Capítulo 157
Della, en una época en la que aún no había conocido a Asperilion.
Su nombre era Odelli.
—……Odelli.
Solo entonces, Asperilion escuchó por primera vez su verdadero nombre.
Della y Odelli.
Como ella, que conoció a su yo futuro, no podía revelar nada sobre el futuro, habría elegido un nombre lo más cercano posible a su verdadero nombre.
El mundo se lo habría impedido.
Aunque le resultaba irónico, también sentía una extraña amargura al darse cuenta de que había tardado cientos de años en conocer su nombre real.
—……Así de frágil era su cuerpo original.
Ya se había dado cuenta cuando la vio por primera vez, y en el momento en que la tomó en sus brazos, lo supo con seguridad.
Su cuerpo estaba contaminado.
Maldición, enfermedad, pestilencia, locura, semillas de la calamidad…… con toda clase de impurezas.
Era como si todos los aspectos negativos del mundo se hubieran concentrado en ese pequeño cuerpo.
Se enteró de la razón a través de las palabras de un mortal que se hacía llamar director del instituto.
—Odelli Kardel es un Purificador. Un Purificador es
Purificador.
En ese momento, Asperilion apretó el puño con tanta fuerza que casi se lo rompió, reprimiendo la ira que se alzaba en su interior.
Era cierto que el poder de purificación se lo había otorgado él.
Pero había sido para su Della, no para que el linaje de los Kardel lo utilizara.
La familia Kardel, autoproclamada descendiente de dragones, había explotado a los purificadores para hacerse pasar por héroes falsos.
Una impulsiva urgencia de reducir el mundo entero a cenizas le quemó el pecho.
Debía incendiar por completo a esos codiciosos, estúpidos e insensatos seres.
Pero por Odelli, tuvo que contenerse.
Las llamas de la locura no se apagaron, pero, para su sorpresa, pudo controlar la ira con facilidad.
Porque ya no tenía corazón.
—¿Así que por eso necesitabas mi corazón en aquel entonces?
Un cuerpo frágil que parecía incapaz de aguantar ni cinco años.
Desde el momento de su nacimiento, su esperanza de vida se escapaba rápidamente, como en un reloj de arena con muy pocos granos.
Y la causa no era otra que el poder de purificación que el mismo le había regalado.
Por subestimar la codicia humana, se creó el destino de Purificador a lo largo de generaciones, y como resultado, su Della cargó con todo el peso de las consecuencias.
Este era su karma.
—No sabía que acabarías cargando con este destino por mi culpa.
Asperilion sintió un dolor fantasma, como si un corazón que ya no existiera le estuviera serruchando el pecho.
—Para que el alma viaje al pasado, debe deshacerse del cuerpo actual.
Esta era una ley causal inmutable, un resultado ya predeterminado.
La Odelli actual debía desprenderse de su cuerpo y regresar como alma para poder encontrarse con Asperilion, el Dragón Malévolo del pasado.
Y para esa tarea, fue esta cáscara vacía la que resucitó.
Era la primera vez que Asperilion recibía una misión divina.
Extraer el alma de Odelli y guiarla para que viajara al pasado.
En otras palabras,
—Debo matar a Odelli.
Pero, ¿cómo?
No podía revelar lo que ocurriría.
Las leyes del mundo no se lo permitían.
Si aún tuviera su cuerpo, alma y poderes completos, como antes, podría habérselo contado todo a Odelli.
Quizás incluso podría haberle revelado la verdad, tomado su mano y buscado juntos una salida.
Pero su alma ya había reencarnado en Rudville Exion.
Como tanto había anhelado, había conocido a Odelli en la misma era, bajo el mismo cielo, se había casado con ella y vivía recibiendo su amor.
Así que….
Su deseo ya se había cumplido.
Su yo actual era solo un remanente dejado atrás, un cadáver movido por sus pensamientos.
—Una forma adecuada para un villano.
Un no muerto despertado por la nigromancia, creada por los deseos y el egoísmo de los mortales. Pero, al poseer el cuerpo de una antigua deidad, aún podía ejercer un poder abrumador.
Se dio cuenta de que solo tenía un papel asignado.
Como un muro que el héroe debe superar, una prueba que debe superar para salvar el mundo.
Y así, Asperilion eligió gustosamente el papel de villano.
Para enviar a su amada al pasado, decidió recorrer el camino del odio.
Robin: No NO No NOOO aaaa nooo no puedo odiar al dragon
* * *
Dicho esto, ¿cómo iba a ser fácil matar a Odelli?
Rudville, con su alma de dragón, no se separaba de su lado ni un segundo, protegiéndola como un perro guardián….
Él había vivido hasta ahora para ver su sonrisa, ¿y ahora debía acabar con esa vida?
Asperilion no podía apuntarle directamente con la espada.
Así que optó por una dirección hipócrita, mezclada con autojustificación.
Aprovechar que Odelli dormía para atraer su alma a su propio dominio.
Esperaba que Odelli aceptara la muerte más pacífica por sí misma.
Si ella elegía morir voluntariamente, planeaba tomar solo su alma sin dolor y enviarla al pasado.
Y allí, comenzó la persuasión.
—Si me lo permites, tomaré tu alma aquí sin dolor.
—No temas. No estoy aquí para destruirte.
—……Al fin voy a reclamarte.
Sus palabras eran una mezcla de mentiras, amenazas y seducción.
—Una próxima vida te espera.
—Tu esposo acumulará pecados sin fin y finalmente se arruinará.
—Su alma ya está contaminada irreversiblemente. Él no tendrá una próxima vida.
–Pero si eliges morir por tu propia voluntad, purificaré su alma.
Todo era mentira.
Rudville viviría una larga vida sin enfermedades.
Incluso después de que esta vida terminara, en la próxima vida, y en la siguiente, regresaría a Odelli como el salmón que remonta el río.
El amor obstinado del alma que una vez fue un dragón nunca se desvanecería.
Pero Asperilion solo miraba el resultado.
Aferrado únicamente al desenlace de que Odelli debía ser enviada al pasado, se convirtió gustosamente en el villano.
—No puedes escapar de la muerte, y el único final que te queda en esta vida es la infelicidad y la tragedia.
Observando su reacción, no dejaba de soltar palabras provocativas.
Induciendo su rendición, como esperando que una dura cáscara se resquebrajara.
Pero Odelli no era fácil.
–¿Por qué solo intentas persuadirme desde hace un rato? No estás tomando mi alma por la fuerza.
—…
—¿Acaso necesitas mi consentimiento?
Cuando ella lo acorraló, Asperilion se quedó sin palabras.
Sus palabras habían dado en el blanco de inmediato.
Porque un alma con un cuerpo reside en un lugar inaccesible a menos que el propio interesado abra el camino.
En el momento en que se separara a la fuerza el cuerpo y el alma, su existencia se haría añicos y se desvanecería.
Así que no había más remedio que persuadirla.
Y como si intentara devolverle todas sus palabras, comenzó a presionarlo.
—……¿Así tratabas también a tu Della?
—¿La amabas de verdad? O fue solo otra alma que atrapaste y devoraste con tu avaricia y afán de posesión.
—Yo, aunque me muera, no amaría a alguien como tú.
—Antes que caer en tus garras, preferiría acabar con mi vida yo misma.
—Tú… al final no obtuviste a Della, ¿verdad? No obtuviste su cuerpo, ni su corazón, ni nada en absoluto.
Cada una de sus palabras le calaba como una cuña.
Odelli, que se estremecía ante la obstinada obsesión del dragón.
Odelli, que cada vez que dormía, buscaba desesperadamente a Ru y empapaba su almohada con lágrimas.
Todos esos recuerdos resonaban en los oídos de Asperilion.
Al final, no logró quebrantarla ni una sola vez.
Siempre, hasta el final, Odelli fue para Asperilion un ser invencible.
—…Volveremos a vernos.
Ella tenía razón.
Una persuasión tan torpe carecía de sentido. Solo empeoraría las cosas.
Asperilion había reencarnado como Rudville tras su ferviente deseo, así que quien quedaba ahora aquí no era él.
Era el cascarón del dragón al que se aferraba un espectro, el papel del Dragón Malévolo que había asumido con gusto.
Entonces, la respuesta era clara.
Debía convertirse en el villano perfecto, hasta el final.
Asperilion diseñó el escenario.
Él sería la calamidad final, y Kardel, el esbirro del mal tras él.
Y en el momento culminante, el escenario donde Rudville, despertado por la muerte de Odelli, se alzaría como el héroe que derrotaría a todo el mal.
Esa era la única misión que debía cumplir.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD