Capítulo 17
Josh exhaló un suspiro que surgía desde lo más profundo. Los gritos de los fans no cesaban. ¿No era ya hora de que todos se fueran a casa?
Al mirar su reloj, vio que apenas habían pasado un par de horas desde que llegaron a la fiesta. Después de todo, su turno no terminaba hasta que Chase decidiera que era hora de irse.
Pero aun así.
Dejó escapar otro suspiro desde lo garganta. El jardín era exasperantemente grande. Al escanearlo, sintió que le llevaría toda la noche. Recordó el jardín de Chase, que patrullaba a diario, pero este era aún más grande.
«¿Por qué no construyes directamente en un parque nacional?»
Refunfuñó para sus adentros mientras se movía siguiendo la ruta mental que había trazado, pero por suerte, hasta ahora no había nada sospechso. Al ver a un grupo de guardaespaldas reunidos charlando, se alejó de ellos, justo cuando Henry lo contactó por el radio.
[—¿Todo tranquilo?]
—Bueno, por ahora.
Tras la breve respuesta, Henry dijo un par de cosas más antes de cortar la comunicación. Parecía que la fiesta transcurría sin problemas.
«Después de dar esta vuelta, debería pedir que preparen algo de comida para llevar», pensó Josh. «Le doy comida a Henry e Isaac, y mientras tanto, Mark y yo protegemos a Chase.»
Justo cuando llegaba a ese punto, Josh distinguió la silueta de una persona agachada bajo un árbol.
Por un instante, casi desenfunda su arma. Con todo el cuerpo en tensión, evaluó rápidamente la situación. Un momento después, al identificar la figura, la tensión en sus hombros se disipó. El otro no representaba ninguna amenaza. El hombre, apoyado contra el árbol jadeando, claramente no estaba bien y ni siquiera parecía notar la presencia de Josh.
«¿Está enfermo?»
Josh, sin bajar la guardia, se acercó a él. Con cada paso que daba, la preocupación crecía más que la sensación de peligro. Era evidente que su estado no era normal. Sus hombros subían y bajaban con respiraciones superficiales y su postura encogida incluso transmitía una sensación de crisis.
«Tal vez debería llamar a una ambulancia.» Rápidamente, Josh repasó mentalmente lo que debía hacer. «¿Es un invitado a la fiesta? ¿O es personal?»
Se detuvo justo frente a él, pero el otro aún no notaba su presencia. Como si estuviera completamente inconsciente, seguía sentado, jadeando contra el árbol. Sin vacilar, Josh extendió la mano.
—Oiga, ¿se encuentra bien?
Mientras hablaba, se sorprendió al notar la delgadez del hombro que tocaba. Pero lo que más le sorprendió vino después. El hombre abrió lentamente los ojos y lo miró. En el momento en que esa mirada vidriosa, como semiinconsciente, se posó en él, Josh contuvo la respiración instantáneamente.
Entre sus labios ligeramente entreabiertos se vislumbró una lengua húmeda.
«¿Es un omega?.» Prestó atención, intentando detectar su olor, pero no percibió nada. «Tal vez tomó supresores, o quizás, como yo, su aroma es naturalmente suave.»
Pero las feromonas no importaban. Incluso si fuera beta, pocos podrían resistirse a unos ojos así.
Su rostro, mirando a Josh, era… bueno, si Josh tuviera gusto por los hombres, no habría dudado en cargarlo y correr hacia la cama.
«No, ni siquiera tendría la paciencia para buscar una cama», pensó Josh. «¿Acaso la humanidad no ha hecho el amor perfectamente sin camas?.»
Claro, siempre que la otra parte esté de acuerdo.
—Parece que no se siente bien. ¿Quiere que llame al 911? —preguntó Josh con calma.
Mantenerse al margen de los asuntos ajenos era su actitud por defecto, pero ayudar a alguien en mal estado era diferente. De todos modos, sentía que no podría dormir tranquilo si no llevaba a este hombre a un lugar seguro.
«Espera, ¿es un hombre?.»
Examinó rápidamente su cuerpo nuevamente. Estaba bastante delgado, pero la sensación dura bajo su mano y las líneas angulosas, casi rectas, de su cuerpo, a diferencia de una mujer, confirmaban que era definitivamente masculino.
—…No, estoy… bien.
Cuando habló, como si apenas recuperara la conciencia, para agradecerle, Josh confirmó nuevamente que era un hombre. Entonces, para su vergüenza, sintió una mezcla de decepción y alivio.
Aclarándose la garganta con rapidez para despejar sus sentimientos, Josh lo ayudó a levantarse y le dio un poco del agua que llevaba. Después de beber más de la mitad del agua fría, el hombre pareció recuperar un poco la cordura. Aunque aún con voz baja, incluso dio las gracias. Solo entonces Josh también se sintió un poco aliviado.
Pero no lo suficiente como para dejarlo solo e irse. Este hombre era literalmente como un ciervo agotado de huir, que se resigna y ofrece su cuello al cazador.
«Un momento, ¿ciervo?.»
De repente, recordó el rostro de Emma. Ahora que lo pensaba, este hombre era el vivo retrato de su tipo ideal, como si lo hubieran sacado de un catálogo por encargo. Era una verdadera suerte que su hermana no hubiera venido.
«Si lo viera, volvería a meter la pata.»
Sin necesidad de verlo, Josh sintió alivio nuevamente ante el claro escenario que se presentaba y comenzó a hablar con él. Mientras conversaban, parecía haber recuperado bastante su condición. Incluso sugirió darle algo de comer a sus compañeros. Como era justo lo que Josh quería, decidió regresar adentro con él. De paso, se prometió a sí mismo dejar a este hombre seguro en el interior.
Hasta que alguien intervino de repente.
—¿Qué están haciendo aquí?
Al girar hacia la voz fría que interrumpió, una cara inesperada entró en su campo de visión. Un hombre alto con ojos violeta los estaba mirando. Sorprendentemente, era Keith Night Pitman.
El hombre que estaba con Josh murmuró, sobresaltado.
—Sr. Pitman.
Josh miró alternativamente a ambos. De repente, una multitud de preguntas inundó su mente.
«Había asumido que era personal, pero ¿era el secretario de Pitman? ¿Por qué vino Pitman hasta aquí? ¿Pasó algo en la fiesta? Parece de mal humor.»
Llegando hasta ahí en sus pensamientos, Josh miró al hombre de rostro pálido.
«Parece que aún no se siente bien, ¿debería decir algo?.»
Pero el hombre frente a él era un adulto, y no era asunto suyo inmiscuirse tanto. La crisis había pasado, y ya había hecho lo suficiente. El hombre, quizás pensando lo mismo, habló primero.
—Gracias por ayudarme. Debe estar ocupado, así que me retiraré…
Quería que Josh se alejara. Josh aceptó la indirecta sin problemas, ignorando por completo un sentimiento de incomodidad.
—Sí, entonces… cuídese.
Cuando fue a despedirse, se dio cuenta de que no se habían presentado. Titubeando, el hombre le dijo con una sonrisa.
—Soy Yeonwoo, Seo Yeonwoo.
—Yo soy Joshua. Todos me llaman Josh. Un gusto conocerte, Yeonwoo.
Tras una despedida ligera, Josh también hizo un breve saludo con la mirada a Pitman. Por supuesto, este lo ignoró.
Sintió que había una atmósfera peculiar entre ellos, pero no era asunto de Josh. Sus compañeros lo preocupaban más.
«Debería ir a la cocina y pedir que preparen unos sándwiches para llevar. ¿O quizás ya lo resolvieron?.» No sabía de los demás, pero Henry debía estar al borde de la explosión. A menudo se volvía violento, especialmente en ciertas situaciones, y una de ellas era cuando tenía hambre.
«Debería decirles que se los llevo pronto.»
Justo cuando pensaba eso, Josh se detuvo en seco.
—…Oh.
Un sonido de sorpresa se le escapó sin querer. Pero se detuvo ahí. Rápidamente cerró la boca y retrocedió.
A pocos pasos de distancia, un hombre inesperado estaba de pie, fumando un cigarrillo.
Era Chase.
Josh se quedó paralizado por la sorpresa.
El olor acre del tabaco le llegó tarde. Al parecer, había salido a fumar.
«Isaac y Henry deben estar cerca.» Pensando eso, escaneó rápidamente los alrededores, pero la única persona visible era Chase.
«¿Estarán escondidos?.»
Era Chase, así que era muy probable que les hubiera regañado por seguirlo. Entonces, naturalmente, estarían escondidos haciendo su trabajo.
De cualquier modo, era una situación incómoda para avanzar. Si daba la vuelta para pasar por detrás, podría ser detectado, y si cortaba camino adelante, recordó a Henry, al que le golpearon la cabeza con un teléfono móvil en una situación similar.
La única opción que quedaba era retroceder. En ese caso, solo podía dar un rodeo por el otro lado. Josh tomó una decisión y dio un paso furtivo hacia atrás. Pero la suerte no estaba de su lado.
De repente, Chase giró la cabeza y su mirada se encontró directamente con la de Josh. Al instante, Josh se quedó congelado en el lugar.
Aunque había logrado evitarlo con éxito hasta ahora, enfrentándose a él así, no había escapatoria. Josh lo miró, sintiendo una frustración interna.
El silencio del jardín tranquilo se sentía especialmente fuerte. El ruido que llegaba desde la mansión, donde la fiesta estaba en su apogeo, y los lejanos vítores de fuera, solo se sentían distantes. El crujido de las hojas que el viento agitaba entre Josh y Chase sonaba aún más fuerte.
«Ah.»
De repente, un aroma dulzón se mezcló en el aire. Era el olor de las feromonas de Chase. Al darse cuenta, su corazón comenzó a latir con fuerza y, al mismo tiempo, de manera extraña, se sintió tranquilo.
Chase no decía nada, de una manera casi inquietante. No arrojaba nada, no se quejaba, ni siquiera soltaba una maldición. De repente, Josh sintió que parecía extremadamente cansado.
«¿Acaso huyó de la multitud?.»
Su pálido rostro, iluminado por la luz de la farola del jardín, parecía simplemente desolado. En el momento en que vio esa cara, su corazón latió como loco. ¿Por qué, justo en ese momento, el viento soplaba, el cabello de Chase estaba despeinado y sus pestañas bajas proyectaban largas sombras?
Su rostro se sonrojó al instante. Sin querer, Josh se tapó la boca con una mano. Cuando logró tragar con dificultad el sonido de su respiración entrecortada, Chase giró la cabeza como si lo hubiera oído.
Inmediatamente, sus miradas se encontraron. Los ojos de Chase se entrecerraron. Josh contuvo la respiración.
Chase se llevó el cigarrillo a los labios. Al inhalar profundamente, la punta encendida brilló con intensidad. Exhaló el humo lentamente y con sus largos dedos que sostenían el cigarrillo, se apartó el cabello desordenado. De repente, Josh vio que esos dedos temblaban ligeramente.
«Ah», suspiró Josh. «Debería haberme hecho el tonto y retrocedido para irme.» Se arrepintió tarde. Ahora que había visto ese rostro, ya no podía dar media vuelta.
Sabía que ese hombre era un completo sinvergüenza, sabía que propinaba puñetazos a la menor provocación, y sabía que en cuanto abriera la boca, saldrían todo tipo de insultos para arruinarle el ánimo.
Aun así, Josh no podía irse.
De repente, Chase esbozó una sonrisa tenue. Al mismo tiempo, el corazón de Josh comenzó a latir descontroladamente. Sus labios se abrieron, y una voz que le hacía cosquillas en el oído fluyó como un susurro.
—¿Por qué no te largas, pedazo de mierda?
Al mismo tiempo, su corazón, que palpitaba de emoción, se detuvo y, en su lugar, una ola de ira surgió, que Josh reprimió rápidamente.
«No hay nadie en el mundo a quien este hombre no trate como una mierda.» Josh respondió con frialdad.
—Porque mi trabajo es protegerlo.
Al repetir las palabras que usaba para racionalizar su trabajo, para su sorpresa, Chase sonrió con desdén.
—Es como si fuera un perro.
Aunque lo murmuró como para sí mismo, Josh supo que era para que él lo escuchara. Josh abrió la boca sin pensar mucho.
—Como no le gustan los perros, ¿le parece bien si mejor soy un gato?
Inmediatamente, Chase frunció el ceño y lo miró fijamente. Josh rápidamente le mostró una sonrisa.
Claro que no iba a funcionar. Bajo las miradas frías, Josh giró la cabeza fingiendo ignorancia.
«…»
«…»
Se oían murmullos distantes. Aunque se mezclaban con el ruido de la fiesta y los gritos lejanos de la gente, eran demasiado débiles para romper el silencio entre ellos.
FUU.
Chase inhaló humo una vez más y luego dejó caer el cigarrillo consumido al suelo. Josh observó en silencio cómo lo apagaba con la suela de su zapato. Chase sacó su pitillera del bolsillo y con destreza tomó uno colocándoselo en los labios. Al ver la pitillera extendida hacia él, Josh negó con la cabeza rechazándola.
—Ah, no pasa nada.
Chase retiró la mano y sacó un encendedor para prenderlo.
—¿Por qué? Antes fumabas.
—Chase inhaló humo y luego habló. Josh respondió sin pensar:
—Sí, eso era antes, pero ahora lo he dejado…
De repente, se detuvo sorprendido. En su campo de visión ampliado apareció el rostro de Chase. Aquellos ojos entrecerrados lo miraban con una sonrisa peculiar.
«…»
«…»
Josh se quedó sin palabras por un momento mientras observaba el rostro de Chase. Era la primera vez que su mente quedaba tan completamente en blanco.
¿Lo recordaba? ¿Este hombre, a él?
No podía creerlo. Josh no sabía cómo tomar esa revelación. Lentamente, Chase llevó el cigarrillo a su boca. Exhaló una larga bocanada de humo, pero su mirada permaneció fija en Josh.
—¿Desde cuándo… y cómo?
—Bueno…
Apenas logró balbucear la pregunta, pero Chase solo lo miraba con una sonrisa leve, como si le divirtiera. Al ver la evidente confusión en el rostro de Josh, sintió una profunda satisfacción. ¿Cuándo había sentido una alegría tan intensa? Chase repreguntó con calma:
—¿Eso es lo importante?
«…»
Josh cerró la boca. Tenía razón. No importaba en absoluto desde cuándo o cómo lo sabía. Solo sentía curiosidad.
¿Por qué este hombre lo recordaba?
Cuando recordó a Chase moviendo frenéticamente sus caderas sobre él, el olor extraño mezclado con el aroma del tabaco detuvo sus pensamientos. El familiar olor de las feromonas de Chase estaba mezclado con el de otro omega. De inmediato, una parte de su corazón se enfrió.
¿Habría estado jugando con alguien en la fiesta?
Era muy posible, considerando la vida desordenada de los alfas dominantes.
No había razón para que Chase Miller fuera una excepción. Además, él mismo lo vio llegar a la fiesta.
Josh pensó que había hecho una deducción lógica. Aun así, no pudo evitar fruncir el ceño, simplemente porque Chase le daba lástima, realmente.
Josh intentó ignorarlo y alejarse. Pero, por desgracia, la suerte no estaba de su lado. La mirada de Chase, que hasta entonces había estado fija en Josh, de repente se nubló. Frunció el ceño y emitió un gemido. Josh parpadeó sorprendido.
—¿Señor Miller?
Lo llamó con urgencia, pero no respondió. Sin embargo, su postura, agachado con las manos en la cabeza, no parecía normal en absoluto. Golpeó el suelo varias veces con un pie, como si estuviera enfadado por algo, y luego se calmó. Pero seguía agachado con la cabeza entre las manos.
¿Le pasaba algo?
El cigarrillo que fumaba había caído al suelo todavía encendido. Era evidente que Chase lo había dejado caer. Josh se acercó a él rápidamente.
—¿Señor Miller, se encuentra bien?
JADEO, JADEO.
La respiración entrecortada de Chase rompió el silencio del tranquilo jardín, sonando extrañamente fuerte. El ruido proveniente de la mansión, donde la fiesta estaba en pleno apogeo, y los gritos que llegaban desde fuera, se sentían lejanos.
Solo un silencio de profundidad desconocida llenaba el espacio entre ellos. El sonido de las hojas crujiendo, movidas por el viento que atravesaba el vacío, se escuchaba con especial claridad.
Su pálido rostro, iluminado por la farola del jardín, era similar y a la vez diferente a su expresión desesperada bajo la luz de la luna aquella noche cuando se aferró a él llorando. Hoy, Chase no parecía tan vulnerable como entonces. Simplemente parecía agotado, como si toda la fuerza hubiera abandonado su cuerpo.
Su corazón seguía palpitando. Su cabello teñido de negro caía sobre su pálido rostro, proyectando sombras. Pero él ni siquiera intentó apartarlo. Josh, sin darse cuenta, levantó la mano impulsivamente, pero de repente recobró la razón.
«Debo irme de aquí. Probablemente Isaac y Henry estén observando en algún lugar cercano.»
Para ellos, cómo se verá, observándolo así, perdido y boquiabierto.
Pero antes de que Josh pudiera pensar en una excusa, Chase giró su cuerpo primero. De repente, él se alejó, y una sensación de alivio y vacío lo invadió. Pero no tenía tiempo para permitirse sentir emociones tan sin sentido.
—…¿Eh?
De repente, Chase tambaleó. Afortunadamente, recuperó el equilibrio de inmediato, pero era extraño. Sorprendido, Josh se acercó y preguntó:
—¿Señor Miller, se encuentra bien?
Demasiado tarde. Josh rápidamente miró a su alrededor. No se sentía presencia alguna. No observaba Isaac y Henry ambos habían dejado su puesto.
—Señor Miller.
Lo llamó de nuevo con un presentimiento ominoso, pero él no respondió. Al escuchar su respiración entrecortada, el rostro de Josh palideció instantáneamente.
—Señor Miller.
JADEO, JADEO.
Lo llamó otra vez, pero la voz de Josh sonó lejana para Chase. Aunque en realidad estaba justo a su lado. Le latían las sienes y tenía la boca completamente seca. El sonido de los latidos de su corazón resonaba en sus oídos. Mareos y dolor de cabeza se superponían, imposibilitándole abrir los ojos. Finalmente, Chase cerró los ojos con un gemido débil.
—¡Señor Miller!
Josh gritó su nombre nuevamente. Cuando Chase abrió los ojos con dificultad, vio a Josh mirándolo con preocupación. Solo después de notar que sus posiciones visuales habían cambiado, Chase se dio cuenta de que se había desplomado.
—Aléjate.
Chase rechazó bruscamente la mano que Josh extendía para ayudarlo a levantarse. Josh retrocedió de inmediato.
Chase lo miró fijamente con los ojos inyectados en sangre antes de ponerse de pie con rudeza. Pero esa no fue una buena decisión. Su vista se nubló y un pesado mareo lo envolvió. Cayó hacia adelante.
—¡Señor Miller!
Parecía que iba a estrellar su cara contra el suelo. Incluso en medio del intenso mareo, Chase dudó si debía cubrirse el rostro o no. Pronto se dio cuenta de que era una preocupación inútil. Cuando abrió los ojos, Josh lo sostenía abrazado, sosteniendo su cabeza y mirándolo.
—Señor Miller, ¿llamo una ambulancia? ¿Estará bien?
Josh preguntó. Chase parpadeó lentamente. Tardíamente se dio cuenta de que estaba semi-acostado, reclinado sobre su regazo. Pero ni siquiera pensó en levantarse. Solo pudo mover los labios.
—No.
—¿Qué dijo?
Josh acercó su oído ante la voz debilitada. El suave cabello rubio con matices castaños de Josh le hacía cosquillas en la nariz. Apretando los dientes, Chase respondió con dificultad.
—Déjalo.
Ante esas palabras susurradas, Josh levantó la cabeza. Chase no pudo evitar mirar fijamente su rostro. Al notar la mirada desenfocada dirigida hacia él, Josh se sintió incómodo y preocupado.
Rápidamente miró a su alrededor, pero no había señales de nadie. Josh intentó contactar urgentemente a Isaac o Henry, pero nadie respondió. Ya no podía negar que ambos habían abandonado su puesto al mismo tiempo.
—¿Están locos estos tipos?
Maldijo mentalmente, algo poco común en él, y luego contactó a Mark.
—Mark, ¿me escuchas? Soy Josh. ¡Mark!
[ —…Eh, …entonces, …hazlo.]
La conexión era mala. Reprimiendo su frustración, Josh dejó un mensaje y rápidamente volvió a prestar atención a Chase.
JADEO, JADEO. JADEO, JADEO.
Su respiración era más entrecortada que antes. El olor de sus feromonas se volvía cada vez más intenso. Josh temía que fuera cierto, y probablemente su mal presentimiento era correcto. Claramente, Chase estaba en celo. La evidencia era innegable: sus mejillas ligeramente sonrojadas, el sudor frío en sus sienes, su respiración agitada.
—Si vas a retirarte, hazlo bien. No lo hagas a medias.

TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN