Capítulo 57
No sabía que había un trasfondo tan profundo en la piedra de feromonas. Pensó que era solo una herramienta para que Kayla absorbiera energía y ayudará a Edwin, así que esto fue un pequeño choque. El gran mago, al encontrar una forma de romper el vínculo debido a la dificultad de ver sufrir a su compañero por un grabado imperfecto, no era diferente a él. Sin embargo, a diferencia de él, el gran mago no tenía una alternativa fácil.
—Soy diferente a ti, pero…
Henry murmuró mientras acariciaba la pequeña piedra.
—El deseo es el mismo. Yo también quiero romper este grabado y aliviar la desgracia de Edwin.
Al principio, me aferré a la necesidad de cambiar el destino de Henry en la historia original, donde se revelaba que estaba vinculado a Edwin y luego moría. Edwin, aunque brevemente desafortunado, finalmente encontraba la felicidad como el protagonista, mientras yo era el villano destinado a morir miserablemente, así que era natural que me enfocara en mi situación. Pensé así, pero ahora ya no.
Henry ya no podía pensar solo en su propia posición. A medida que se exponía a las feromonas de Edwin, podía percibir sus emociones. Aunque Edwin actuaba como si llevara una máscara dura en el rostro, él también era una persona con sentimientos. Solo que nadie podía sentir sus feromonas y él tampoco podía sentir las de los demás, construyendo así una barrera. Al pensar que Edwin había experimentado y construido esa barrera de frío durante cinco años, no podía simplemente ignorarlo. Era necesario romper el grabado, incluso por el bien de Edwin que había sufrido.
Henry apretó la piedra con fuerza, rechinando los dientes.
«¿Por qué tenía que preocuparse también por Edwin…?»
—El viaje fue el problema. Maldito Príncipe Heredero.
Si no hubiera ido con Edwin, nunca habría tenido estos pensamientos. Mientras maldecía en su mente, Henry finalmente suspiró resignado.
No servía de nada maldecir al Príncipe Heredero; el hecho ya estaba consumado y ahora no podía ver a Edwin simplemente como una estatua viviente. Henry ya sentía compasión por Edwin y se conmovía incluso con sus palabras pasajeras. Además, se sintió bastante incómodo al verlo con Kayla. Todo esto era por culpa de este viaje.
—Una vez que rompa el grabado, lo ignoraré completamente.
Y nunca más le daré ni una pizca de emoción. No me confundiré pensando que sus palabras son una confesión. Henry miró la carta con determinación y luego, con cuidado para no romper el papel, la dobló y la guardó en una caja.
—Hemos llegado.
La voz de Sir Teher, que conducía el carruaje, hizo que Henry levantara la cabeza. Hasta ahora, solo había dado seguido el destino sin comprobar si iban por buen camino. Henry bajó del carruaje y observó los alrededores. Una de las cosas que había solicitado a la guilda de información era este lugar. Necesitaba un lugar adecuado para absorber al máximo la energía de la piedra de feromonas.
Los grandes árboles se alzaban por todas partes y el aire fresco envolvía su cuerpo. Cerrando los ojos por un momento y respirando ese aire, Henry miró satisfecho a Sir Teher.
—Es el lugar que buscaba.
Había llegado bien al lugar donde crecían los árboles de *Wunnun.
Eliza: Investigué algo de dichos árboles, pondré una imagen por aquí
.
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Sir Teher, que había tomado distancia del carruaje, se quedó de espaldas a él.
{—No importa lo que esté haciendo aquí, sería mejor que no miraras. Me gustaría pedirte que regreses a la mansión, pero supongo que no lo aceptarías, así que hagamos este acuerdo.}
{—¿No puedes decirme qué es lo que harás?}
{—Hmm… eso es difícil. En realidad, ni siquiera yo sé hasta dónde te enterarás.}
{—¿Y aun así me pides que no mire? Prometí no volver a perderte.}
{—Entiendo tus sentimientos. Pero esta vez, por favor, acepta mi petición. Pase lo que pase, no te acerques.}
{—¿Ni siquiera en una situación de emergencia?}
Cuando Sir Teher preguntó, preocupado hasta el final, Henry pensó por un momento y luego levantó tres dedos.
{—Tres días. Después de eso, puedes venir a buscarme.}
Era una medida que Henry había establecido considerando la posibilidad de que pudiera surgir una situación de emergencia. Sin embargo, enfatizó que durante esos tres días, pase lo que pase, nadie debía acercarse. Luego, Henry entró en el carruaje.
Eso había sucedido hace unas horas. Desde entonces, Sir Teher había estado protegiendo los alrededores sin saber qué ocurría dentro del carruaje. Aunque todo estaba tranquilo y deseaba que no ocurriera nada, la incertidumbre sobre lo que estaba haciendo su joven maestro lo hacía sentir inquieto. Sir Teher, quien ya había estado cerca de perder a su joven maestro una vez, no podía mantener la calma y acariciaba la empuñadura de su espada.
En ese momento, los ojos de Sir Teher cambiaron. Rápidamente desenvainó su espada y la apuntó a la persona que había aparecido frente a él. A pesar de estar absorto en sus pensamientos, no se había dado cuenta de la presencia de alguien hasta que estuvo muy cerca. La sorpresa lo hizo liberar su sed de sangre, que se extendió en todas direcciones.
La persona que apareció frente a Sir Teher observó el entorno con calma, a pesar de la amenaza mortal que le apuntaba. Cuando Edwin vio el carruaje, sus ojos brillaron con interés.
—Retroceda.
—Quítate.
Edwin respondió despreocupadamente, sin siquiera mirar la punta de la espada que amenazaba con perforar su garganta. Aunque Sir Teher sabía que su presión no estaba funcionando, no retrocedió.
—No puedes pasar.
—No te preocupes.
—Es mi deber proteger al joven maestro.
Ante la repetida negativa de Sir Teher, los ojos de Edwin se dirigieron hacia él desde el carruaje. Sus ojos sin emoción, que parecían inorgánicos, hicieron que la punta de la espada de Sir Teher temblara ligeramente. Pero solo por un momento; apretó los dientes y reafirmó su agarre en la espada. Edwin se rió de él.
—¿Cómo puedes estar seguro de que eso es protegerlo?
—¿Qué quiere decir?
—¿Y si vengo a salvarlo?
—Eso es ridículo…
—Soy yo quien ha calmado los ataques de Henry hasta ahora. ¿Qué has hecho tú mientras tanto?
Las palabras de Edwin, dichas con indiferencia, parecían insignificantes, pero para Sir Teher no lo fueron. Sus ojos comenzaron a temblar visiblemente. Dudaba de lo que acababa de escuchar. ¿Ataques en el joven maestro? No tenía idea de eso.
—Te he advertido varias veces, pero nunca has podido salvar a Henry.
Con una mano desnuda, Edwin apartó la espada de Sir Teher. La cabeza de Sir Teher se inclinó hacia el suelo, su espada perdió su dirección.
—Esa es la razón por la que no puedes detenerme.
Edwin pasó junto a él con pasos ligeros, pero Sir Teher no levantó la cabeza.
«Henry Timothy.»
Edwin, habiendo dejado a Sir Teher atrás, avanzó lentamente hacia el carruaje. Le había dado una bolsa de perfume, un objeto molesto, y se había marchado sin decir nada más. Era un gesto insignificante, como darle un caramelo a un niño para distraerlo.
—¿Tendré que abrirte la cabeza para que hables?
«¿Por qué no puede simplemente decirme? Si me lo dijera, no tendría que venir a buscarlo de esta manera.»
Edwin metió la mano en su pecho y sacó la bolsa de perfume que Henry le había dado. Colgó la cuerda en su dedo y la agitó en el aire, dejando que el aroma dulce se disperse. Tenía un aroma refrescante, como el de la fruta recién cortada o el de las flores que apenas empezaban a florecer.
—Debo admitir que es bastante dulce.
Pero eso era todo. Edwin notó que el aroma de la bolsa se estaba mezclando con el que salía del carruaje y sus ojos se volvieron más agudos. El aroma del carruaje se estaba volviendo cada vez más intenso.
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Para manipular la piedra de feromonas, primero debía liberar todas sus feromonas al exterior. Al vaciar completamente sus feromonas, la piedra reaccionaría llenando su cuerpo con nuevas feromonas. Esto aumentaría la cantidad total de feromonas y al mismo tiempo agudizaría su sensibilidad a ellas.
Esta era la teoría que conocía. Kayla había ayudado mucho a Edwin a controlar sus feromonas usando esta técnica. En el proceso, al comprender sus emociones, Kayla también había desarrollado sentimientos por Edwin de manera natural.
Henry, a diferencia de Kayla, planeaba aumentar su sensibilidad para romper el lazo invisible que lo unía a Edwin. Si pudiera cambiar el flujo de feromonas en lugar de simplemente sentirlas, era una posibilidad factible. Esa era la forma en que el gran mago había diseñado originalmente su uso.
—Se siente raro.
Henry temblaba mientras acariciaba su brazo, aún vestido, debido a la sensación cosquilleante. Era como si alguien le estuviera haciendo cosquillas con una pluma en una parte sensible. Hasta ahora, siempre había tratado de ocultar y contener sus feromonas, nunca las había liberado intencionadamente. Así que era difícil adaptarse a esta sensación extraña.
—Edwin liberaba sus feromonas tan fácilmente.
Debe ser alguien que no se inmuta ni siquiera si le hacen cosquillas en el oído con una pluma. Henry siguió murmurando para sí mismo mientras continuaba liberando sus feromonas.
Las feromonas llenaron el interior del carruaje y se esparcieron por las ventanas abiertas. Al mismo tiempo, la vitalidad emanada de los árboles fluía constantemente dentro del carruaje, como si intentará revitalizar a Henry.
—Sir Teher no puede sentir mis feromonas.
Aunque había tomado precauciones manteniendo la distancia, solo Edwin podía sentir sus feromonas. Henry, frotando su corazón que latía con fuerza, se recostó contra la ventana. No sabía qué sucedería una vez que todas las feromonas fueran liberadas, pero esperaba que hubiera alguna señal y cerró los ojos.
Era un momento de tranquilidad, sin darse cuenta del intruso que se acercaba sigilosamente al carruaje. Edwin apareció en la ventana donde Henry estaba apoyado y lo miró desde arriba.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.