Extra 14
Elliott, con la mente nublada, se cubrió el pecho con ambas manos.
—Basta, aquí ya basta….
Argen estaba más insistente que de costumbre, más que antes de perder la memoria. Parecía empeñado en torturar a Elliott. Su miembro, hinchado hasta casi reventar dentro de la ropa interior, palpitaba con fuerza, y el frente de su ropa estaba empapado de manera vergonzosa. En ese momento, Elliott solo deseaba que Argen se lo metiera de una vez.
La verdad era que, durante el tiempo que Argen lo había evitado, Elliott también había estado en sequedad. Era un hombre en plena madurez sexual, y gracias a Argen, había descubierto lo placentero que podía ser recibir a otro hombre.
Argen miró a Elliott, que gimoteaba con el cuerpo ardiendo, y esbozó una sonrisa burlona. Con una mano, le arrancó la ropa interior y los pantalones de un tirón, como si los estuviera rasgando. Aunque su rostro mostraba calma, la rudeza de su respiración y sus manos delataban que estaba tan desesperado como Elliott.
«¿Cómo demonios voy a volver al palacio?»
Justo cuando Elliott tuvo ese pensamiento, Argen, como si lo hubiera adivinado, pasó el pulgar por la punta de su miembro, donde el líquido preseminal brotaba en gotas. Elliott arqueó el torso de un salto, como si lo hubieran pinchado con una aguja.
—¡Hmm! Ahí, ahí no, solo….
—Ah, ¿solo que te lo meta?
Argen frotó la cabeza del miembro de Elliott con el pulgar unas cuantas veces más antes de bajar la mano para acariciar su entrada. El líquido preseminal en su dedo hizo que la zona resbalara. Observó con atención cómo el orificio se contraía cada vez que su pulgar lo rozaba.
—Aunque tu mente diga lo contrario, aquí sigue cerrado a presión. Si lo hago así, te lastimarás.
—No, si lo metes de una vez… ¡Hik!.
Elliott se estremeció por la acción repentina de Argen, quien inclinó la cabeza y lamió su perineo.
—¡Huh, espera!.
Elliott intentó apartar la cabeza de Argen, pero la fuerza del cuello de este era tal que, por más que forcejeó con las manos temblorosas, no logró moverlo ni un milímetro.
Argen lamió con devoción ese lugar íntimo que Elliott quería ocultar. Por la reacción de Elliott, no era la primera vez que lo hacía. Si fuera la primera vez que enfrentaba esta situación, seguramente habría gritado ¡Uak! o exclamado ¿Q-qué está haciendo?. Ahora, Argen sentía que lo entendía un poco más. O quizá era algo que ya sabía desde antes. Da igual. Hundió la lengua más profundamente.
—Haaa… Argen….
Elliott echó la cabeza hacia atrás y gimió su nombre. En circunstancias normales, lo llamaba Su Majestad, con formalidad, pero en la cama parecían tener confianza. Incluso en medio de la excitación, una punta de celos invadió la mente de Argen.
Separó el rostro y se llevó los dedos índice y medio a la boca, chupándolos para humedecerlos. Era una preparación metódica, como si estuviera afilando un arma, pero en sus ojos brillaba un deseo intenso y expectante.
Gracias a la humedad previa de su lengua, los dedos se deslizaron dentro de Elliott con facilidad. Los movió dentro, presionó, exploró cada rincón mientras observaba cada expresión de Elliott: cejas fruncidas, labios mordidos, gemidos ahogados. Cada reacción era sincera, y Argen no quería perderse ni un detalle.
Cuando Argen introdujo un dedo más y estiró la entrada como con unas tijeras, Elliott mordió su labio inferior con los dientes frontales, conteniendo los gemidos. Su expresión era una mezcla de dolor, éxtasis y melancolía.
—No reprimas tu voz.
Argen dijo eso mientras presionaba con firmeza un punto sensible que hasta ahora había evitado. Al instante, Elliott se tapó la boca con el brazo.
—¡Hmmk!.
—Te dije que no lo reprimieras.
Argen insistió, frotando y presionando ese lugar como si fuera un enemigo a derrotar. Y, en cierto modo, lo era: estaba conquistando a Elliott. Finalmente, un gemido completo escapó de sus labios.
—¡Ah, hhng, Argen, por favor! ¡Por favor…!.
La voz de Elliott resonó en las paredes de la caverna. Cuando se dio cuenta de cómo sus propios gemidos lo rodeaban, su rostro se enrojeció… y acabó liberándose, como si su cuerpo hubiera reaccionado a su propia voz.
El semen espeso y pegajoso salpicó el abdomen de Elliott y la cara de Argen. Este, sin inmutarse, retiró los dedos y limpió el líquido con el dorso de la mano antes de volver a introducirlos, esta vez más rápido y con un dedo adicional.
—¡Ah! ¡Hahk! ¡Huuu, no puedo!.
El exceso de estímulo en un cuerpo ya sensible por el orgasmo hizo que las caderas de Elliott se sacudieran sin control y que sus piernas, abiertas a los lados de Argen, temblaran. Argen ignoró los espasmos y se concentró en abrir y preparar el camino. Sus movimientos eran tan decididos que resultaban intimidantes. Al final, Elliott volvió a eyacular, esta vez con menos fuerza pero aún con un flujo espeso.
—Parece que aguantaste mucho.
—Haa, haa….
Mientras acariciaba la mejilla de Elliott, que jadeaba finamente, Argen se bajó los pantalones con la otra mano. Y entonces… ¡esa monstruosidad hizo su aparición! Por un instante, algo parecido al terror cruzó el rostro de Elliott.
—Demasiado… no, haa… ¿No es demasiado?.
«Parece incluso más grande de lo que recordaba. Aunque haya pasado tanto tiempo, ¿en serio le pedí que me lo metiera así? Elliott Brown Lantar, maldito idiota»
Mientras Elliott miraba fijamente el miembro de Argen con expresión horrorizada, este soltó una risita.
—Total, una vez que esté dentro, no lo verás.
«¿Eso se supone que es un consuelo? ¡Ahora mismo…!».
Elliott lanzó una mirada fulminante a Argen, quien sonrió levemente y se frotó el miembro unas cuantas veces. La manera diestra en que esparció su propio semen con la palma hizo que Elliott tragara saliva sin darse cuenta.
«Dios, viene algo grande, en serio…».
Nervioso, Elliott extendió las manos hacia Argen, quien se inclinó dócilmente para que este pudiera rodear su cuello.
—Voy a entrar.
—S… sí….
—Respira. Relájate.
—Hmm….
El miembro de Argen, ya palpitante, golpeó la entrada de Elliott. Gracias a la lubricación, penetrarlo no fue difícil, pero su tamaño hacía que cada centímetro fuera una lucha.
—Ahhh… hhht….
—Está bien, relájate.
—Todavía… hmm… no creo que quepa… ¡Ah!.
—Hace un rato pedías que lo hiciera rápido.
Argen apoyó su pecho contra el de Elliott y lo penetró con lentitud. Aunque la estrechez también lo hacía esforzarse, no se detuvo hasta hundirse por completo. El contorno familiar de su miembro se marcó en el abdomen delgado de Elliott, y Argen, por costumbre, lo acarició.
—¡Hmmk! No hagas eso, ya te dije que… ¡Ah, ah, ah!.
—Como sabes, no tengo memoria.
Argen sonrió y besó la frente de Elliott antes de empezar a mover las caderas. Su miembro no solo era grueso, sino también largo, y cada embestida producía sonidos húmedos que resonaban en la caverna.
«¿Esto es un sistema de sonido envolvente o qué?».
Aunque abrumado por el tamaño de Argen, Elliott aún tuvo tiempo para ese pensamiento. Su interior ya estaba lo suficientemente relajado para recibirlo, pero aún sentía que podía romperse o que sus órganos se desplazaban. Si Argen hubiera sido más rápido o brusco, Elliott habría perdido el conocimiento…
—¡Huhk!.
De pronto, algo retumbó. Por un momento, Elliott pensó que la caverna se derrumbaba, pero no: era solo Argen clavándolo hasta el fondo. Su cuerpo tembló involuntariamente, la respiración se le cortó y la visión casi se le nubló.
Argen, como si hubiera estado esperando, selló sus labios contra los de Elliott en un beso dulce que lo ayudó a recuperar el aliento. Pero abajo, sus caderas se movían sin piedad, cada vez más rápido.
—¡Hahk! ¡Ah, ah, d-despacio! ¡Haaa!.
Una náusea fisiológica lo invadió. Sintió que el miembro de Argen había llegado a un lugar donde no debería estar. Una oleada de placer anormal, como si algo lo estuviera atravesando, surgió desde lo más profundo de su vientre.
Había tenido sexo con Argen incontables veces, pero nunca se había sentido tan peligroso.
—Hmm, no, no, Argen, por favor, ahhh….
No sabía exactamente qué era lo que “no” podía pasar, pero estaba seguro de que no debía ocurrir.
—No, en serio, joder, no.
Junto al placer creciente, un miedo inexplicable se apoderó de él.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: RIVER
CORRECCIÓN: ROBIN