Capítulo 94
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El Imperio Zavreh era pacífico. Como la historia se centra principalmente en Edwin y Kayla, se había configurado para que el imperio que sirve de trasfondo no tuviera problemas.
Sin embargo, al profundizar un poco más, el imperio también tenía sus problemas grandes y pequeños. No todos sentían simpatía hacia la familia imperial. Hook había caído en desgracia como noble debido a su relación con la familia imperial, pero había otra persona que guardaba un rencor directo hacia el príncipe heredero.
Ese era el caso del Vizconde Taylor Seth.
Taylor había nacido como un noble provincial con mucho dinero, pero con una familia cuya posición no era particularmente elevada. Aunque su linaje no era impresionante, su influencia en la región era notable. Todos los habitantes de su territorio le prestaban atención y se esforzaban por no contrariarlo.
Habiendo crecido en su territorio como un emperador en miniatura, era natural que Taylor desarrollara una personalidad arrogante. Todo debía girar en torno a él, y no podía carecer de nada. Como resultado, Taylor encontró aburrido un mundo donde podía obtener todo con facilidad. Incluso cuando molestaba a los habitantes de su territorio y les quitaba todo lo que poseían, la diversión solo duraba un momento.
Por eso decidió abandonar su territorio y trasladarse a la capital. Sabía que no sería reconocido inmediatamente, así que ingresó en la academia. Era inteligente y creía que destacando por sus habilidades obtendría el reconocimiento que merecía.
Sin embargo, su entorno no cumplió con sus expectativas. En la academia, había muchas personas tan capaces como él y respaldadas por familias influyentes. Estas personas le trataban a Taylor como un noble de provincia cualquiera, lo que comenzó a dañar su orgullo.
Fue entonces cuando Taylor fijó su atención en el príncipe heredero. Al verlo, cambió de opinión. Descubrió un método más fácil que ascender por méritos propios. Si lograba acercarse al príncipe heredero, podría alcanzar sus metas más rápidamente.
Al menos, eso pensó…
El príncipe heredero lo ignoró. No había ninguna razón especial.
{—Tu mirada no me agrada.}
Para el príncipe heredero, fue un comentario casual, pero el impacto en Taylor fue devastador. Incluso el pequeño prestigio que Taylor había acumulado en la capital se desmoronó. Con un rencor hacia el príncipe heredero, Taylor regresó a su territorio y no volvió a salir salvo por asuntos importantes. Se encerró en su castillo y se dedicó a recopilar información del mundo exterior.
Pero finalmente, había abandonado su guarida.
«Ha venido a verme.»
Taylor y Henry se encontraron y aunque Henry intentó no mostrarlo, apretó discretamente los puños. Mientras tanto, al notar la presencia de Taylor, recordó que aún estaba agarrado de la mano de Edwin. Aunque sintió la mirada de Edwin sobre él, Henry no apartó los ojos de Taylor. Justo entonces, Taylor también dirigió su mirada a las manos entrelazadas de Edwin y Henry.
Aunque fue solo un momento, los ojos de Taylor se estrecharon, como si intentara comprender la relación entre ambos. Henry pensó en soltar la mano, pero decidió que no valía la pena disimular ahora que ya había sido visto.
—¿Quién es usted?—preguntó Henry, deliberadamente recorriendo con la mirada su mansión, como si tuviera el derecho de cuestionar a un extraño frente a su casa.
—Soy el Vizconde Taylor Seth—respondió Taylor inclinando la cabeza en señal de saludo.
—Henry Timothy—dijo Henry presentándose, mientras observaba cuidadosamente la expresión de Taylor. Edwin, desde el principio no tenía intención de presentarse, así que permaneció en silencio.
Después de intercambiar presentaciones básicas, Henry fijó su atención en Taylor. No necesitaba ser el primero en hablar. En realidad, Henry ya sabía cómo actuaría Taylor en esta situación.
«En la historia original, él se acercó primero a Kayla.»
Henry había esperado este encuentro porque, en la historia original, Taylor apareció frente a Kayla primero. Con cautela, Taylor se había acercado a él y esperado pacientemente a que bajara la guardia. Luego, en el momento oportuno, le preguntó sobre un tesoro que él tenía. Por eso, Henry estaba seguro de que Taylor también intentaría acercarse a él y esa era exactamente la oportunidad que esperaba.
«Seré yo quien lo investigue mientras nos hacemos cercanos.»
Al igual que Kayla interactuó con Taylor, Henry planeaba aceptar su acercamiento si este sucedía. Sin embargo, tenía la intención de ocultar cuidadosamente su propia información mientras reúne la de Taylor. Para lograrlo, Henry había recopilado información sobre temas que podrían interesarle a Taylor y si era necesario iba a gastar grandes sumas de dinero en objetos que pudieran ganarse su favor. Todo estaba calculado para reducir las sospechas de Taylor, y por eso Henry se alegraba en secreto de este encuentro.
—No ha pasado mucho desde que llegué a la capital y mientras deambulaba, terminé aquí. No sabía que este era el camino hacia la mansión del Duque Timothy. Sí he sido descortés, lo lamento.
Taylor asintió como si acabara de darse cuenta de que la mansión frente a él pertenecía al Ducado de Timothy.
«Mentira.»
Era imposible que Taylor se moviera sin saber a dónde iba. Estaba claro que había venido específicamente a buscarlo, pero fingía lo contrario. Henry observó atentamente la expresión de Taylor, tratando de descifrarlo. Sin embargo, Taylor ocultaba tan bien sus emociones que no dejaba nada evidente.
—Nos veremos de nuevo si el destino lo permite.
Con un leve gesto de despedida, Taylor pasó junto a Henry y continuó su camino. Escuchando los pasos de Taylor, Henry se giró completamente, siguiéndolo con la mirada mientras se alejaba. «¿Por qué solo saludar y marcharse?» Mientras Henry se preguntaba, sin quitarle los ojos de encima, Edwin habló a su lado.
—Es curioso perderse y terminar justo frente a la mansión de un duque.
—Sí. Quizás la próxima vez debería darle direcciones.
Henry encogió los hombros, dándose cuenta de que este no sería el único encuentro. Ahora que habían intercambiado saludos, no sería posible ignorarse si se cruzaban de nuevo. No tenía la impresión de que este encuentro fuera el último. Mientras observaba a Taylor con una actitud relajada, Edwin le hizo una pregunta.
—¿Es alguien que conoces?
—Originalmente, era alguien con quien debía cruzar caminos.
Henry respondió ambiguamente sin apartar la mirada de Taylor, lo que provocó que Edwin irradiara feromonas de descontento. Al notar que Edwin dejaba clara su molestia, Henry finalmente lo miró.
—¿Sigues practicando cómo controlar tus feromonas?
Era una advertencia para que Edwin moderará su emisión de feromonas, ya que Henry las sentía claramente y resultaba incómodo. Pero Edwin, como era habitual, no prestó atención.
—¿Por qué deberías relacionarte con el Vizconde Taylor Seth?
—Porque apareció frente a mí, así que pensé que eso sucedería.
Y así debía haber sido. Lo que no esperaba era que Taylor simplemente se marchara.
—¿Te interesa, acaso?
—Pretenderé que sí. Pero no malinterpretes las cosas ni interfieras en lo que hago.
Henry, anticipándose a cualquier obstáculo de Edwin, le advirtió. Si Edwin intervenía en la relación con Taylor, todo podría arruinarse.
—No es una respuesta que me guste.
—No puedo evitarlo si lo sientes así. Esto es algo importante tanto para ti como para mí.
—¿En qué sentido?
—Eso…
Henry vaciló por un momento antes de sacudir la cabeza. Incluso si quisiera explicárselo a Edwin, no había manera de ponerlo en palabras.
—A propósito, ¿Kayla ya regresó a su país?
Edwin frunció el ceño inmediatamente al escuchar el nombre inesperado.
—Tienes la molesta costumbre de irritar a la gente.
Henry, pensando que Edwin estaba celoso, trató de calmarlo, pero las palabras de Edwin lo hicieron estallar momentáneamente. Entonces, agitó la mano que todavía sostenía la de Edwin en todas direcciones mientras protestaba.
—¡Eso no es una mala costumbre! Solo lo mencioné porque me acordé. ¡Tus palabras son crueles!
—No hay necesidad de mencionar a alguien que te aprecia delante de mí.
—Fue inesperado incluso para mí que a Kayla le gustara, pero… Eh, espera. ¿Cómo lo sabes?
Henry, que estaba a punto de quejarse por el comentario hiriente, de repente se quedó perplejo. Kayla le había confesado sus sentimientos una vez. No había vuelto a verlo desde entonces y lo había dejado pasar, pero no esperaba que Edwin lo mencionara primero.
—¿Por qué asumirías que no lo sé?
—Pues pensé que no lo sabrías ya que no te lo dije.
—Lo dijiste.
—¿Yo? ¿Cuándo?
Henry no le había contado a Edwin nada sobre Kayla. La idea de que él y Kayla estuvieran destinados a ser pareja en la historia original hacía que le resultara aún más difícil mencionarlo. Edwin negó ligeramente con la cabeza.
—No tú. Fue el príncipe Kayla quien lo dijo.
—Ah, ya veo.
Henry, sin saber qué decir, se rascó la nuca con torpeza. Entonces, Edwin tiró de su otra mano, obligándolo a girarse de manera casi forzada.
«Tal vez esta noche tenga que ponerme una compresa caliente en el brazo antes de dormir.» Durante todo el rato que había estado sosteniendo la mano de Edwin, había sido zarandeado de un lado a otro con fuerza. Mientras este pensamiento absurdo cruzaba su mente, Edwin se inclinó acercando su rostro peligrosamente al de Henry.
Con la expresión intimidante de Edwin, Henry no pudo ni quejarse por el tirón en el brazo y simplemente se quedó mirándolo fijamente.
—Intenta distraerte con alguien más, y verás.
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—Ha entrado en la mansión.
Desde el interior de su carruaje, donde había estado con los ojos cerrados, Taylor escuchó el reporte del caballero. Taylor abrió los ojos y giró la cabeza.
—Mi idea era aprovechar el saludo para entablar una conversación más larga.
Observando la lejana mansión del Duque Timothy, Taylor se rascó la barbilla mientras murmuraba. Ahora que Henry había entrado en la mansión, no podía verlo. En su lugar, evocó mentalmente la imagen de Henry. Había dejado el carruaje lejos para acercarse solo, ya que era difícil iniciar una conversación natural con Henry Timothy mientras viajaba en el carruaje.
Cuando finalmente apareció el esperado Henry Timothy, Taylor lo estudió detenidamente, como si intentara comprender quién era. Los ojos de Henry, al verlo, eran firmes y decididos, con una actitud aparentemente áspera. Aunque Taylor ya sabía de su personalidad particular, verlo en persona le dejó claro que era alguien que causaba una impresión duradera.
—No parece alguien fácil de abordar así como así.
A pesar de que sólo habían intercambiado un saludo, quedó claro que Henry no era alguien innecesariamente amable con todo el mundo. Además, estaba Edwin, que desprendía un aura protectora y afilada a su lado. Viéndolos juntos, a Taylor le surgió una nueva idea.
—He cambiado de opinión.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.