhaló con fuerza y mientras jadeaba, sintió que alguien tomaba su mano extendida.
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Los párpados de Henry temblaron antes de abrirse lentamente. A pesar de lo lento de su reacción, no estaba solo. Sin ser consciente de ello, Henry permanecía mirando fijamente el techo.
¿Dónde lo había visto antes? El techo, familiar pero extraño, solo conseguía confundir aún más su mente aturdida.
—Despertaste.
La voz que llegó desde un lado hizo que los ojos de Henry giraran hacia esa dirección. Al ver el rostro que tanto había deseado encontrar en su sueño, fue consciente de nuevo de que estaba respirando.
—¿Cuatro… cinco días, tal vez?
Las palabras de Edwin, que parecía estar contando algo, hicieron que Henry parpadeara, tratando de entender. Pronto comprendió que era el tiempo que había estado inconsciente.
—Podrías no dormir por un mes completo ahora.
Edwin bromeó, pero cuando Henry intentó sonreír, sus labios apenas se movieron. Todo su cuerpo se sentía como si estuviera atado, incapaz de moverse a voluntad. No tenía nada tapándole la boca. ¿Seguiría atrapado en un sueño?
—Debe ser difícil moverte ahora.
Edwin le sonrió suavemente, como si entendiera sin que Henry dijera nada. Su voz era cálida, reconfortante, pero también temblaba, como si estuviera ocultando su propia ansiedad.
Fue entonces cuando Henry comprendió por qué se sentía tan extraño. No era que estuviera físicamente atado. Era el peso de las feromonas de Edwin lo que lo mantenía paralizado.
—Intenté disminuir mis feromonas lo más rápido posible, pero tardé un poco.
Henry desvió la mirada hacia el rostro de Edwin. Lo que antes había sido un alivio al verlo ahora lo dejó sin aliento. Edwin nunca había estado tan agotado. Su expresión estaba marcada por una profunda tensión, con líneas tan definidas en su nariz y boca que parecía que habían sido dibujadas con tinta.
Y ese denso aroma a feromonas que lo envolvía por completo, más intenso que antes, no podía ser una ilusión.
—Creo que ya he reducido bastante mis feromonas, pero…
Edwin dejó la frase inconclusa.
—Cómo tardaste tanto en despertar, no sé hasta qué punto han afectado las tuyas.
Henry, con la mente poco a poco más lúcida, comenzó a entender lo que Edwin decía. Su incapacidad para hablar bien se debía a las feromonas de Edwin o eso había pensado. Sin embargo, Edwin ahora se refería a las feromonas de Henry.
Entonces recordó las palabras de Taylor antes de perder la consciencia. Mencionó que sus feromonas se estaban amplificando hasta el punto de poder dañar su cerebro. Edwin, al haber tardado tanto en despertarlo, temía que las feromonas hubieran invadido su cuerpo de forma irreversible.
Henry tragó saliva con esfuerzo. Aunque su garganta reseca le ardía, sintió que al menos podía intentar hablar.
—… Edwin.
Apenas logró pronunciar su nombre, pero lo suficiente para captar la atención de Edwin, quien reaccionó de inmediato.
—… Disminuye.
Henry, con la garganta aún ardiendo, repitió, luchando por ser entendido. Edwin, comprendiendo su estado, le acercó un vaso de agua y lo ayudó a beber. El agua fría enfrió su boca y alivió momentáneamente la quemazón en su garganta, mitigando el calor que sentía por dentro.
Henry dejó escapar un suspiro de alivio antes de abrir los ojos de nuevo.
—¿Qué dijiste?
—Disminuye… tus feromonas.
Era ese aroma lo que lo estaba sofocando, lo que hacía que su cuerpo se sintiera tan restringido, como si estuviera atado con cuerdas invisibles.
Sin necesidad de más explicaciones, Edwin comprendió y redujo notablemente la intensidad de sus feromonas. Al disiparse la presión, Henry pudo finalmente cerrar los ojos, sintiendo un alivio momentáneo.
Sin duda, Henry pensaba que en su sueño Edwin había tomado su mano y lo había salvado… Pero ahora le surgía la inquietante sospecha de si lo que lo había sumergido no era, en realidad, el peso de las feromonas de Edwin.
—¿Por qué tus feromonas están tan intensas?
Debería haber sido un momento para celebrar su despertar, para intercambiar palabras emotivas de alivio, pero Henry lanzó aquella pregunta torpe sin más.
Al escucharla, Edwin se quedó en silencio, observando detenidamente el rostro de Henry, como si estuviera evaluando su lucidez, asegurándose de que su mente funcionara con claridad.
—Mi cabeza está perfectamente bien.
Henry, sintiendo la necesidad de tranquilizarlo, aclaró su estado con un tono sereno. Pero, antes de poder insistir en su pregunta, fue envuelto en un abrazo tan fuerte que sintió como si su cuerpo estuviera a punto de quebrarse, soltando un grito mudo.
—Haa… Henry.
El susurro aliviado de Edwin hizo cosquillas en su oído. Sorprendido por aquel repentino gesto, Henry miró a su alrededor con los ojos muy abiertos. Sin embargo, al final una sonrisa suave apareció en su rostro y terminó devolviéndole el abrazo a Edwin, logrando acurrucarse en los brazos de este.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.