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Capítulo 90

—Debí haber quitado primero lo que cubría mis ojos.   

Edwin bajó su espada, tal vez debido al murmullo de Henry o la feromona que Henry liberaba como si no tuviera necesidad de esconderlo. Mientras exhalaba un aliento caliente y recuperaba su respiración, Edwin giró lentamente la cabeza.

No se sorprendió en absoluto de la llegada de Henry. En cambio, parecía extremadamente tranquilo, como si hubiera estado al tanto y simplemente lo hubiera ignorado hasta ese momento. Al ver esto, Henry dejó escapar una pequeña risa.

—Tu cara está roja.

Henry señaló el rostro de Edwin con tono burlón. Si pretendía actuar como si no le afectara, al menos debería haber evitado que su rostro se sonrojara.

—¿Debo asumir que es porque te esforzaste mucho?

«No porque yo esté mirando…» Aunque lo dijo en tono de broma, como si fuera a creerlo si Edwin lo negaba, este último solo se sonrojó aún más y no dijo nada.

—Ah… Edwin.

Al ver la reacción de Edwin, Henry bajó  el rostro hacía sus brazos cruzados. Siempre había pensado que Edwin era inexpresivo, pero eso también era una mentira. Con una reacción tan honesta, ¿cómo no se dio cuenta antes?

Mientras Henry suspiraba, Edwin dejó de ocultar su rostro y se enderezó, mirando hacia él. A medida que Edwin avanzaba paso a paso hacia Henry, su espada bajada rasguñaba el suelo con un ruido desagradable.

Aunque Henry frunció el ceño al mirar la espada, Edwin no la levantó. Finalmente, al llegar frente a Henry, Edwin alzó la vista. Sus miradas se entrelazaron.

—¿Por qué traes eso arrastrando?

—Para intimidarte.

—Vaya, qué temible.

Henry respondió con voz débil, pero Edwin lo miró fijamente, sin siquiera una sonrisa sardónica. Mientras sus ojos recorrían lentamente la frente, los ojos, la nariz y la boca de Henry, él comenzó a sentir cosquillas en el rostro. Mientras Henry se frotaba la mejilla con el dorso de la mano, la voz baja de Edwin resonó en el espacio.

—Venir a verme significa que has tomado una decisión, ¿verdad?

Los ojos serenos de Edwin capturaron a Henry por completo. Independientemente de la respuesta de Henry, su mirada mostraba toda la emoción de quien no tenía intención de apartarse.

—Dices eso mientras me arrastras aquí con amenazas…

—Entonces dilo. Si es la respuesta que quiero, mejor aún.

Edwin le dirigió una mirada firme, como si no esperara otro tipo de respuesta. Aunque sabía que Henry había intentado varias veces romper su vínculo a través de la piedra de feromonas, Edwin se negó a ceder hasta el final. Si le dijera que sentía como si le estuviera cortejando constantemente, ¿se reiría? ¿O lo tomaría en serio? Sea como sea, el desenlace de su relación dependía de la respuesta de Henry.

Henry se inclinó hacia Edwin mientras se apoyaba en el borde de la plataforma. Con la cabeza de Edwin ligeramente levantada, parecía que Henry iba a besarlo en cualquier momento. En esa posición, Henry le guiñó un ojo con un toque juguetón.

—Hagámoslo.

Al final, Henry decidió no romper el vínculo. Era algo que jamás habría dicho de no ser por haber visto a Edwin hoy. Dejando de lado todas las máscaras de que sabía todo sobre Edwin, pudo ver qué decisión tomar.

No sabía todo sobre Edwin. Y Edwin lo sabía, por eso había seguido transmitiendo sus sentimientos. No se basó en lo que vio y sintió de Edwin del relato original, sino sólo en el tiempo que pasó con él siendo Henry. Con las acciones que Edwin le mostró y la mirada que siempre le dedicó mientras rondaba a su alrededor.

—Si esa es la respuesta que querías, baja esa espada. No pongas a la gente nerviosa.

Henry señaló la espada para ocultar su vergüenza. Hace un tiempo le había pedido para romper el vínculo de feromonas y ahora, aquí estaba, diciéndole que continuarán sin romperlo. El cambio de postura lo hacía sentir algo incómodo.

Sin embargo, Edwin seguía sin reaccionar. El rostro de Henry se sonrojó aún más. Lo que antes fue una broma hacia Edwin ahora se le volvía en contra, pues su cara también estaba encendida, creando una situación que cualquiera encontraría graciosa.

—¿Qué es esto? Los dos con la cara roja…

Henry intentó aligerar la situación con una broma. Pero antes de que pudiera terminar, Edwin extendió la mano y le agarró la nuca. Por el súbito tirón hacia adelante, Henry se apoyó instintivamente en los hombros de Edwin justo cuando estaba a punto de preguntar qué estaba haciendo.

Edwin lo atrajo y sus labios se encontraron. No fue un simple roce; más bien, fue un beso tan intenso que podría parecer un choque accidental. Los labios de Henry, apretados, tocaron los de Edwin, y el hormigueo en sus dientes frontales le hizo fruncir el ceño. No romper el vínculo no significaba necesariamente esto… Henry le lanzó una mirada de reproche, pero se dio cuenta de la sonrisa oculta en los ojos de Edwin y decidió no decir nada.

Si él estaba sonriendo, cualquier otra cosa era irrelevante.

Henry cerró los ojos y se dejó llevar por el beso que compartían.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

El Duque Lorenst, al llegar al palacio, fue directamente a buscar a alguien. Timothy, el duque que estaba trabajando en una oficina del palacio, levantó la vista con extrañeza al ver entrar a Lorenst sin previo aviso.

—¿Qué te trae a estas horas?

El Duque Lorenst se sentó en el sofá sin responder. Su rostro, aún marcado por la insatisfacción, hizo que el Duque Timothy soltara una carcajada. A pesar de su reputación de ser extremadamente serio, verlo así le resultaba gracioso.

—Es hora de prepararse para unirlos, ¿verdad?

La pregunta de Lorenst carecía de contexto, pero Timothy, dejando los documentos de lado, asintió.

—Parece que sí…

Era una conversación que en algún momento tenían que tener, ahora que se habían dado cuenta de que estaban vinculados.

—Es curioso. Pensé que Edwin no quería a Henry…

Timothy, sentado frente a Lorenst, comentó lo inesperado de la situación. Sabía desde hace tiempo que Henry sentía algo por Edwin. Pero siempre había sido un sentimiento unilateral, y lo más importante, Edwin no parecía quererlo en absoluto.

En todo caso, pensaban que si tenía que elegir, Edwin preferiría a alguien como Henna, considerando los beneficios prácticos. Al menos Henna no se vería herida si Edwin no la amaba.

Pero todo había cambiado. Edwin ahora quería a Henry. El joven, que siempre había reprimido sus emociones, ahora mostraba un interés activo, lo que dejó a ambos Duques desconcertados. Además, Henry, que sabía que los sentimientos de Edwin se dirigían hacia él, no podía alegrarse completamente, sumiendo la situación en una confusión total.

—¿Funcionó el encuentro con mi hijo?

—Parece que entendió. Si después de eso Henry sigue rechazando a Edwin, entonces no se puede hacer nada.

El Duque Lorenst recordó el rostro de Henry que acababa de ver mientras respondía la pregunta del Duque Timothy. Se había asegurado de hablar con franqueza para que Henry revisara bien sus confusos sentimientos, pero aún estaba por verse cómo se resolvería todo.

—En fin, es sorprendente que mi hijo se haya convertido en un omega. Parece que no sabíamos nada sobre nuestros propios hijos.

El Euque Timothy soltó una risa amarga. Creía estar al tanto de su hijo, pero ni siquiera había notado el cambio en su rasgo secundario. Siempre le había dicho a Henry que no importaba si vivía como un beta toda su vida. ¿Cómo se habría sentido Henry al respecto? Seguramente, intentó ocultarlo mientras internamente lo aceptaba como una verdad. 

¿Habrá sido difícil para él ocultarlo? Timothy, aunque conmovido por la situación, pensó que, dado el carácter de Henry, probablemente no lo había tomado de manera demasiado desesperada y esto le ofreció algo de consuelo.

El verdadero problema eran el Duque Lorenst y su hijo, quien estaba sentado frente a él.

—¿Qué piensas hacer tú? No tienes una buena relación con Edwin, ¿verdad?

El Duque Timothy señaló la actitud distante y fría que el Duque Lorenst había tenido hacia su hijo Edwin al descubrir que era un alfa incompleto. Aunque Edwin no había mostrado un desarrollo total, era su único hijo y más que capaz en muchos aspectos. A pesar de ello, el Duque Lorenst nunca había ocultado su decepción.

Timothy, quien solo observaba, chasqueó la lengua. Ahora que Edwin se había manifestado completamente como un alfa dominante, se preguntaba qué haría al respecto.

El Duque Lorenst, quien podría haber esperado que mostrará remordimiento, simplemente se recostó en el sofá con tranquilidad.

—Lo recuperaré a partir de ahora.

—¿Y cómo piensas hacerlo?

Edwin era tan terco y obstinado como su padre. Y no era de las personas que perdonaría fácilmente a alguien que lo había rechazado. Timothy le lanzó una mirada de incredulidad mientras Lorenst señalaba un retrato familiar sobre la mesa.

—El que comenzó esto deberá hacerse cargo.

—No estarás hablando de mi hijo, ¿verdad?

El ceño de Timothy se frunció, mostrando incomodidad al percibir que hablaba de Henry. Pero el Duque Lorenst no retrocedió. Después de todo, fue Henry quien se acercó primero a Edwin y desencadenó la situación.

—No importa si mi hijo causó el problema; no permitas que se mezcle en algo que no le corresponde. Si tu relación con Edwin es fría, es por tu propia culpa, no tienes derecho a usar a mi hijo.

Cuando creían que Edwin nunca se manifestaría y que Henry tampoco lo haría, el Duque Lorenst se había distanciado de su hijo, mientras que Timothy había protegido y apoyado al suyo con amor. Esa diferencia había determinado las relaciones entre ellos y sus hijos. Timothy y Henry tenían una relación cercana, mientras que Lorenst y Edwin, no.

—Creo que no hará falta que le pida nada; parece dispuesto a hacerlo por su cuenta.

—¿Qué?

Timothy miró a Lorenst como si no pudiera creer lo que escuchaba, mientras el otro esbozaba una sonrisa por primera vez.

—Parece que se lleva bastante bien.

Recordó la vez que Henry elogió a Edwin, comentando sobre lo guapo y capaz que era. Para Lorenst, que siempre había sido distante y que esperaba lo mismo de su hijo, esos comentarios parecieron ablandar su corazón. Aunque no lo expresó, disfrutó hablar con Henry. Incluso envidiaba a Timothy por tener hijos así.

—Por eso hay que apresurar la boda.

De alguna manera, Timothy no pudo mostrar su aprobación con facilidad, sintiendo como si le estuvieran robando a su hijo.

Eliza: ay noooo amo a la familia de Henry es muy lindaaaa

Robin: en Esta actualización de mayo quiero que sepan que deje mis nailons en la silla



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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