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Capítulo 72

—El youtuber Chilaroni, quien desató el escándalo que conmocionó al mundo del espectáculo y los negocios hace dos días, anunció su retiro repentino junto con un video de disculpas. Mientras los protagonistas de este escándalo negaban enérgicamente las acusaciones y amenazaban con acciones legales contra el youtuber, el asunto parece haberse cerrado como un simple malentendido tras la disculpa y retiro del creador de contenido. Por otro lado, la agencia Heavenly Entertainment, representante del grupo idol Cheonsang Boys, anunció que tomará medidas legales contra los usuarios que dejaron comentarios malintencionados en las noticias relacionadas…

Geonsik, que había entrado al supermercado al mediodía, sorbió una lata de café caliente mientras concentraba su atención en las noticias que salían de un viejo televisor en una esquina.

Aunque habían pasado dos días desde entonces, ni Kang Hyuk ni Soo-oh habían dado señales de vida. Tampoco los otros dos. 

«Debería haberme comprado un celular», pensó. Al fin enterado de las noticias externas, Geonsik confirmó con alivio que aquel extraño incidente se había resuelto satisfactoriamente.

Con un ánimo más ligero que en mucho tiempo, Geonsik se disponía a regresar a casa cuando una gran sombra bloqueó su salida del supermercado. Alzó la vista.

—¿Usted es Yoon Jihan?

Era un hombre corpulento, bien vestido con un traje negro impecable, a quien no recordaba haber visto antes. Geonsik, desconfiado, respondió:

—Sí, ¿en qué puedo ayudarle?

—Hay alguien que quiere verlo. Venga conmigo.

«Nunca es nada bueno cuando alguien viene a buscarme así». Geonsik mantuvo la guardia alta mientras lanzaba una mirada recelosa al hombre.

—¿Quién me busca?

—La prometida del vicepresidente Moon Kang Hyuk desea verlo.

El hombre soltó aquella bomba con total naturalidad. Ante semejante revelación imposible de ignorar, Geonsik no tuvo más remedio que seguirlo.

Y así fue como ahora se encontraba sentado en un privado de un restaurante de lujo, vestido con ropa tan humilde que parecía sacada de un supermercado del barrio. Los deslumbrantes candelabros, la mesa y sillas elegantes, los adornos opulentos, los cubiertos relucientes… Todo hacía que Geonsik destacara como un pulgar dolorosamente fuera de lugar.

«Prometida, prometida, prometida…»

Durante todo el trayecto en coche hasta allí, Geonsik había repetido esa palabra decenas, cientos de veces. Y al final de cada repetición, siempre venía el mismo pensamiento:

«Maldito hijo de puta».

Que un hombre comprometido le hubiera hecho todas esas cosas lo enfurecía hasta el punto de querer agarrar a Kang Hyuk del cuello y golpearlo sin piedad. 

«Hay cosas que simplemente no se hacen, ¿cómo puede comportarse así teniendo prometida?». Le hervía la sangre de ganas de soltarle un torrente de insultos.

Claro que, antes de eso, probablemente sería él quien recibiría una reprimenda de parte de dicha prometida. Por mucho que no lo hubiera sabido, desde la perspectiva de esa persona, él no era más que un desvergonzado que se había revolcado con su pareja. Merecía que lo insultaran y golpearan, no tenía excusa.

CREEEAK.

Geonsik, que se estaba golpeando la cabeza con los puños, giró bruscamente al oír abrirse la puerta. Entró en la habitación un hombre tan hermoso que la palabra “guapo” se quedaba corta. Rostro pequeño, estatura esbelta, proporciones perfectas… cada uno de sus pasos parecía desfilar en una pasarela. Su rostro refinado y de aura noble delataba a simple vista que había crecido rodeado de lujos y cariño.

—¿Yoon Jihan?

Una voz tan pura y elegante como su apariencia rompió el silencio de la sala.

—¡Ah, sí! Encantado de conocerle.

Geonsik se levantó atropelladamente para saludar. Pero Eun-ho, el prometido de Kang Hyuk, aceptó el saludo con naturalidad y se sentó elegantemente justo frente a él.

—No es la primera vez que nos vemos, ¿verdad?

Aunque estaba preparado, la actitud fría de Eun-ho hizo que Geonsik se sentara con nerviosismo.

—Nos vimos la otra vez frente a la casa de Kang Hyuk.

Las palabras de Eun-ho hicieron que Geonsik revolviera desesperadamente sus recuerdos.

«¿Que nos hemos visto antes? ¡Ah…!»

Recordó aquella vez que, tras ser secuestrado por Kang Hyuk y escapar por los pelos, fue directamente a su casa. Allí había visto salir a un hombre hermoso, de rostro inocente y puro como jade blanco.

«En ese momento pensé que Kang Hyuk había encontrado a otra víctima, pero en realidad fui yo quien cometió un error monumental sin darme cuenta. Estoy seguro de que insulté a su prometido delante de él…». Cubierto de sudor frío, Geonsik forcejeó para hablar:

—Eh… Lo siento muchísimo. Yo no tenía ni idea de que esa persona estaba comprometida…

Inclinó la cabeza 90 grados, sintiéndose como un amante infiel que se excusaba con el clásico “no sabía que tenía pareja”. Le daba asco su propia pateticidad.

«¿Cómo he llegado a este punto…?»

—No pasa nada.

Ante las palabras firmes de Eun-oh, Geonsik levantó bruscamente la cabeza.

Eun-oh sonreía con una expresión llena de serenidad. Su risa, tan pura y elegante como la de un hada de un cuadro, dejó a Geonsik momentáneamente sin palabras.

«¿Por qué hizo algo así teniendo un prometido tan bonito como ese?»

—En realidad, nuestro compromiso no se ha anunciado públicamente, así que es comprensible que no lo sepa. Por problemas con las acciones, aún es un secreto. Ah, esto debe ser difícil de entender para usted. De todos modos, a mí no me molesta. En nuestro mundo, los segundos o las amantes son algo común.

A pesar de su voz elegante, el contenido de sus palabras era todo menos eso, y el rostro de Geonsik se enfrió gradualmente.

Eun-oh se refería a Geonsik como alguien de un mundo diferente al suyo, llamándolo “segundo” o “amante”. Era un desprecio perfecto e innegable.

—La verdad es que el señor Kang Hyuk es alguien que solo piensa en el trabajo, así que nunca imaginé que tendría a alguien más. Pero cuando salió ese escandaloso artículo, investigué un poco y apareció usted, señor Yoon Jihan.

En la historia original, estos dos solo se habían visto una vez, y al ver cómo trataba Kang Hyuk a Jihan, Eun-oh lo ignoró, seguro de que no era una amenaza. Pero ahora, gracias a Geonsik, la trama se había enredado tanto que todo había salido mal. Ahora, Geonsik se había convertido en alguien que Eun-oh no podía ignorar.

Eun-oh soltó una risa burlona y dirigió su mirada a Geonsik. Sus hermosos ojos, llenos de desdén, escudriñaron su aspecto desaliñado. Era obvio que, confiando solo en su rostro y aprovechando su situación, había seducido a Kang Hyuk.

—Bueno, el señor Kang Hyuk es una persona muy ocupada, debe tener mucho estrés. Necesita alguna salida para liberarlo.

Geonsik podía imaginar cuánto lo odiaba Eun-oh, pero sus palabras cada vez más descontroladas lo hicieron apretar los puños.

—Usted debe estar en una situación difícil, así que entiendo que haga ese tipo de trabajo. Si es lo único que tiene para vender, ¿qué más puede hacer? Lo importante es sobrevivir, ¿no? ¿O acaso es más importante el orgullo?

Mientras decía eso, Eun-oh estaba aplastando el orgullo de Geonsik.

Eun-oh había nacido como el hijo menor Omega de una familia adinerada, criado con todo el amor posible y acostumbrado a pensar solo en sí mismo. Para alguien tan arrogante como él, Kang Hyuk era el hombre perfecto: familia, apariencia, educación e incluso genes excepcionales. Parecía hecho para él.

Criado con amor, Eun-oh asumió que Kang Hyuk lo amaría. Ya habían pasado más de seis meses desde su compromiso, pero con el tiempo, se dio cuenta de que Kang Hyuk no lo amaba. Ni siquiera le interesaba. Sin su trasfondo familiar, dudaba que Kang Hyuk le hubiera dirigido la palabra.

A pesar de ser su prometido, Kang Hyuk siempre fue formal y distante. Ni siquiera lo había tocado en todo ese tiempo. Humillado y avergonzado, Eun-oh usó el pretexto de discutir el anuncio de su compromiso para organizar una cita con Kang Hyuk.

Ese día, Eun-oh reservó una habitación de hotel y una cena en un restaurante, decidido a avanzar en su relación. Pero Kang Hyuk llegó tarde, distraído, y se fue rápidamente, rechazando incluso su intento de detenerlo.

En ese momento, pensó que habría algún problema urgente en la empresa. Pero al descubrir la existencia de Jihan, supo que Kang Hyuk lo había dejado por él. El rencor y los celos lo consumieron como lava.

—Pero al menos sé moderado. Cuida bien de la anticoncepción y conoce tu lugar. No mires árboles que no puedes escalar y conformate con las frutas caídas.

Al ver a Geonsik sin respuesta, Eun-oh se sintió victorioso y se llenó de arrogancia.

—¡Ja, maldita sea!

—¿Q-qué dijiste?

Geonsik levantó la cabeza y clavó una mirada feroz en Eun-oh, quien se sobresaltó al ver la ira en sus grandes ojos.

—Dicen que eres huérfano, y se nota que no tienes educación. Por eso es importante la crianza.

Eun-oh había mencionado lo que jamás debía decir frente a Geonsik.

—No pensé que llegaría a esto.

Geonsik murmuró en voz baja, tomó su vaso de agua y lo lanzó directamente al rostro de Eun-oh. El agua fresca salpicó en un abanico perfecto, golpeando su piel pálida como una bofetada. Había aprendido bien de los dramas exagerados.

—¡Aaah! ¿Qué demonios haces?

Eun-oh, que había abandonado el lenguaje formal, se levantó de un salto. El agua goteaba de su rostro como si hubiera sido manchado por algo sucio, sin atreverse siquiera a tocarlo.

Geonsik, en cambio, se levantó con calma y lo miró directamente.

—Oye, lamento lo de tu prometido, pero ¿creíste que me quedaría callado escuchando esas estupideces?

—¡Esto es…!

—¿Esto? Oye, ¿cuántos años tienes? ¿Dónde aprendiste a hablar así? Pareces un mocoso malcriado.

Geonsik se arremangó y exhaló con frustración.

—Escuchándote, ¿qué dijiste? ¿Amante? ¿Salida para el estrés? ¿Conocer tu lugar? Vaya, qué boca más sucia para alguien tan bonito.

El contraataque de Geonsik, que había parecido sumiso hasta ahora, dejó a Eun-oh paralizado.

—¿Y qué si soy huérfano? ¿Crees que todos los huérfanos son maleducados? ¿Qué sabes tú para hablar así? ¡Discúlpate ahora mismo!

—Ja, esto es increíble. ¡¿Quién se supone que debería disculparse ahora?!

—Sí, claro, así es como debes reaccionar. Todos los villanos malvados de familias ricas actúan como tú. ¿O acaso trajiste un sobre de dinero escondido?

Eun-ho se quedó sin palabras ante el comentario de “villano”. Aunque no podía moverse mucho, por miedo a que el sobre de dinero que llevaba dentro de su chaqueta hiciera ruido.

—Ja, sí. Da igual si lo sabía o no, pero como me divertí con tu prometido, me odias, ¿no? Pero ¿sabes qué? Se necesitan dos para bailar tango. ¿Crees que yo solo me aferré a Kang Hyuk? ¡Él fue el que más se aferró a mí!

El rostro de porcelana de Eun-ho se enrojeció ante el ataque verbal de Geonsik.

—¡Exacto! ¿Acaso el adulterio se comete solo? Fueron los dos, entonces ¿por qué solo golpean a uno?

—¿Estás loco de verdad? ¿Quién te crees que eres, un mendigo sin nada?

El hermoso rostro de Geonsik, ya pálido, se enrojió aún más, mostrando claramente su furia.

—No lo sé, ¿y qué? ¿Acaso necesito saberlo?

¡SLAP!

Al darse cuenta de que no podía ganar con palabras, Eun-ho levantó el brazo y su pequeña palma golpeó la mejilla sensible de Geonsik. Este, con un dolor agudo, giró la cabeza y apretó los dientes, saboreando el hierro de su propia sangre.

—Lo que te arrojé antes queda saldado con esto. No te preocupes, no volveré a ver a ese tipo. Si quieres seguir haciendo escándalo, ve con tu perfecto prometido, no conmigo.

Geonsik, después de decir su parte, giró y se dirigió hacia la puerta. Pero en el momento en que lo hizo, la puerta, que estaba firmemente cerrada, se abrió de golpe.

—Señor Yoon Jihan.

Nada más entrar en la habitación, Kang Hyuk corrió hacia Geonsik, pero su cabeza giró violentamente. Geonsik le había lanzado un puñetazo con todas sus fuerzas.

Eun-ho, sorprendido, se tapó la boca y miró a Kang Hyuk con ojos ansiosos.

Kang Hyuk parecía no darse cuenta de que Geonsik lo había golpeado, solo miraba al suelo, aturdido.

—Maldito bastardo. No quiero volver a verte.

Geonsik, después de golpear al verdadero responsable de todo esto, salió del restaurante sin mirar atrás. El lugar parecía estar reservado por completo, ya que no se veía ningún otro cliente.

«Qué pareja perfecta, derrochando dinero de la misma manera. Realmente están hechos el uno para el otro».

Geonsik masculló insultos mentalmente mientras salía a las frías calles invernales. Un viento cortante azotaba su rostro, haciendo que su mejilla golpeada ardiera.

—¡Señor Yoon Jihan!

Alguien lo agarró y lo giró bruscamente.

Era Kang Hyuk, pero con una expresión que nunca antes había visto. El hombre frío y calculador ya no estaba allí; solo quedaba un hombre tembloroso y ansioso. Sus ojos, llenos de angustia, reflejaban el rostro dolorido de Geonsik.

—Señor Yoon Jihan…

Kang Hyuk nunca había visto a Geonsik, o más bien a Yoon Jihan, con una expresión tan vulnerable. Su corazón se encogió al verlo tan herido y sufriendo.

—¿Qué… qué pasó? ¿Qué te dijo Eun-ho? Espera, ¿acaso te golpeó?

Cuando la mano grande y firme de Kang Hyuk tocó su mejilla, Geonsik apartó el rostro bruscamente.

—Déjame en paz y ve con tu prometido.

—Por favor, mírame. ¿Fue él quien te golpeó?

Eun-ho había pasado de ser “señorito Eun-ho” a “esa basura” en cuestión de segundos. Su prometido ya no importaba en la mente de Kang Hyuk.

—Me lo merecía. Hice algo malo sin saber que tenía dueño.

—…Lo siento. No fue mi intención engañarte, solo…

Kang Hyuk siempre había visto su relación con Eun-ho como un negocio. Una unión por conveniencia, nada más. Nunca pensó que le pasaría factura de esta manera.

—Olvídalo. ¿Qué importa ahora? Sigamos cada uno nuestro camino.

—Señor Yoon Jihan…

Geonsik giró el cuerpo, ya no queriendo ver el rostro de Kang Hyuk, pero no pudo dar un paso. Después de dudar un momento, se volvió hacia él nuevamente.

—Pero…

Conteniendo las lágrimas que amenazaban con caer, Geonsik habló con dificultad.

—Sé que hice algo malo, pero no fue porque sea un huérfano.

Pensaba que con los años esa herida ya habría sanado, pero al parecer aún le dolía. Una cicatriz que nunca cerró del todo seguía doliéndole.

—¿Acaso alguien elige nacer huérfano? ¿Es mi culpa? ¿O es acaso un pecado mortal? ¿Por qué… por qué eso…?

Toda la amargura que había soportado por ser huérfano volvió como una marea. Había aguantado por sobrevivir, por su familia, porque no tenía a nadie en quien apoyarse. Pero no sabía cuánto más podía seguir aguantando.

—Lo siento… lo siento mucho. Todo es mi culpa —dijo Kang Hyuk, abrumado por la pena.

Robin: Pinshi novela toda espectacular !!!



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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