Capítulo 139
La energía sagrada que había elevado fue absorbida de vuelta por su cuerpo, dejándolo en la nada.
Los docenas de escenarios en los que calculaba cómo sería atacada por el dragón se volvieron irrelevantes en un instante.
Había imaginado finales afilados como lanzas y empapados en sangre, pero la realidad era todo lo contrario.
No sentía ni rastro de hostilidad.
Más bien, en su mirada flotaba una luz extrañamente nostálgica.
«Me está abrazando un dragón…».
Su corazón latía de forma irregular, amenazado por el instinto de supervivencia.
Pero en el pecho del dragón no se sentía ningún latido.
No había rastro del sonido que todo ser vivo debería tener: un vacío sin señales de vida.
Sus brazos eran tan firmes que parecían capaces de protegerla de todo peligro…
y, al mismo tiempo, lo suficientemente amenazadores como para acabar con ella.
«¿De verdad esto está pasando en la realidad?».
Desde que el dragón revivió mediante nigromancia, ¿no sería todo un sueño?
Odelli seguía aturdida, incapaz de creer lo que ocurría.
«Entonces… ¿el teletransporte de Rudville falló porque este dragón me convocó, ¿no?».
Lo había sospechado, pero era cierto.
No había otro ser capaz de arrebatarla en medio de un hechizo.
«¿Acaso “Della” era descendiente de la familia Kardel? ¿Una antepasada mía…?».
¿Y si, confundiendo la energía de Odelli con la de “Della”, la había convocado?
Siempre había creído que la leyenda de los Kardel como descendientes de dragones era solo un cuento.
Pero ahora, con un dragón real frente a ella, era posible que esa leyenda también fuera cierta.
«…Pero, en primer lugar, ¿no fue la familia Kardel quien despertó al dragón con nigromancia?».
Entonces, ¿por qué obsesionarse tanto con Odelli entre todos los descendientes de Kardel?
¿O acaso, como un polluelo que al nacer imprime a la primera criatura que ve como su madre, había decidido que ella era su destino?
Era imposible saberlo, tratándose de un ser tan trascendente.
Ni siquiera podía especular.
—Oye… esto ya basta….
Odelli, sudando frío, empujó el pecho del dragón con ambas manos.
Pero no hubo reacción.
Era como ser abrazada por un gólem de piedra.
El dragón se acercó más, como un gato buscando el regazo de su dueño.
Aunque no fuera humano, su apariencia era la de un hombre adulto, lo que hacía imposible verlo como un felino.
Era como si estuviera cometiendo un adulterio.
Su aliento caliente rozó su mejilla.
«¡Agh!».
Odelli se retorció, horrorizada.
—¡Suéltame! ¡Déjame ir!.
[—Asperlión.]
—¿Eh?.
[—Asper.]
El dragón la miró fijamente, repitiendo una palabra incomprensible.
Solo al escucharla varias veces, Odelli entendió que era su nombre.
—Mmm, sí… Asper.
[…]
—Así que… ¿podrías soltarme ahora?
Como la fuerza no servía, no le quedó más que pedirlo con educación.
Asper no respondió, solo la miró durante un largo rato.
Al siguiente instante, la atrajo con más fuerza, encerrándola por completo en sus brazos.
—¡Espera, qué estás…!.
Antes de que terminara, sus pies dejaron el suelo.
Asper la alzó sin esfuerzo.
Su mirada se dirigió hacia un punto lejano.
Entonces, el aire comenzó a ondular, y en el suelo derruido del laboratorio apareció un patrón extraño.
Odelli forcejeó, mirando el anillo de luz bajo sus pies.
No era un círculo mágico normal.
Al mismo tiempo, en la pared se abrió un portal ancestral, impregnado de una energía desconocida.
«¡Nos estamos teletransportando!».
No tenía idea de adónde iban.
Se sintió como una presa arrastrada impotente hacia la guarida de una bestia.
—¡Suéltame! ¡No pienso ir contigo!
[—Della. Mía.]
Asper murmuró esas palabras con voz baja, sin reducir la velocidad.
Su tono denotaba una certeza absoluta.
—¡…! ¡No soy Della!
Sus pies descalzos rozaron el patrón del portal.
Como si se sumergiera en agua, todos los sonidos y su visión se difuminaron.
Y entonces…
¡CRAAASH!
Un estruendo desgarró el espacio ya colapsado.
Del techo al suelo, el vacío se partió como papel, desatando una tormenta de energía mágica.
La oscuridad cubrió su vista por un instante, seguida de un destello blanco que se filtró por las grietas.
[…].
La mirada de Asper se dirigió hacia la fisura.
En sus pupilas negras brilló un instinto bestial y alerta.
Apretó a Odelli con más fuerza y se agachó, como enfrentando la oleada de energía.
—¿Cómo te atreves…?
Rudville emergió de la grieta.
Odelli, aliviada sin querer, sonrió brillantemente… pero pronto palideció.
Estaba cubierto de sangre.
—¡Rudville!—
—Será mejor que sueltes esa mano antes de que la entierre en el espacio-tiempo y la haga pedazos.
[…].
Asper lo miró sin inmutarse.
Lentamente, esbozó una sonrisa.
Una sonrisa que decía: “No puedes matarme”.
—Como tu amo no está aquí para controlarte, parece que no entiendes tu lugar.
La presencia de Rudville explotó en un instante.
Su mirada no tenía rastro de calidez: era fría como el hielo, cargada de matar.
La energía que emanaba de él era la de un depredador estrangulando a su presa.
Las miradas de Asper y Rudville chocaron.
Fue un instante, pero sus energías colisionaron.
El espacio entre ellos se distorsionó levemente, y un aire gélido se extendió como una hoja afilada, generando chispas.
Odelli, atrapada en medio, ni siquiera podía respirar sin dolor.
—Te dije que la soltaras.
Rudville, al notar su estado, moderó su energía.
[…].
Asper, en lugar de responder, la apretó con más fuerza.
—¿Es que no oyes?
Rudville dio un paso adelante, y con cada movimiento, su energía hacía que el suelo se agrietara.
Pero los ojos de Asper no vacilaron.
Más bien, un rugido bestial surgió de su garganta.
[—Mía.]
Su voz dejaba clara su obsesión y posesión.
Atrapada en sus brazos, Odelli estaba en el ojo de la tormenta creada por el choque de ambas energías.
En un arrebato de desesperación, se cubrió el rostro con las manos.
—Ja… Ahora hasta un espectro de siglos pasados….
Rudville alzó la mano.
De sus dedos se expandió una energía azul.
En ese momento, la oscuridad tras él tomó forma, y cuchillas afiladas de energía estallaron.
Los círculos mágicos en las paredes del laboratorio se quebraron, brillando intensamente, y el aire comenzó a hervir.
Una vibración resonó bajo los pies de Asper.
Una fuerza invisible se expandió en círculos, enfrentando directamente la intención asesina de Rudville.
Cuando las energías chocaron, el aire se comprimió y estalló un sonido ensordecedor.
Por un momento, los oídos de Odelli se taparon y le faltó el aire.
La vibración subió por su columna hasta hacer eco en su mente.
Los ojos dorados de Rudville brillaron con ferocidad.
De sus dedos surgió un pilar gigante de energía.
Una lanza plateada se formó en el aire y cayó como un rayo.
Magia de lanzas.
Justo cuando la punta se clavó sobre la cabeza de Asper…
¡BOOM!
La explosión esparció cientos de fragmentos.
Pero Asper, en un abrir y cerrar de ojos, replicó el hechizo.
Solo que su lanza era negra como la noche, y al estallar, comenzó a absorber la energía de Rudville.
El entrecejo de Rudville se frunció.
«¿Lo copia al instante?».
Aunque fuera un no-muerto, ¿era una criatura mágica?
Inmediatamente lanzó un hechizo de restricción.
Cadenas blancas cayeron desde arriba, envolviendo los brazos y piernas de Asper para levantarlo en el aire.
Al mismo tiempo, se formó una barrera que selló el espacio, bloqueando teletransportes y defensas.
Pero Asper lo imitó de nuevo.
Esta vez, cadenas negras aparecieron para envolver a Rudville.
Sin embargo, quizás por no haber revivido completamente, algunas cadenas se descontrolaron y se dispersaron.
Rudville no perdió la oportunidad.
El círculo bajo sus pies brilló, y el suelo estalló como si se volteara.
Al mismo tiempo, Rudville aprovechó la grieta para arrebatar a Odelli de los brazos de Asper.
—Ya basta de perder tiempo.
Con esas palabras, Rudville aplastó a Asper contra el suelo.
Una onda de choque sacudió el laboratorio, y la energía de Asper comenzó a desvanecerse.
¡CRACK!
Sin piedad, Rudville pisoteó su cuerpo masivo, borrando todo rastro de él como si nunca hubiera existido.
—El corazón… Tampoco está.
Revolviendo los restos, confirmó la ausencia del órgano que era la fuente de vida y panacea.
Sin mirar atrás, se marchó del laboratorio con Odelli en brazos.
Solo quedaron residuos de energía flotando en el aire.
Entonces, uno de los dedos cercenados de Asper se movió levemente.
[—De… lla…]
Tembló hacia el vacío, como si aún se aferrara a algo.
Robin:

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD