Capítulo 76
Una madre que lo elogia incluso por las cosas más simples, y un entorno en el que podía obtener todo lo que necesitara. Además, Millen en aquella época también recibía castigos como forma de expiar sus culpas. Naturalmente, Huberg se consideraba superior a Millen. Al menos, en el mundo de Huberg, así era.
Ese mundo comenzó a desmoronarse cuando Huberg tenía doce años.
—El joven señor Millenberg ha sacado la puntuación perfecta. Dicen que ingresará directamente en la clase de honor.
—En cambio, el joven señor Huberg… ha reprobado.
Para los demás, era natural pensar que Huberg era un holgazán. Pero tampoco podía ir explicando uno por uno qué estaba haciendo realmente. Por eso, Huberg siempre se sintió muy insatisfecho con su papel actual, hasta que, unos días antes, Kaiden le hizo una propuesta inesperada.
—Huberg, dime, ¿no te gustaría encargarte de otro trabajo?
Lo que Kaiden le propuso fue encargarse de la administración de un gran casino situado en las afueras de la capital.
—El encargado anterior tuvo un accidente y cayó del caballo. Estamos buscando a alguien que ocupe su lugar, y creo que tú eres el más indicado.
Huberg ya había visitado ese casino en algunas ocasiones. Tal como indicaba el término “gran”, era un lugar amplio y con interiores lujosos. A diferencia de los ruidosos clubes sociales parecidos a tabernas, el casino tenía una atmósfera refinada y sobria.
Si se encargaba de un lugar así, podría deshacerse rápidamente de la imagen de holgazán que tenía.
« Además, en un casino, el dinero debe estar rodando en fajos.»
¿Quién se daría cuenta si tomaba un poco? En realidad, en el negocio de licores, donde todo se registraba meticulosamente, era difícil desviar dinero para fondos secretos.
«Pero en un casino, ¿no se mueve todo en efectivo? »
Era el entorno perfecto para reunir fondos ocultos. Y además, tenía la oportunidad de limpiar su imagen de holgazán. Huberg aceptó sin dudar.
Sin embargo, surgió un problema inesperado.
—Me tranquiliza que vayas a encargarte del casino. Pero no podrás seguir con el negocio de licores, ¿cierto? Necesitarás un sucesor.
—¿Un sucesor para continuar con el negocio?
—Puede continuar el mismo negocio o fundar uno nuevo, no importa.
Después de todo, el trabajo era básicamente el mismo. Pero para Huberg, el futuro del negocio de licores no le interesaba en absoluto. El problema era que no podía cambiar de trabajo hasta encontrar a su reemplazo.
Kaiden le sugirió un candidato: Adeline.
—Ya sabes cuánto me ayudó el difunto Duque Zeller. Pensé que sería bueno mantener una buena relación con su heredera también.
Pero como no tenía una excusa válida para ofrecerle el puesto directamente, Kaiden le pidió a Huberg que trajera a Adeline.
—Escuché que tu hermano y Adeline parecen estar por comprometerse. No estaría mal que tú también te acercaras. Después de todo, serán familia.
—¿Estás diciendo que ese tipo piensa casarse con Adeline Zeller?
—¿No lo sabías? Parecen llevarse muy bien.
Kaiden añadió, insinuando:
—Para ser sincero, me gustaría impedir esa boda. Tú sabes mejor que nadie quién es realmente tu hermano.
—Sí, lo sé muy bien —murmuró Huberg apretando los dientes.
No tenía intención de quedarse de brazos cruzados mientras Millen se casaba con Adeline.
« De todas formas necesito encontrar un sucesor. Si puedo fastidiar a Millen, divertirme un poco con Adeline y entregarla a Kaiden, sería perfecto. No tengo nada que perder incluso si sale mal. »
La verdad, a Huberg también le costaba dejar el negocio de licores. Era como una gallina de los huevos de oro, que producía dinero sin demasiado esfuerzo. Aunque sabía que no podía encargarse de ambas cosas, no quería soltar algo que ya sentía suyo.
«Pero si Adeline se convierte en mi sucesora… y me caso con ella…»
Podría quedarse con el casino y también con el negocio de licores. Era una apuesta que, si salía bien, le traería enormes beneficios. Así que prometió a Kaiden que traería a Adeline. Pero el resultado fue desastroso.
«Perdí esta oportunidad, y no habrá una segunda. »
Adeline no era tonta. Debía haberse dado cuenta de que Huberg le había dado ese vino. A partir de ahora sería difícil siquiera acercarse a ella.
El plan de convertirla en sucesora ya no funcionaría. Claro, podía buscar a otra persona. Pero lo que realmente lamentaba era tener que dejar el negocio de licores…
—Antes de soltarlo, debo hacer una última gran jugada.
Después de todo, había trabajado duro, ¿por qué no recibir una compensación?
Huberg sonrió con cinismo mientras apagaba su cigarro aplastándolo en el cenicero.
—Max, prepara el equipaje. Estaré allí una semana, así que tenlo en cuenta.
—Entendido. ¿El destino es…?
—Pares.
Pares, una gran ciudad portuaria en el oeste del Imperio Crawford. Es el lugar con mayor concentración de importaciones. Por eso, la oficina de la empresa de licores de Huberg, Lusco, estaba situada en Pares.
—Hace tiempo que no voy a la oficina. Es hora de presentarme.
Millenberg Bellof.
Si tuviera que elegir el período más feliz de su vida, sin dudarlo mencionaría la época en la que asistió a la academia junto a Adeline.
Por naturaleza, Millen se sentía a gusto rodeado de personas. Hasta el momento de su graduación, fue una de las figuras más populares de la Academia Proud. Le encantaba que sus logros fueran visibles y reconocidos por los demás.
En la casa del marqués Bellof, no importaba si hacía las cosas bien o mal: siempre encontraba una excusa para ser reprendido.
Pero al menos en la academia, era reconocido por lo que conseguía, y eso le agradaba profundamente.
Y entre todos esos recuerdos, el más reconfortante siempre era el mismo: bajo la sombra de un gran árbol, recostado con la cabeza en el regazo de Adeline.

TRADUCCIÓN: DURAZNO
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK