Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 181

—¿Los dos pelearon?

—No, nada de eso.

—Entonces, ¿la tía enfadó al tío…?

—Tampoco es eso.

Euclides cortó el diálogo con firmeza, y Marianne asintió rápidamente. Aunque lo decía en voz alta, su rostro reflejaba claramente que no creía posible que Evgenia hubiera hecho algo así.

—Entonces, ¿por qué…?

Al ver a Marianne moviendo los labios, confundida, y a Dior, que aún no salía de su shock, Euclides habló con voz tranquila pero grave:

—Es porque… este tío es demasiado incompetente.

Aunque había tenido la suerte de ocupar un lugar al lado de Evgenia, en realidad, no merecía siquiera estar allí. Se tragó las palabras que explicaban que, incluso así, estaba pidiendo el divorcio en un último intento desesperado por obtener otra oportunidad.

Fue entonces.

—¡Pero si es así, más razón para no separarse de la tía!

—¡Exacto! ¡Aunque sea agarrándose a los faldones de su vestido!

Marianne y Dior gritaron alternativamente con voces angustiadas. Euclides, que estaba sumido en sus pensamientos, se quedó pasmado ante las palabras de los niños.

Sabía que, para quienes no entendían la situación, sus acciones parecerían irracionales, y era normal que lo miraran con reproche. Pero que fueran sus queridos sobrinos quienes dijeran «aunque sea agarrándose a los faldones de su vestido» lo impactó profundamente.

—B-bueno, es que…

Al ver la reacción tardía de Euclides, las expresiones de los niños cambiaron, como si se hubieran dado cuenta de su error, y él se sintió herido de nuevo. Sus rostros mostraban claramente que no era que hubieran hablado mal, sino que habían sido demasiado sinceros.

Sin embargo, gracias a su honestidad, el dolor en su corazón comenzó a sanar más rápido. Después de todo, significaba que, incluso para ellos, que compartían su sangre y habían pasado mucho más tiempo juntos, Evgenia era demasiado buena para él.

Y por eso, Euclides se sentía aún más culpable hacia ella. Justo cuando estaba sintiendo un cariño indescriptible por Evgenia, quien lo había valorado a pesar de sus defectos, Marianne y Dior, al ver su silencio, hablaron con cautela:

—E-emm, el tío no es tan incompetente…

—Sí. Para mí, el tío es el mejor del mundo…

Al darse cuenta de que los niños estaban midiendo sus palabras, Euclides se apresuró a esbozar una sonrisa.

—Gracias, Dior. Pero no. Este tío es muy inferior a su tía. Y está tan avergonzado que no puede retenerla.

«Por ahora.»

De nuevo, se tragó las últimas palabras, y la desesperación apareció en los rostros de los niños.

—No, pero ¿por qué…?

La cara de Marianne reflejaba con claridad el pensamiento de por qué era tan escrupuloso. Mientras tanto, los ojos del pequeño Dior ya estaban llenos de lágrimas.

—Yo… yo no quiero que la tía se vaya…

—…

—Si se divorcian… la tía ya no podrá vivir con nosotros, ¿verdad?

Aunque era joven, entendía la situación mejor que nadie. Marianne, aún bajo el shock de la palabra divorcio, no había pensado en las consecuencias, y la expresión de Dior la sorprendió.

Entonces, miró a Euclides con ojos suplicantes, esperando que cambiara de opinión incluso en ese momento. Pero él solo pudo esbozar una sonrisa amarga.

Creía firmemente que lo mejor era liberar a Evgenia de su lado lo antes posible y enviarla fuera del castillo.

Fue entonces.

—¿Por qué no podríamos vivir juntos? No hay razón para eso, así que deja de llorar, Dior.

Una voz firme, capaz de derrumbar todos los planes y determinación de Euclides en un instante, resonó en el aire. No sabía si era frustración o una emoción que brotaba desde lo más profundo de su pecho, pero su corazón se hundió.

Mientras él se quedaba paralizado, sin atreverse a volverse…

—¡Tía!

Los niños, como si hubieran encontrado a su salvador, corrieron hacia la dueña de esa voz con gritos de alegría.

──── ∗ ⋅✧⋅ ∗ ────

Después de echar a Euclides como si lo estuviera persiguiendo, me reafirmé en que no aceptaría este divorcio. Pero el shock era tan grande que no podía concentrarme en nada.

Estaba sentada frente al escritorio, aturdida, cuando Anne vino a verme.

—¡Dios mío! ¿Qué ha pasado, señora?

Anne, al ver los pedazos de papel esparcidos por el suelo de la oficina, preguntó con evidente confusión.

—No es nada. Recógelos.

—¡Ah, sí!

Me alegré de que mi voz no temblara, como había temido. Pero el alivio no duró mucho.

—Señora… ¿Aquí dice… divorcio?

Si Anne hubiera recogido los papeles sin más, todo habría quedado ahí. Pero su aguda mirada había reconstruido algunos fragmentos. Yo ya había escondido el nombre de Euclides, y aunque no había firmado, era obvio de quién eran los documentos.

Al final, le conté a Anne que Euclides me había entregado los papeles del divorcio.

—¡¿C-cómo?! ¡¿Cómo puede el Duque… a usted?!

Como era de esperar, Anne reaccionó con indignación. Aunque no se atrevió a insultar a Euclides directamente, enumeró todo lo que yo había hecho por el ducado y se indignó en mi nombre.

«Si hasta yo lo critico, pero en otras circunstancias no habría permitido esto.»

No la detuve mientras despotricaba contra Euclides. Aunque no me sentía bien, pronto la interrumpí.

—Basta. No quiero oír más.

—Pero…

—No habrá divorcio. Así que mantén la compostura.

Mi tono firme dejó claro que no aceptaría el divorcio, y Anne enmudeció. Sin embargo, la llegada del mayordomo, la jefa de las doncellas y Delano impidió que mi oficina volviera a estar en calma.

—Señora. ¡A nosotros también nos cuesta creerlo, no me imagino el shock que debe sentir usted!

—La verdad es que no entendemos por qué el Duque actuaría así.

—¡Señora! El divorcio… ¡El divorcio es imposible!

—¡Sí! ¡El ducado de Rhudion no puede prescindir de usted! Y seguro que… el Duque tiene sus razones. Así que, aunque esté enfadada, por favor, tenga paciencia.

Cuando llegué por primera vez al ducado, el mayordomo y la jefa de las doncellas me temían y me evitaban.

«Y también eran leales a Euclides.»

Pensé que, al enterarse del divorcio, se pondrían en una situación incómoda y me ignorarían. Pero, para mi sorpresa, me apoyaban y animaban, lo que me dio fuerzas al sentir que no estaba sola.

Claro que también significaba que el comportamiento de Euclides era incomprensible. Pero al menos sabía que mis esfuerzos por el ducado no habían sido en vano.

Justo cuando empezaba a sentirme un poco mejor…

—Señora, mire este documento de división de bienes. Lo preparó el Duque y es… indignante.

El corazón se me hundió de nuevo al ver el documento que Delano me entregó. La lista detallada de propiedades mostraba que Euclides había considerado el divorcio muy seriamente.

Lo más impactante fue que, además de excluir la dote que recibí del ducado de Basiliano, había calculado meticulosamente el dinero que yo había aportado.

—No puede ser que, para echarme, haya hecho esto por miedo a problemas con mi dote.

Recordé la conversación que tuve con él cuando quise usar mi dote por primera vez, y un escalofrío me recorrió la espalda.

«No puede ser.»

¿Había estado pensando en divorciarse desde entonces?

Ahora todo me parecía sospechoso. ¡Y encima, por qué tenía que ser tan escrupuloso y desinteresado!

Al ver que cedía más de la mitad de las acciones de la nueva mina de piedras mágicas y renunciaba por completo a los derechos del negocio de especias, me exasperé.

«Hubiera preferido que fuera avaricioso…»



RAW HUNTER: ANNA FA/ MOKA/ SUUNY
TRADUCCIÓN: MOKA / ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 180

    Next Post

  • CAPÍTULO 182
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks