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Capítulo 11

La mansión estaba impregnada de una energía ominosa. Según lo que dijo Seth, en cuanto escuchó que Grayson había llegado, Chase arrojó una silla. Por suerte, no la había lanzado en dirección a Seth.

Mientras guiaba a Grayson hacia la sala de estar, Josh tenía sentimientos encontrados: por un lado, sentía curiosidad por la reacción de Chase, pero si lo que le había contado Seth era cierto, entonces ahora debía estar de pésimo humor… Pensó incluso en salir huyendo.

TOC, TOC.

Tras dar unos suaves golpes, abrió la puerta de la sala. Un aroma dulce lo envolvió al instante. Por un momento su mente se nubló, pero por suerte recuperó pronto la compostura. Mordió con fuerza el caramelo que tenía en la boca, provocando un crujido, y eso lo hizo despejarse por completo.

Chase estaba sentado en el sofá esperando a Grayson. Llevaba una camisa rosa claro con un par de botones desabrochados y pantalones de lino blanco. Josh casi suspiró sin querer, admirado. Al igual que Grayson antes, también llevaba gafas de sol. La diferencia era que antes estaban al aire libre, y ahora estaban en el interior.

—Chase, ¡cuánto tiempo sin vernos! Mi querido hermano.

Grayson abrió los brazos de par en par para abrazarlo. Por supuesto, Chase no se lo permitió.

—¿Con qué cara te atreves a acercarte, maldito bastardo?

Chase alzó de inmediato la pierna y le propinó una patada en el abdomen a Grayson, que venía directo hacia él. Seguro le dio con fuerza, pero Grayson solo retrocedió tambaleándose mientras decía ‘‘Uy’’ como si nada.

Josh abrió los ojos como platos. Según su experiencia, Chase no era alguien de poca fuerza, así que esa reacción tan leve lo dejó sorprendido. «¿Acaso ese hombre tenía un cuerpo resistente, o era que Chase se había debilitado?»

Pero la resistencia de Grayson no terminaba ahí. Aunque parecía que retrocedía trastabillando, de pronto extendió la mano y, con un movimiento veloz, le quitó las gafas de sol a Chase. No hubo tiempo para detenerlo. Chase tampoco logró esquivarle la mano; simplemente fue sorprendido.

Bajo la luz del sol que entraba, el rostro de Chase quedó completamente al descubierto. Enseguida, Grayson le tomó las mejillas con ambas manos y soltó un grito agudo como una diva cantando una aria.

—¡Oh, Dios mío! ¿Qué es esto que le ha pasado al único atributo de mi hermano: su cara?

En ese instante, Josh se quedó congelado. Chase también se paralizó. En medio del silencio escalofriante, solo Grayson seguía lamentándose como si fuera el protagonista de una tragedia.

—Te lo dije, ¿verdad? Te lo profeticé: algún día esto pasaría. Oh, se acabó. Mi hermano está acabado.

—¡¿Quién carajos decidió que se acabó o no, imbécil?! —gritó Chase, lanzando un puñetazo. Pero, por desgracia, falló.

Grayson logró esquivarlo por muy poco y negó con la cabeza.

—Siempre te dije que no te lanzaras sin pensar, que primero mires bien al oponente. Realmente, lo único que tienes es la cara. Eres tan tonto… Me pregunto cómo haces para memorizar guiones.

—¡Voy a matarte…!

Chase se levantó del sofá y lanzó otro puñetazo. Josh dudó si debía intervenir. Pensó que si Chase llegaba a perder, entonces sí se metería. Se puso en tensión, pero Grayson volvió a esquivarlo por un pelo y le susurró algo a Chase.

—Te dije que vivieras tranquilo, Chase. ¿O acaso quieres que te arrastren de nuevo a casa?

Su voz era tan dulce como los feromonas. Grave y suave, como si acariciara el oído.

Sin embargo, al oír eso, el rostro de Chase se endureció más que nunca. Josh jamás había visto a alguien poner esa expresión. Un cadáver tendría mejor semblante. Con la cara tan pálida como si hubiera visto un fantasma, Chase miró fijamente a Grayson.

Parecía que ni siquiera podía respirar. Y aun así, Grayson sonrió como cuando se vieron por primera vez.

—Veo que no eres tan idiota, hermanito.

Si alguien los hubiera visto sin saber nada, pensaría que eran unos hermanos muy cariñosos. Pero para Josh, ese momento fue el más aterrador. Grayson había congelado por completo a Chase, y aun así sonreía con absoluta naturalidad.

«Un hombre como él podría matar a cualquiera con facilidad. Ni siquiera necesitaría usar las manos.»

Unas pocas palabras serían suficientes.

A Josh se le heló la espalda. No había pasado ni una hora, y sentía que había visto el rostro desnudo escondido bajo la máscara de ese hombre. Mientras seguía paralizado, Grayson giró de repente la cabeza hacia él. Al cruzar miradas inesperadamente, Josh se sobresaltó. Grayson, con su misma sonrisa de antes, le dijo:

—¿Podrías dejarnos solos un momento? Es que hay cosas que solo la familia puede hablar.

Y luego bajó la mirada hacia Chase.

—Ahora que Chase ya debe estar listo para escucharme.

Grayson colocó suavemente la mano sobre el hombro de Chase. Y entonces ocurrió algo sorprendente. Chase, en silencio, volvió a sentarse en el sofá.

Josh parpadeó, desconcertado. Esa actitud tan dócil… era como la de una mascota que ha pasado por un entrenamiento riguroso. Y esa imagen era, precisamente, lo que menos encajaba con el Chase Miller que Josh había conocido hasta ahora.

El silencio volvió a instalarse. Grayson se sentó frente a Chase y volvió la mirada hacia Josh. Como si le preguntara qué estaba esperando.

Josh se quedó ahí de pie por un momento, observando a Chase. Por alguna razón, sentía que no debía dejarlo solo. ¿De verdad estaba bien marcharse? No sabía por qué, pero justo en ese momento, vio a Pete reflejado en el rostro de Chase.

Una vez, Josh había perdido a Pete en un parque. No habían pasado ni diez minutos, pero sintió que había descendido directamente al infierno; el pánico fue tan intenso que sintió que enloquecía. Volvió sobre sus pasos gritando el nombre de Pete como un loco, y al encontrarlo de pie justo donde lo había dejado, lo abrazó con tanta fuerza que por poco no rompió a llorar del alivio.

Claro que, si ahora abrazaba y consolaba a Chase como si fuera Pete, era seguro que terminaría perdiendo algún diente. Josh no tenía intención de ponerse implantes a tan corta edad. Además, cuando el propio implicado no había dicho ni una palabra, no había razón alguna para que Josh se quedara en la sala.

—…Si necesita algo, llámeme. Esperaré en el pasillo.

Eso era todo lo que podía decir. Esperó un momento, pero Chase siguió sin mostrar reacción alguna, con la misma expresión impasible. Sin otra opción, Josh se dio la vuelta y salió de la sala. La última imagen que tuvo de ellos dos seguía siendo igual de incómoda. Cerró la puerta con una sensación difícil de definir.

***

El interior estaba en silencio. Nadie parecía querer hablar primero. Grayson, que hasta hacía un momento sonreía ampliamente, seguía con la misma sonrisa, observando fijamente a su hermano. Por supuesto, Chase no sonreía en absoluto.

—¿Qué te pasó en la cara? No me digas que te pusiste agresivo y un guardaespaldas te dio una paliza —preguntó Grayson, soltando risitas como si le pareciera divertidísimo.

Chase rechinó los dientes, aguantando con esfuerzo las ganas de patearlo.

—¿Cuál es el motivo de tu visita?

—Así que es verdad. Decepcionante, Chase. Que ni siquiera sepas pelear… Por eso te decía que entrenaras bien, que tomes esteroides o al menos suplementos de proteína.

A pesar de tener un cuerpo visiblemente musculoso, Grayson repasó con la mirada la complexión más delgada de Chase y suspiró.

—Es un milagro que no tengas ningún hueso roto.

—Grayson…

Los nudillos en el puño cerrado de Chase se pusieron blancos. Conociendo lo fuertes que eran sus golpes, Grayson dejó de provocarlo y cambió de tema.

—Ya va siendo hora de que liberes tensiones, ¿no? Hay una fiesta. Vamos.

—No voy.

—¿Ah, no?

Ante la respuesta tajante, Grayson entrecerró los ojos.

—¿Te conté? Alex Junior tuvo crías el mes pasado.

En ese instante, el rostro de Chase se tensó. Grayson siguió hablando con su sonrisa intacta.

—Para ser exactos, fue padre. Resulta que la hembra estaba loca por Alex. Dicen que, al igual que Alex I, este también es bastante habilidoso… Ah, pero a ti no te gustan los perros, ¿verdad? ¿Prefieres los pájaros? Aunque comparados con los perros, los pájaros no sirven para nada. Vaya gustos más raros tienes.

Chase no dijo nada. Solo lo miraba, temblando levemente, con el rostro completamente pálido. Ni siquiera parpadeaba. Grayson agregó con total naturalidad:

—¿Encontraste a ese tipo de aquella vez? Claro que no.

—…

—Chase. —La voz de Grayson se volvió aún más dulce, impregnada de una peligrosa suavidad—. Si no quieres que volvamos a pasar por lo mismo, tienes que eliminar tus feromonas.

El sonido del corazón de Chase retumbaba con fuerza en sus oídos. Mientras su hermano lo miraba, reprimiendo desesperadamente su respiración agitada y mordiéndose los labios, Grayson le susurró:

—¿Y bien? ¿Te entraron ganas de ir a la fiesta?

***

CLICK.

Al oír el sonido de la puerta abriéndose, Josh alzó la cabeza de forma instintiva. Quien salió fue Grayson.

—Oh, de verdad estabas esperando —dijo Grayson como si le sorprendiera.

Detrás de Grayson, apareció Chase. Josh lo escaneó rápidamente de pies a cabeza, pero no parecía haber nada extraño. Excepto por su rostro pálido, aún sin una pizca de color. Tal vez notando su mirada, Grayson habló.

—Chase va a salir conmigo. No hace falta escolta, ¿verdad?

Ante aquellas inesperadas palabras, Josh volvió a mirar a Chase. Pero este le dio la espalda sin siquiera reconocerlo. Josh lo llamó con apuro.

—¡Señor Miller!

Chase se detuvo un instante y miró hacia atrás. Al ver su expresión de molestia, Josh habló con dificultad.

—Aun así, necesita protección. ¿Desea que prepare el auto?

—…No hace falta.

—Señor Miller.

—¡Que he dicho que no! ¡Déjame en paz, no te metas en lo que no te importa! —gritó Chase, con violencia.

Josh ya no pudo hacer nada para convencerlo. Dando media vuelta entre maldiciones, Chase se alejó con paso firme hasta desaparecer de la vista.

Grayson, que al igual que Josh observaba la dirección por donde Chase se había marchado, silbó brevemente. Josh lo miró de reojo, y Grayson le sonrió con ligereza antes de hablar con naturalidad.

—Solo va a cambiarse de ropa antes de bajar. Sin ese tipo cerca, ustedes también pueden estar más tranquilos, ¿no?

Josh no respondió. Grayson soltó una sonrisa como si lo supiera todo.

—Por más que intento educarlo, no se le quita lo impulsivo. Lo siento.

Aunque dijo que lo sentía, Josh no sintió ni una pizca de sinceridad en sus palabras. Era una frase tan automática como la sonrisa que parecía una máscara; daba la sensación de que simplemente decía lo que debía en ese momento.

Sin nada más que añadir, Josh se limitó a observarlo en silencio, pero de pronto Grayson entrecerró los ojos.

—Oh.

Sin darle tiempo a reaccionar, Grayson lo tomó por la nuca y lo atrajo hacia sí. Antes de que Josh pudiera hacer nada, él ya había enterrado la nariz en su cuello y aspiraba profundamente. Josh, desconcertado, no se movió. Grayson olfateó un par de veces más, desplazando la nariz de un lado a otro, hasta que por fin levantó la cabeza.

—¿Qué eres tú?

Ante esa voz baja, Josh tardó unos segundos en encontrar palabras. Solo después de entender a qué se refería, logró responder.

—…Soy Beta.

Respondió con la fórmula habitual. Grayson dijo ‘‘¿Ah, sí?’’ y ladeó la cabeza. Como el olor a feromonas era débil de por sí y además tomaba medicación, probablemente no notaba nada.

Josh intentaba convencerse, pero por dentro sentía inquietud. Lo miró fijamente, con la mayor calma posible, y entonces Grayson soltó su nuca para tomarlo por el mentón.

—Qué extraño.

Sosteniéndole la barbilla de forma grosera, Grayson le giró el rostro hacia un lado y otro, frunciendo por primera vez el entrecejo.

—Últimamente, ¿los Betas han estado expuestos a radiación o qué? ¿Por qué ya no parecen Betas?

Josh no dijo nada y le apartó la mano con un gesto brusco. Grayson soltó un ‘‘Ay’’, fingiendo dolor de forma absurda, y se rió con descaro.

—Dicen que el fiscal que peleó con Nathaniel también es Beta. ¿Ustedes vienen del este, no? ¿Viste las fotos? Vaya cara la suya para ser Beta. ¿Qué pasa en el este, eh?

Incluso se puso a silbar y hacer chistes, pero Josh no se rió. Solo lo observaba en silencio, y eso hizo que Grayson entrecerrara los ojos.

—¿De verdad eres Beta?

—Con su permiso, me retiro.

Josh intentó evitar un enfrentamiento innecesario y se dispuso a marcharse. Pero Grayson no se lo permitió.

—Espera.

Con una sola palabra lo detuvo. Josh, sin más opción, se quedó quieto y volvió a mirarlo, esperando que dijera lo que tenía que decir.

De repente, un dulce aroma llenó el aire. Los ojos de Grayson cambiaron a un tono dorado. Era la segunda vez que Josh presenciaba cómo el color de ojos de un Alfa dominante se transformaba. Ya sabía lo que eso significaba: Grayson estaba liberando feromonas. Pero Josh no mostró reacción alguna.

—Parece que sí.

Después de soltar una lluvia inútil de feromonas, Grayson se encogió de hombros y sonrió.

—Aunque tomes medicamentos, no deberías ser incapaz de captar el olor. Y tampoco reaccionas a las feromonas.

Grayson se llevó una mano al mentón y la acarició, pensativo, mientras soltaba un ‘‘Hmm’’.

—Un Omega dominante o si no…

El modo en que dejaba la frase en el aire provocaba una inquietud difícil de ignorar. Josh tragó saliva de forma involuntaria, y justo entonces, otra voz se coló abruptamente.

—¿Un Omega dominante en un lugar como este? Dicen que es difícil ver uno siquiera una vez en la vida.

Al girar la cabeza, Josh se encontró con Isaac, que tenía una expresión de disgusto. Grayson también volvió el rostro hacia él y, con una sonrisa, respondió:

—¿Mi hermano ya bajó?

Cambiando de tema como si nada, lanzó la pregunta. Isaac respondió con sequedad:

—Sí, se fue en el auto en el que llegaron.

—Oh, gracias.

Una vez más, agradeció con una cortesía que no sonaba en lo absoluto sincera, y luego se dio la vuelta.

Mientras observaba a Grayson alejarse guiado por Isaac, Josh sintió un escalofrío tardío. «¿Qué habría pasado si no tuviera la marca?» Se llevó la mano al pecho, donde su corazón latía con fuerza. Sin duda, lo habrían descubierto.

Por primera vez, agradeció la marca que Chase había dejado en él. Mientras esa marca estuviera ahí, no había forma de que el aroma de otro Alfa lo perturbara. A menos que otro Alfa intentara dejar una nueva marca sobre él.

«Pero si Chase hubiera liberado sus feromonas sobre mí, habría entrado en celo de inmediato.»

Un nuevo escalofrío recorrió su espalda. Solo entonces Josh se dio cuenta de que la mano con la que se pasaba por la frente temblaba levemente.

***

Después de calmarse un poco, Josh se dirigió a la sala de monitores y se topó con Mark. Al notar de inmediato que su estado no era el mejor, Mark preguntó con suspicacia:

—¿Qué pasó? ¿Tuviste algún problema con el tipo que vino antes? Isaac estaba diciendo cosas raras.

—¿Cosas raras?

Josh respondió con desconcierto, y Mark contestó con tono rápido:

—Dijo que ese idiota trató de hacerte alguna jugada rara. ¿Cómo se le ocurre liberar feromonas frente a un Beta? ¿Y si por mala suerte te pasa algo raro? Es que estos Alfas dominantes…

Chasqueó la lengua y negó con la cabeza, como si le diera asco solo de pensarlo. Josh, tras una breve pausa, preguntó:

—¿Ya se fueron? ¿Los dos?

—Sí, hace un rato —respondió Mark con indiferencia—. Imagino que sabes a dónde iban, ¿no? A esa famosa fiesta de feromonas.

Por supuesto que lo sabía. Pero no era eso lo que Josh quería saber.

—¿Y qué hay de la escolta?

Mark repitió sin darle importancia lo que Grayson había dicho antes.

—Ese hermano suyo también dijo que no hacía falta, y el propio C armó un escándalo diciendo que no fuéramos. ¿Qué íbamos a hacer? Solo les pusimos rastreadores y los dejamos ir.

—Haah… —Josh dejó escapar un profundo suspiro.

«Si pasa algo, nos echarán la culpa de nuevo.»

De pronto le surgió la idea de que quizá Chase lo hacía a propósito para fastidiarlos. Si su pasatiempo era molestar a otros, perfectamente encajaría. Y Chase era, sin duda, el tipo de persona capaz de hacer algo así.

«…Pero al menos está con Grayson.»

No sabía si eso era un alivio o todo lo contrario. En teoría, debería tranquilizarlo, pero se sentía aún más inquieto. Ese hermano de Chase que había conocido por primera vez no le inspiraba nada de confianza. Era raro ver a alguien con un interior tan oscuro, y además, ni siquiera parecía intentar ocultarlo.

Chase parecía odiarlo.

Claro que, tratándose de Chase, había tantas cosas que odiaba como estrellas en el universo, pero Grayson Miller era, sin duda, uno de los que más detestaba. Entonces, ¿por qué lo siguió tan dócilmente? Parecía un conejo asustado frente a una anaconda.

«¿Chase Miller, un conejo?»

A Josh lo sacudió un impacto mental tan fuerte que apenas podía procesarlo, y fue entonces cuando Mark comentó:

—El problema vendrá cuando regresen. Espero que vuelva de buen humor.

Con el largo suspiro de Mark, Josh tampoco dijo nada. Después del sexo, la mayoría suele sentirse mejor, pero en el caso de Chase, era imposible predecir cómo reaccionaría. Solo podía esperar que, al menos esta vez, fuera como cualquier otro.

Había escuchado que marcar a alguien estabiliza sus feromonas y reduce el riesgo. Pero eso solo aplicaba si la persona que deja la marca le brinda apoyo constante. Lo mínimo era permanecer a su lado y ofrecer estabilidad emocional. ¿Quién se encargaría de permanecer cerca de ese hombre? Y más aún, ¿existía siquiera alguien capaz de marcarlo?

Josh negó con la cabeza.

Por más que lo pensara, ese maldito carácter era una desventaja total para Chase. Pero claro, dada su forma de ser, parecía incapaz siquiera de considerar la posibilidad de estar equivocado.

De pronto le vino a la mente la sonrisa de Grayson y aquella voz baja que le susurraba al oído.

«¿Qué demonios pasó en esa casa?»

Un escalofrío recorrió su espalda.  



TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN


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