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Capítulo 90

Cuando Ruger llegó, los noveno y undécimo adoradores ya estaban allí. Él lanzó una mirada fugaz al undécimo adorador, quien gimoteaba apoyado contra la pared. Su estado era deplorable: el tobillo completamente fracturado y el cuerpo empapado en sudor frío.    

«Si nuestro poder disminuye más aquí, estaremos en problemas.»

Ruger frunció el ceño. Observó con frialdad cómo el noveno adorador se apresuraba a administrar analgésicos al undécimo. «Qué hipócritas» pensó. Les encantaba cortar muñecas y tobillos ajenos, pero entre ellos se mostraban compasivos.

—Qué estúpido, lastimarse así.

—¡Ese cabrón me mordió! —gritó el undécimo adorador, señalando a Ruger.

Al instante, un direwolf que estaba cerca se abalanzó sobre Ruger, abriendo sus fauces para morder su tobillo. Molesto, Ruger pateó el hocico de la bestia.

—¿Qué diablos haces?

—Todo esto es tu culpa.

—¿Qué?

—Había otro en el grupo. ¡Ese bastardo me atacó de la nada y aplastó mi tobillo con sus nudillos!

Ah, ese tipo. Ruger recordó al hombre desconocido que se interpuso frente a Luicen. Aunque el encuentro fue breve, su mirada penetrante le había resultado insoportable. No parecía una persona común.

—Te dije que tuvieras cuidado. ¿Cómo vas a culparme por tu propia negligencia? Patético.

—No. ¿Acaso sabías que el Duque Agnes se hacía pasar por un peregrino? Cuando expresé mis dudas, tú mismo dijiste que el Duque no tenía esa capacidad.

—…Eso es…

—Si hubiéramos sabido que el peregrino era el Duque, nos habríamos preparado mejor para atacar. Actúas como si lo conocieras todo sobre él, pero no sabes nada.

—Cállate.

Ruger gruñó en voz baja. Cada palabra de los adoradores le atravesaba el corazón como una daga. Pero quien más confundido estaba era él mismo.

El peregrino que había estado resolviendo incidentes y ganando fama era Luicen. Aunque lo había confirmado con sus propios ojos, Ruger no podía creerlo. Sentía que el universo se burlaba de él.

Él había sido el más cercano a Luicen. Lo conocía mejor que nadie, sabía más que nadie. Como si leyera las palmas de sus manos, siempre había podido ver claramente los pensamientos de Luicen.

Luicen jamás tuvo la capacidad de fingir ser un peregrino. Era alguien que no podía cuidar de sí mismo sin ayuda, pasivo, conformista e indiferente hacia los demás. Hasta sus defectos eran considerados encantos aristocráticos, sin intención de cambiar.

«No se parece en nada al Duque que conocía.»

Ruger estaba desconcertado. En algún momento, la mente de Luicen se había vuelto borrosa, y ahora era imposible discernir nada. Era como si se hubiera convertido en una persona completamente diferente.

«¿Qué lo cambió? No hay razón para ello.»

Incluso después de perder la guerra civil, de escuchar sobre la muerte del segundo príncipe y de huir al ducado, Luicen seguía siendo Luicen. Solo sabía refugiarse en el alcohol para escapar de la realidad.

«…¿Fue Carlton?»

Si lo pensaba bien, el punto de inflexión había sido cuando Luicen se rindió a Carlton. Desde entonces, empezó a ocultarle cosas.

—¡Maldición!

¿Otra vez Carlton? Siempre era él. Un plebeyo que no conocía su lugar, actuando como si fuera el caballero de Luicen, influyendo en él.

—¿Por qué estás tan enojado? —preguntó el noveno adorador, irritado.

—Carlton… ese bastardo hace que el Duque actúe fuera de mis expectativas. No sigue mis órdenes. ¿Cómo no voy a enfurecerme cuando mis planes se arruinan una y otra vez?

Durante años, había trabajado como espía. La etapa final era llevarse a Luicen. Si lo lograba, su señor y padre le había prometido una recompensa adecuada. Tal vez incluso podría convertirse en caballero, o ser reconocido como hijo. Sin herederos, su padre podría aceptarlo.

Deshacerse del estigma de ser un bastardo y ganar un nombre honorable era el sueño de Ruger. Estaba tan cerca, y todo se derrumbaba. Justificó su ira.

—Debemos buscar otra oportunidad. La próxima vez, el Duque será mío.

—Primero hay que tratar el tobillo de mi hermano. Hasta entonces, no cooperaremos.

—¿Qué? ¿Quieres retirarte ahora? El Duque está justo ahí.

—El Duque Agnes es tu objetivo y el de tu padre, no el nuestro. No hay razón para sacrificar a nuestro hermano por ti. Deberías haber dejado que los goblins lo atacaran. Así sería más fácil capturarlo.

—Podría morir. Las órdenes son llevarlo vivo.

El noveno adorador reflexionó un momento, luego sonrió con malicia.

—Podríamos mantenerlo con vida… si quieres.

—…

—Pensé que querías protegerlo.

—¿Por qué haría eso?

—Lo dijiste antes: —Solo yo puedo protegerlo adecuadamente.

El noveno adorador imitó la voz grave de Ruger, riéndose burlonamente. Era obvio que solo quería provocarlo. Ruger, irritado pero incapaz de ignorarlo, respondió:

—¿Crees que vendría obedientemente si le digo que morirá si me sigue?

—Entonces, ¿puedo echarle un vistazo si lo capturamos? Me intriga su sangre noble.

Por un momento, Ruger lo miró con ojos asesinos.

—Vaya, qué intenso. Cualquiera pensaría que soy tu enemigo.

El noveno adorador se rió burlonamente. Ruger lo ignoró y se dio la vuelta.

Recordó el rostro de Luicen al escuchar su llamado: esa mezcla de sorpresa y alegría, seguida de la conmoción al ver su cabello corto.

«Estuve años fingiendo ser su sirviente. Me dejé llevar demasiado.»

Había interpretado el papel de sirviente leal, y quizás, sin darse cuenta, había desarrollado preocupación por él. Pero solo era confusión momentánea, resultado de seguir las órdenes de su señor.

«No hay otra razón. No puede haberla.»

Ruger se repitió eso a sí mismo, mordiendo su labio hasta sangrar. Los adoradores intercambiaron miradas burlonas al ver su inestabilidad.

***

Al amanecer, el grupo de Luicen llegó a un pequeño monasterio. Morrison entró con un monje para conversar, mientras Luicen y Carlton esperaban afuera. Parecía que tenían un método especial de comunicación para localizar al gran lord del este.

Aprovechando el tiempo, Carlton le enseñó a Luicen técnicas básicas de defensa personal.

—Si anoche Ruger intentara llevarte a la fuerza, ¿qué harías?

—Me soltaría y huiría…

—Exacto. Probablemente intentaría agarrarte así.

Carlton sujetó el brazo de Luicen. Aunque moderaba su fuerza, Luicen no podía liberarse. Ni siquiera con esfuerzo.

—…No puedo soltarme.

—Hay diferencia de fuerza. En estos casos, hay que ser astuto. Presiona la parte interna del codo con tu brazo y golpea su nariz con la cabeza.

—¿La nariz?

—La nariz, la barbilla… son puntos débiles. También el estómago o la entrepierna, pero como Ruger usa armadura, el rostro es el mejor objetivo.

Luicen asintió con seriedad.

—Entiendo.

—Te mostraré.

Carlton hizo que Luicen le sujetara el brazo. Cuando Luicen apretó con fuerza, Carlton presionó la parte interna de su codo, haciendo que el brazo cediera. Luego, acercó su cabeza.

—Ugh.

Luicen cerró los ojos instintivamente. Pero en lugar del impacto, sintió unos labios rozando los suyos. Su rostro se sonrojó al notar el suave contacto. Abrió los ojos y miró a Carlton con reproche.

—Si lo vas a hacer, hazlo bien.

—Hay demasiada gente alrededor para eso.

—…

Luicen miró alrededor. Varios viajeros merodeaban cerca del monasterio, como si estuvieran espiando. Carlton le tiró suavemente de la manga.

—Concéntrate en aprender. Estoy enseñándote en serio.

—Ja. ¿Quién es el que solo busca satisfacer sus deseos?

Carlton rió entre dientes, disfrutando la expresión exasperada de Luicen.

—Si no puedes usar la cabeza, apunta a los ojos. Empuja su rostro, clava tus dedos, escupe, tírale tierra o golpea su cabeza con algo.

—Eso… no es defensa personal, ¿no?

Sonaba más a pelea callejera. Luicen se sintió incómodo.

—Las técnicas formales son demasiado difíciles para ti.

—Bueno, eso es cierto.

—Alguien lento como tú solo necesita ganar tiempo. Un segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Además, saber algo te ayudará a mantener la calma.

Carlton siguió enseñándole métodos sucios y tramposos para defenderse, aprovechando para tocar su cintura bajo el pretexto de demostrar. Aunque eran excusas obvias, Luicen disfrutaba en secreto.

Mientras tanto, Morrison salió del monasterio.



TRADUCCION: LILI
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ARIETTY


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