Capítulo 27. Cherry and Smoke (11)
—¿Eh? No. Solo lo dejé puesto. Ya he visto ese video cientos de veces, hasta lo memorizé. Pensé cientos de veces en qué errores cometí, en cómo podría haber cambiado si hubiera liderado de otra manera. Realmente creí que este año podríamos ganar la Copa Stanley….
Cheriot devolvió una respuesta más cercana a un monólogo. Mientras rumiaba la palabra “cientos“, Yuri intentó calibrar el esfuerzo que él había puesto, algo que ni siquiera podía imaginar. Como no lograba entenderlo en absoluto, sintió un poco de curiosidad por cómo sería Cheriot jugando hockey.
…En realidad, quizás bastante curiosidad.
Yuri tragó el agua que Cheriot le había dado y dirigió silenciosamente la mirada hacia la pantalla del portátil. Como lo había dejado en el sofá, desde donde estaba sentado ahora podía ver el video. No distinguía bien el uniforme o el número, pero en cuanto vio el hermoso cabello rubio rojizo en el resumen del partido, supo que era Cheriot.
Juraría que no tenía intención de espiar el video, pero cuando vio a Cheriot, con su uniforme azul y casco, cruzar el hielo con elegancia y lanzar el disco, sus ojos se posaron allí automáticamente. Tras la escena en la que, con su estatura esbelta, esquivaba a un jugador de complexión similar y empujaba el stick con ligereza, apareció Cheriot con una expresión feroz, chocando contra los rivales y gritándoles con las venas del cuello marcadas.
Su rostro, que siempre le había parecido pálido, ahora estaba enrojecido por la emoción, y su cuello largo y tonificado mostraba venas marcadas por la furia. La mirada de Yuri se clavó en él. Cheriot, enseñando los dientes como una bestia mientras protestaba, parecía inusualmente amenazante. Era fascinante que alguien tan inocente y alegre como él pudiera hacer esa cara.
—¿Qué pasa?
La voz resonó justo al lado de Yuri.
—¿Acabas de darte cuenta de lo guapo que soy y te has enamorado?
El aliento cálido le hizo cosquillas en la oreja, y Yuri giró la cabeza bruscamente. Por un instante, sus narices rozaron.
—¿Qué estás haciendo?
No tenía idea de cuándo se había acercado, pero Cheriot estaba detrás de él, inclinado, a una distancia innecesariamente cercana. Como si fuera un susurro íntimo, estaban tan cerca que podían verse el uno al otro en los ojos.
Cheriot no retrocedió, aunque Yuri frunció el ceño. En otra ocasión, habría dicho “Vale, vale” y se habría apartado, pero esta vez lo miraba descaradamente.
Sus respiraciones se mezclaron. El aire resonó levemente entre ellos. Yuri no sabía si era su aliento o el de Cheriot. La sensación de que sus respiraciones se entrelazaban lo hizo mirar, sin darse cuenta, los labios de Cheriot. Ya lo había notado la primera vez que lo vio: sus labios, rojos como si estuvieran pintados, hacían honor a su nombre.
—Wolfi.
Cheriot lo llamó con un tono grave que parecía vibrar en su pecho. En cuanto escuchó esa voz inusualmente baja, un escalofrío inexplicable recorrió su cuerpo.
Podría haberle dicho que se apartara o empujarlo, pero, extrañamente, su cuerpo se quedó paralizado. Sin querer, apretó el vaso con más fuerza, hasta que los nudillos de sus dedos pálidos se marcaron.
—…¿Por qué?
Si no decía nada, esa sensación extraña solo empeoraría, así que Yuri aclaró su garganta para responder. Cheriot, sin retroceder, lo miró fijamente antes de separar lentamente los labios.
—¿Sabes que nuestros labios se acaban de tocar?
Imposible. Yuri frunció el ceño y apretó aún más el vaso.
—Tonterías.
—En serio.
—Fue solo un roce de narices, no de labios.
Cheriot entrecerró los ojos, como si hubiera estado esperando esa respuesta.
—¿Te disgustó?
—Para empezar, fue un accidente…
Yuri intentó corregirlo, pero se calló. Seguía apretando el vaso con fuerza.
—Deja de hacer tonterías y vuelve a tu sitio. Y dime, ¿por qué me hablaste desde atrás? Si me descuido y te golpeo, podrías romperte la nariz.
—Es cierto que tienes la costumbre de actuar antes de pensar. Gracias por tu misericordia.
Finalmente, Cheriot le dio un respiro a Yuri. Movió los ojos como si estuviera pensando en algo, luego enderezó su postura y lo miró desde arriba.
—Pero, Wolfi, creo que me pasa algo raro.
—Tú siempre has sido raro.
La respuesta salió sin que Yuri pudiera evitarlo, pero Cheriot se rió, incluso después del insulto.
—¿Así que Wolfi también sabe hacer bromas?
—No es una broma, es la verdad.
—Yo también hablo en serio. Desde hace rato, me siento extraño.
Yuri entornó los ojos y lo miró. No tenía idea de qué iba a decir, pero si recordaba su actitud de la mañana, lo más probable era que le pidiera salir. Ya estaba listo para rechazarlo de inmediato.
—¿En qué sentido?
Pero la respuesta de Cheriot fue algo que Yuri jamás habría podido predecir.
—Hace un rato, quise besarte de verdad.
—…
Robin: Ua besenseeee malditaseaaaa
Por un momento, Yuri se quedó sin palabras, con los labios entreabiertos. Aunque Cheriot siempre había coqueteado con él, nunca imaginó que sería tan directo al expresar su deseo. En lugar de enfadarse o sentirse insultado, lo primero que recordó fue el suave roce de sus narices.
—Suelo acercarme sin problemas a las personas que me gustan, pero no soy un descarado que intenta besarlas al primer momento. Pero…
La luz que entraba por la ventana iluminó las pupilas de Cheriot, haciéndolas parecer más pequeñas y oscuras. Sus ojos verdes, ahora más estrechos, lo miraban con intensidad, como si fuera un animal acechando a su presa. Por un instante, recordó la imagen de Cheriot en el hielo, chocando contra otros jugadores con los dientes al descubierto.
—Desde hace rato, no puedo evitar las ganas de tocarte.
El susurro resonó en el aire. Si lo hubiera dicho con su tono habitual de broma, Yuri lo habría ignorado, pero esta vez sonó diferente.
—Entonces miré tus ojos.
O tal vez…
—Pensé que eran más bonitos que el lago allá afuera. Incomparables.
Quizás así lo sentí.
—¿Me estaré volviendo loco?
Afortunadamente, Cheriot tenía suficiente sentido común como para devolver el ambiente que había estado a punto de volverse extraño a la normalidad. Yuri, que por fin logró apartar la mirada de Cheriot quien seguía inclinando la cabeza con curiosidad, sin darse cuenta, dejó escapar un suave suspiro que había estado conteniendo. En algún momento, todo su cuerpo se había tensado hasta quedarse rígido. Como la sed volvía a aparecer, pero de una manera distinta, Yuri llevó de nuevo el vaso a sus labios.
Justo cuando estaba a punto de beber agua para ordenar sus pensamientos, Cheriot continuó con sus tonterías:
—Pero de verdad, si seguimos compartiendo el mismo espacio así, creo que habrá un accidente. ¿Qué será? ¿El rut? No creo. Ayer, antes de dormir, tomé los inhibidores que compré en la farmacia, así que no debería ser eso…
Yuri apretó con fuerza el vaso. En cuanto escuchó la palabra “accidente”, imágenes extrañas cruzaron por su mente: Cheriot mirándolo fijamente desde una distancia en la que rozar sus labios no habría sido raro, las escenas de la cancha donde peleaba con las venas del cuello marcadas, y ese Cheriot que, antes de darle la camisa, había escaneado su torso con ojos penetrantes. Todo se mezcló para formar una imagen de Cheriot que Yuri nunca antes había visto.
De repente, la copa de vidrio se rompió. El cristal, lo suficientemente grueso, se partió en sus manos con una sensación de derrumbe, haciendo que Yuri desviara bruscamente la mirada hacia el vaso. El agua atrapada dentro se derramó, mojando su mano y resbalando hasta el empeine de su pie. Cheriot, que acababa de soltar esas palabras descaradas, también lo miró sorprendido.
—¿Eh? Wolfi, ¿estás bien?
Cheriot, más alarmado que el propio Yuri, se apresuró a acercarse. Yuri frunció el ceño y lo alejó con un gesto de la mano.
—Ya está.
—Pero se rompió el vaso.
—Ya está, así que déjalo…
Yuri habló con los dientes apretados.
—Prepárate para salir.
Prefería salir, aunque fuera un poco, antes que seguir encerrado en este espacio reducido con él.
—¿Qué? ¿De repente? ¡Esta mañana me rechazaste sin piedad cuando te invité a salir!
—Ya está, así que cállate y prepárate.
Yuri se levantó, incapaz de seguir sosteniendo la mirada de Cheriot. Afortunadamente, el vaso no se había hecho añicos, sino que se había partido en dos grandes pedazos, así que no había fragmentos esparcidos ni era difícil de limpiar. Pero Cheriot, como siempre, no iba a dejar a Yuri en paz.
—Entiendo, pero primero déjame ver tu mano.
—No me lastimé.
—¿En serio? ¿No hay trozos de vidrio?
—No.
Cuando Yuri intentó levantarse, Cheriot de repente empujó el sofá hacia atrás, arrastrándolo. Yuri, que seguía sentado, se quedó mirándolo con expresión desconcertada mientras Cheriot señalaba el suelo con seriedad.
—Podría haber trozos de vidrio, así que no pises ahí hasta que pase la aspiradora.
—Te dije que estaba bien.
Aunque el vaso no se había roto en pedazos pequeños, Cheriot exageró la situación, preocupado. Pero Cheriot, obstinado, negó su negativa y, después de tirar los pedazos del vaso en la cocina, extendió la mano hacia Yuri.
Cuando Yuri lo miró como preguntando qué demonios hacía, Cheriot respondió con determinación:
—La mano.
—¿Por qué?
—Necesito ver con mis propios ojos si te lastimaste. Tú siempre minimizas tus heridas.
Era tan exasperante que Yuri soltó una risa seca. Intentó dar media vuelta, pero Cheriot lo detuvo, tomando su mano derecha, todavía húmeda, con suavidad. Mientras pensaba que su nivel de insistencia ya era irritante, Cheriot presionó con cuidado el centro de su palma con el pulgar. Una cálida sensación se expandió desde el centro, dejando al descubierto su palma.
Al igual que el resto de su torso, la palma de Yuri estaba marcada por cicatrices de armas blancas. Pero Cheriot, en lugar de reaccionar, acarició suavemente las cicatrices con el pulgar. Después de confirmar que no sangraba, Cheriot lo miró a los ojos y sonrió.
—Mmm, aprobado.
Como si supiera que Yuri estaba a punto de golpearlo de verdad, Cheriot soltó su mano a tiempo. Luego, con un aire completamente distinto al de antes, anunció que solo pasaría la aspiradora y se irían. Cruzó la sala con movimientos enérgicos, como si hubiera planeado todo esto para tener una excusa para salir. Si realmente lo había planeado, Cheriot era más astuto y calculador de lo que Yuri había imaginado.
Mientras observaba a Cheriot, ahora lleno de energía a diferencia de esa mañana, Yuri entró a su habitación. Sacó el cuchillo militar escondido bajo la almohada y lo guardó discretamente en el bolsillo interior del pantalón. Luego, sacó el teléfono para revisar una vez más si había noticias de Alexéi.
Afortunadamente, había un mensaje:
[Misión de infiltración exitosa. Me están tratando de maravilla, así que no te preocupes. ¿Y tú?]
Parecía que Alexéi finalmente se había infiltrado entre los Guardianes del Infierno. Antes de informar a Valeri, Yuri pensó que sería mejor hablar primero con Heder. Mientras reflexionaba sobre cómo responder, clavó la mirada en la pantalla.
¿Y tú?
Sorprendentemente, acompañar a un hombre que despreciaba a gente como él se estaba volviendo cada vez más cómodo. Más bien, con el tiempo, Cheriot se estaba volviendo peligrosamente familiar, y como si se hubiera contagiado de él, Yuri también empezaba a comportarse de manera extraña.
Hace un rato, no le había disgustado que Cheriot lo tocara.
Para un alfa como él, que nunca había sentido ningún tipo de afecto por otro alfa, era algo muy extraño. Los alfas, por naturaleza, no solían tener mucho contacto físico como abrazos o apretones de manos, ni siquiera con amigos de toda la vida, y Yuri era, entre todos, uno de los más conservadores en ese aspecto.
Mientras sostenía el teléfono para responder, Yuri miró fijamente su mano. Tal vez porque todavía estaba húmeda, todo tipo de sensaciones se extendían desde su palma. El calor subía por donde el pulgar de Cheriot había presionado. Yuri frunció el ceño, como si le doliera, y observó su mano derecha durante un largo rato antes de finalmente enviar su respuesta a Alexéi:
[No pasa nada.]
Realmente no pasa nada, se susurró a sí mismo una vez más.
Como si tuviera que ser así, su voz interna sonaba profunda y confusa.
—
Nota del autor:
Este proyecto me tomó mucho tiempo de preparación… Los personajes, incluso los secundarios que aparecerán más adelante, tienen personalidades muy definidas. Además, las canciones que menciono en el texto, sus letras o los significados ocultos en ellas, así como las obras referenciadas, están todas relacionadas con la situación o personalidad de ambos. Para aquellos a quienes les guste este tipo de detalles, sería divertido buscarlas.
El flujo de la historia se alargó más de lo esperado, así que no pude llegar a la escena clave esta vez 😭. Gracias por esperar y preocuparse. Seguiré esforzándome. Agradezco sus amables palabras.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN