Capítulo 55
—Joven Maestro, sería mejor que descansara un poco.
—No. Debo encontrarme con noona lo antes posible. Sigamos sin parar.
—Pero su semblante no se ve bien…
—No te preocupes. Puedo aguantar.
Di unas palmaditas en el brazo de Ruwen, que sostenía mi cintura con firmeza.
—¿Tú estás bien? Siento que me estoy apoyando demasiado en ti. ¿No estás cansado?
—Por supuesto que estoy bien. Esto no es nada. No en vano entrené mi resistencia.
—Has crecido mucho. Antes eras muy pequeño.
—Seguiré creciendo.
Era algo que Ruwen escuchaba a menudo. Pero esta vez, su tono sonó un poco diferente. No parecía referirse solo al crecimiento físico.
«¿Habrá madurado emocionalmente sin que me diera cuenta?».
«Es natural que un niño crezca y se convierta en adulto, pero… ¿por qué me siento un poco nostálgico?».
—¡Joven Maestro!
Una voz familiar resonó.
«¿Me habré quedado dormido?».
Al abrir los ojos bruscamente, vi una nube de polvo en la distancia. El sonido de cascos retumbaba en el suelo. Varios caballos galopaban al unísono.
—Dedrick.
Era la voz de Dedrick. Un robusto caballo marrón emergió de la nube de polvo, mostrando su musculatura. Las armaduras de una docena de caballeros de Verten reflejaban la luz del atardecer. Dedrick iba al frente.
«¿Un grupo de exploración? Ya es hora de preparar el campamento».
Dedrick, sensible al flujo de energía, debió haber sentido la presencia de Ruwen y acudido. Gracias a que ahora era un espadachín capaz de manejar el aura.
—¡Maestro!
Ruwen gritó con alegría, como un viajero del desierto encontrando un oasis.
—¡Whoa, whoa!
Dedrick calmó a su caballo y lo detuvo. Su rostro, lleno de emoción, se distorsionó en un instante.
«Mmm, debo verme realmente mal».
—¡Esos bastardos! ¡Dónde están! ¡Los exterminaré de inmediato!
Una aura asesina brotó de Dedrick, tan densa que hizo que mi piel se erizara. Incluso escuché a Taran hipar por el miedo. Al notar su presencia, Dedrick rugió amenazante:
—¡Kans!
Parecía que Taran perdería la cabeza en cualquier momento si no intervenía, así que hablé rápido:
—Dedrick, ¿no… hablaste con noona?
Era difícil de explicar, pero no había más remedio. Taran, aterrado, se acercó sigilosamente a nosotros. La mirada feroz de Dedrick se posó en él antes de volverse hacia mí.
—¿Merece ser perdonado?
—No tiene… culpa, así que no hay nada que perdonar.
—Esto no puede ser. Primero debes descansar. Como el Príncipe está aquí, aguanta un poco más.
—Mmm.
—Ruwen, cuida bien al Joven Maestro. Y tú, Kans. Si haces algo estúpido, no te perdonaré. ¿Entendido?
—¡S-sí, señor!
Taran, agarrando mi manga, temblaba como una hoja.
«Si sigue así, se desmayará». Parecía necesario aclarar el malentendido, así que hablé con esfuerzo:
—No seas así. Taran es mi discípulo.
—¿Discípulo?
—Sí. Aprenderá medicina conmigo. Y él es una víctima. Por culpa de ese maldito Lord…
«Ah, no puedo más».
Me apoyé en Ruwen y dejé caer mi cuerpo. Ver a Dedrick me alivió, pero el dolor pareció intensificarse.
—Dios mío. Ruwen, llevémoslo al campamento de inmediato. No está lejos. ¡Kashir!
—¡Sí, capitán!
—¡Yo llevaré al Joven Maestro de vuelta! ¡Ustedes terminen el reconocimiento como estaba planeado! ¡Deben ser minuciosos, ya que el Joven Maestro necesita descansar!
Mientras escuchaba la firme respuesta del vicecapitán, cerré los ojos.
«Descansemos un poco. Solo un poco».
Volví a abrirlos justo al llegar al campamento. El atardecer aún persistía, así que no debió pasar mucho tiempo.
Antes de que Ruwen me bajara del caballo, Irene salió corriendo de la tienda.
«¿Solo han pasado unos días?».
No podía estar más feliz de verla. Cuando Irene extendió sus brazos, Ruwen me pasó a ella.
«Mi noona no es una caballera por nada».
Me sostuvo con facilidad y me abrazó con fuerza.
«Hubiera preferido que me cargara en la espalda, pero… bueno».
—Noona, esta postura es un poco vergonzosa…
—Dios mío, Faye. ¿Por qué estás tan demacrado? Tienes fiebre y muchas heridas. Debo examinarte bien.
«¿Ni siquiera escucha?».
Suspiré. Me costaba mantener el torso erguido, así que simplemente rodeé su cuello con mis brazos y me apoyé.
«Estoy herido, es comprensible. Cuando estoy sano, no soy tan pegajoso…».
Sentí sus palmadas en mi espalda.
«La verdad… se siente bien». Tranquilizador, cálido. «Debí extrañarla más de lo que pensaba».
—Hubo algunos problemas. Noona, debemos salvar a los Kans. Se ofrecieron como carnada para que Ruwen y yo escapáramos. Por favor, sálvalos.
—¿Carnada?
La voz aturdida de Taran sonó detrás de mí.
—El jefe me pidió que no te lo dijera. Yo te explicaré, ven. El Joven Maestro necesita descansar.
—¿Qué… qué dices? ¿Qué le pasó al jefe? ¡Quiero volver!
—¡Taran!
Taran, palideciendo al instante, intentó montar su caballo, pero Ruwen lo detuvo.
«Sí, puedo confiar en Ruwen para esto».
«Hazte su amigo. Un amigo en quien apoyarse es algo bueno».
Noona me llevó a la tienda. Como era de esperar, el interior estaba limpio y ordenado.
«¡Hasta la cama plegable es mullida!». El cálido aroma me alegró.
—Primero, tratemos tus heridas.
—Antes, tengo algo que decirte.
Le mostré el mapa y le expliqué dónde estaban los Kans y la situación actual con detalle.
—Entendido. Le diré a Dedrick que parta de inmediato. No te preocupes. Ahora, déjame ver tu cuerpo. Traeré al Conde.
—¿Al Conde?
Noona acarició mi cabeza y salió rápidamente.
«¿Por qué no respondió? ¿Conde? ¿No será el Maestro?».
«No tiene sentido que él haya venido…».
—Mi estúpido discípulo regresa medio muerto.
«…No era una suposición».
—¿Maestro?
A pesar de su edad, el Maestro seguía vigoroso, con su cabello blanco recogido elegantemente.
«Nunca abandona la clínica, ¿por qué está aquí?».
«¿Habrá venido a negociar hierbas medicinales? ¿Se encontró con noona por casualidad?».
«Pero, ¿cómo llegó tan rápido? Noona apenas salió hace un minuto».
—Estaba de camino hacia aquí.
Como si hubiera leído mis pensamientos, noona entró tras el maestro y lo explicó. El maestro arrastró una silla junto a la cama y se remangó.
—A ver.
—Solo tengo un poco de fiebre, lo demás está bien…
—Silencio.
Mi intento de pedir solo una pastilla para la fiebre fue ignorado. Cerré la boca y me entregué al maestro.
«Cuando se enoja, da miedo. Mejor obedecer».
—El tratamiento es un desastre. ¿Acaso te enseñé así?
«Qué miedo… No me mires así. Y no chasquees la lengua».
Mi cuerpo se encogió instintivamente, recordando sus duras lecciones.
—En realidad, no fui yo quien me trató. Fue Taran…
«Si digo que lo tomé como discípulo, me regañará».
—Es un niño al que estoy enseñando…
—¿Un discípulo?
—Sí. Apenas está aprendiendo sobre hierbas…
Observé su reacción, arrastrando las palabras. Por suerte, no me regañó por excederme o por tomar a un inepto como discípulo.
—¡Tch! ¡Esto es un completo desastre!
—¡Ay, lo siento! ¡Lo enseñaré mejor!
¡Paf!
¡Me dio un golpe en la frente! ¡Duele mucho!. Las lágrimas asomaron.
—¡No hablaba de eso, sino de tu cuerpo! ¿Acaso rodaste por un campo de piedras? ¿Resbalaste en un barranco? ¿Por qué tienes tantas heridas?
—Pero ninguna es fatal.
—Un debilucho como tú, lleno de heridas, no puede evitar tener fiebre. Y ni siquiera la trataste bien. ¿Cuántas veces te lo he dicho? Un médico debe estar sano para salvar vidas. ¿Cuántas personas podrías salvar si no maltratas tu cuerpo?
Miré a noona, buscando ayuda, pero ella, como si estuviera de acuerdo, cruzó los brazos y asintió.
—¿Qué? ¿Esperas que la Duquesa te defienda?
«Sigue siendo perspicaz como siempre». Sonreí sumisamente.
—Por supuesto que no. Solo me preocupo por sus palabras, Maestro.
—Te dije que no fueras insolente.
—¿Cuándo lo fui?
Qué injusto. Solo sonreí para evitar problemas…

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: PATITA DE PERRO
RAW HUNTER: MALVADOS LTD