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Capítulo 23

—¡Corte! ¡Hasta aquí!   

Al grito del director, la tensión del set se disipó de inmediato. El entorno, que hasta hace un momento se mantenía en un silencio tenso, se llenó de murmullos, pasos y movimiento de equipos por todas partes. Justo entonces, el director llamó a Naomi, y ella se retiró para acercarse a su lado. Chase también se incorporó.

Josh, que había permanecido a cierta distancia vigilando tanto a él como los alrededores durante toda la toma, comenzó a caminar. Su trabajo era acompañar a Chase hasta que regresara al tráiler.

Laura, su asistente personal, que también estaba esperando cerca, se le adelantó rápidamente. Le ofreció una botella de agua que Chase tomó, pero tras dar un solo sorbo, frunció el rostro con desagrado. Al instante, Josh y todos los demás se tensaron.

Chase arrojó sin piedad la botella, todavía medio llena. El agua salpicó al chocar contra el suelo, pero nadie se atrevió a quejarse. Laura preguntó con cautela:

—Disculpe… ¿hay algo que no le haya gustado? Si es por la marca, podemos cambiarla inmediatamente.

Chase la miró con una expresión tan intimidante que Laura se sobresaltó. Entonces él habló.

—Tiene olor a Omega.

—¿Perdón?

Laura parpadeó, desconcertada. Josh también se sorprendió, aunque él ni siquiera se había acercado a esa agua, así que no podía ser su culpa. Además, desde que comenzó la grabación, Chase había estado irritable incluso por los detalles más insignificantes. Josh se sintió aliviado al pensar eso, aunque una pequeña espina de incomodidad seguía clavada. Mientras observaba en silencio, Laura se apresuró a disculparse:

—Lo siento… no sé cómo ha pasado. Se supone que ningún Omega debía manipular sus pertenencias, lo dejamos claro con todos los del staff e incluso lo pusimos en el contrato. No sé cómo se nos pasó esto…

Avergonzada y molesta consigo misma, fue tras Chase, que se alejaba a paso rápido, visiblemente molesto.

—Señor Miller, disculpe, pero me gustaría que revisara esto cuanto antes…

Chase le dirigió una mirada de fastidio, pero en ese momento se encontró inesperadamente con los ojos de Josh. Josh sonrió por reflejo, como siempre. Pero Chase, completamente inexpresivo, apartó la vista y lo ignoró por completo.

Josh se rascó la cabeza, incómodo ante la frialdad. Justo entonces, un miembro del staff pasó a su lado y lo saludó con una sonrisa, a lo que Josh respondió con otra. Volvió a mirar a Chase, pero este no había cambiado: seguía caminando sin mirar atrás. Desde aquel día en el jardín, no solo no habían vuelto a hablar, ni siquiera habían cruzado la mirada.

Josh lo aceptaba como algo natural. Lo que ocurrió aquel día no fue más que una burla hacia él, y por eso no le sorprendía sentirse amargamente decepcionado.

Había pasado casi una decena de días desde entonces. El rodaje ya había comenzado, y Josh se había acostumbrado a ver su cabello teñido de negro.

La película estaba basada en una novela que llevaba publicándose más de diez años. Al tratarse de una obra tan longeva, tenía una base sólida de fans, y la noticia de su adaptación cinematográfica provocó una gran conmoción. Pero el verdadero caos estalló cuando se anunció que Chase interpretaría a Doctor Flame.

Aunque no era el protagonista, Doctor Flame tenía un papel igual de importante: era el antihéroe de toda la saga. Un personaje con mucho carisma, enfrentado al protagonista, y que contaba con una buena cantidad de seguidores. El problema era que esos fans eran intensamente apasionados.

Antes de que se publicaran las primeras imágenes con su cabello teñido de negro, todos repetían al unísono: “¡Chase Miller no puede ser!”. Decían que no encajaba con el personaje.

Y después, cuando se revelaron las fotos caracterizado como Doctor Flame, volvieron a gritar: “¡Chase Miller no puede ser!”. Esta vez, porque sí encajaba demasiado bien. Las razones cambiaban cada vez, pero la conclusión siempre era la misma.

Al fin y al cabo, las personas siempre encuentran razones para odiar a otros. Y cuanto más seguidores se tiene, más antipatía se genera. Era algo que ya esperaban. Las quejas incluso alcanzaron a la productora y a quien eligió el reparto, Keith Pittman. Por supuesto, Pittman ni se inmutó. Y así fue como, finalmente, comenzaron las grabaciones.

Josh confiaba en que todo ese escándalo se apagaría una vez que la película se estrenara. Chase no aparecía demasiado tiempo en pantalla, pero incluso al pasar brevemente por una escena, su presencia era imponente. Cuando le tocaba decir sus líneas, hasta los miembros del equipo contenían la respiración para escucharlo. Nadie podía negar que, en esos momentos, Chase “era” el Doctor Flame.

Pero en cuanto el director gritaba “corte”, volvía a ser Chase Miller. Todos lo evitaban, y él lo aceptaba sin quejarse. Incluso ahora, mientras caminaba derecho hacia el tráiler, no miró a nadie y desapareció sin más.

Los pocos ojos que lo seguían pronto se dispersaron. Josh, que había permanecido tenso durante toda la toma, también dejó escapar un suspiro de alivio. Lo mismo ocurrió con los demás.

Al menos ahora tendrían un descanso hasta la siguiente escena. Josh hizo el relevo con Isaac y fue a buscar una taza de café.

—Hola, Josh.

Una de las chicas del staff lo saludó. Era bajita, apenas le llegaba al hombro. Recordaba haber escuchado que era asistente de otro actor. Intentó recordar su nombre, pero por suerte llevaba una etiqueta. Josh le devolvió la sonrisa y le respondió con un saludo.

—Hola, Heather.

Ella habló mientras sus mejillas se teñían de un leve rubor.

—¿Ya terminó la filmación del señor Miller por hoy?

—No, aún tiene una toma más por la tarde. Otro miembro del equipo vendrá. Yo solo pensaba descansar un poco después de tomar este café.

—Debe ser agotador hacer guardia todo el tiempo, ¿verdad? Sobre todo si el señor Miller recibe tantas amenazas…

—Es parte del trabajo, no hay de otra.

Respondió con suavidad, y Heather soltó una breve risa. Intercambiaron algunas palabras más, pero cuando se separaron, Josh no recordaba ni una sola. Mientras se dirigía al tráiler donde dormían los guardias, mantuvo un par de charlas igual de irrelevantes.

Nada más llegar, Josh se metió a la ducha improvisada, se enjuagó rápidamente y luego se dejó caer en una de las camas del rincón. Algunos de sus compañeros ya dormían y roncaban por distintos rincones. Josh se giró de un lado a otro hasta que, finalmente, se quedó dormido.

***

—Entonces, me encargo de eso. Quedan unas dos horas libres, ¿le aviso si se libera tiempo?

La voz profesional de Laura no recibió siquiera una mirada de Chase. Solo respondió en seco:

—No.

—Entendido. Si necesita algo, por favor, llámeme.

Ella se retiró de inmediato y salió del tráiler. Chase se quitó la ropa incómoda y la tiró sobre la silla sin cuidado, luego se dejó caer en la cama de espaldas. No es que tuviera sueño. Mientras se revolvía en la cama, su mirada se topó con el frasco de pastillas sobre el escritorio. Laura lo había preparado con antelación. Chase se incorporó lentamente y repasó las letras de la etiqueta sin pensar en ellas.

Tuvo el impulso de tomarse todo el frasco de golpe, pero dentro solo había la dosis justa para una toma. Desde aquel incidente en el que vació un frasco entero y causó un alboroto, Laura solo le dejaba la cantidad estrictamente medida. Aunque, en realidad, ya era una cantidad mayor que la normal, y Chase siempre consumía la dosis máxima permitida. Durante los rodajes, era habitual que incluso la sobrepasara. Esta vez no fue la excepción.

Volcó el frasco sobre su palma hasta formar un pequeño montón de píldoras, las observó unos segundos y luego se las metió a la boca. No bebió del agua hasta haberlas tragado todas. Solo cuando terminó la botella por completo se recostó otra vez, ahora contra la pared.

Afuera, las voces de la gente riendo y charlando se oían de forma lejana. Dentro del tráiler, solo había un silencio que podía matar. Hasta su propia respiración le resultaba molesta.

Ese día, la escena programada era una explosión, así que desde el día anterior había tensión entre el equipo. Se trataba de quemar un edificio entero, y fallar una toma no era una opción. Había que lograrlo en una sola vez. Ese tipo de escenas siempre eran exigentes, pero aquí la responsabilidad se multiplicaba por el nivel de riesgo.

Mientras los expertos en explosivos volvían a calcular los pesos y revisar los controles por enésima vez, Josh estaba en su puesto, observando a Chase desde cierta distancia como de costumbre. Naomi y el director estaban junto a él, explicando la escena.

—La explosión comenzará allá, así que tendrás que correr desde ese punto. La seguridad es lo más importante, ten cuidado. Hagamos primero un ensayo.

Había muchas cosas por coordinar, comenzando por las medidas de seguridad. Naomi, como siempre, bromeó con una sonrisa.

—Si sale mal, quedaremos bien tostados. A mí me gusta la carne término medio.

Uno de los técnicos le siguió la broma con una carcajada.

—¿Crees que sirvan bistec para la cena?

—Oh, ojalá. Solo espero no ser yo la que termine en el plato.

Juntando las manos como si rezara, Naomi miró de reojo a Chase. Esperaba que al menos le devolviera una mirada, como si quisiera hacerle juego. Pero por supuesto, eso no pasó. Chase ni siquiera la miró. Naomi forzó una sonrisa amarga y negó con la cabeza, como diciendo: ”Lo sabía”.

Fue entonces cuando Josh notó algo raro. No podía explicarlo, pero algo en Chase le provocaba una sensación de incomodidad. Su rostro inexpresivo, los labios apretados, su indiferencia hacia los demás… todo era normal. Nada fuera de lo común. Y aun así, esa extrañeza persistía.

—¿No crees que C está un poco raro?

Josh le preguntó en voz baja a Mark, que también estaba en posición vigilante. Mark lo miró de reojo y luego volvió la vista hacia Chase.

—¿Qué tiene?

—No sé… no estoy seguro…

Josh se desinfló antes de terminar la frase, y Mark respondió sin mucho interés.

—Está igual que siempre. No veo nada diferente.

Josh guardó silencio. Ni siquiera él podía explicar con claridad qué era lo que notaba. Mientras tanto, la preparación para la escena terminó por completo.

***

El proceso avanzó sin contratiempos. Tras terminar la prueba de cámara a la perfección, el director dio paso directo al rodaje.

—Vamos, concentrémonos y terminemos en una sola toma.

Era un director de renombre, ampliamente reconocido no solo por las escenas de acción, sino también por su agudo sentido narrativo, pero incluso en momentos como este, parecía sentirse nervioso. Josh lo notó al ver que el rostro del director, normalmente sonriente, ahora estaba completamente rígido. Supuso que esa misma tensión que él sentía se debía al ambiente general del set, que se le había contagiado.

Se podía ver a Chase y Naomi entrando al edificio. La filmación en interiores había terminado el día anterior, y hoy solo faltaba grabar la escena de escape.

—¿No hacen este tipo de cosas con CGI hoy en día? —susurró Mark en voz baja.

Josh también respondió en el mismo tono:

—Aún hay muchas películas que no lo hacen.

—Hace tiempo que no voy al cine. Pero esto tiene lo suyo, es divertido.

Pensando en regresar con una buena historia para contarle a sus hijas, Mark sonrió con satisfacción. Cuando terminara la grabación, planeaba pedir que le permitieran tomarse fotos y conseguir autógrafos de algunos. Chase, por supuesto, no estaba incluido.

Un miembro del equipo salió corriendo desde el interior del edificio e hizo un círculo con ambos brazos para indicar que todo estaba listo. Tan pronto como desapareció de escena, el director inhaló profundamente y gritó:

—¡Acción!

Pasaron unos cinco segundos de silencio antes de que se escuchara un estruendo proveniente de una parte del edificio, acompañado de llamas. Aunque ya lo esperaban, el tamaño de la explosión fue suficiente para provocar una reacción de sobresalto.

Josh bajó la mirada al percibir las sutiles vibraciones que recorrían el suelo. La serie de explosiones apenas comenzaba. Desde el extremo más lejano del edificio, los explosivos estallaban en cadena, con apenas unos segundos de diferencia entre cada uno.

El acre olor a pólvora y el humo que se elevaba le irritaron los ojos. Aun así, Josh parpadeó repetidamente y no apartó la vista del edificio.

Las explosiones, grandes y pequeñas, estallaban una tras otra. A simple vista, todo marchaba sin contratiempos. Pronto, Chase y Naomi saldrían corriendo del edificio. Josh echó un vistazo rápido a su reloj: habían pasado ya unos cinco minutos desde el inicio de las detonaciones. Entre el humo negro que se alzaba, no se percibía el más mínimo movimiento.

Esta vez, no fue el único en notar que algo andaba mal.

—…¿No están tardando mucho?

Mark murmuró. Josh también lo estaba pensando. Cuando giró la cabeza, Mark lo estaba mirando al mismo tiempo.

Josh trazó rápidamente en su mente la ruta que seguiría si tenía que correr de inmediato. Visualizó dónde podría estar Chase, cuánto tardaría en llegar hasta él y cuánto le tomaría sacarlo de allí. Justo cuando terminó de simular todo en su cabeza, dejó escapar un pequeño suspiro.

Como si hubiera notado lo que Josh pensaba, Mark murmuró a su lado:

—Yo me encargo de un lado.

—Sí.

Josh asintió con nerviosismo. Mark echó una mirada al director, pero él simplemente agitó una mano como intentando disipar la inquietud.

—Tranquilos, todavía hay margen. ¿Cierto? Para que salga una buena toma, tienen que aguantar un poco más. ¿Le dijiste bien a Chase lo que debía hacer?

—Sí. Los dos actores ya han filmado escenas así muchas veces.

Si incluso el encargado de los efectos especiales lo confirmaba, no quedaba otra opción. Mark miró a Josh, negó levemente con la cabeza y le indicó que esperara un poco más. Josh, sin más remedio, siguió observando el edificio con ansiedad, cerrando y abriendo el puño una y otra vez. Mientras tanto, las explosiones continuaban en cadena, y el edificio ya estaba casi colapsado a la mitad.

***

—¡Chase!

La voz de una mujer, sepultada por el estruendo de las explosiones, lo sacó por un momento de su estado de aturdimiento. Cuando alzó la mirada, vio a Naomi observándolo con el rostro lleno de preocupación.

—¿Estás bien? ¿Qué te pasa? ¿No puedes oírme?

Perder la audición temporalmente y sentir la mente nublada eran cosas comunes al grabar escenas de explosiones.

«No es nada fuera de lo normal… entonces, ¿por qué me siento así?»

Chase la miró, desconcertado. Pero en su rostro se notaba claramente la inquietud. Más exactamente, parecía estar preocupada por él.

—Ahora tenemos que salir… justo después de la próxima explosión.

Naomi habló con un rostro más tenso de lo habitual. Chase ya lo sabía. Solo estaba esperando el momento indicado. Entonces ¿por qué…?

—¡Chase!

Naomi volvió a gritar. De repente lo tomó del brazo y lo sacudió con fuerza, haciendo que Chase se detuviera por un instante.

«…¿Eh?»

Por un segundo, se sintió completamente desconcertado. El paisaje ante sus ojos era distinto al de un instante atrás. En apenas uno o dos segundos, el edificio había desaparecido casi por completo. Parpadeó, incrédulo.

—No hay tiempo, tenemos que salir ya.

Naomi, con tono urgente, lo sujetó del brazo y comenzó a correr. Pero fue un error. Chase, mareado de pronto, se desplomó en el acto.

—¡Chase! —gritó Naomi, pálida como una hoja.

A su espalda, las explosiones seguían retumbando sin descanso. Una densa humareda negra se acercaba como una bestia que rodaba sobre sí misma, envolviéndolo todo. Naomi miró alrededor, sin saber qué hacer.

«¿Y ahora? ¿Debo correr sola? Pero tenemos que salir juntos. ¿Y la película qué?»

En ese instante, pensó en su perrito, que la estaría esperando en casa. Aunque su esposo se había ido, ese pequeño siempre había estado a su lado.

—¡Mickey…!

Antes de gritar siquiera que quería vivir, su nombre fue lo primero que escapó de sus labios. Y justo entonces, Chase, recuperando el sentido a duras penas, se puso de pie tambaleándose. El humo ya los alcanzaba. Una explosión más, y serían tragados por las llamas.

Fue en ese preciso instante que Chase rodeó la cintura de Naomi con fuerza.

***

El murmullo inquieto se propagaba en todas direcciones. El humo se elevaba a una altura alarmante, las explosiones continuaban… pero dentro del edificio no había movimiento alguno. La atmósfera empezaba a alterarse poco a poco. Solo el director y el equipo de efectos miraban de frente con aparente calma. Pero tal vez, incluso ellos, ya no sabían en qué momento debían detenerlo todo.

—Mark.

Josh, que ya no podía contenerse, llamó al jefe de equipo. Mark frunció el ceño con gesto de duda, abrió la boca como para decir algo, pero volvió a cerrarla. Él tampoco sabía qué decisión tomar. Si estaban haciendo todo según lo previsto y entraban antes de tiempo, podrían arruinar la escena. ¿Y quién asumiría esa responsabilidad? Josh pensaba lo mismo.

Sin embargo, no era ajeno a este tipo de situaciones. A lo largo de los años, había participado en numerosos entrenamientos y misiones reales con explosivos. Estaba claro que algo no marchaba bien.

Cuando otra explosión sacudió el escenario, Mark tomó una decisión. Ignoró por completo el miedo a tener que pagar una indemnización millonaria por arruinar la escena. Ahora lo primero era salvarlos.

—Vamos, Josh.

—Sí.

Josh respondió de inmediato. Estaba por lanzarse hacia la ruta que ya tenía planeada, cuando de pronto alguien gritó:

—¡Ah!

Ambos se detuvieron en seco y dirigieron la mirada hacia donde apuntaba. A través de la cortina de humo negro, apareció fugazmente una silueta humana. Tal vez fue solo una ilusión. Pero ya era tarde. En ese breve momento de duda, la última carga explotó.

El rostro se les tornó blanco. Pero entonces, alguien rompió entre el humo y el fuego, arrojándose hacia adelante.

Naomi gritó mientras se lanzaba al vacío. Y justo detrás de ella, apareció Chase.

Suspiros de alivio se escucharon por todas partes. Naomi cayó a salvo sobre la colchoneta en el suelo. Chase le siguió, estrellando todo su cuerpo. Justo encima de ellos, una gigantesca explosión estalló con llamas, y el edificio empezó a desplomarse como si fuera de papel.

—¡Corte!

Con el grito del director, el personal corrió inmediatamente a apagar las llamas del edificio, mientras los asistentes y managers de los actores acudían a auxiliarlos.

—Naomi, ¿estás bien?

—¿Por qué saliste tan tarde? ¿Te lastimaste?

—Dios mío, no sabes cuánto me asusté. Pero la escena… salió impresionante, ¿verdad?

Voces que la animaban y consolaban se sucedían una tras otra. Pero Naomi, con el rostro aún aturdido, solo parpadeaba sin decir palabra. Su hermoso rostro estaba cubierto de hollín, su cabello enmarañado. Se incorporó con dificultad… y entonces, de pronto, miró hacia atrás.

Chase sacudía lentamente el polvo de su ropa.

Con ese mismo rostro inexpresivo de siempre.

—¿Naomi?

La secretaria volvió a llamarla cuando notó que su mirada seguía perdida. Naomi parpadeó, recobrando la compostura.

—Un momento.

Pidió permiso a su alrededor y se dirigió rápidamente hacia Chase. Justo cuando él estaba por retirarse, Naomi se le cruzó de frente y lo obligó a detenerse.

—Quiero hablar contigo un momento, ¿está bien?

Sonrió adrede mientras echaba un vistazo alrededor. Todos estaban mirando a Chase, como si esperaran ver qué haría. Chase la observó en silencio por un segundo y asintió apenas. La gente a su alrededor se alejó un par de pasos. Naomi habló cuidando que los demás no escucharan.

—¿Qué fue eso? ¿Te das cuenta de que estuviste a punto de morir hace un rato?

Su tono se volvió brusco, como si la emoción contenida finalmente aflorara. Aun así, Chase no reaccionó. Solo la miraba sin expresión alguna. Esa mirada vacía encendió aún más la ira de Naomi.

—No sé en qué mundo estás viviendo, pero cuando estés grabando, concéntrate. No arrastres a otros con tus tonterías. Si pienso en cómo estuve a punto de salir perjudicada por tu culpa…

Recordó de pronto el humo negro envolviéndola y tembló ligeramente. Aun así, Chase no mostró la menor señal de alteración. Su rostro impasible era suficiente para cansar a cualquiera.

—¿Qué te pasa? ¿Perdiste la cabeza? —exhaló con incredulidad, pasándose una mano por el cabello—. Esta vez salimos bien parados, pero si vuelves a hacer algo así, no me voy a quedar de brazos cruzados. ¿Entendiste?

—…

—…Ha.

Finalmente, fue Naomi quien terminó exhausta. Se giró con un insulto entre dientes: «Maldito bastardo. Todos los de la familia Miller eran una porquería» —pensó—. «Chase, Grayson, todos iguales.»

—Señor Miller, ¿está bien?

Laura, que había esperado a que Naomi se marchara, se acercó con rapidez. Quería preguntarle qué habían hablado, pero eso era todo lo que podía decir. Sabía que Chase no le respondería.

Como era de esperarse, él no dijo nada. Pero contrario a lo que imaginaba —que simplemente daría media vuelta y se iría— Chase permaneció quieto en su lugar. Laura sintió una punzada de inquietud.

—Señor Miller… —volvió a llamarlo con cautela.

Fue entonces cuando notó que algo andaba mal. Su rostro, ya de por sí pálido, ahora estaba tan desprovisto de color que se veía azulado. Un mal presentimiento le recorrió el cuerpo. Extendió una mano por instinto, pero dudó. Con la mano detenida en el aire, observó detenidamente su estado.

—¿Señor Miller, está bien?

Repitió una vez más. De pronto, la respiración de Chase se agitó y sus pupilas se dilataron bruscamente. Laura abrió los ojos con horror, y no solo ella: Josh y los demás miembros del equipo también se alarmaron al ver su estado.

—¡Señor Miller, ¿está bien?!

—¡Señor Miller!

—¡Reaccione! ¡Alguien, llame a una ambulancia…!

Gritos urgentes resonaron por todas partes mientras se acercaban a él. Chase se sujetó el pecho con fuerza, emitiendo un sonido áspero y desagradable desde lo profundo de su garganta. Respiraba con dificultad. Josh apartó a la gente y corrió hacia él.

Pero justo cuando estiró la mano, la respiración de Chase se detuvo.

—¡Señor Miller…!

¡KYAAAAH!

Laura gritó aterrada mientras Josh sujetaba con rapidez a Chase. Sus rodillas se doblaron sin fuerza y su cuerpo colapsó.

—¡Chase!

Josh lo llamó y sacudió sus hombros tratando de hacerlo reaccionar. Pero Chase, con el rostro completamente pálido inclinado hacia un lado, no respondía en absoluto.

***

—Sí, sí. Ya veo, sí.

Mientras escuchaba la breve respuesta de Laura, Josh volvió a mirar a Chase. Lo habían llevado de urgencia al tráiler y acostado en la cama, pero Chase aún no recobraba el conocimiento. Mark insistía en que lo llevaran al hospital de inmediato, pero Laura se negó.

{—Lo primero es contactar con su médico de cabecera. Ya saben, si se llega a saber que el señor Miller toma medicamentos, sería problemático.}

Ante la advertencia de ella, los guardaespaldas no pudieron decir nada. No tenían opción más que seguir sus instrucciones: acostar a Chase en la cama y esperar a que terminara su llamada con el médico. Josh simplemente lo miraba en silencio, con el rostro más pálido de lo habitual.

Finalmente, Laura colgó tras una breve despedida.

—Dicen que fue una sobredosis.

Josh frunció el ceño, sin darse cuenta.

—¿Una sobredosis?

—Sí.

Al repetirlo, Laura asintió con seriedad.

—Estos síntomas aparecen cuando se excede la dosis. Por si acaso, también le pregunté a Naomi. Me dijo que, durante la grabación, él estaba como ido… perdido en su mente de repente, y que casi ocurre un accidente grave. No entré en detalles. Solo pregunté si había pasado algo extraño durante el rodaje, así que, por favor, tengan cuidado con ese tema si llega a salir.

Laura añadió la advertencia y suspiró.

—Los síntomas debieron notarse desde antes, pero no lo supimos. Según Stewart, su médico, ya le había advertido que tomaba demasiada medicación. Dijo que esto era de esperarse. Primero deben hacerle exámenes y luego ajustar la dosis o cambiar el medicamento. Lo bueno es que Chase es un Alfa dominante. Si no, con la cantidad que ha tomado, un humano promedio ya habría muerto unas diez veces.

—…¿Crees que los efectos secundarios del medicamento estén relacionados con la estimulación de los nervios periféricos? Me refiero a que, al grabar la escena de la explosión, seguramente su cuerpo estaba más alterado de lo normal.

Josh intentó explicarse con cautela. Laura ladeó la cabeza unos segundos y luego negó con firmeza.

—No lo creo. Al parecer ya estaba medio ido desde el principio. Como si un fusible a punto de estallar finalmente se hubiera fundido.

—Entonces, solo era cuestión de tiempo.

Josh sacó esa conclusión, y Laura asintió.

—Sí. Así que no tienes que cargar con la culpa.

Ella sonrió con gentileza, pero Josh no le devolvió la sonrisa. Laura, incómoda, miró la hora apresuradamente y continuó:

—Creo que tengo que hablar de esto con el mánager. ¿Te puedo dejar encargado? Si pasa algo, llámame. Vendré de inmediato.

—De acuerdo.

—Te lo encargo.

Laura volvió a esbozar una sonrisa antes de salir del tráiler. Dentro solo quedaron Josh y Chase. En medio del silencio, Josh suspiró y se giró, pero se detuvo al mirar el rostro de Chase.

Su respiración se había estabilizado, pero seguía tan pálido como antes. Cualquiera pensaría que era un cadáver.

Pronto llegaría el médico. Bastaba con que lo revisara y confirmara que no había nada grave, y todo acabaría ahí. Josh observó a Chase en silencio, luego acercó una silla y se sentó. Lo contempló unos minutos, sin decir nada, sin recibir reacción alguna.

El lugar estaba en completo silencio. Como si el mundo se hubiera reducido a ellos dos, sin presencia de ningún otro ser humano. Josh pensó cuánto tiempo hacía que no podía mirar el rostro de Chase con tranquilidad.

Al recordarlo, soltó una sonrisa amarga. Siempre era igual: solo cuando perdía el conocimiento podía verlo de verdad. Josh lo miró con ternura y murmuró en voz baja:

—¿Por qué siempre estás a la defensiva?

El hombre conocido por ser un “perro rabioso” a veces se parecía a un gato. Uno hermoso, con el pelaje erizado y listo para arañar a cualquiera. Un gato que solo se podía admirar a lo lejos.

Josh acercó la mano con cuidado. Al sentir la suavidad de su cabello en los dedos, se detuvo un instante, luego sonrió.

{—¿Quieres besarme?}

Una voz susurrada resonó de pronto en su oído. La sonrisa se desvaneció. Josh volvió a mirar a Chase, pero seguía sin señales de despertar.

Un hombre que solo podía observar cuando estaba inconsciente.

Josh frunció el ceño levemente. Se inclinó despacio. El roce de sus labios sobre la sien le permitió sentir el frío de su piel. Al alzar la cabeza, Chase seguía sin reaccionar.

FUUU.

Josh se dejó caer en la silla con un suspiro. Mientras se frotaba el entrecejo fruncido, dejó escapar un leve quejido.

«¿En qué clase de situación estoy metido…?»

—Haa.

Volvió a suspirar en voz alta, pero el silencio no se rompió con facilidad. Y Chase no despertó sino hasta que pasó un día entero.



TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN


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