Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 47

—Si alguien nos viera, pensaría que te hago trabajar mucho incluso en la mansión. Cuando Merin lo hacía todo, no decías nada. Ah, ¿será que estás celoso? ¿Por qué tengo a alguien más cercano ahora?

Pensándolo desde mi vida pasada, Ruwen aún era un estudiante de secundaria, así que era comprensible. A esa edad, es normal sentirse herido cuando tu mejor amigo hace otros amigos.

«Aún es un niño».

Ruwen se veía tan adorable que no pude evitar sonreír. Pero como parecía serio, mantuve mi sonrisa habitual y dije:

—Claro que eres el más confiable, Ruwen. Solo somos invitados aquí, y Taran conoce este lugar mejor que nosotros.

La autoestima del hermano menor debe ser alimentada por el hermano mayor.

Y no era mentira. Las únicas personas en quienes confío y de quienes dependo son Ruwen y mi hermana mayor. Solo tengo a esos dos que quiero proteger.

—¿En serio? ¿Soy el más confiable?

—Por supuesto. Hemos pasado mucho tiempo juntos.

Al darle una respuesta clara, Ruwen sonrió y asintió con la cabeza. Verlo así me llenó el pecho de calidez, y sin darme cuenta, también sonreí.

Ruwen siempre me transmite emociones positivas. Cada pequeña cosa se convierte en alegría, por eso siempre disfruto mi tiempo con él. Aunque lo regañé por seguirme sin permiso, ahora que está aquí, me siento más tranquilo sabiendo que puedo esperar junto a él. Gracias.

—¿Vamos a bañarnos ahora?

—¡Sí!

Lo llevé directamente a la cueva.

—Ahí es donde nos bañamos. Por suerte no hay nadie. Podemos lavarnos tranquilos.

Iba a ayudarle a quitarse su polvorienta armadura de cuero cuando, de repente, su rostro se tensó. Confundido, lo miré fijamente, y su voz sonó tan rígida como su expresión.

—¿También te bañas aquí, señorito?

—Sí.

—No me digas que esos bastardos de Kans se bañaron contigo…

Recordé lo que pasó el primer día, pero no había necesidad de mencionarlo, así que negué con la cabeza.

—Tengo un horario para bañarme. Nadie puede entrar entonces.

—Eso es un alivio. Eres alguien muy importante, señorito.

Ruwen asintió, satisfecho, como si fuera obvio que me trataran con consideración. Me sentí un poco extraño, pero me limité a reír y ayudarle a quitar la armadura.

—El agua está muy fría. Por la noche, calentaré agua para ti.

—¿Eh? No, no hace falta.

—Pero en la mansión siempre te bañas con agua caliente, incluso en verano.

—Es porque la mansión es fresca. Aquí solo hay una tienda y hace calor. Si lo necesitara, les pediría a los Kans que calentarán agua. Ellos hacen todo lo que les pido.

No era mentira. Si se lo pidiera a Taran, lo haría sin dudar. Aunque quizá se quejaría un poco por el trabajo extra, al final accedería.

Justo entonces, Taran regresó de un recado, así que me dirigí a él.

—¿Verdad?

—¿Eh? ¿El qué?

—Si te pidiera que calentaras agua para el baño, lo harías, ¿no? 

—¡No! ¿Para qué molestarme en eso? Es verano, puedes bañarte con agua fría.

Ahí está, quejándose otra vez. Como un patito chillón.

¡Splash!

—¡¿Cómo te atreves a hablar así al señorito?!

Pero entonces, de la nada, Ruwen se levantó abruptamente del agua y extendió la mano hacia su espada.

—¿Qué? ¿En serio? ¿Qué diablos hice para que reacciones así? ¡Me tienes harto con esa mirada desde hace rato!

Taran empujó la ropa y las telas que traía hacia mis brazos y se remangó, resoplando. Atrapé los objetos sin querer y miré alternativamente a los dos, que se medían con la mirada.

Tenía que intervenir antes de que llegaran a los golpes.

—Ruwen, si te quedas desnudo, ¿quién te tomará en serio?

—… ¡Ah, señorito!

En un instante, el rostro de Ruwen se tornó rojo, y se cubrió rápidamente antes de hundirse de nuevo en el agua. La tensión se disipó de golpe.

—Taran.

—¿Qué?

La respuesta hosca de Taran hizo que la mirada de Ruwen se volviera afilada otra vez. Me apresuré a hablar antes de que provocara más.

—Habíamos quedado en ir a recolectar hierbas esta mañana, pero no pudimos. ¿Te sientes decepcionado?

Taran evitó mi mirada. Tras un breve silencio, bajó la cabeza y murmuró:

—… ¿Quién dijo que estaba decepcionado por eso? Pero ya que lo mencionas, al menos no lo olvidaste.

—Por supuesto que no. Desayuna con Ruwen y vamos por la tarde. Quizá no encontremos las hierbas que solo salen de mañana, pero habrá otras. ¿Qué dices?

Taran levantó la cabeza lentamente y preguntó:

—…¿Él también viene?

Mmm. No creo que Ruwen espere tranquilamente. Además, no quiero dejarlo aquí solo. Aunque confío en el líder y en Taran, los demás no me inspiran tanta seguridad.

—Sí. Vendrá con nosotros.

Los ojos de Taran reflejaban una emoción tan clara como el cristal: ¿De verdad tienes que llevarlo?

Pero, ¿por qué se desagradan tanto? Ni siquiera han hablado mucho. Si Taran viene conmigo, pasaremos años juntos. ¿Estará bien esto?

Aunque sus labios temblaban de descontento, Taran apretó los dientes y resopló. Quizá temía que, si se quejaba demasiado, yo cancelaría la recolección. Después de respirar hondo varias veces, respondió:

—Está bien. Pero que no estorbe.

Sonaba como si me pidiera que controlara a Ruwen. ¿Qué podría estorbar en la recolección de hierbas?

—¿Por qué iba Ruwen a estorbar? Es un buen chico. Lo entenderás cuando pases más tiempo con él.

—Parece que estás demasiado encariñado, señorito.

Taran frunció los labios, como si dijera: ¿Qué tiene de especial ese mocoso oscuro?. Después de vivir con los Kans, su sentido estético había caído al nivel del líder. Una pena.

✧—————-➣

Después de asegurarme de que Ruwen comiera bien, salimos por la parte trasera de la cueva. Dos Kans corpulentos nos acompañaron como escolta, por orden del líder.

Ruwen parecía molesto, pero yo los acepté encantado. ¿Por qué rechazar ayuda para cargar troncos? La última vez usé a los Kans para eso, y esta vez no sería diferente.

Por cierto, la última vez estaba oscuro, pero ahora pude apreciar lo hermoso que era el bosque. El viento traía un tenue aroma floral, y los árboles altos susurraban con sus hojas. La luz del sol bailaba entre las sombras de las ramas.

Como si casi nadie hubiera pisado allí, el bosque respiraba vitalidad. El aire fresco llenó mis pulmones, y no podía sentirme más revitalizado.

Ruwen, a mi lado, inhaló y exhaló como si fuera lo más natural. Me pareció tan adorable que, cuando nuestros ojos se encontraron, ambos reímos al mismo tiempo. Oí a Taran resoplar a un lado.

—Vamos por aquí.

Los guié adelante.

Recolectar hierbas era parte del entrenamiento de Taran, así que primero buscaría las que yo reconociera y luego le enseñaría las variedades. Mientras él trabajaba, yo conseguiría un tronco para la hamaca de Ruwen.

Tras caminar unos 30 minutos desde la cueva, llegamos a un claro bastante amplio. Ahí estaban las flores cuyo aroma había percibido antes. Flores silvestres de colores se mecían suavemente, creando un paisaje pintoresco.

Había varias hierbas medicinales aquí. Veamos…

Identifiqué algunas de un vistazo. Tomé una rama larga y dibujé líneas en el suelo, marcando un área. Un poco amplia, pero si era muy pequeña, sería demasiado fácil.

De vuelta al punto de partida, tiré la rama y me sacudí las manos.

—Dentro de este espacio hay tres tipos diferentes de hierbas medicinales. Es mucho para un área tan pequeña. Puede que haya más. A ver si las encuentras.

Taran apretó los puños con determinación y declaró que las encontraría. Su expresión y sus acciones no coincidían, y me hizo reír.

—Señorito.

Entonces, Ruwen me tocó la manga, desviando mi atención de Taran.

—¿Sí?

—¿También harás mi hamaca, verdad?

—No sé si yo pueda. No tengo fuerza para cargar troncos.

—¡Eso lo haré yo, por supuesto!

Ruwen se remangó y sonrió juguetonamente.

«Qué adorable».

Le acaricié la cabeza por costumbre y nos dirigimos al bosque alrededor del claro.

—El espacio es limitado, así que no elijas un tronco muy grueso. Tiene que ser firme, saludable y sin insectos.

—¡Sí!

Ruwen sacó su hacha y comenzó a golpear los árboles suavemente para probarlos. Yo, en cambio, me quedé quieto, observándolo bajo el calor. Mientras tanto, los Kans se dieron cuenta de que estaríamos un rato y comenzaron a inspeccionar los alrededores.

—No hay rastro de monstruos o animales peligrosos. Pero por si acaso, yo vigilaré al chiquillo.

Uno de los Kans se acercó a Ruwen, y el otro se quedó conmigo. Esperaba que fueran más relajados, pero su seriedad me impresionó un poco.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: PATITA DE PERRO
RAW HUNTER: MALVADOS LTD


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 46

    Next Post

  • CAPÍTULO 48
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks