Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 79

No podía olvidar la expresión de Henry cuando salió ayer, confundido. Al revelar mis verdaderos sentimientos, Henry huyó. Quise detenerlo, pero Edwin no pudo dar un solo paso. Lo dejé ir, como si le estuviera dando una última oportunidad, temiendo que si lo retenía, se alejaría completamente de mí.   

«Si tan solo hubiera podido volver a mirarlo un poco más… Si hubiera podido darme cuenta de mis sentimientos antes de que él cerrara su corazón, esto no habría pasado. Todo era culpa mía.»

Tan pronto como Edwin llegó a la mansión del Duque Timothy, bajó del caballo y comenzó a buscar su rastro. Un leve aroma de feromonas rozó los nervios de Edwin. Edwin se dirigió inmediatamente al mayordomo que apareció ante él.

—¿Dónde está Henry?

—Está en su habitación. Le guiaré al salón de recepción.

—No, iré a su habitación.

Con la respuesta del mayordomo, Edwin se dirigió directamente a la habitación de Henry. No tenía paciencia para esperarlo en el salón. Acelerando el paso para evitar que el mayordomo lo siguiera, Edwin vaciló frente a la puerta. Al pensar en la expresión de Henry al verlo, se detuvo.

Sin embargo, pronto Edwin tocó la puerta, llamando a Henry. No importaba si Henry lo miraba con desagrado; en ese momento, lo único que quería era verlo.

—Lo demás está bien… ¿eh?

Henry, quien abrió la puerta sin saber que sería Edwin, abrió mucho los ojos y luego inclinó la cabeza, desconcertado. Su expresión mostraba que no entendía por qué su inesperado visitante estaba allí.

—¿Qué haces aquí?

La pureza en el rostro de Henry hizo que Edwin reprimiera una amarga sonrisa. Era como si lo que ocurrió ayer entre ellos dos no hubiera significado nada para él.

—No viniste a clase hoy.

—¿Por eso viniste?

—Sí.

—Ah, es que surgió algo… Avisé solo al Conde Ariath, no te dije nada a ti.

Henry, incómodo, evitó la mirada de Edwin.

—No es que lo hicieras a propósito, ¿verdad?

—Bueno…

Edwin tenía razón. Cuando avisó al Conde Ariath, pudo haber enviado a alguien también para informar a Edwin. Pero Henry pensó que, siendo solo un día, no sería un gran problema no decírselo. Aunque jamás esperó que Edwin apareciera tan rápido.

—Parece que no imaginabas que vendría a buscarte.

—Normalmente no lo harías.

—¿Hasta cuándo planeabas no venir?

—Iba a ir mañana.

Aunque se sorprendió por la repentina aparición de Edwin, Henry pronto recuperó su actitud habitual. De hecho, ya le había dicho al Conde que solo se ausentará un día. Esa clase también era importante para Henry, y nunca había planeado faltar, salvo por una situación como la de hoy.

Sin embargo, Edwin interpretó la respuesta de Henry de una manera diferente, lo que hizo que su mirada se profundizará.

—Pensar que pudiste encontrar la respuesta con solo un día de reflexión. Eso es tan propio de ti.

Edwin no sabía si alegrarse o entristecerse de que su confesión no fuera algo que Henry considerara un problema que le quitara el sueño durante días. Por un lado, no tendría que esperar mucho por una respuesta, pero por otro, el hecho de que Henry no necesitara reflexionar profundamente sobre él le resultaba amargamente decepcionante.

—Entonces… dime el resultado de toda esa reflexión que te llevó a faltar a clase.

—¿Resultado de mi reflexión? ¿De qué estás hablando? Un momento, no falté hoy por eso…

Henry, dándose cuenta de que la conversación estaba tomando un rumbo extraño, agitó las manos. Parecía que Edwin pensaba que había faltado a clase porque estaba evitando enfrentarlo o porque estaba reflexionando sobre cómo responder a su confesión. Henry intentaba explicarse cuando una voz interrumpió desde detrás de ellos.

—¿Henry?

Ante la familiar voz, Edwin dirigió su mirada hacia alguien detrás de Henry. Era la primera vez que notaba a otra persona en la habitación, después de haberse concentrado tanto en Henry. Cuando se dio cuenta de que había otra persona presente, Edwin volvió a mirar a Henry.

—Así que por eso no viniste a clase.

Henry dejó escapar un suspiro parecido a una risa, aclarando el malentendido de Edwin. No había planeado evitarlo después de su confesión. En realidad, ni siquiera había tenido tiempo de reflexionar al respecto.

—Parece que ya se conocen, así que supongo que no hace falta presentaciones, ¿verdad?

Asumiendo que se ocuparían de las presentaciones por sí mismos, Henry dirigió su mirada a Edwin y siguió hablando.

—Cuando ayer llegué a casa, Kayla ya estaba esperándome. Como estaba de paso por el Imperio, vino… a visitarme.

En realidad, no estaba seguro de sí Kayla había venido solo a verlo a él. Quizás también quería aprovechar la ocasión para encontrarse con Edwin, pero como primero había llegado a la mansión Timothy, esa era la explicación que le dio a Edwin. Tras dar esta breve explicación, Henry, sin tener más que decir, se quedó de pie, observando a ambos en silencio.

Parecía que, al no haber nadie que sugiriera qué hacer, tendrían que quedarse parados allí por siempre.

—¿Quieres pasar?

Con esa incomodidad en mente, Henry se hizo a un lado y le preguntó a Edwin. Él respondió entrando en la habitación sin decir una palabra.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

Henry alternaba su mirada entre Kayla, sentada a su lado, y Edwin, frente a ellos. Desde que Kayla había llegado el día anterior, Henry se había distraído con su presencia, sin haber tenido tiempo para pensar profundamente en lo que ocurrió con Edwin. De hecho, al encontrarse con Edwin más temprano, su primer pensamiento fue: “¿Por qué está aquí?”.

De cualquier modo, ahora que Edwin había venido a buscarlo, esta escena se había formado.

«¿Por qué estoy aquí metido?»

Era la mansión del Duque Timothy, y técnicamente era su propia habitación, pero no podía deshacerse de la sensación incómoda de que estaba interfiriendo entre ellos dos. Después de todo, conocía el tipo de relación que tendrían más adelante, y eso hacía que todo fuera aún más incómodo para él.

Era consciente de que todavía no era el instante en que sus emociones se entrelazan, pero también recordaba las escenas de la novela original en la que los dos ya se preocupaban el uno por el otro desde el principio. Recordar esos momentos solo hacía que este encuentro fuera más incómodo para Henry.

«Quizás debería irme.»

Aunque no podría evitar preocuparse por ellos si se marchaba, quedarse allí sentado sin hacer nada parecía peor.

—El té ya se ha enfriado, traeré más.

Con esa excusa en mente, Henry señaló la taza de té frente a ellos. Era el que había estado bebiendo con Kayla antes de que Edwin llegará, lo que servía como una buena razón para levantarse. Tomando la tetera con la intención de llevársela, una mano blanca de pronto cubrió la suya.

Henry miró al dueño de la mano blanca: el hermoso Kayla, de piel clara y suave.

—No te preocupes. Ya es casi la hora de la comida.

Con una dulce sonrisa, Kayla persuadió a Henry, quien lentamente soltó la tetera. Ahora que la excusa del té frío ya no servía, no tenía más motivos para irse.

—Suéltale la mano.

Mientras Henry pensaba en una nueva excusa, la aguda voz de Edwin lo sorprendió, haciéndolo girarse hacia él. Edwin no miraba a Henry, sino a la mano de Kayla, que seguía sobre la suya. Con una expresión de desagrado, Edwin hacía que Henry bajara la vista hacia sus propias manos.

Absorbido en otros pensamientos, no había notado que Kayla aún le estaba sujetando la mano.

—¿Es que ni siquiera entre amigos se puede coger de la mano?

Con una sonrisa juguetona, Kayla respondió con un tono tan dulce que Henry casi se olvidó de apartar la mano. Además, Kayla apretó ligeramente su agarre, lo que hizo que incómodamente Henry moviera  los dedos.

—¿Entre amigos…?

La voz de Edwin se fue apagando. Aunque no se escuchó el final de su frase, el ambiente se volvió aún más tenso.

—Ahora que lo pienso, ¿ustedes dos también son amigos, verdad?

Kayla, como si no notara la expresión de Edwin, mantuvo su característica sonrisa mientras miraba a Henry. La calidez y la amabilidad en su mirada hacia él contrastaba con la fría y tensa atmósfera que Edwin estaba generando.

—Sí, somos amigos, pero…

Henry, incapaz de mirar directamente a Edwin, dejó la frase inconclusa. Claro, eran amigos, pero había demasiadas cosas que le impedían decirlo sin problemas.

Después de todo, había compartido ciclos con Edwin, se habían besado la última vez, y ayer había recibido su confesión…

—Entonces, siendo yo también su amigo, ¿estaría bien si advierto a alguien que deje de tocarle la mano?

La suave pero desafiante respuesta de Kayla dejó a Henry sin palabras.

—Henry, ven aquí.

Edwin, incapaz de soportarlo más, llamó a Henry. Continuó lanzando miradas afiladas hacia Kayla mientras extendía la mano hacia Henry.

—Edwin, tengo que salir un momento…

La extraña atmósfera entre los dos hizo que Henry se levantara del sofá a medias. No era porque Edwin le estuviera llamando, sino porque simplemente quería salir de allí. Sin embargo, cuando Edwin extendió la mano, agarró el brazo de Henry.

Con la sensación de que su brazo estaba completamente atrapado, el cuerpo de Henry se inclinó. Estaban lo suficientemente separados por la mesa que Henry casi se cayó hacia atrás.

Mientras perdía el equilibrio y no sabía cómo reaccionar, vio de repente una pequeña arruga formarse en el entrecejo de Kayla.

¿Qué es esta situación?, pensó Henry, justo cuando cayó hacia atrás y terminó en los brazos de Edwin. Aunque no fue una caída vergonzosa, quedar medio abrazado por Edwin hizo que su estado de ánimo cambiará de golpe.

Ahora Henry estaba completamente molesto. ¿Por qué tenía que estar pendiente de las miradas de Edwin y Kayla? Con ese pensamiento en la cabeza, finalmente Henry empujó a Edwin con irritación.

—Voy a salir un momento.

Esta vez no había excusas. Simplemente les informó de manera unilateral y salió del cuarto sin siquiera mirarlos. Debería haber hecho esto desde el principio, en lugar de meterse en medio de su estira y afloja.

Tan pronto como Henry salió de la habitación, el ambiente entre los dos que quedaron se tornó denso y silencioso. Kayla, que le había estado sonriendo a Henry con amabilidad, ahora había perdido completamente su sonrisa, mientras que Edwin se mantenía en un frío y distante silencio.

Ninguno parecía tener la intención de hablar primero, mientras una incómoda quietud los envolvía. En medio de esto, Kayla se levantó. Cuando cruzó la habitación con pasos ligeros, Edwin la detuvo.

—¿A dónde cree que va?

—A buscar a mi amigo.

Kayla se volvió hacia Edwin, sonriendo. Pero no era la misma sonrisa que había mostrado a Henry antes. Era una mueca claramente despectiva, como si no pudiera disimular que él le desagrada.



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 78

    Next Post

  • CAPÍTULO 80
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks