Capítulo 41
El interior, bastante amplio, solo contenía una cama barata y unas sillas plegables. Las paredes estaban igualmente vacías; aunque había una ventana bastante grande, estaba clavada a su marco y no servía para nada. El paisaje visible a través de ella se limitaba a unos rascacielos a cierta distancia y el cielo. Hasta el purificador de aire colgado del techo permanecía en silencio.
En medio de un silencio absoluto, Chase estaba sentado en la cama con las manos atadas a la espalda. Parecía que ya había pasado varias horas así, sin hacer nada significativo.
—Haah.
Suspiró, aburrido, y se removió.
«En momentos como este es cuando debo conservar mi energía.»
Recordando las palabras de Josh, intentaba moverse lo menos posible, pero incluso si no fuera así, no había mucho que pudiera hacer.
Al menos su boca estaba libre porque, cuando uno de los secuestradores intentó amordazarlo, Chase le mordió la mano hasta destrozarle la carne. Como resultado, Chase también recibió un fuerte golpe en la cara, pero después no intentaron forzarle la boca para cerrarla.
Las palabras del hombre que parecía ser el líder fueron significativas.
—Déjalo. Total, no hay nadie que pueda oírle.
Como él dijo, Chase, llevado a un edificio vacío y sentado solo en una humilde cama, reflexionó en el silencio.
«¿Y si me sale un moretón?»
Que el rodaje aún no hubiera terminado también era un problema, pero el mayor problema era Josh. Al recordar la expresión de Josh, que siempre le miraba embobado, era obvio cómo reaccionaría.
«Podría impactarle —pensó Chase, frunciendo el ceño inconscientemente—. ¿No llegará a odiarme?»
De repente, recordó lo que Josh había dicho:
«¿Quedará alguien a quien le gustes solo por tu personalidad?»
Al instante, el rostro de Chase palideció. Inmediatamente después, exhaló un suspiro profundo y se encogió.
No era la situación actual lo que le preocupaba. Laura rastrearía el chip y lo encontraría, y entonces todo terminaría rápidamente. Su preocupación era otra: Chase temía ver la reacción de Josh.
«¿Debería haberle preguntado directamente?»
Le asaltó un arrepentimiento tardío, pero ya era agua pasada.
«Joshua se enfadará.»
Le entraron ganas de mesarse el cabello, pero con las manos atadas a la espalda era imposible. Sabía que había hecho una tontería. Pero incluso en esta situación, sentía un regusto de placer al pensar que Josh vendría a rescatarle.
Era una certeza. Como entonces, a Josh no le importaría que él resultara herido.
«Quiero abrazarle y besarle ya.»
Cuando, sin remedio, solo pudo dejar escapar un gemido, se oyeron pasos desde fuera. Chase alzó la cabeza y miró hacia la puerta cerrada. Los pasos, que resonaban huecos, se detuvieron frente a la puerta, sonó el giro de una llave y la puerta se abrió.
Los hombres que entraron llevaban pasamontañas negros y eran bastante corpulentos. Entre ellos estaba el hombre al que Chase había mordido. Al desviar la vista de su mano vendada, Chase se encontró con una mirada feroz. Justo cuando el hombre iba a abalanzarse, el que estaba al frente le contuvo.
—Aguanta. Es nuestra valiosa fuente de dinero.
—Total, solo necesitamos extraerle el semen, ¿no? Podemos darle una paliza en otras partes.
Cuando el hombre protestó, incapaz de contener su furia, el líder no dudó en abofetearle.
—Ya te lo dije: después de obtener el semen, pediremos un rescate. Pero si le dejamos hecho un desastre, ¿crees que funcionará?
—Total, mientras lo devolvamos vivo, ¿no?
Otro tipo lo soltó con displicencia. El líder chasqueó la lengua.
—Hay que considerar la posibilidad de que la negociación no funcione. Un tipo como ese se vendería por un precio astronómico en el mercado negro. Hay muchos ricos con aficiones particulares… —Miró de reojo al subordinado herido y añadió—: Esos señores se encargarán de vengarte por ti, añadiendo sus propios gustos.
El líder dirigió su mirada a Chase.
—Solo tenemos que esperar a que se acumulen sus feromonas. Oye, ¿qué estás haciendo?
El líder gritó hacia atrás. Al instante, el cuerpo de Chase se tensó. Se oyeron pasos ruidosos desde fuera. Chase pudo identificar lo que eran primero por su aroma. Pronto, unos hombres enmascarados que parecían ser parte de la banda entraron.
Todos eran omegas.
En el momento en que cerraron la puerta tras de sí, una fragancia fresca de feromonas llenó la habitación. Chase, con el rostro pálido, retrocedió instintivamente. Pero pronto su espalda chocó contra el cabecero de la cama y, sin poder huir más, se detuvo.
—Mira la cara que pone.
Uno de ellos soltó una risotada. Pero Chase ni siquiera tenía el lujo de sentirse insultado. Lo único que podía hacer era contener la respiración, intentando bloquear de algún modo el aroma de feromonas que se esparcía por la habitación.
—Da igual que se crea superior por ser Alfa dominante o lo que sea —se burló uno de los omegas—. Cuando las feromonas se acumulan, solo se dedica a follar con lo que sea. ¿En qué se diferencia de una bestia?
—Un perro en celo.
—Mira, ya está sudando frío así. ¿Crees que aguantará un día?
—Yo creo que con medio día es suficiente.
—Yo, una hora.
Estallaron risas. Chase se esforzaba por contener la respiración que se aceleraba debido a los nervios. Mirándolo, uno de los hombres habló:
—¿Si nos subimos encima, se excitará más rápido?
Sus palabras fueron seguidas por un breve silencio. Una tensión diferente a la anterior se cernió entre ellos. Sin apartar la mirada de Chase, continuó:
—Tengo curiosidad por ver cómo se pone un alfa dominante en celo.
Otro hombre dio un paso hacia él.
—A mí me gustaría probar esa boquita bonita.
Alguien se frotó la entrepierna del pantalón mientras hablaba. Por todas partes se oían respiraciones excitadas, pero otro hombre le reprendió.
—Todavía está consciente. Si quieres que te arranquen la polla como le pasó a mi mano, adelante.
Era un argumento tan sensato que se oyeron suspiros de decepción. En lugar de esperar a que Chase perdiera la cordura, optaron por otro método.
—Desnuda a ese tipo.
Hasta los que no eran omegas jadeaban, excitados. Chase, sabiendo que no tenía adónde huir, se pegó a la pared. Uno de ellos se subió a la cama. Alargó la mano e intentó agarrar el tobillo de Chase. En ese momento, Chase lanzó una patada con su larga pierna.
—¡Ugh!
El hombre gritó con un sonido ahogado y retrocedió tambaleándose. Su rostro se empapó de sangre al instante, quizás por la nariz rota, lo que hizo que los demás vacilaran sorprendidos.
Pero la conmoción no duró mucho. Otro hombre, enfadado, se subió a la cama para atrapar a Chase. Esta vez logró agarrar y tirar de un tobillo, pero perdió el control de la otra pierna. El hombre recibió una rodillazo en la sien y cayó inconsciente sin siquiera gritar.
—¡Tom! ¿Estás bien? ¡Este maldito loco…!
—¿Qué están haciendo? ¡Sujetenlo! ¡Voy a enseñarle modales, hijo de puta!
—¿Le convertimos en un trapo, sin importar el dinero, maldito bastardo?
—¿No puedes estarte quieto?
Varios se abalanzaron y sujetaron el cuerpo de Chase. Le taparon la boca y le inmovilizaron las piernas, entonces otro hombre se acercó e intentó quitarle los pantalones. Entre el alboroto, el sonido metálico del cinturón resonó con fuerza. Chase se resistió con todas sus fuerzas, pero finalmente consiguieron desabrocharle el cinturón y bajarle la cremallera.
La fragancia de las feromonas excitadas de Chase se esparció por la habitación. Los hombres omegas se detuvieron primero por el dulce aroma. Pronto, sus pupilas se dilataron y jadearon, pero la situación empeoró.
—Yo primero.
—¿Adónde crees que vas, bastardo?
—¡Yo primero, yo!
—¿Pero qué les pasa? ¡Entren en razón! Malditos locos por las feromonas…!
Los omegas peleando por subirse primero encima de Chase, los betas intentando calmarlos y los alfas excitados por el aroma de los omegas… la situación se volvió un caos. El líder, desconcertado por lo inesperado, gritó por primera vez.
—¿No pueden estar callados? ¡Calmense!
Pero nadie le hizo caso. Viendo el caos de agarrones y puñetazos, el líder gritó exasperado.
—¡Abran la puerta! ¡Hay que ventilar! ¡Que salgan las feromonas!
—Maldito seas.
Un subordinado se tapó la nariz con la manga y abrió la puerta de golpe. Entró inmediatamente aire fresco del pasillo, pero era insuficiente para controlar la situación.
—¡Maldito seas…!
El líder apretó el puño y miró a Chase. Pero Chase tampoco estaba bien. Él también había perdido la mitad de la cordura por el aroma de las feromonas omega que le inundaba.
Entre jadeos, la fresca fragancia omega se mezclaba caóticamente. El calor ascendía por su parte inferior, y su propia constitución, tan odiada, comenzaba a reaccionar.
«No.»
Intentó contener la respiración, pero el mareo empeoró y su cuerpo escapó a su control. Ahora incluso le costaba regular la respiración. Tendido en la cama, veía el caos de la habitación. De repente, le entraron ganas de reír a carcajadas. Pero en lugar de risa, solo salió un suspiro de desesperación.
Solo le quedaba una cosa por hacer. Justo cuando sacó la lengua y apretó los dientes, de repente la ventana se hizo añicos con un estruendo.
—¿Q-qué ha sido?
Gritaron y se agacharon rápidamente. El aire fresco que entraba a raudales ayudó a Chase a recuperar la conciencia. Y junto con eso, un hombre alto irrumpió volando. Inmediatamente, derribó de una patada a un hombre que se abalanzó sobre él y se enderezó.
Se apartó el rubio despeinado y preguntó con su sonrisa relajada de siempre:
—¿Qué está pasando aquí?
Chase lo miró con la vista aún nublada y murmuró su nombre entre dientes.
«Joshua.»
Detrás de él, Isaac irrumpió. Él también había descendido por una cuerda desde el tejado y se lanzó por la ventana tras Josh. Todos los miraban sorprendidos cuando Isaac se tapó la nariz con la manga. Abrumado por el exceso de aroma omega, se apresuró a refugiarse junto a la ventana con expresión consternada.
Mientras tanto, Josh echó un vistazo rápido a la habitación y pronto descubrió a Chase, atado de pies y manos, frunciendo su ceño bien formado. Acto seguido, soltó un breve improperio.
―¿Acaso no aprendieron, malditos ignorantes, que hay que cuidar lo ajeno?
Era la primera vez que Chase veía a Josh rechinar los dientes. Parecía estar genuinamente furioso. Como prueba, el hombre que se abalanzó sobre él tardíamente salió volando de una sola patada giratoria, se estrelló contra la pared y perdió el conocimiento de inmediato.
Los hombres se abalanzaron sobre ellos al unísono. Chase quería ayudarlo, pero una vez más no podía hacer nada. Mientras forcejeaba por soltarse de las cuerdas que ataban sus brazos, Josh gritó, derribando de una rodillazo en el estómago a un hombre que corría hacia él.
―¡Quédate ahí, Chase! ¡No puedes lastimarte más!
―¡Josh, cuidado!
Un paso más tarde, Isaac también se unió. Isaac derribó de un puñetazo a un hombre que intentaba atacar por la espalda a Josh. Este giró sobre sus talones y de inmediato lanzó una patada a la cabeza de otro hombre.
Parecía que serían sometidos en un instante. Aunque solo eran dos, su habilidad era impresionante.
«Dicen que Chase Miller contrató guardaespaldas tremendos», pensó el líder, arrepintiéndose tardíamente.
No importaba cómo habían encontrado su ubicación tan rápido. Habían bajado la guardia pensando que les tomaría al menos tres días, pero nunca imaginaron ser tan impotentes.
―¡Ugh, aaaah!
Uno de ellos gritó y salió corriendo. Sin tiempo para agarrarlo, otro tipo gritó y lo siguió. El líder, consternado, soltó una blasfemia.
«¿Acaso terminará así, sin siquiera tocar la inmensa mina de oro que encontré?»
Al pensarlo, no pudo soportarlo. Inmediatamente giró la cabeza, pisoteó a sus subordinados caídos y corrió apresuradamente hacia la cama.
―¿Qué?
―¡Alto, maldito bastardo…!
Isaac y Josh gritaron alternadamente. Su objetivo era claro. El líder extendió la mano hacia Chase, que apenas recuperaba la conciencia. En su otra mano, una afilada navaja brillaba.
«Solo necesito a ese tipo.»
Sería un éxito con solo sacar a Chase y cruzar la frontera. Planeaba pisar el acelerador toda la noche. Como era Beta, no había riesgo de que lo afectara la feromona de un alfa dominante.
«¡Solo debo meter a Chase en el maletero y conducir…!»
―¡Chase!
Josh gritó y se abalanzó. Isaac golpeó y derribó a un hombre que corría detrás de él. Acto seguido, Josh, que saltó pisando el colchón, giró en el aire y le lanzó una patada en la cabeza al líder.
CRAC.
Un crujido espeluznante de huesos dislocándose resonó. El líder, que intentaba agarrar el cuello de Chase, se detuvo en seco sin siquiera poder gritar. Chase, con los ojos muy abiertos, jadeaba y solo lo miraba.
«¡…!»
Tras unos segundos de vacío, el líder cayó sobre el colchón. Josh, jadeando, enderezó su postura. Contuvo la respiración un momento, esperando, por si acaso se levantaba y atacaba. Por supuesto, eso no sucedió.
―¡Gyaaah!
De repente, se oyó un grito en el pasillo. Isaac y Josh se tensaron al instante y miraron hacia la puerta.
THUD, THUD.
Siguió un ruido estridente, y poco después se escucharon pasos.
―¿Cómo les fue? ¿Ya terminaron con todos?
―Seth.
Josh, aliviado, dijo su nombre. Detrás de Seth, Henry apareció. Ellos, que habían sometido al grupo desde la entrada, echaron un vistazo a la habitación.
Chase miraba con ojos asombrados a los hombres que hasta hace poco lo amenazaban, ahora esparcidos por todos lados, gimiendo. Eran realmente perfectos.
«¿Por qué están reunidos en una empresa de seguridad tan pequeña tipos como estos?»
Era incomprensible, pero era la realidad. Mientras Henry y Seth revisaban uno por uno el estado de los caídos, Josh apoyó sus manos en las rodillas, inclinó el torso y jadeó. Tras varias respiraciones profundas, exhaló —Fuu— calmando su aliento, se enderezó y se pasó la mano por el cabello.
―¿Está bien?
Josh le sonrió a Chase, que aún lo miraba con los ojos muy abiertos.
―Da mucho trabajo, Sr. Miller.
Aunque lo decía, no había ni rastro de irritación o reproche en su tono. Más bien, su voz solo sonaba afectuosa. Chase se sintió aliviado y, al mismo tiempo, su afecto por él hirvió con más fuerza.
Bajo la mirada de Chase, que lo observaba con los ojos llenos de anhelo, Josh apenas pudo contener las ganas de lloverle besos y, en su lugar, llevó su mano a las cuerdas que lo ataban. Sacando una navaja de bolsillo de su chaqueta, comenzó a cortar los nudos bien apretados. Chase permaneció sentado, quieto, solo esperando.
El peso que oprimía sus muñecas desapareció, y Chase finalmente pudo exhalar el aire contenido. Josh, que lo había estado mirando en silencio mientras se frotaba las muñecas entumecidas, habló.
―¿Puedes caminar? Si te cuesta, dime.
―Puedo hacerlo.
Cuando Chase intentó salir de la cama, sonó el intercomunicador de Josh. Este extendió la mano, indicándole a Chase que esperara, y luego habló.
―Sí, aquí ya está todo bajo control. Prepárense para partir y encarguense de lo que queda. C está a salvo, aunque tiene una herida en la cara…
Josh frunció el ceño de repente. Clavó la mirada en la mejilla hinchada de Chase, terminó la comunicación y luego lo miró.
―¿Quién te hizo esto?
La voz, calmada y baja, hizo que a Chase se le erizara la espalda. Claro, no por miedo. En silencio, alzó un dedo y señaló a uno de los tipos tirados en el suelo. Josh, con expresión de preocupación, acarició la mejilla de Chase y luego giró hacia donde estaba el sujeto.
El tipo ya había recuperado el sentido e intentaba levantarse para huir. Josh lo agarró por el cuello, lo levantó y lo estrelló de cabeza contra la pared.
THUD.
Siguió un sonido violento.
―¿Qué? ¿Qué pasa?
Henry, sorprendido, giró la cabeza, y los otros miembros del equipo de seguridad también abrieron los ojos de par en par, concentrando sus miradas. Pero no terminó ahí. Josh arrojó al hombre al suelo. Este, agarrándose la nariz rota, soltó gemidos de dolor, pero la furia de Josh no se calmó. Inmediatamente comenzó a patearlo. El tipo, con gritos agonizantes, se encogió. Aun así, Josh siguió pateándolo.
―Josh, cálmate. ¿Por qué haces esto?
―Detente, se desmayó.
Ante la visión de Josh pateándolo repetidamente sin control, Isaac y Seth, sorprendidos, intentaron detenerlo. Aun así, Josh logró patearlo una vez más antes de pasarse la mano por el cabello desordenado. Todos lo miraron en silencio. Era la primera vez que veían a Josh tan alterado.
«¿Por qué está tan enfadado?»
Ante la mirada consternada de Isaac, Seth negó con la cabeza.
«No sé, yo tampoco.»
―Oye, tú, ¿qué demonios…?
Henry, que no puede evitar la curiosidad, abrió la boca, pero Josh lo ignoró y giró la cabeza.
―Vámonos.
Su mirada se dirigía hacia donde Chase estaba sentado. Todos miraron alternadamente a Josh y a Chase. Como preguntándose qué era todo esto. Pero ni a Josh ni a Chase pareció importarles.
Josh sonrió y extendió su mano hacia Chase. El rostro de Chase se iluminó gradualmente. Al ver la deslumbrante sonrisa que florecía en su cara como una flor, el equipo de seguridad olvidó instantáneamente todos los insultos y maldiciones que le habían lanzado en el pasado. Hasta Henry olvidó el ‘vídeo de Chase siendo golpeado’ que tanto reproducía.
Mientras la atención de todos se concentraba en un solo punto, entre el grupo de caídos, un hombre logró levantarse con dificultad.
El primero en notarlo fue Chase. Al ver los ojos de Chase agrandarse, Josh esquivó rápidamente su cuerpo, haciendo que el cuchillo que el hombre blandió cortara el aire inútilmente. Inmediatamente, el hombre agitó su otra mano. Josh también esquivó esta vez, pero pasó rozando su oreja por muy poco.
El intercomunicador salió volando, y justo cuando Josh intentaba contraatacar, Seth le lanzó un puñetazo.
THUD.
Con un sonido sordo, el hombre cayó.
―Ah, gracias.
Josh, desviando la mirada del hombre caído, dio las gracias.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que la atmósfera era extraña. Todos lo estaban mirando. Incluso Seth, que acababa de ayudarlo, lo miraba con ojos sorprendidos y muy abiertos.
«¿Por qué me miran así?»
Josh, perplejo, giró la cabeza. Allí estaba Chase, mirándolo con el rostro pálido y rígido, como en estado de shock. Josh parpadeó, mirándolo a los ojos.
«¿Por qué me mira con esa expresión?»
―…¿Qué? ¿Pasa algo conmigo?
Josh habló, riendo incómodo. Pero todos seguían mirándolo con el rostro estupefacto. El primero en reaccionar fue Seth.
―…No sabía que incluso tenía una marca.
Ante su murmullo, Josh se quedó atónito. Sin poder parpadear, con los ojos muy abiertos, levantó lentamente la mano y se la llevó a la oreja. El objeto sólido que siempre ocupaba ese lugar familiar ya no estaba allí.
Sus dedos tocaron el lóbulo suave. Subiendo lentamente por el contorno de la oreja, la punta de sus dedos sintió de repente una hendidura profunda. Josh se detuvo por completo, inmóvil.
Por el rabillo del ojo, vio a Chase bajando de la cama. Se acercó a Josh paso a paso. Pero Josh no podía moverse, se quedó paralizado.
Chase, que ya estaba frente a él, llevó su mano a la oreja de Josh. La mano de Josh, que hasta entonces había permanecido allí, cayó, y en su lugar llegó la de Chase. La cinta que siempre cubría su oreja había volado con el intercomunicador, y el secreto que tanto había guardado quedaba expuesto sin reservas.
Chase no podía apartar sus ojos de la oreja de Josh y acarició lentamente el contorno. Sus dedos, posados en el área claramente marcada, temblaban levemente.
―¿Qué… es esto?
Finalmente, Chase habló. Su voz temblaba aún más que sus dedos.
―¿Por qué… tienes una marca?
―Chase.
―Dime, ¿qué demonios…?
Chase inhaló y abrió la boca. Pero no pudo continuar, solo miró a Josh con el rostro lleno de confusión. Josh tampoco podía decir nada. Chase, como si estrujara las palabras, preguntó con voz forzada.
―¿Qué eres?
Todos lo miraban. Josh tragó saliva en seco.
«Lo había ocultado tan desesperadamente, y ahora se revela de manera tan absurda.»
Josh abrió la boca. Debía hablar, pero la lengua no se movía con facilidad. Bajo las miradas de asombro, bajó la cabeza y se mordió el labio.

TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN