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Capítulo 64

—Entonces, comencemos seriamente con la actuación. Como corresponde a unos enamorados.  

Tras decir eso, Rudville, con naturalidad, llevó la mano de Odelli a sus labios y besó su dorso con un gesto cortés y elegante. Pero su mirada era tan intensa que parecía genuina, como si aquel acto no fuera una farsa.  

—…Alteza.     

Odelli parpadeó, sorprendida, y retiró su mano instintivamente, retrocediendo medio paso. Sin embargo, Rudville se acercó aún más, rodeando su cintura con firmeza.  

—Si es una actuación, hay que hacerla bien. Mire, los Kardel nos observan.  

—…  

—Si piensas que esto es solo un contrato y de repente intentas matarme, ¿qué se supone que debo hacer?  

Él sonreía. Su tono era juguetón, sus movimientos ligeros, pero sus ojos, profundos como el océano, ocultaban emociones más complejas.  

—…Nunca le pedí que llegara a este extremo.  

—La gente nos está mirando, Odelli.  

Rudville apretó su mano con fuerza. Atrapada en sus brazos y con sus manos entrelazadas, Odelli quedó inmóvil, como una mariposa atrapada en una telaraña. A través del fino vestido de seda, sentía el calor de su cuerpo.  

«Es solo un contrato. Solo un contrato.»  

Aunque lo repetía mentalmente, sus sentidos no se dejaban engañar tan fácilmente. Su corazón seguía reaccionando por su cuenta.  

—Si no puede soportar esto…  

Él inclinó la cabeza y susurró en su oído:  

—¿Qué hará la noche de bodas?  

—La… noche…  

—No pretenderá que durmamos en habitaciones separadas, ¿verdad?  

Ah, cierto. Entre los preparativos y la preocupación por los Kardel, se les había olvidado discutir ese detalle. Pero ¿qué parecería que una pareja que se enamoró a primera vista y se casó en un abrir y cerrar de ojos durmiera separada desde el primer día? Sería demasiado sospechoso. Cualquiera pensaría que era un matrimonio por conveniencia disfrazado de amor.  

«Ah….»  

No se trataba solo de superar la boda. Ahora estaban atrapados. Tanto frente a los Kardel como frente a Castia, debían aparentar ser una pareja perdidamente enamorada.  

«No es solo cuestión de fingir estar enamorados….»  

Era una situación que arruinaría por completo los cinco años restantes del plan de Odelli. Ella lanzó una mirada acusadora a Rudville, el autor de aquel plan.  

—…¿Por qué me mira así?  

—…  

A pesar de haber acordado dejar de lado los sentimientos personales, para Odelli esto no podía ser solo una actuación.  

«No, cálmate. Rudville no recuerda nada. Si yo mantengo la compostura, no pasará nada.»  

Intentó controlar su agitado corazón.  

—Esa no es la mirada de alguien enamorado.  

Él le acarició suavemente el rostro, como recordándole que también debía cuidar su expresión. Al sentir sus ásperos dedos, sus pestañas temblaron levemente.  

—…  

Rudville, que iba a bromear, se quedó paralizado por un instante.  

La curva delicada de sus párpados, la sombra que caía sobre su piel pálida, el temblor de sus pestañas como el aleteo de una mariposa… ese pequeño movimiento agitó la niebla en su mente.  

Por un momento, el bullicio del salón desapareció. Su mirada, su aliento, capturaron todos sus sentidos. El tiempo pareció fluir alrededor de ella.  

La mirada de Rudville se posó en la cicatriz cerca de su clavícula, la misma que Odelli había usado para fingir ser la Dama de los Ojos Azules cuando llegó al Gran Ducado.  

«¿Por qué esto se siente tan…?.  

Como si fuera mía.  

Como si siempre lo hubiera sido.»  

Una extraña sensación lo invadió: la idea de que solo él debía verla, protegerla, poseerla…  

—…Le queda bien este papel. Más de lo que pensaba.  

—¿Qué… qué quiere decir?  

Odelli parpadeó, confundida. En ese momento, la música cambió, y un vals elegante llenó el salón. Los músicos, al ver a la pareja tan cerca, habían decidido cambiar el ambiente por su cuenta.  

«Qué innecesario….»  

Mientras Odelli refunfuñaba mentalmente, Rudville sonrió.  

—Parece que nuestra actuación está funcionando mejor de lo esperado.  

—…  

—Entonces, ¿qué tal si mostramos un poco más de cariño?  

La guio al centro del salón, donde los invitados les abrieron paso. Antes de darse cuenta, Odelli estaba bailando un vals frente a todos.  

Al principio, sus movimientos fueron cautelosos, pero pronto encontraron el ritmo. Sus cuerpos se movían en sincronía, como si hubieran bailado juntos cientos, miles de veces.  

Y, en realidad, el único con quien Odelli había bailado era Rudville.  

En todos sus regresos, él nunca le permitió bailar con otro hombre. Tampoco lo había hecho él con otra mujer. Ni una sola vez.  

Odelli mordió suavemente su labio y murmuró:  

—…Podría haber bailado al menos una vez con otra mujer.  

—¿Está bromeando?  

Rudville detuvo el baile de golpe, serio.  

—¿Olvidó el Artículo 10? Durante el contrato, se prohíbe cualquier intimidad emocional o física con terceros.  

—…  

—Además, ¿qué clase de esposo baila con otra mujer la víspera de su boda?  

—No me refiero a ahora, sino… algún día. El contrato es de cinco años.  

Él la miró con curiosidad, entrecerrando los ojos.  

—No entiendo por qué habla del futuro ahora.  

Su mirada era penetrante, como si intentara descifrar algo. Luego, frunció ligeramente el ceño.  

—…Baila bastante bien.  

—…  

—No creo que los Kardel le hayan enseñado.  

Era lógico. Si no la dejaban salir, menos le enseñarían a bailar.  

Rudville pareció darse cuenta, y su mirada se oscureció, llena de una intensidad obsesiva.  

—¿Quién le enseñó?  

«Tú.»  

—¿Ese hombre que se parecía a mí?  

«No, solo tú.»  

—Dijo que nunca salió del palacio, así que debió ser alguien de los Kardel.  

—…  

—¿Un caballero guardián?  

«Tú fuiste un caballero de los Kardel.»  

Un caballero de bajo rango, antiguo esclavo, conocido como Ru.  

«Aunque no exactamente un guardián.»  

En realidad, su papel era vigilarla, no protegerla.  

Él permanecía en las sombras, al pie de las escaleras que llevaban a la cámara secreta donde ella estaba encerrada. Claro que, en realidad, estaba allí para ayudarla a escapar…  

—Dijo que ese hombre murió. ¿Lo hizo protegiéndola?  

—…  

—¿Así que aún lo recuerda? ¿Tanto como para casarse con alguien que se le parece?



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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