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Capítulo 36

El lugar donde se decía que había un tesoro era una cadena montañosa bastante alta y conocida por su terreno accidentado. Se decía que en el centro de la cadena montañosa, que se extiende a lo largo de dos territorios, había una cueva, y el rumor ampliamente difundido era que para llegar allí, era necesario entrar por la entrada ubicada en la parte más alta.   

El Príncipe William, que había estado recopilando información de manera constante, corrió hacia la cordillera tan pronto como llegó al territorio. Después de haber pasado un buen rato en la mansión y en el camino, el característico resplandor azul de la madrugada desplazaba la oscuridad de la noche.

—¿Qué crees que es ese tesoro?

El Príncipe William, que había enviado a los caballeros primero, preguntó a Edwin.

—No me interesa.

—¿Quién te dijo que tomaras ese tesoro? No viniste aquí sin pensar en nada. Así que, dime qué piensas.

—… Pienso que es un objeto de valor aumentado por la imaginación.

—Exactamente.

El Príncipe William parecía contento con el pensamiento de Edwin.

—Pero, ¿quién fue la primera persona en esparcir ese rumor? ¿Y por qué se ha vuelto tan importante?

El Príncipe William no estaba jugando como de costumbre. A veces mostraba su verdadera expresión. Aunque la idea de Henry de que lo seguía solo por diversión no estaba del todo equivocada, William no tomó esta situación a la ligera.

—Sin embargo, si ese objeto de valor realmente existe y no es basura, ¿qué pasaría?

—¿Quiere Su Alteza ese objeto de valor?

—Honestamente, lo mejor sería que estuviera en mis manos.

El Príncipe William no negó esto en absoluto. Sin embargo, no mostraba ningún interés en los objetos de valor, como el tesoro. Simplemente pensaba que sería mejor llevarse el lío que se había creado y evitar problemas futuros.

—Sería aceptable si ese objeto llegara a tus manos. Así que, si lo deseas, llévatelo. ¿Quién sabe? A Henry podría gustarle.

Edwin no estaba contento con la conversación que lo incluía a él y a Henry en esta situación. Afortunadamente, estaban cerca de la entrada de la cordillera y no necesitaban hablar más.

En ese momento, Edwin de repente se volvió y bloqueó el camino del Príncipe William.

—Es peligroso.

Mientras William se detenía bruscamente, un mensajero llegaba corriendo desde lejos. Era un caballero enviado por el Príncipe. A medida que el caballero detenía su caballo y bajaba la cabeza, William levantaba la suya.

—Es imprudente entrar ahora.

William miró a su alrededor después de escuchar el informe del caballero.

—Cambiemos de dirección y vayamos a un lugar más alto.

Si entrar era imprudente, al menos podrían confirmar desde lejos cómo era la entrada. Mientras el caballero indicaba que los siguieran, Edwin lo siguió. Y el Príncipe William se movió con sus guardias.

A medida que se acercaban, el tiempo pasaba bastante rápido. Como no podían montar sus caballos en este terreno, un caballero se quedó con los caballos mientras los demás subían la montaña. Una vez que habían subido lo suficiente, el Príncipe William se detuvo primero. Los demás lo siguieron, y Edwin miró hacia abajo siguiendo la mirada del Príncipe William.

Aunque los árboles obstruían un poco la vista, no era difícil ver la entrada.

—Será difícil acercarnos así.

William miró el caos desde lejos. Claramente, había gente de todas partes luchando entre sí cerca de la entrada. Los dos grupos más fuertes se mantenían alerta en la entrada, mientras que aquellos que llegaban solos o en grupos más pequeños expresaban su descontento. Aunque no sabían cuántas personas habían entrado de esta manera, o cuánto tiempo habían perdido manteniendo sus distancias, desde lejos parecía más una comedia que otra cosa.

—De todos modos, si les decimos que entren uno por uno, se reirán de nosotros.

No era imposible abrirse paso. William era un Príncipe del imperio, así que si les decía que se apartaran, no tendrían más remedio que hacerlo. Sin embargo, William simplemente frunció el ceño, sin dar ninguna instrucción clara.

—¿Deberíamos retroceder?

La orden que dio William después de haber pasado varias horas recorriendo para llegar a la entrada, desconcertó al caballero. Después de todo, se había dicho que dentro de ella estaba la reliquia escondida por el gran mago. Habían venido a encontrarla, pero ahora les ordenaron retroceder. Por supuesto, el caballero cerró la boca y retrocedió.

—¿Debería haberme lavado e ido a la cama como Henrry?

William bostezó y pensó en Henry, quien probablemente a estas alturas estaría durmiendo tranquilamente en la mansión.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

Henry se despertó como si hubiera sido sacado de un profundo pantano y frotó sus ojos adormilados. ¿Cuánto tiempo había dormido? Con la mente confundida, Henry flotaba sin tener una idea clara del paso del tiempo. Luego, mientras miraba hacia afuera a través de las cortinas apenas entreabiertas, abrió los ojos de par en par.

Estaba seguro de haber visto el amanecer antes de quedarse dormido. Sin embargo, el hecho de que estuviera oscuro de nuevo significaba que había dormido todo el día. El largo sueño había refrescado su cuerpo viajero, pero aún se sentía un poco rígido por haber dormido tanto tiempo.

—¿Cuánto tiempo he estado dormido?

Henrry sacudió la cabeza y se incorporó, tirando de una cuerda cercana. Como si le estuviera esperando, entró un criado.

—Prepárame un baño y algo de comida ligera.

—Entendido.

Henry miró alrededor de la habitación después de que el sirviente se fuera y tomó el reloj de pared que estaba en la mesa auxiliar. Si no hubiera dormido dos días seguidos, simplemente habría pasado de la mañana a la tarde, y ahora sería de noche. Henry se pasó la mano por el cabello de manera despreocupada y bajó el reloj.

—No hay prisa.

Le gustaría pensar que había tenido una noche de sueño reparador.

A pesar de haber pasado la noche entera despierto y haber cambiado su horario día-noche, eso también se podría ajustar poco a poco. Después de lavarse la cara y comer, Henry llamó a Teher.

—¿Su Alteza ha regresado?

—Regresó esta mañana.

—¿Cómo le fue?

—No escuché los detalles, pero parece que había mucha gente en la entrada. Parece que se quedó observando por un momento y luego se retiró.

Henry terminó su guiso y asintió comprensivo. Sin haber estado allí, podía imaginar la escena vívidamente en su mente. Habría gente intentando entrar de alguna manera. Y habría peleas en un ambiente tenso.

—Su Alteza ha tomado una decisión prudente.

Solo el hecho de que no se hubiera aventurado en un lugar tan peligroso como ese, siendo un Príncipe, era admirable. No sabía si Henry, en la misma situación, habría intentado entrar de todas formas solo para obtener el tesoro, incluso si significaba usar la fuerza.

Después de llenar su estómago con el cálido guiso, Henry se levantó de su asiento.

—Ahora, Teher, descansa.

Henry miró a Teher, que aún no se había cambiado de ropa. Parecía que estaba esperando a que Henry le indicará cuándo irse, así que estaba descansando en su lugar. Teher aceptó la orden de Henry, pero al mismo tiempo tenía sus dudas. Aunque no expresó directamente esas dudas, Henry las aclaró amablemente.

—No vamos a ir a esa cordillera.

Como no había nada que ganar pero mucho que perder en ese lugar, no había necesidad de avanzar hacia allí.

—En su lugar, nos tomaremos un día aparte para ir a otro lugar, y te llamaré entonces.

Después de enviar a Teher, Henry se acercó a la ventana. Era un poco incómodo estar despierto a esta hora de la noche, ya que rara vez lo estaba.

—¿Qué debería hacer para pasar el tiempo? Desearía haber traído unos cuantos libros más. 

Henry murmuró como un desempleado sin nada que hacer, pero se detuvo a medio camino al sentir algo en su cuerpo. La sensación del calor de repente lo llenó. La puerta se abrió antes de que pudiera discernir la fuente de ese calor, y Edwin entró, deteniéndose al encontrarse con la mirada de Henry.

Henry olfateó su cuerpo en busca de feromonas y luego miró a Edwin con el ceño fruncido.

—¿No te das cuenta de que ésta es mi habitación?

Ahora estaba siendo cuidadoso porque sabía que tenía que mantener sus feromonas a raya, pero seguía sin gustarle que Edwin hubiera entrado sin su permiso, así que intentó llamarle la atención por su grosería, pero se limitó a mirarlo con extrañeza.

—¿Por qué no estás durmiendo?

—Eso es… esté durmiendo o no…

Henry iba a responder que no había pasado mucho desde que se despertó, pero, cambió de opinión a mitad de camino. ¿Qué está pasando con este tipo? La forma en que entró en la habitación sin previo aviso y preguntó si estaba despierto era bastante extraña.

Pero Edwin seguía mirando a Henry. Era una mirada que intentaba discernir si algo estaba mal o si todo estaba bien.



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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