Capítulo 82
«¿Por qué surgió la duda de si me había llevado el tesoro?»
Henry desvió la mirada, incapaz de responder de inmediato. Solo en ese momento comprendió por qué los demás lo observaban. Él creía que era por estar con Edwin, que eso llamaba la atención sobre él, pero no era así.
Desde el principio, el objetivo de todos era él. Edwin apretó la mano que sostenía la muñeca de Henry.
—No necesitas responder. Vámonos.
Edwin parecía dispuesto a abrirse paso si Henry aceptaba. No parecía tener intención de cooperar con los nobles en absoluto. Aunque Henry no percibía las feromonas de Edwin, los nobles, que sí notaban la pesada atmósfera a su alrededor, comenzaron a acercarse entre ellos.
Era un sólido muro de nobleza, como si dejar que Edwin pasara por la fuerza no fuera una opción.
—¿Qué crees que estás haciendo?
El Príncipe William, incapaz de seguir observando, intervino.
—Demostremos madurez en esta recepción en honor al Príncipe Kayla.
Ante la fría advertencia del Príncipe William, los nobles guardaron silencio. Además, el incómodo carraspeo proveniente del fondo hizo que Henry echara un vistazo, dándose cuenta de algo. Tanto el Duque Timothy como el Duque Lorenst, y otros nobles que lideraban el imperio, permanecían sentados, observando la situación. Y los nobles que bloqueaban el camino de Henry y Edwin eran, en su mayoría, jóvenes.
Ya les interesara o no el tesoro, los que poseían muchas riquezas estaban sentados al fondo. Solo los nobles que aspiraban a ascender parecían ansiosos por él.
Después de evaluar la situación, Henry detuvo a Edwin, quien insistía en que se marcharan.
—Espera un momento.
Si se quedaba detrás de Edwin, podrían salir de allí. Pero marcharse no solucionaría nada. Todos ya no solo lo sospechaban, sino que estaban convencidos. Era mejor aclarar la situación allí mismo, con todos presentes. Con eso en mente, Henry se volvió hacia el noble que le había hablado.
—¿De dónde proviene la afirmación de que yo me llevé el tesoro?
—No creo que haya nadie aquí que no haya escuchado el rumor. Así son los rumores, ya sabes. La gente a tu alrededor siempre se entera antes que tú.
El tono implicaba que todos sabían, excepto Henry. Henry miró a Edwin. Con una mirada que preguntaba si también lo sabía, Edwin negó con un leve gesto. Últimamente había estado tan centrado en sus sentimientos hacia Henry que no había prestado atención a nada más.
A tal punto que él mismo se había enterado solo hoy. Si el príncipe William no le hubiera mencionado el rumor, Edwin probablemente estaría tan confundido como Henry en ese momento.
Henry volvió a mirar a su alrededor. Por la expresión calmada del Duque Lorenst, parecía que él estaba al tanto, mientras que el Duque Timothy…
Cuando Henry cruzó la mirada con su padre, lo comprendió. Aunque había oído el rumor, el Duque Timothy simplemente quería verificar su veracidad, y negó con la cabeza de manera grave. Parecía que no había encontrado nada concluyente. Tal vez la invitación a acudir con Edwin hoy había sido con esto en mente.
Henry se enderezó, pensando en cómo responder. No sabía cómo había surgido el rumor, pero si solo miraba el resultado, era cierto que él se había llevado el tesoro.
«¿Debería admitir honestamente o fingir ignorancia?»
Tras un breve momento de duda, Henry asintió.
—Es cierto. Me lo llevé.
Al admitirlo, el murmullo entre la multitud se hizo más fuerte. Esperaban que, aunque fuera cierto, Henry lo negara. En lugar de eso, había respondido sin resistencia alguna, lo que sorprendió a todos, tanto a los jóvenes nobles como a los presentes en el salón.
—Entonces, ¿podrías decirnos qué es ese tesoro?
El noble, que se había recuperado de su desconcierto, rápidamente hizo otra pregunta. Ahora otros nobles lo respaldaban, dándole más confianza. Jake, el noble, se enderezó y preguntó con más firmeza que antes.
—Está relacionado con las feromonas. Pero aún no lo entiendo del todo.
Sabía la teoría, pero no había tenido oportunidad de comprobarlo. Solo si Edwin lo entregaba, podría recibir su energía e intentar romper la conexión. Henry murmuró las últimas palabras, ligeramente molesto. Edwin, quien mejor comprendía sus emociones, aflojó la presión de su mano al darse cuenta de por qué Henry estaba insatisfecho.
—Entonces…
Mientras tanto, Jake, quien había estado intercambiando miradas con otros nobles, de repente levantó la voz.
—¿No tienes intención de entregar ese tesoro?
—¿Perdón?
Henry inclinó la cabeza, confundido. Sin embargo, Jake interpretó eso como una negativa a compartir el tesoro y dio un paso adelante, mostrando su codicia. En realidad, su valentía para intervenir provenía de su propio deseo de obtener el tesoro. Había muchas personas que lo querían, pero solo había un tesoro, y Jake era un noble con gran ambición.
—Como eres beta, no te sirve de nada. También he escuchado que la familia del Duque Timothy no tiene interés en eso. Por lo tanto, creo que lo correcto sería entregarlo a alguien que lo necesite.
Aunque en realidad lo deseaba para sí mismo, Jake intentó darle un giro altruista a su petición, pensando que así sería más probable que Henry lo entregará.
—Oh…
Henry recordó entonces que aún era conocido como un beta. Cuando cruzó miradas con Edwin, recibió un vistazo que mezclaba comprensión y un toque de lástima, como si le dijera que lo había notado tarde. Henry frunció los labios, sintiéndose injustamente criticado; simplemente había olvidado por un momento, ya que últimamente había pensado mucho en sí mismo como un omega debido a las feromonas de Edwin.
—Lamento decirte que, tal como lo obtuve, no tengo intención de entregarlo.
Henry rechazó firmemente la solicitud de Jake. El tesoro pertenecía a quien lo obtenía, y él no tenía intención de regalarlo. La atmósfera entre los nobles se volvió tensa, y poco a poco comenzaron a mostrar su descontento hacia Henry. Estaban tan enfadados que no recordaban que Henry era el heredero de la casa del Duque Timothy.
—Qué egoísta eres. ¿Ya tienes todo y aun así te niegas a entregar esto también?
—¿Y quién decide qué debo entregar mi tesoro a otra persona solo porque ya tengo otras cosas? Además, fui yo quien entró en la cueva y lo recuperó. ¿Con qué derecho me bloqueas el paso y me exiges que te lo entregue?
La tranquila pregunta de Henry hizo que el rostro de Jake se pusiera rojo. Henry tenía razón.
—Pero ese tesoro sería más útil para alguien que realmente lo necesite más que tú.
—¿Y quién decide eso? ¿Tú?
Henry inclinó la cabeza con curiosidad mientras lo preguntaba.
—¿O pretendes que discutamos aquí quién lo necesita más? Lo siento, pero ya es de mi propiedad, así que no veo por qué debería escuchar sus opiniones.
Con la fluidez de su respuesta, Henry dejó a Jake buscando palabras para refutarlo. Sin embargo, todo lo que Henry había dicho era correcto, lo que hacía difícil encontrar una falla en su lógica.
—Así que de verdad lo tiene Henry.
El Príncipe William, que había permanecido en silencio desde que Henry comenzó a hablar, murmuró con una voz como si le hubieran dado un golpe. Al recordar los momentos anteriores, William reflexionó sobre la actitud de Henry, recordando que siempre había actuado como si no le interesara.
—Así que por eso no quisiste entrar a la cueva después de venir con nosotros—Henry fingió no escuchar el chasquido de la lengua del Príncipe William. En lugar de eso, dio un paso hacia el lado de Edwin, mirando a Jake.
—¿Puedo irme si ya has terminado de hablar?
Con esta clara indicación de que no tenía nada más que decir sobre el tesoro, los nobles comenzaron a intercambiar miradas incómodas. Si lo dejaban ir ahora, no tendrían más oportunidades de pedirle el tesoro, pero tampoco tenían una razón válida para retenerlo.
—¿Es por el Príncipe?
De repente, Jake reparó en Kayla, quien hasta entonces había estado observando en silencio. Hablando con urgencia, sin darse cuenta del desagrado creciente en las miradas de los otros nobles, Jake continuó hablando.
—¿Es porque quieres manifestarte como alfa y unirte al príncipe? ¿Por eso no puedes entregar el tesoro?
—¿Por qué de repente estás trayendo al Príncipe a esta conversación?
El disgusto de Henry se hizo evidente en su rostro. Ya se sentía mal por el alboroto que se había formado en un evento en honor a Kayla, y ahora lo estaban involucrando en algo tan inapropiado.
—También sé que caíste de un acantilado por salvar al príncipe Kayla. ¿No es porque son tan cercanos que estás intentando cambiar tu naturaleza con el tesoro? El Príncipe Kayla es un omega, ¿no?
Jake comenzó a mezclar todo lo que sabía, como si estuviera armando un rompecabezas mal construido.
—Vaya…
Henry se llevó la mano a la frente, sorprendido. Era cierto que había ido a encontrarse con Kayla, y también que había obtenido el tesoro al salvarlo, pero nunca imaginó que las cosas se interpretarían de esa manera.
—Eso no tiene nada que ver. Así que deja de hacer suposiciones precipitadas.
La voz de Henry se volvió más baja y fría.
—Entonces, ¿qué vas a hacer con ese tesoro?
—Eso es…
Henry estaba a punto de cortar la conversación de forma tajante, diciendo que era asunto suyo, cuando sintió una presión en su muñeca. Se volvió hacia Edwin, quien lo miraba fijamente.
—Di la verdad.
—Edwin, esto no es algo que se pueda decir tan fácilmente.
Henry no había tenido problemas en admitir que había tomado el tesoro, pero esta vez dudaba. Explicar el motivo implicaría revelar el secreto de Edwin, y eso era lo que lo hacía vacilar. Podría asumir la responsabilidad de haberse quedado con el tesoro, pero involucrar a Edwin era otra cosa.
—A mí no me importa. Lo que más me molesta es la forma en que te están tratando.
—Edwin…
Henry lo llamó, intentando detenerlo. Sabía que Edwin también se sentía irritado por la situación, igual que él, pero no quería revelar todo. Sin embargo, Edwin insistía en que lo hiciera.
Edwin se plantó frente a Henry y, levantando su barbilla, lo obligó a mirarlo a los ojos.
—Si no lo dices tú, lo diré yo.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.