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Capítulo 74

—Aún no he establecido formalmente una tienda.   

Henry explicó además que, por ahora, esta mansión donde los comerciantes se estaban quedando no era muy diferente de su taller. Dijo también que, dado que habían comprado una mansión bastante grande, al menos podían distinguir entre el espacio de vida y de trabajo. Edwin observó el interior en silencio.

Henry permaneció callado para que Edwin pudiera observar cuánto quisiera. Aunque hoy lo había traído a la fuerza, planeaba permitir que en el futuro Edwin entrara y saliera a su antojo, siempre que lo necesitara.

En ese momento, Violet, la líder de la asociación, llegó tras enterarse de la presencia de Henry, y pronto, cuatro personas se reunieron en la oficina.

—Lamento venir tan tarde.

—No se preocupe.

Ante la disculpa de Henry, Violet sacudió la cabeza, indicando que no había problema. También eran comerciantes, personas sensibles a la información. Aunque Henry no había dicho mucho, Violet ya sabía que había sido invitado al palacio imperial. Se sorprendió un poco al verlo aparecer así, pero pronto se adaptó a la situación.

Violet puso un estuche sobre la mesa y dijo:

—He estado pensando en cuándo entregarle lo que mencionó anteriormente.

Habían pasado más de dos semanas desde que Henry pidió que le fabricaran unos anillos como regalo para su familia. Aunque parecía mucho tiempo, considerando el tiempo necesario para hacer un par de anillos, no era tanto.

—Los has hecho más rápido de lo que esperaba.

—No fue tan difícil, solo añadimos algo de tallado a las gemas existentes.

Violet sonrió tímidamente, sacudiendo la cabeza ante el cumplido de Henry. Fingió no oír a Herzie murmurar “mentira”.

Henry miró los dos estuches de terciopelo alineados. Cogió primero el estuche púrpura de la izquierda, lanzando una mirada a Edwin para que adivinara lo que contenía.

Desde el momento en que Edwin se dio cuenta de que Henry lo había llevado a un lugar relacionado con la asociación, no mostró muchas emociones. Simplemente esperó a que Henry le explicara por qué estaban allí.

—Después del viaje, me di cuenta de que había olvidado comprar regalos para mi familia, así que pedí esto. Echa un vistazo.

Sin esperar respuesta de Edwin, Henry abrió la tapa. Dentro había un par de anillos. Aunque estaban finamente tallados, no parecían ostentosos, sino elegantes. Edwin los observó con atención y luego cruzó miradas con Henry.

—¿Tienes alguna idea de qué puede ser?

—Recuerdo haber recibido algo parecido.

Edwin murmuró, recordando el anillo que Henry había escondido astutamente en una bolsa. Aunque lo devolvió en su momento, reconoció enseguida la misma sensación.

—Exacto. Son anillos que pueden encerrar feromonas.

Henry se lo explicó sin rodeos. Después de todo, Edwin había sido testigo de cómo Henry supervisaba la asociación durante el viaje, así que no era difícil decirle qué clase de mercancía estaban vendiendo. Claro que había algo más detrás de las intenciones de Henry, pero eso aún estaba por verse. 

—Pones las feromonas aquí y se las entregas a la persona con la que estás vinculado.

Henry explicó que al poner las feromonas, el color de la gema cambiaría y que el diseño del anillo también era intencionalmente diferente, captando el interés de Edwin.

—Originalmente iba a darle uno a Henna, pero…

Henry dejó el estuche de terciopelo púrpura y tomó el de terciopelo blanco.

—Parece que Henna no lo necesita todavía, así que te lo daré a ti.

Cuando Henry le ofreció el estuche de inmediato, la mirada de Edwin cambió. Aceptó el estuche sin saber exactamente por qué Henry se lo daba. Dijo que como Henna no lo necesitaba, se lo entregaría a él. Aunque Edwin ya había recibido un anillo de Henry antes, era difícil interpretar este gesto de la misma manera.

¿Entregar anillos estando vinculados? Henry no podía desconocer el significado que tenía el anillo, así que Edwin trató de descifrar sus verdaderas intenciones.

La atmósfera, que se sentía como una propuesta de matrimonio, provocó que Violet y Herzie dejaran de respirar mientras los contemplaban.

Edwin miró fijamente el estuche durante un rato, luego abrió la tapa y lo inspeccionó. Como era de esperar, dentro había un par de anillos, medio ocultos en terciopelo azul, mostrando solo un suave arco. A diferencia del que Henry había mostrado antes, estos tenían un diseño más simple.

A pesar de ello, la gema incrustada en el centro seguía presente, aunque estaba ligeramente hundida, lo que le daba un toque diferente al de otros anillos.

—Esto…

—Dáselos a tus padres.

Henry interrumpió deliberadamente a Edwin, tocando suavemente su mano para indicarle que no estaban solos. Aunque Violet y Herzie eran personas en las que Henry confiaba plenamente, aún no les había revelado todos sus secretos, ya que estos no solo le involucraba a él, sino también a Edwin. Por eso evitó que Edwin dijera algo más, y por suerte, este captó la indirecta y permaneció en silencio.

Sentía cierta molestia al darse cuenta de que lo que parecía una propuesta no era más que una ilusión.

—Si no puedes dárselos personalmente, entregalos a través del mayordomo. No importa si dices que son de mi parte.

El propósito de Henry era que el regalo llegará a los Duques de Lorenst. No le importaba si Edwin estaba dispuesto o no.

—Ya te lo dije antes.

Edwin seguía convencido de que el Duque Lorenst no prestaría atención a su regalo. La insistencia de Henry por vincularlo con el Duque le resultaba incómoda, por lo que devolvió el estuche.

Henry, que lo observaba todo, sonrió en silencio.

—No es que quiera que el Duque Lorenst te vea bien.

Finalmente, Henry logró que Edwin pusiera una expresión de disgusto. Conteniendo su satisfacción por haberse vengado, Henry recogió nuevamente el estuche y lo puso en las manos de Edwin, doblando sus dedos para que lo sostuviera firmemente.

—Esto es solo el primer favor que te pido, no tiene ningún otro significado.

«¿Favor? ¿Pedirle algo?»

La expresión de Violet, que había estado observando a Henry y Edwin en silencio, cambió. Algo en las palabras de Henry no tenía mucho sentido. Sin embargo, Herzie, que entendió rápidamente las intenciones de Henry, sonrió y trató de disimular su presencia aún más.

Ignorando las reacciones de Violet y Herzie, Henry comenzó a explicarle a Edwin amablemente por qué lo había traído allí.

—¿Sabes cómo terminé haciéndome cargo de esta asociación? Simplemente lo hice, pero no sé mucho sobre cómo funciona. ¿No es obvio que me siento inseguro? ¿No crees?

Eso estaba relacionado con lo que Henry había mencionado antes, cuando se sentaron. Pronto iban a empezar a vender productos, pero aún no tenían una tienda y había muchas cosas del imperio que él desconocía.

—¿Y entonces?

—Pero tú has estado a mi lado observando todo, ¿verdad? Yo lo interpreté de esta manera: si estabas observando, es porque tienes la intención de ayudarme.

En algún momento, Henry se había sentido frustrado por lo pegajoso que Edwin había sido con él. No sabía que Edwin lo había estado observando a propósito tras escuchar las palabras del anciano. Y ya que Edwin no se apartaba, Henry había planeado implicarlo en la asociación, y hoy era la oportunidad perfecta.

—Necesito que me ayudes a correr la voz y a distribuir los productos.

Después de rodear el tema con explicaciones, Henry finalmente hizo una solicitud directa.

—¿Podrías hacerlo?

—Tú…

Edwin miró el estuche antes de notar la expresión exageradamente lastimera de Henry, lo que le provocó una sonrisa de incredulidad.

Entregar el anillo al Duque Lorenst probablemente era una especie de capricho relacionado con las piedras de feromonas. Henry claramente tenía la intención de pedirle más favores en el futuro, lo cual estaba escrito en su rostro.

Además, con Violet y Herzie sentados allí, Henry los estaba utilizando como testigos.

Ahora que los ingeniosos planes de Henry estaban claros, solo quedaba la decisión de Edwin. Aunque Henry había agarrado su muñeca para arrastrarlo hasta aquí con esa intención, Edwin no pudo evitar seguir sonriendo, incluso sabiendo todo esto.

—¿Edwin? Esa sonrisa tuya es extraña, pero te ves bien. Así que podría seguir mirándote, pero… ¿me das una respuesta? ¿Vas a ayudarme o no?

Bajo la presión de Henry, Edwin dejó de reírse y, con una atmósfera más ligera, guardó el estuche en su pecho.

—Tengo que asumir la responsabilidad de seguirte.

—Siempre tienes que decir algo…

Henry murmuró quejándose de la extraña connotación de las palabras de Edwin mientras lanzaba una mirada a Violet. Ella, en respuesta, le entregó otro estuche que no había presentado antes, y luego se levantó junto con Herzie.

—De ahora en adelante, no dudes en pedirle ayuda a Edwin.

—Entendido. Señor Edwin, confiaremos en usted de aquí en adelante.

Sabiendo que su papel había terminado, Violet y Herzie se marcharon. Henry acarició el estuche que acababa de recibir.

—Pero tú… ¿Estarás bien si pasamos mucho tiempo separados?

Ante la pregunta de Henry, Edwin solo lo miró, tratando de entender lo que quería decir, sin responder. Ya había visto lo suficiente del astuto comportamiento de Henry. Lo había traído hasta aquí porque quería usarlo, y sabía que Henry diría todo lo que tenía en mente.

—No es que no tengamos una relación inestable, pero estamos vinculados, ¿no? En realidad, la razón por la que te di el anillo escondido en una bolsa fue porque pensé que podrías sentirte inseguro. Como me seguías todo el tiempo, pensé que te pondrías nervioso estando lejos de mí, así que te lo di.

Henry acariciaba el estuche mientras hablaba.

—Pero no estoy seguro de si lo sentiste correctamente…

Henry abrió el último estuche por sí mismo. Edwin no podía ver lo que había dentro debido a la tapa, pero cuando Henry sacó algo, Edwin entendió de qué se trataba.

Lo que colgaba de los largos dedos de Henry era una delgada cadena con una pequeña gema en el centro. No era un anillo, sino un collar. Henry lo sujetó firmemente en su mano. Era un objeto especial que había encargado pensando en Edwin, aunque ocultaba el hecho de que lo había hecho porque el anillo que le había dado antes le había acelerado el corazón. 

—Esta vez, quiero que lo experimentes correctamente y me lo hagas saber.

Con esas palabras, Henry empezó a concentrarse para impregnar el collar con sus feromonas.



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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