Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 106

—¿Su nombre?   

—Sí.

Una premonición sombría cruzó por su mente.

Odelli, fingiendo ignorancia, respondió con voz seca:

—No lo sé bien.

Pero él no la dejó escapar tan fácilmente.

—El héroe Rudville. Dicen que es una leyenda viviente, capaz de enfrentarse a cientos de enemigos solo y que, por más herido que esté, nunca cae.

—…

El médico ajustaba con cuidado el vendaje en su mano, logrando extraer finalmente la daga. Aun así, Rudville no parecía sentir dolor, ni siquiera miró en esa dirección.

—…Ah, ya veo. Por más herido que esté, nunca cae… Suena como un nombre que te queda bien.

Odelli respondió con calma.

—Pero no entiendo por qué menciona eso ahora. ¿Acaso es importante?

—Sí, lo es.

—…

—Cuando fui adoptado por la Gran Casa Ducal de Exion y me convertí en gran Duque, el anterior Gran Duque me preguntó qué nombre quería tomar. Sin dudarlo, elegí llamarme Rudville.

—…

—¿Sabe por qué?

—…¿Quería convertirse en un héroe?

—Jaja.

Rudville rio.

Una risa que sonó vacía, como si hubiera escapado sin control.

Pero en su expresión se mezclaban la nostalgia y el desaliento.

—Sí, creo que quería ser un héroe. Con una desesperación patética…

Su mirada, perdida en la distancia, parecía increíblemente vacía.

Por un momento, el murmullo de Rudville hizo que el corazón de Odelli se estremeciera.

Apretó los puños con fuerza.

Casi… casi le decía: Tú ya has sido mi héroe desde hace más de diez mil años.

«…Algo ha notado, sin duda.»

Él había visto parte de sus recuerdos. Era evidente.

La mirada de Odelli, que estaba fija en Rudville, se desvió brevemente hacia Adela.

Adela estaba rodeada por los socorristas y algunos aldeanos.

Al escuchar que el gran Duque había apuñalado su propia mano, no dejaban de preguntarle: ¿Está bien?, preocupados por si ella también estaba herida.

Era una reacción comprensible, dado lo extraño de la situación.

«¿Acaso ese loco gran Duque intentó hacerle algo a la Santa?»

Sus miradas, cargadas de sospecha, se dirigían fugazmente hacia Rudville.

Mientras tanto, Adela, rodeada por la gente, mantenía el rostro bajo, esforzándose por lucir frágil.

«Adela definitivamente hizo algo…»

Pero Odelli, que conocía su verdadera naturaleza, podía ver claramente que Adela estaba calculando desesperadamente cómo salir de esta situación.

En su rostro se mezclaban la frustración y la confusión.

Un temblor casi imperceptible en sus labios delataba su pánico ante un escenario que no había anticipado.

«…Esto no era parte de su plan.»

Por alguna razón, Rudville ahora sospechaba de Odelli.

Había enviado a Adela para sonsacarle información, pero ahora todas las miradas se volvían contra ella.

«Quizá no debí enviarla.»

Odelli sintió un profundo arrepentimiento, pero no era momento para lamentarse.

—No cambie de tema.

Contuvo la respiración y alzó la mirada.

—Estábamos hablando de cómo no valora su propia vida. Aún no me ha dicho por qué hizo esto.

Hubo un breve silencio antes de que Odelli continuara, casi regañándolo.

—¿Cree que con decir fuerza mayor es suficiente?

Lo interrogó mientras lo observaba detenidamente.

Él solo estaba lanzando excusas porque no recordaba. Pero ella estaba segura: había empezado a conectar sus recuerdos con ella.

—¿Por qué hizo esto?

En ese momento, Rudville, que había estado riendo sin motivo, dejó de hacerlo y ladeó la cabeza.

Como si la pregunta fuera obvia, su tono fue indiferente. Pero su expresión y mirada eran sorprendentemente serias.

—Porque no soporto que usted preste atención a algo que no sea yo.

—¿…?

—Pensé que era el precio por distraerme aunque fuera un instante.

Cuando terminó de hablar, Odelli no supo qué responder.

Por un momento, un silencio asfixiante se extendió.

Así que…

¿Se había apuñalado la mano… por eso?

—Fue un autocastigo. No hay por qué preocuparse.

Al igual que Odelli, los demás que escuchaban la conversación estaban igualmente atónitos.

Sabían que el Gran Duque estaba loco, pero ¿tanto como para esto?

Sus rostros parecían decir: Sí, lo sabíamos.

Pero pronto asintieron, como si todo tuviera sentido.

Después de todo, los rumores sobre el Gran Duque de Exion eran bien conocidos.

Se decía que había perdido la cordura por amor, una historia que ya se había extendido por todo el imperio.

Tras recuperar a su amada y casarse con ella, un comportamiento así era casi esperable.

—…No creo que esa sea la única razón.

Pero Odelli, naturalmente, no podía dejar de sospechar.

—Si le parece excesivo, quizá sea otro episodio de mi locura.

—…

—Lamento haberle causado preocupación.

Rudville evadió la pregunta sin dar una respuesta clara. La información que tenía era limitada.

No iba a admitir que había visto recuerdos a través de Adela, ni que se había herido para mantener la cordura mientras extraía esos recuerdos.

Sentía que, si lo decía, Odelli cerraría el único canal que tenía para acceder a ellos.

Eso no podía permitirlo.

Necesitaba exprimir más recuerdos de Adela. Como fuera.

Aún faltaba mucho.

—Esposa.

En cuanto terminaron de vendarle la mano, agarró el brazo de Odelli y la atrajo hacia su pecho.

Acercó los labios a su oído.

—No es la primera vez que hago algo así, ¿verdad?

—…

—Y, hablando de evadir, creo que es usted quien lo hace. Yo nunca he dejado escapar una presa. Ni una sola vez. Ni siquiera cuando no tenía poder ni influencia.

—¡…!

Odelli lo miró, sorprendida.

¿Presa?

¿Se refería a ella? Su corazón se hundió.

Pero entonces, Rudville desvió la mirada hacia Adela.

La joven, rodeada por los aldeanos y socorristas, tenía la cabeza gacha.

Si la dejaba ir ahora, no tendría otra oportunidad.

«Debería encerrarla de inmediato…»

Pero si actuaba con violencia, solo reforzaría su imagen de tirano loco.

Rudville no tenía paciencia para dramas innecesarios.

Era momento de tender una trampa más sutil.

—…Santa Adela.

Al escuchar su nombre, Adela alzó la cabeza, conteniendo la respiración.

La mirada de Rudville se enfrió por un instante antes de suavizarse en una sonrisa.

—Lamento el espectáculo anterior. Mis disculpas.

Los presentes murmuraron entre sí.

Adela abrió los labios para decir algo, pero al cruzar miradas con Rudville, las palabras murieron en su garganta.

—Como disculpa y reconocimiento a sus esfuerzos, me gustaría honrarla formalmente en el castillo.

Su tono era impecablemente calmado.

Aunque hablaba de elogiarla, había algo en su voz que helaba la sangre.

—Sería inadecuado hacerlo aquí, de manera tan… informal.

El rostro de Adela palideció al instante.

Pero los demás no lo notaron.

Los socorristas, emocionados, sonreían.

—¡Santa, esto es un gran honor! ¡Qué bendición!

—¡Que el Gran Duque en persona reconozca sus méritos…!

Rudville escuchó en silencio sus felicitaciones.

Finalmente, miró a Adela y sonrió, frío.

—Espero que acepte este gesto de buena voluntad. Sé que puede ser… incómodo.

Pero se acostumbrará.

Después de todo, tanto parecía anhelar las mazmorras.



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 105

    Next Post

  • CAPÍTULO 107
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks