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Capítulo 93

—No voy a decirlo con detalle. Tenga cuidado.

Hook bajó la cabeza con una advertencia significativa. Era suficiente que Henry ya estuviera al tanto de su propio peligro. Hay una gran diferencia entre ser consciente e ignorar algo. Además, aunque Henry parecía querer mantenerlo para sí mismo, ahora Edwin estaría a su lado.

—Entonces, la próxima vez, ¿aparecerás si coloco el hilo rojo?

Ante la pregunta de Henry, Hook guardó silencio un momento antes de asentir levemente. No había podido aparecer cuando estuvo retenido por el Príncipe Heredero William, pero eso ya no era un impedimento. Hook dio un paso atrás y Henry subió al carruaje. Por primera vez, Edwin mostró una mirada diferente al observar a Hook, a quien siempre había despreciado.

—Recordaré este asunto.

—No es alguien sencillo. Y… aunque no sé si el joven Henry lo sabe, esa persona aparecerá sin falta.

—¿Puedes decirme quién es?

—Lo siento.

Aunque Hook había decidido acudir a Henry, no pensaba revelar su identidad tan fácilmente. Era un asunto peligroso para él también.

Edwin observó detenidamente a Hook antes de girarse y subir al carruaje. Adentro, el murmullo de Henry le hizo esbozar una ligera sonrisa. Edwin le respondió y dedicó toda su atención a Henry, haciendo que la existencia de Hook quedará rápidamente olvidada.

Cuando la puerta se cerró y el carruaje partió, Hook sonrió, recordando lo inesperadamente placentero que había resultado el encuentro.

—Por eso me resulta tan difícil alejarme.

Cuanto más se encontraba con Henry, más le atraía ese encanto. No era el único. Incluso el normalmente tenso Edwin parecía derretirse bajo su influencia.

Con el ánimo más ligero, Hook se dio la vuelta. Su sonrisa se desvaneció por completo, porque la próxima persona a la que iba a enfrentar no era para nada sencilla.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

—No esperaba que vinieras a buscarme primero.

William recibió a Hook con una mirada intrigada. Nunca habría imaginado que alguien que acepta encargos de nobles y cualquier encargo, siempre que pagaran lo suficiente se presentará en el palacio real por voluntad propia y con un pase oficial, ni más ni menos.

—¿Quién te lo dio?

—Lo obtuve cumpliendo un encargo.

Hook alzó con orgullo el pase que llevaba colgado del cuello. Normalmente, lo guardaba para sacarlo cuando era necesario, pero lo había convertido en un colgante deliberadamente.

—Tienes habilidades.

—Soy una persona lo suficientemente limpia para andar por el palacio con tranquilidad.

—¿No tienes nada que esconder, entonces?

—Así es.

Por eso se encontraba tan a gusto frente al Príncipe Heredero William. Hook se sentó enfrente del príncipe como si no recordara haber tenido nada que ver con la prenda de William en el pasado.

Aunque necesitaba el pase para entrar al palacio, encontrarse con William requería el consentimiento del príncipe. Eso significaba que William había aceptado verlo.

Hook se sentó mientras los sirvientes atendían diligentemente. Disimulaba, observando el té servido o los movimientos de los sirvientes, pero sus ojos se desviaban hacia William.

Un hombre que aparentaba perseguir los placeres del mundo, pero que, en el fondo, estaba teñido de un oscuro desinterés por él.

Cuando los sirvientes llenaron la mesa y se retiraron, William fue el primero en hablar.

—¿Impresiones de observarme?

William se comportó como si ya supiera que Hook lo había estado vigilando. Su tranquilidad hizo que Hook decidiera que no tenía sentido ocultar la verdad.

—Aún no sé hasta dónde me aceptará.

—¿Debería aceptarte?

—¿La actitud más básica para un trato es tener una mente abierta hacia la otra parte, no es así?

Hook respondió con una sonrisa amable pero profesional. William, el príncipe heredero, era un oponente mucho más difícil que Henry. Si le revelaba información y aún así lograba salir ileso del palacio, se consideraría afortunado. Pero, como era de esperarse, William no se lo iba a poner fácil.

—Pero dime algo.

El príncipe alargó sus palabras con un tono sutil, devolviendo la sonrisa de Hook con una mucho más resplandeciente.

—Un trato solo se puede hacer entre iguales, ¿lo sabes, verdad?

«Qué mezquino.»

Aunque en el pasado él mismo le había propuesto un trato, parecía que no tenía intención de aceptar una propuesta contraria.

—En ese caso, no hay remedio.

Hook suspiró con exageración.

—Me retracto de lo que dije sobre el trato.

—¿Entonces?

—Hoy simplemente vine a disfrutar viendo tu rostro, Alteza.

Al ver que el trato no iba a funcionar, Hook decidió ocultar el verdadero propósito de su visita.

—Qué divertido.

William inclinó su torso hacia adelante, mostrando un interés renovado. Al parecer, Hook no iba a retirarse tan fácilmente. Si todo se daba sin resistencia, no tendría gracia. La actitud de Hook, rechazando hábilmente, había captado su atención.

—Muy bien, hagamos el trato.

Cuando William expresó su disposición, el rostro de Hook se iluminó. Siempre había sido atractivo, pero al mostrar su genuina alegría, su expresión atrapó la mirada del príncipe.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

—¿Por qué no lo mencionaste?

—¿Mencionar qué?

Henry, que estaba mirando por la ventana, giró la cabeza ante la pregunta de Edwin. Ya estaba acostumbrado a las conversaciones sin contexto de Edwin. A veces le irritaba, pero cuando no quería discutir, simplemente respondía.

—Que alguien te está acechando.

—Cualquiera que lo piense un poco podría darse cuenta.

Henry respondió con indiferencia. Había personas que, sin pudor, le habían exigido que entregará aquel tesoro. Antes, solo era un rumor, pero al enterarse de que existía alguien que lo poseía, comenzaron a codiciar. Algunos le reclamaban simplemente porque lo necesitaban, sin ningún esfuerzo previo. Siendo así, ¿no sería lógico que otros, con deseos aún más urgentes, intenten obtenerlo?

Probablemente, aparte de quienes Henry ya tenía en mente, podrían surgir otros. Algunos, impulsados por la esperanza de conseguir la piedra de feromonas, podrían aparecer inesperadamente.

—¿Quiénes son? Parecía que tú y ese tal Hook lo sabían.

—No es seguro. Además, podrían surgir de cualquier lugar o ser alguien que ni siquiera haya imaginado.

Henry respondió con despreocupación y volvió a mirar por la ventana. Desde que había hablado con Hook, los villanos de la novela original no han abandonado sus pensamientos. No quiso compartirlo con Edwin para evitar que se preocupara de antemano.

«Ya es momento de que aparezcan.»

Lo sabía, pero la idea de que pudiera ocurrir en cualquier momento era inquietante. Para aliviar esa sensación, Henry decidió cambiar de tema.

—Voy a bajar aquí, tú sigue hasta la casa.

Henry golpeó la cabina del cochero, pidiéndole que se detuviera. Una vez que el carruaje se detuvo, salió y bajó. La avenida que llevaba directamente a la casa del duque estaba bordeada de plátanos orientales.

Mientras observaba el camino, Henry se giró al escuchar pasos. Edwin estaba más cerca de lo que había esperado, lo que hizo que Henry retrocediera un poco.

—¿No vas a casa?

Aunque compartir el carruaje hasta allí era comprensible, el hecho de que Edwin también descendiera lo tomó por sorpresa. No tenía nada que hacer en la casa del Duque Timothy. Además, ya había oscurecido, por lo que Edwin no tenía ninguna razón para quedarse.

—Te dije que te protegería, ¿no lo recuerdas?

—¿De verdad vas a quedarte a mi lado?

—Sí, no pienso quitarte los ojos de encima ni un momento.

Helena soltó una leve risa al ver a Edwin actuar como si realmente hubiera encontrado una oportunidad.

—Hazlo, entonces.

Aunque había momentos en los que estar con él podía ser agotador, su presencia le daba más seguridad que cualquier otra cosa. Cuando Henry giró en dirección a su mansión, Edwin se colocó a su lado. Pero eso no fue suficiente; tomó la mano de Henry con firmeza.

—¿Te gusta andar de la mano?

Henry giró ligeramente la cabeza para mirarlo, observando cómo Edwin siempre tomaba su mano cuando caminaban juntos.

—Es mejor que te acostumbres, porque no pienso soltarla.

—Así que, ¿quieres que sea yo quien cambie?

Henry negó con la cabeza, resignado ante la terquedad de Edwin. Aun así, no retiró su mano. Era curioso: si alguien los hubiera visto el día anterior, habría sentido incomodidad, pero ahora no le importaba.

Cuando Edwin entrelazó sus dedos con los de él, Henry miró hacia otro lado, fingiendo no darse cuenta.

Solo se oía el sonido del viento que soplaba suavemente, en un momento de paz absoluta. No necesitaban hablar para sentirse cómodos; el ambiente era agradable. Henry no sintió la necesidad de forzar una conversación.

El aroma a feromonas que emanaba de Edwin también indicaba que estaba satisfecho con el momento y Henry por su parte dejó fluir las suyas. Caminando así, comenzó a sentirse cada vez más relajado y feliz de haber salido a caminar.

—La clase con el Conde Ariath está por terminar.

—Sí, lo sé.

—Cuando termine, iré a verte.

—¿A dónde? ¿Quieres decir que vendrás todos los días solo para verme?

—Exacto.

—Eso suena como una gran pérdida de tiempo.

Henry hizo un gesto con la mano, aceptando su explicación, pero luego se detuvo. Pensó que había entendido que Edwin vendría solo para verlo, pero temía que todo fuera un malentendido.

—De otra forma, no podría verte.

Afortunadamente, esta vez había acertado. De haberlo sabido, habría evitado dudar.

—Aun así…

Henry estaba a punto de disuadir a Edwin cuando vio a alguien parado más adelante. Dirigió una mirada casual hacia la persona y se detuvo al instante. Volvió la vista al frente con los ojos bien abiertos. En un camino desierto, un hombre que estaba observando un árbol giró la cabeza y se encontró con su mirada. No había duda.

«El Vizconde Taylor Seth…»

Él era el antagonista final de la historia.



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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