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Capítulo 27

Con esa sensación de aturdimiento, llegó al café. Tan pronto como Yeon-woo entró al lugar con Kang Ji-hyuk, sintió cómo todas las miradas se concentraban en ellos. Era algo natural. Kang Ji-hyuk era atractivo incluso desde el punto de vista de otro hombre. Sabía que, si fuera uno de los clientes sentados allí, también se quedaría mirándolo absorto.

—Pide lo que quieras.

Como si esas palabras no fueran suficientes, Kang Ji-hyuk se pegó al lado de Yeon-woo mientras hacía el pedido, observando con atención cada detalle, como si lo estuviera vigilando.

—¿Con un pastel basta?

—E-entonces, uno más de este, por favor.

—¿Dos?

—S-sí, bueno, entonces…

Y así continuó.

—Últimamente, las bebidas se terminan en un sorbo.

—¿Deberíamos pedir dos vasos?

—Pide de todos los tipos.

Así fue como cuatro pasteles y cuatro bebidas terminaron sobre la pequeña mesa del café. Kang Ji-hyuk apenas comía, observando con detalle qué era lo que le gustaba a Yeon-woo. Cuando sus labios dibujaban una sonrisa o arrugaba levemente la nariz al probar algo, lo memorizaba.

«Le gustan las cosas dulces.»

Eso le quedaba muy bien.

Yeon-woo no sabía cómo había transcurrido el día. Después de llenarse el estómago con postres y bebidas en el café, el cielo ya se había oscurecido con un tono crepuscular. Apenas había parpadeado, pero sentía que el tiempo había pasado como un rayo. Solo después de cenar con Kang Ji-hyuk logró subirse al auto que lo llevaría de vuelta a casa.

—Señor.

—¿Sí?

—Cof, cof.

Yeon-woo abrió mucho los ojos al escuchar un ruido. ¿Acaso alguien había tosido? Sin embargo, ni Yu-cheol ni el jefe Yang mostraban alguna reacción. ¿Había escuchado mal? Como todos permanecían inmóviles, supuso que seguramente fue su imaginación. Inclinando la cabeza en señal de duda, volvió a mirar a Kang Ji-hyuk.

—Hoy me divertí mucho.

—Yo también. Tu planificación fue perfecta.

El elogio de Kang Ji-hyuk hizo que el rostro de Yeon-woo se enrojeciera intensamente. Quería esconderse tras las manos, pero no podía hacerlo. Había algo que necesitaba preguntarle.

—Tengo una pregunta.

—¿Qué cosa?

—¿A qué hora se despierta?

—¿Yo? Muy tarde.

Así que era eso. Yeon-woo se dio cuenta de que Kang Ji-hyuk no era como aparentaba. La primera vez que lo vio pensó que daba miedo, pero resultó ser una persona amable y considerada.

Y ahora también. No parecía alguien que se despertara tarde. Más bien tenía la imagen de alguien que se levanta a las seis de la mañana para correr y tomar un desayuno ligero. Pero, como era de esperarse, no todo era como parecía.

Aunque despertarse tarde no parecía encajar con él, de repente pensó que, después de todo, sí le quedaba bien.

—¿No estarás pensando en despertarte antes que yo, verdad?

«¿Cómo lo supo?» Su plan era prepararle el desayuno. Sabía que el arroz recién cocido era el más delicioso, así que planeaba tener todo listo para cuando él se despertara…

—No me gusta que alguien se despierte antes que yo.

Sintió cómo todos sus planes se rompían en mil pedazos.

¿Qué debía hacer ahora?

Decir “No me gusta levantarme temprano” era algo que podía entender. Pero, ¿que no le gustara que alguien más se levantara antes que él?

—¿D-de verdad le molesta tanto?

«¿Era en serio? ¿No estaría exagerando?» Pero, aunque sabía la respuesta, Yeon-woo aún albergaba una diminuta esperanza mientras lo miraba.

—Sí, realmente me molesta.

Cuando alzó la vista y lo miró a la cara, vio que no había ningún rastro de broma en la expresión de Kang Ji-hyuk.

Era verdad.

—¿No es así?

Dicho eso, Kang Ji-hyuk le dio una patada rápida al asiento del conductor, tan veloz que Yeon-woo no alcanzó a verlo. Yu-cheol, reflejando su reacción instintiva, asintió rápidamente con la cabeza. Aunque estaba pensando “¿Qué demonios está diciendo?”, se apresuró a respaldar la mentira de Kang Ji-hyuk.

—Se despierta muy tarde, increíblemente tarde.

Yu-cheol asentía exageradamente y, mientras giraba la cabeza para mirar a Yeon-woo, incluso le sonrió ampliamente.

Por otro lado…

—Sí, es verdad.

El jefe Yang, sin embargo, respondió con frialdad. Aunque sus palabras decían “sí”, su voz era helada. Justo antes de que el ambiente se volviera aún más tenso, Yu-cheol, captando la situación, intervino rápidamente.

—Por cierto, ¿ya han decidido qué comerán mañana?

—A-aún no.

Yeon-woo desvió la mirada hacia Kang Ji-hyuk.

—Lo decidiré pronto, Señor.

—Tómate tu tiempo. Puedo pasar hambre mientras tanto.

Un grito silencioso casi escapó de sus labios. «¿Hambre? ¿Acaso dijo que iba a pasar hambre?»

—Es broma.

─¿De verdad?

Al ver los ojos brillantes de emoción como si hubieran encontrado un salvavidas, sintió nuevamente el deseo de bromear con él. Su expresión era tan transparente que nunca se cansaba de observarlo.

─Es cierto que me levanto tarde. Pero lo de quedarme sin comer era una broma.

Los ojos brillantes volvieron a apagarse, y Kang Ji-hyuk reprimió a duras penas la sonrisa que intentaba formarse en sus labios. Sabía que no debía, pero simplemente no podía resistirse a bromear con Yeon-woo.

─Soy realmente perezoso, Yeon-woo.

Si había algo que no encajaba con Kang Ji-hyuk, era el calificativo de “perezoso”.

Siempre se levantaba a la misma hora, hiciera lo que hiciera, incluso después de noches sin dormir o largas jornadas laborales. De hecho, la única vez que rompió esa rutina fue cuando estuvo al borde de la muerte tras ser apuñalado en la espalda y pasar cuatro días luchando por su vida.

Así que, obviamente, todo lo que decía ahora era mentira.

Además, la razón de esas mentiras no era otra que Cha Yeon-woo. Para Yu-cheol, esto era sorprendente; para el secretario Yang, era absolutamente desconcertante.

La única razón por la que Kang Ji-hyuk mentía era para que Yeon-woo pudiera dormir hasta tarde. Y de todos los presentes, el único que no lo había notado era Yeon-woo.

«Así que tengo que levantarme tarde, ¿no?»

Para no desagradarle, Yeon-woo tendría que quedarse en la cama hasta tarde. Era una orden que incluso sus subordinados habían corroborado, así que parecía muy creíble.

«Supongo que tendré que intentarlo», pensó Yeon-woo, sintiendo cierta ansiedad pero, al mismo tiempo, emoción por experimentar lo que era dormir hasta tarde.

─Así que duerme bien, Yeon-woo. Es la única forma de crecer sano y fuerte.

─… Sí.

─Si voy a despertarte y ya estás levantado, voy a regañarte.

«¿Incluso lo regañaría?» No había alternativa. Tendría que levantarse tarde.

Yeon-woo asintió rápidamente. Kang Ji-hyuk le había dejado muy claro que no le gustaba, así que no podía ignorarlo. Era mejor buscar algo más que hacer para compensarlo.

Qué sería…, tendría que pensarlo poco a poco.

***

Kang Ji-hyuk estaba sentado en la sala de estar. A su lado, de pie, estaban el secretario Yang y Yu-cheol. Entre ellos reinaba un silencio pesado.

─Es tan adorable.

Kang Ji-hyuk recordó el rostro inocente y lleno de sorpresa de Yeon-woo cuando se dio cuenta de la mentira. “¿Cómo puede decir eso?” parecía que sus ojos preguntaban, mientras él hacía como si no lo notara y lo enviaba de vuelta a la cama.

Si hubiera sido en otro momento, Yeon-woo habría obedecido sin dudarlo. Pero esta vez fue diferente. Miraba hacia atrás una y otra vez, como si esperara que Kang Ji-hyuk dijera que todo era una broma. Al recordarlo, una sonrisa se dibujó en sus labios.

Mientras más transparente era la reacción de Yeon-woo, más ganas tenía de bromear con él.

─¿Seré un pervertido?

─¿Perdón?

─Solo quiero seguir molestándolo.

─… ¿Se refiere a él?

Kang Ji-hyuk dejó escapar una sonrisa mientras se apoyaba en el respaldo del sofá, dando golpecitos en su barbilla como si estuviera recordando algo.

─Me dio de comer, ¿sabes?

─¿Perdón?

─Me dijo “abra la boca” mientras me alimentaba.

Cuando Yeon-woo le dio de comer, casi se ríe a carcajadas, sin preocuparse por quién pudiera estar mirando. Si su expresión no hubiera sido tan seria e innecesariamente solemne, probablemente no habría sido tan divertido.

Era la primera vez en sus 33 años de vida que alguien lo alimentaba. Y, sorprendentemente, no le desagradó.

En su vida, solo había dos tipos de personas a su alrededor.

Primero, aquellos que lo respetaban. Su lealtad ciega llegaba al punto de causar incomodidad a otros. El mejor ejemplo de esto era el secretario Yang, quien incluso se quitaría la vida si Kang Ji-hyuk se lo ordenara.

Segundo, aquellos que lo respetaban pero también lo temían y, al mismo tiempo, lo despreciaban. Estas personas se mantenían cerca, esperando recoger las sobras que él pudiera dejar. Pero si no veían posibilidad de obtener beneficios, no dudaban en abandonarlo.



TRADUCCION: XIAO
CORRECCIÓN: M.R. 
RAW HUNTER: M.R.


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