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Capítulo 21

CLAC, ¡THUMP!

Después de que se escuchó claramente que la puerta se cerraba por completo. Millen, tras asegurarse de que no había nadie cerca, llevó de inmediato una mano a la zona de su pecho.

El ritmo de su pulso, que latía con regularidad, no tenía ni la más mínima diferencia con lo habitual. Solo después de confirmar eso, dejó escapar un leve suspiro.

—Haa…

Mantener el ritmo de su corazón constante. Esa era una de las viejas manías de Millen. Una que, de hecho, podría decirse que heredó de sus padres.

{—Nodriza, quita a ese niño de mi vista. ¿Cuánto más tengo que seguir viendo esa cara a punto de llorar?}

Después del nacimiento de Huberg, su madre, Katia, se volvió mucho más irritable. Seguía mostrando una actitud amable y cordial en público, pero dentro de casa, alzar la voz se había vuelto algo habitual.

La realidad del Marquesado Bellof, que desde afuera era considerado un modelo de familia armoniosa, era muy distinta: una madre que vivía con el ceño fruncido y de malhumor, un padre completamente indiferente a su familia, y una relación entre hermanos que, ni siquiera con buenas intenciones, podía calificarse como cercana.

Si uno lo pensaba bien, la infancia de Millen estaba compuesta únicamente por recuerdos áridos y fríos. Desde una edad en la que apenas tenía memoria, comprendía de forma vaga que su expresión apagada molestaba a Katia.

«Y cuando mamá se enfada… la cara de papá también se pone seria.»

El Marqués Bellof, Philip, nunca le dijo directamente a Millen que debía controlar sus expresiones. Pero los niños son más perceptivos de lo que los adultos creen, y en particular, Millen tenía un sentido especial para esas cosas. Tal vez ese era el problema.

La verdad es que, siendo tan pequeño, tenía muchas razones para sentirse herido o querer llorar. Pero en ese entonces, Millen era solo un niño: demasiado joven, inexperto y afectuoso como para controlar su rostro a la perfección.

Después de que lo regañaran varias veces por no poder controlar sus lágrimas. En cierto momento, Millen se dio cuenta de que corregir sus emociones era mucho más fácil que corregir su rostro.

«Cuando las emociones se intensifican, el corazón también se acelera.»

Así que, si mantenía su ritmo cardíaco constante, no había forma de que Millen perdiera la compostura. Desde entonces, Millen desarrolló la costumbre obsesiva de mantener su pulso estable. Después de hacer ejercicio intenso podía permitir alguna excepción, pero en condiciones normales, no dejaba que se acelerara más allá de cierto punto.

«Claro que ahora sé que el problema no era realmente mi expresión…»

Incluso después de haber entendido cuál era la causa fundamental del comportamiento tan irritable de Katia, la costumbre de Millen no desapareció.

Su actitud siempre serena ante cualquier situación era vista como ejemplar, y por ello no faltaban quienes se sentían atraídos por esa imagen suya. Por eso, ahora que había superado hace tiempo la mayoría de edad, el ritmo cardíaco de Millen no variaba demasiado, incluso sin que él lo notara.

Ni siquiera en el instante en que hablaba de amor y se besaba con alguien.

Millen recordó el beso que le había dado a Adeline en el jardín del palacio imperial. Por alguna razón, Adeline lo miró fijamente… y luego giró la cabeza con un movimiento brusco.

La parte trasera de su oreja, visible mientras se alejaba, estaba sonrojada.

{—…Ya me voy. Nos vemos luego.}

Hasta su pequeña voz temblorosa. Nada de eso dejaba de ser motivo de alegría para Millen.

«Renée.»

Cada vez que repetía en su mente el apodo que él mismo le había puesto, un dulzor le cosquilleaba en la punta de la lengua. Ese nombre siempre conseguía alegrarle el corazón. Pero hoy, no lograba sonreír con la misma facilidad. Y, por supuesto, la razón también tenía que ver con Adeline.

Millen recordó el momento en que sacó a Sophia Barrett del salón de banquetes.

Inicio Flashback

Sophia, que había sido medio arrastrada por él hasta allí, comenzó a burlarse descaradamente de su fingimiento apenas Adeline desapareció.

—¡Ja! Ya sabía que eras bueno actuando, pero después de ver lo que hiciste con Adeline hoy… hasta me diste asco. ¿Tú también lo piensas, Millenberg?

—¿Por qué no vas al grano?

El mismo que siempre mantenía una sonrisa frente a Adeline, en cuanto se quedó a solas con Sophia, se transformó por completo, con un tono gélido.

Pero Sophia no se sorprendió en lo más mínimo por ese cambio. Porque, aunque la mayoría, incluida Adeline, seguía engañada, ella sabía muy bien que esa era la verdadera cara de Millen.

—Eres peor de lo que me había dicho Mireille. ¿Así que por fin llegó el turno de Adeline? En nuestra academia, todo el mundo sabe que llevas tiempo acechándola. Ah, no, espera. ¿Será que la única que no se da cuenta es la misma Adeline?

Cuando Sophia soltó la burla, los ojos azul claro de Millen se enfriaron aún más.

—No metas a Adeline en esto. Lo que realmente me intriga es por qué estás actuando así, Sophia. ¿Qué fue lo que te dijo Mireille Leroy para que te comportes de esta manera?

—¿Qué me iba a decir? Me contó tal cual lo que hiciste. No me digas que tampoco te acuerdas de eso. ¡De cómo te burlaste de Mireille!

Sophia, apretando los dientes, explotó con furia al hablar del asunto entre Millen y Mireille.

—Millenberg. Te comportaste como si fueras a entregarle hasta tus entrañas y cuando ella te propuso que fueran pareja, ¿la rechazaste? Entonces, ¿para qué demonios le pediste que fuera tu compañera?

—¿Por qué tú y tu prima siempre alteran el orden de los hechos? No la rechacé cuando me pidió salir, lo único que hice fue corregir un rumor que decía que ya lo hacíamos.

Solo cuando él aclaró ese malentendido, Mireille vino a buscarlo y le confesó sus sentimientos.

{—Y-yo pensaba que ya éramos pareja. Por eso lo dije así… Pero, ¿no podríamos empezar a salir formalmente ahora? Me gustas, Millenberg.}

{—Lo siento, Mireille. Pero no me agradan las personas indiscretas. Aun así, lo pasé bien contigo. Eres una buena persona, así que seguro encontrarás a alguien mejor que yo.}

Solo entonces Mireille, entre lágrimas, comenzó a reclamarle a Millen por todo lo que había pasado entre ellos.

Exactamente lo que Sophia acababa de repetir palabra por palabra.

{—E-entonces, ¿para qué me pediste que fuera tu pareja? ¡Tú fuiste bueno conmigo! Cada vez que te preguntaba si tenías tiempo, me lo dabas sin dudar. ¿Cómo eso no iba a ser salir juntos?}

{—Jaja. Claro que puede no serlo, Mireille. Eres algo ingenua, ¿sabías?}

Especialmente en ese aspecto: creer que uno solo puede ser amable si está enamorado.

La razón por la que Millen había sido amable con Mireille era sencilla. Para asistir a un banquete al que necesitaba urgentemente acceder por conveniencia, requería una invitación, y Mireille la tenía.

Sorprendentemente, eso era todo.

—No pensé que ese asunto todavía me seguiría molestando…

Ahora bien, ¿acaso Millen no sabía de los sentimientos de Mireille? Supongamos que sí, que lo sabía. Pero así como uno no necesita querer a alguien para tratarlo bien…

—¿Acaso tener sentimientos por alguien obliga a que sean correspondidos?

Ante las palabras de Millen, Sophia lo miró con desprecio absoluto.

—Eres una basura irredimible, Millenberg.

—Lo sé. Gracias. Entonces, ¿hemos terminado de hablar? —Millen, sonriendo con suavidad como de costumbre, dejó una última advertencia—: Preferiría que no volvieras a sacar el tema de Mireille, Sophia.

—Tú… algún día vas a pagar por todo lo que hiciste. No, espera, quizás ese día llegue antes de lo que crees.

—¿Y eso qué significa?

Cuando Sophia chasqueó los dedos como si de pronto lo recordara, Millen arqueó una ceja.

—¿Sabes por qué quise verte hoy?

—¿Desde cuándo es raro que vengas a perder el tiempo en un banquete?

—Tienes razón, pero hoy no vine por eso. Vine porque alguien me lo pidió.

—…

—Dijo que su novia iba a asistir a un banquete con otro tipo, y quería que investigara quién era ese otro.

—¿…Qué?

El ceño de Millen, que hasta entonces había permanecido relajado, se frunció de inmediato. Al ver esa reacción, Sophia soltó una carcajada.

—Pedazo de basura. ¿De verdad ibas en serio con lo de seducir a Adeline? ¿Y ahora qué harás? Dicen que ya tiene novio.



TRADUCCIÓN: KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK


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