Capítulo 0. Prólogo
Hae-gang cerró los ojos.
Las finas pantuflas proporcionadas por el hotel colgaban de sus pies secos, y la única ropa que vestía era un cárdigan* para el cambio de estación.
*NC: También conocida como rebeca larga, es una chaqueta de punto que llega hasta la cintura o más abajo y que tiene mangas largas.
Su piel era blanca más allá de la palidez debido al clima frío. Podía sentir el hormigueo y la amargura en la frente. Pero a ella no le importaba el frío ni el dolor que le causaba. Como si nada estuviera mal con ella, solo se concentró en correr.
Las respiraciones exhaladas entre carreras se dispersaron en el aire en blanco.
¿Cuánto había corrido?
Corrió a lo largo del puente que parecía ser el borde del mundo y solo se detuvo hasta que llegó a un lugar donde no había ojos, ni oídos, ni luces brillantes, solo luces parpadeantes de la calle.
Incluso si no quería hacer un sonido, no era algo que pudiera controlar. Ella jadeó como si estuviera a punto de vomitar su latiente corazón, que latía a un ritmo excesivamente rápido.
El sonido de un pulso rompió el silencio.
A pesar de que podía sentirlo en su cuerpo, había pasado mucho tiempo desde que lo había experimentado y no le resultaba familiar. Se sentía como si se probara que estaba vivo.
Hae-gang levantó la rodilla y levantó la cabeza. El camino nocturno tranquilo y el aire frío del invierno se pueden sentir a través de sus cinco sentidos.
Dejó escapar un suspiro uniforme después de mucho tiempo y no pudo contener la risa que escapó de sus labios.
—¡¡JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA!!
Cualquier persona que pasara podría pensar que se trataba de un fantasma. Pero Hae-gang no pudo evitar la risa. Se sintió tan bien. Su cabello estaba despeinado por el fuerte viento y su cuerpo temblaba de emoción mezclada con cansancio.
Se acomodó la ropa que le había caído por debajo de los hombros, limpiándose la punta de la nariz. Pero lágrimas calientes cayeron de sus ojos. El sonido de su risa gradualmente fue perdiendo fuerza hasta finalmente convertirse en un sollozo.
Hae-gang lloró. El mero hecho de que no tuviera que contener las lágrimas era motivo suficiente para llorar.
Cubriendo su rostro con ambas manos, se sentó y expresó su pena. Sus lágrimas humedecieron su cárdigan, pero no le importó, lloró, rió y volvió a llorar. Repitió solo dos cosas como un psicópata.
Ella no pudo evitarlo. Era su primera libertad en dos años.
Dando fuerza a sus temblorosas piernas, se volvió a levantar, secándose las lágrimas con la manga antes de que las éstas se congelaran en su rostro y lastimaran sus ojos. Una sensación fría tocó sus pies.
Miró hacia abajo a sus pies por un momento y extendió la mano en el aire. La nieve, que caía sin cesar, cayó sobre la palma de su mano. Tal vez todavía había algo llamado calor en sus manos heladas, pero se desvaneció rápidamente.
Hae-gang inspiró hondo y respiró el aire de la mañana tan frío como la escarcha.
—Hace frío —murmuró.
A diferencia de su mente, su cuerpo era honesto. Con voz temblorosa, expresando sus sentimientos en solo dos palabras, tomó su mano extendida y le dio unas palmaditas en la nuca.
Su piel, que había enfrentado adecuadamente el clima invernal, estaba congelada como hielo, y parecía que incluso sus uñas pronto sentirían dolor también.
No le importaba lo que sería de ella ahora. Si su voz estaba temblando o no, si su piel estaba congelada o suave, todo estaba bien ahora.
Con el cabello ondeando con el viento bruscamente detrás de la oreja, miró el camino tranquilo.
«¿Dónde debo ir ahora? Siento que puedo ir a cualquier parte ahora mismo»
La calle sin ningún signo de vida era ancha y vacía. Por mucho que caminara, nunca imaginó que un camino sin fin la emocionaría tanto.
El miedo de andar sola por el camino en medio de la noche nunca lo sintió; porque era ignorado por la abrumadora sensación de libertad.

TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MILIMEL
REVISIÓN: GOLDRED