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Capítulo 12

Chase regresó pasada la medianoche. El equipo de seguridad, que esperaba con nerviosismo, se preparó en cuanto vio por el rastreador que se dirigía de nuevo hacia la mansión. A diferencia de cuando se fue, esta vez regresó en un sedán elegante y sobrio.

—¡Señor Miller!

Apenas el auto se detuvo frente a la entrada, Mark se apresuró a abrir la puerta y lo llamó. Al mismo tiempo, incluso Josh que estaba a cierta distancia pudo percibir de golpe el aroma a feromonas. Sin darse cuenta, mordió con fuerza el caramelo que tenía en la boca hasta hacerlo crujir.

Chase, visible desde el interior del auto, estaba completamente ebrio y fuera de sí. Ni siquiera podía abrir los ojos, y murmuraba cosas ininteligibles, claramente bajo los efectos de alguna sustancia. El hombre que bajó del asiento del conductor, con el rostro inexpresivo, lo confirmó.

—Consumió bastante en la fiesta, así que prácticamente no está consciente. Dejen que duerma un par de días y se recuperará. Mientras tanto, por favor cuídenlo bien.

Era algo casi habitual que los Alfas dominantes consumieran drogas o éxtasis en fiestas de ese tipo. Aun así, ver a Chase en ese estado dejaba a Josh con sentimientos encontrados. Probablemente, por la última expresión de su rostro que aún tenía grabada en la memoria.

—¿Qué tipo de sustancia tomó?… ¿No le hará daño al cuerpo? —preguntó con cautela, lo que hizo que todos lo miraran. Josh se apresuró a añadir: —Por si llega a ocurrir algo, habría que llamar al 911 de inmediato.

Mark chasqueó la lengua, y el hombre que había traído a Chase respondió:

—No hay forma de que pase algo por esto. Como sabrán, los Alfas dominantes no se ven afectados tan fácilmente por drogas o alcohol… Es cierto que tomó más de la cuenta en comparación con otros, pero estará bien. Siempre consume más o menos esta cantidad. Al parecer, tiene esa costumbre incluso fuera de las fiestas.

Dicho eso, subió de nuevo al auto y se fue sin más.

Los que quedaron allí levantaron a Chase rápidamente y lo llevaron a su habitación. Josh también los siguió.

El aire en la habitación de Chase era frío. Como si fuera un cuarto abandonado, la atmósfera vacía hizo que Josh se detuviera en seco. En la pared donde antes colgaba un cuadro de Warhol ya no había nada. Toda la decoración lujosa había desaparecido, y lo único que quedaba era la cama y una mesa de noche. Josh sabía mejor que nadie qué había pasado con todas aquellas cosas.

—Uf.

Mark dejó a Chase sobre la cama y estiró la espalda. Isaac y Seth lo acomodaron en el centro del colchón.

El aroma a feromonas lo impregnaba todo. Josh notó de inmediato una diferencia sutil pero clara. El olor de Chase estaba completamente mezclado con el de otro Alfa dominante. Sin embargo, parecía que solo Josh lo percibía.

—Parece que había muchos Alfas dominantes en la fiesta.

Comentó con sutileza, a lo que Mark respondió con indiferencia:

—Bueno, sí. Era ese tipo de fiesta, al fin y al cabo.

—El olor es insoportable —murmuró Isaac para sí mismo, negando con la cabeza.

Seth también se frotó las sienes, como si le doliera la cabeza. Todos se quejaban de que venía demasiado impregnado de feromonas, pero nadie distinguía de dónde venía cada aroma. Solo Josh pudo diferenciar entre el de Chase y el de alguien más.

«¿Será por la marca…?»

Josh se llevó inconscientemente la mano a la oreja, donde tenía el auricular que ocultaba el cartílago marcado.

Todos rodeaban la cama, observando a Chase tumbado allí. Su camisa estaba completamente arrugada y desabrochada, y ni siquiera la había metido dentro del pantalón. Al menos tenía los pantalones puestos correctamente. Josh sintió el impulso de alisar con los dedos su revuelto cabello rubio. Por suerte, antes de que se dejara llevar por ese impulso, Mark habló.

—No parece que vaya a pasar nada, ¿nos vamos?

Tomando esa frase como señal, todos comenzaron a moverse. Josh, que había sido el último en entrar, fue también el último en salir. Al volverse por última vez, vio a Chase dando vueltas entre las sábanas, murmurando palabras que no lograba entender.

***

Notó que algo no estaba bien con él unas dos horas después. Durante su turno, mientras observaba los monitores del circuito cerrado que mostraban distintos puntos de la mansión, Josh se detuvo de pronto al ver la imagen del dormitorio de Chase.

Parecía que aún no había recuperado la conciencia. Estaba claro que seguía bajo los efectos de la droga, pero aun así, algo en él se veía inquieto. No dejaba de revolverse en la cama, y su forma de moverse no parecía normal.

Josh dudó por un momento. En ese estado, no había mucho que pudiera hacer por él. Además, probablemente estaba liberando feromonas sin control, fuera de sí, y si se acercaba sin pensar, podía ocurrir algo grave. Estando además bajo los efectos de la droga, su condición seguramente sería aún más inestable.

Meterse de cabeza en un peligro evidente era algo que solo haría un idiota. Josh observó atentamente la pantalla mientras luchaba con sus pensamientos.

«¿Qué importaba si un adulto tenía una pesadilla?» Ya se le pasaría.

Pero en el momento en que vio a Chase retorcerse sobre la cama, encogido como si sufriera, Josh no pudo evitar que le viniera a la mente la imagen de un niño pequeño extendiéndole la mano. Recordó aquel rostro lloroso que solía tener cuando tenía pesadillas.

{—Daddy.}

Pete.

Josh comenzó a tamborilear los dedos contra el apoyabrazos, inquieto. En el monitor, Chase seguía sacudiéndose, con claros signos de estar peor que antes.

Un quejido, escapó de su garganta. Ya no podía seguir conteniéndose.

«¡Maldito imbécil!»

Maldiciéndose a sí mismo, Josh se levantó de golpe y salió corriendo.

***

—¡…!

Incluso antes de abrir la puerta, el pasillo ya estaba impregnado de feromonas. Josh, sintiendo que podía marearse, se reajustó la mascarilla. Era un modelo de última generación que bloqueaba casi el 98 % del aroma… pero maldita sea, ese 2 % restante aún lograba agitarle el cerebro sin piedad.

Intentando ignorar el olor tanto como podía, Josh abrió la puerta. En ese instante, la masa de feromonas que se había acumulado dentro de la habitación se derramó de golpe.

Por un momento, su mente se nubló, y tuvo que retroceder tambaleándose. Le tomó un rato recomponerse. Y reunir el valor suficiente para entrar a esa habitación fue todavía más difícil.

Chase seguía acostado sobre la cama, tal como lo había dejado. Sin embargo, había estado moviéndose tanto que las sábanas estaban completamente arrugadas, y una esquina colgaba incluso fuera del colchón. La camisa tenía algunos botones desabrochados y otros directamente arrancados, dejando su torso al descubierto. A estas alturas, uno se preguntaba por qué siquiera seguía teniendo la camisa puesta.

—…

Chase murmuró algo y volvió a revolverse. Al hacerlo, su rostro giró hacia Josh, quien se detuvo en seco.

—Ah… —Josh dejó escapar un suspiro sin darse cuenta.

Su rostro, bañado en sudor frío y agitado por la respiración entrecortada, era de una belleza angelical… pero con un matiz tan sensual que resultaba perturbador.

Verlo allí, tan indefenso, tendido sobre la cama y mirándolo de esa forma, despertaba algo cruel en su interior. Y ese impulso sádico lo dejó desconcertado. Que sintiera algo así precisamente hacia Chase Miller le parecía absurdo, pero no podía negar lo que sentía. Entre culpa y confusión, el corazón se le agitó.

—Haa, haa. Haa, haa.

La respiración de Chase sonaba especialmente fuerte. Josh también sintió que su propia temperatura subía. Su aliento se volvió más pesado, y de pronto sintió cómo su miembro se endurecía y cómo la parte trasera comenzaba a humedecerse. Si apenas un 1 % más de su razón se desvanecía, probablemente habría terminado montándose sobre él.

Pero Josh resistió con desesperación. No era el momento ni estaba bien hacerlo. Lo primero era despertarlo. Chase parecía perdido en una pesadilla. Lo demostraban sus labios, que se movían apenas 

—Ah, maldición, esos malditos labios.

Josh ya no podía pensar con claridad. Para no perder la cabeza, se dio una bofetada con toda su fuerza.

—¡Ay, joder!

No pudo evitar soltar una maldición. ¿Podía haber otro idiota más grande que él? Frotándose la mejilla ardiente, se acercó a la cama.

Chase seguía igual. Otra vez torció el rostro, murmurando algo. Con cada respiración, los músculos marcados de su pecho subían y bajaban con brusquedad. Josh tragó saliva ruidosamente.

—Señor Miller, despierte. Señor Miller.

Lo sostuvo por los hombros y lo sacudió suavemente, pero no dio señales de despertar. Aunque los Alfas dominantes no solían verse tan afectados por el alcohol o las drogas, le sorprendía ver que Chase había llegado a ese punto. Había protegido a otras celebridades antes, pero nunca había visto a nadie intoxicado de ese modo. Si se tratara de un humano corriente, ya estaría muerto.

—Ngh… ah…

Chase murmuró algo. «¿Estará soñando?», pensó Josh, ladeando la cabeza. Dudó por un instante, pero finalmente acercó el oído… y entonces logró entender sus palabras.

—No… basta… por favor…

Josh se quedó paralizado. «¿Qué… fue lo que acabo de oír? ¿Chase Miller diciendo eso? ¿Estaré escuchando mal?»

Mientras él se desconcertaba, Chase siguió murmurando:

—Por favor, lo siento. Fue mi culpa… Haré lo que me digas, lo que quieras. Por favor… por favor…

Sin duda, estaba teniendo una pesadilla. Y no una cualquiera, sino una horrible. Pero no terminó ahí. Sudando frío, Chase continuó suplicando sin parar.

—Perdóname, yo… yo lo hice mal. ¡Déjame vivir, no me hagas esto! ¡Basta, Nathaniel, Stacy… por favor, ayúdame! ¡Detente, por favor, no, por favor…!

Klynn:

Sálganse de la web, quiero estar sola.

—¡Señor Miller!

Josh lo llamó con urgencia. Pensaba que tenía que despertar a Chase de inmediato, incluso si eso significaba que lo golpearía otra vez. Fue entonces cuando Chase gritó como si estuviera desesperado.

—¡Por favor, quita a ese perro…!

—¡Chase, despierta! —gritó Josh.

Tenía que sacarlo de esa pesadilla a toda costa. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario. Incluso pensó en abofetearlo, y justo cuando levantó la mano, Chase abrió los ojos de golpe.

Sus ojos, que normalmente eran violetas, habían cambiado a un tono dorado. Ya antes los había tenido así frente a Josh.

Aquel día en que lo dejó embarazado de Pete, derramaba feromonas por todo el cuerpo mientras se hundía en él hasta lo más profundo.

Al recordar eso, Josh sintió cómo se le encendía el interior y casi se desploma. En el siguiente instante, ocurrió justo lo que temía: Chase se levantó de repente y se lanzó sobre él.

—¡…!

El ataque fue tan repentino que Josh no pudo reaccionar y rodó por el suelo junto a Chase. Sin siquiera tener oportunidad de levantarse, Chase quedó encima de él y su mascarilla salió volando. Antes de que pudiera emitir sonido alguno con la boca entreabierta, sus labios se juntaron.

«No está en su sano juicio.»

Josh lo sabía. En ese momento, Chase no estaba en sus cabales. Y estaba seguro de que, cuando amaneciera, no recordaría nada. Tal como había ocurrido aquel día.

«Entonces, ¿qué importaba si lo dejaba pasar?»

El demonio dentro de Josh susurró. Quería abrazar a ese hombre de inmediato, dejarlo entrar en su cuerpo, a tal punto que todo su ser se paralizaba.

Si podía tener sexo con Chase en ese instante, vendería incluso su alma. No, de hecho, pensaba que el alma era demasiado barata en comparación. «¡Ah, si tan solo pudiera hacerlo ahora!»

Pero una sola experiencia había sido más que suficiente. Josh sabía mejor que nadie cuáles podían ser las consecuencias de caer en la tentación una sola vez. Y además… ¿con la misma persona? Por muy idiota que fuera, eso no tenía justificación.

Mientras tanto, apartó con todas sus fuerzas las manos que le levantaban la camisa y recorrían su cuerpo. Giró el rostro para esquivar los labios que volvían a buscarlo y, empujando con fuerza su hombro, lo abofeteó con la otra mano.

Un sonido sordo, PUK, resonó con fuerza. Josh rezó para que con eso Chase recobrara el juicio. Si no se detenía ni así, no tendría más opción que volver a golpearlo.

—¡Reaccione, señor Miller! —gritó Josh con todas sus fuerzas.

Aunque, en realidad, no podía hacerle ningún daño estando en el suelo, con Chase encima de él, mirándolo desde arriba.

Ni siquiera él estaba seguro de que eso fuera a funcionar. Y como era de esperarse, Chase volvió a lanzarse sobre él. «Esto es peligroso». Una alarma sonó en su cabeza, pero era demasiado débil. Cuando sus labios chocaron de forma violenta, Josh abandonó todo intento de detenerlo. No podía pensar con claridad. Ese aroma lo estaba volviendo loco.

Lo rodeó del cuello y se entregó a un beso profundo, con la lengua enredándose. Respiraciones agitadas se mezclaban en su boca. En medio de esa neblina mental, Josh se dio cuenta vagamente de cuánto tiempo había pasado desde la última vez que besó así.

«¿Cuándo fue su último beso?»

Recordó los años que había dedicado a criar a Pete, sin siquiera ir a una cita. Y dejó de pensar. Aunque ese beso con Chase fuera el último de su vida, ¿qué importaba ya?

Cuando Chase le levantó bruscamente la camisa y empezó a acariciar su piel desnuda, Josh simplemente vació su mente. También deseaba tocarlo. Quería que entrara en él como aquella vez y lo destrozara por dentro. Que lo llenara por completo, que lo derramara todo.

«—Ah… eyacula dentro de mí.»

Josh no sabía si lo había dicho en voz alta o si solo lo pensó. En ese momento, lo único que le importaba era ese beso.

La rodilla de Chase se interpuso entre sus piernas, obligándolo a abrirse más. Josh sintió cómo se empapaba por completo allí abajo. Mientras respiraba agitadamente dentro de la boca del otro, sus manos se deslizaban por su cuerpo sin control. Chase le mordió los labios con fiereza, provocando un grito ahogado. No fue por el dolor.

Sintió la erección de Chase presionando desde abajo. El movimiento que frotaba su entrepierna era descaradamente intencional. Pronto, sabía Josh, le arrancaría los pantalones y lo invadiría con violencia. Y ese momento estaba a punto de llegar.

Fue entonces, justo cuando la mezcla de miedo y expectativa por sentir ese miembro grueso atravesarlo lo envolvía por completo, que un recuerdo cruzó su mente como un rayo, y Josh se detuvo.

Si Chase volvía a entrar en él, Josh no podría rechazarlo tampoco esta vez. Es más, tal vez temblaría de placer al sentir cómo lo llenaba hasta el fondo del vientre. Josh ya sabía cuál sería el resultado después de eso.

«Quedaría embarazado.»

Sorprendentemente, el miedo y la excitación se entrecruzaron en igual medida. Tras un momento de vacilación, Josh terminó por rendirse del todo. ¿Acaso el resultado podría compararse con el placer de ese instante? No, no podía renunciar a eso.

Cerró los ojos y lo atrajo hacia sí con fuerza. El beso aún continuaba cuando Josh lo incitó a frotarse contra su entrepierna.

Pero justo cuando empezó a moverse para quitarse los pantalones, inesperadamente, Chase se quedó quieto. Josh, desconcertado, abrió los ojos y se separó de sus labios.

—¿Chase?

Lo llamó con cautela, y él dejó caer la cabeza sobre su hombro. Josh, sin entender qué ocurría, se quedó recostado un momento mientras recuperaba el aliento. Tardó unos segundos en darse cuenta de que Chase había vuelto a perder el conocimiento. Josh parpadeó, atónito.

«¿En serio se quedó dormido después de dejarme así?»

—¡Este…!

Abrumado por la frustración y la ira, apretó los puños sin darse cuenta. Estuvo a punto de golpearlo en serio, y solo gracias a una extrema fuerza de voluntad logró contenerse.

«Mejor así. Por poco vuelvo a quedar embarazado.»

Trató de consolarse empujando esa realidad como excusa, pero aun así, la rabia seguía ardiendo en su interior. Al final, terminó golpeando la cabeza de Chase con la fuerza justa. Lamentablemente, Chase no despertó.

Josh, sin palabras, lo miró en silencio durante un rato.

—…Haa.

Tras un suspiro de agotamiento, se incorporó con dificultad y salió de debajo de él. Abrazándolo por detrás, lo arrastró hasta la cama. Luego, para calmar su propia excitación, salió apresuradamente del dormitorio y se dirigió al baño conectado con la sala de monitores.

«¡Maldito seas, jodido, hijo de puta Chase Miller!»

Mientras se masturbaba con desesperación, lanzó toda clase de insultos al hombre que se había quedado dormido en el peor momento posible. El problema era que, con solo pensar en él, su erección volvía a endurecerse en su mano. Y eso solo lograba enfurecer aún más a Josh.

Después de terminar con una masturbación mecánica y casi automática, Josh se lavó rápidamente la cara, los brazos y las zonas descubiertas en el lavabo para quitarse el rastro de feromonas. Solo entonces empezó a recuperar un poco la compostura.

Se dejó caer en una silla, abrumado por una sensación de vacío, pero todavía quedaba algo por hacer: eliminar las grabaciones. Retrocedió el metraje hasta el momento en que las cámaras captaron el dormitorio y borró esa parte del registro.

Nadie notaría la ausencia de esas imágenes. A menos que ocurriera algo fuera de lo común, nadie revisaría ese tramo de grabación jamás.

Siguió vigilando hasta el amanecer, pero por suerte Chase ya no parecía tener más pesadillas. No volvió a revolverse ni a murmurar en sueños. Josh, observándolo desde la distancia, solo pudo sentir un amargo vacío.

«¿Qué demonios fue todo esto?»

Lo que más le dolía era haber sido arrastrado otra vez. Sabía perfectamente cómo era ese hombre.

Lo justificó diciendo que todo fue por las feromonas. Aunque, en el fondo, Josh sabía que no era solo eso. Pero incluso si realmente lo deseaba desde el fondo de su corazón… ¿qué más daba? Esta relación no tenía ningún futuro. Para ese hombre, Josh no significaba absolutamente nada.

Con otro profundo suspiro, se frotó los ojos cansados. A lo lejos, el sol comenzaba a salir.

Josh pidió un día libre a Mark unas horas más tarde.   



TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN


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