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Extra 1. Historia paralela especial. Tiempo para tigres

―¿Cuándo despertará? ¿De quién será el alma que habita en ese cuerpo?…

―No, más bien… ¿realmente podrá despertar?

Lee Rowan apretó los dientes para contener la explosión de pensamientos caóticos. En ese instante, con la cabeza dando vueltas por el agotamiento extremo, un impulso violento de destrozar su propio cuerpo lo invadió. Su mirada filosa recorrió su antebrazo. El corazón le palpitaba con un deseo irracional de autolesionarse.

―Ha…

Al darse cuenta de lo al borde que estaba, Lee Rowan tragó una risa amarga. Si seguía así, terminaría cediendo al impulso. Si no se reponía, podría acabar haciendo un espectáculo de autodestrucción frente al director Baek.

―Vicepresidente, hace frío. Debería abrigarse…

Al levantarse, el director Baek le colocó un cárdigan sobre los hombros. Aunque intentó rechazarlo con un «estoy bien», al final asintió en silencio. En ese momento, hasta añadir palabras le resultaba tedioso.

En ese breve lapso, la oscuridad ya había envuelto el exterior.

El cielo, despojado de su efímero esplendor, ahora mostraba un azul frío y melancólico. Un viento cortante y seco rozó la mejilla de Lee Rowan.

Después de un largo rato mirando al vacío, el impulso autodestructivo que lo atormentaba comenzó a ceder. Con la mente un poco más clara, murmuró una vez más una plegaria sin destinatario.

*Si realmente existe alguien omnipotente, por favor, escucha esta súplica desesperada.*

Aunque nunca había sido religioso, desde el consejo de Yong-ok, había adquirido el hábito de rezar. El problema era que la mayoría de sus plegarias eran súplicas destructivas: *”Te daré una parte de mí, pero devuélveme a esa mujer”*. Por más que lo intentara, no podía evitar odiarse a sí mismo.

Hasta ahora, había perdido muchas cosas y ganado otras tantas.

Perdió a su madre, pero ganó el apoyo de la familia. Perdió su libertad, pero ganó un propósito. Perdió la oportunidad de reflexionar sobre sí mismo, pero ganó un futuro asegurado. No era un intercambio equitativo, pero al menos cada pérdida había venido con una compensación.

No podía juzgar qué había sido mejor. Solo sabía que, hasta ahora, había sobrevivido sin mayores contratiempos, lo que paradójicamente significaba que ninguna de esas pérdidas había sido realmente indispensable.

Pero ella… ella no podía ser parte de ese cálculo.

No podía siquiera concebir la idea de intercambiarla por algo.

―¿Y si… Han Ji-a nunca despierta? ¿Qué haré entonces?

*”Entonces… ¿y si yo muero de repente? ¿Qué harás tú?”*

*”Aunque desaparezcas, viviré mi vida al máximo. Seré feliz, seguiré adelante con mi rutina.”*

Al recordar esa pregunta que tanto había evitado, un dolor agudo le atravesó el corazón. En ese mismo instante, Lee Rowan intuyó el futuro que le esperaba.

*Había prometido vivir bien, pero era una mentira.*

Si la perdía, cargaría con esa cicatriz de por vida. No podría liberarse de la culpa de haber permitido su muerte, y su existencia se reduciría a una cáscara vacía, luchando contra el impulso de morir.

No estaba seguro de poder soportar ese futuro.

―Así que, por favor…

Su voz temblorosa escapó entre sus labios justo cuando algo en su pecho se quebró. Su visión se nubló, y una humedad tibia resbaló por sus mejillas secas. Tardó en darse cuenta de que estaba llorando.

A pesar de haber resistido tanto, una vez superado el límite, las lágrimas eran imparables. La intensidad de su llanto reflejaba la frustración acumulada. Finalmente, Lee Rowan se desplomó en el suelo, convulsionando.

―Ha… hu…

Las lágrimas que caían dejaban pequeñas manchas redondas en el suelo. *Plop, plop.* Era como si solo lloviera donde él estaba.

Después de un rato, un copo de nieve cayó sobre una de esas manchas húmedas. Lee Rowan levantó la cara, confundido. Desde el cielo violeta y gélido, comenzaba a nevar. Era la primera nevada del año.

*”Puede que regrese antes de que caiga la primera nieve. Pero incluso si no es así, no importa. No importa en qué estado esté, si logro sobrevivir, veremos juntos la primera nevada.”*

De pronto, la voz de ella resonó en sus oídos como una alucinación. Recordar los sueños que habían compartido, la plenitud que habían sentido, lo hizo querer rendirse por completo.

―Ugh… hic…

Cubriéndose el rostro con sus grandes manos, Lee Rowan exhaló un aliento caliente y prolongado. Intentando calmarse, repitió una plegaria desesperada. Pero esta vez, su súplica no estaba dirigida a un ser superior. Por primera vez, le rogaba *a ella*.

*¿Qué puedo hacer por ti, Han Ji-a? Dime qué puedo hacer. Por favor, no me dejes así. Por favor, por favor… Ji-a.*

Restregándose las lágrimas con el dorso de la mano, Lee Rowan mordió su labio. No sabía cuánta más desesperación podía infundir en su súplica. Otra lágrima cayó desde su nariz hasta el suelo.

Y entonces…

―……

Un escalofrío extraño lo recorrió. La sensación de una mano acariciando su hombro hizo que todos sus músculos se tensaran. Paralizado, Lee Rowan levantó la cabeza lentamente. Sus pupilas dilatadas buscaron a tientas en el aire.

Los copos de nieve habían crecido, bailando caóticamente con el viento. En medio de ese silencio disperso, Lee Rowan intentó revivir la sensación que acababa de experimentar. Era como si… una mano lo hubiera tocado para consolarlo.

―…Ha.

*¿Me estoy volviendo loco de verdad?*

*¿Por qué, sin ninguna razón, siento que ahora podría verla?*

Tambaleándose, Lee Rowan se puso de pie. Se frotó los ojos con el dorso de la mano y, al no ser suficiente, enterró el rostro en el cárdigan que el director Baek le había prestado. Después de secarse torpemente, dio unos pasos inestables. Con cada movimiento, su corazón latía más rápido.

Tal vez esta intuición también era otra ilusión mental, producto del tiempo que había pasado solo. Recordar las interminables esperanzas y decepciones mientras esperaba que ella despertara lo llenó de un miedo instintivo. Pero…

―¡Por allá, rápido!

Justo cuando Lee Rowan salía del ascensor, las puertas del elevador contiguo se abrieron. Un grupo de médicos apareció de repente, caminando a paso veloz hacia la habitación. Detrás de la puerta abierta, el director Baek asomó.

―¡Vicepresidente!

Al verlo, el director Baek gritó con una expresión de alegría. Esa mirada radiante lo dejó aturdido. Aunque el director seguía hablando, Lee Rowan no escuchaba nada, como si sus tímpanos hubieran dejado de funcionar. Solo podía soportar el zumbido en su cabeza.

―…Ha.

Un mareo abrumador lo invadió como una ola, y Lee Rowan, apoyándose contra la pared, logró exhalar. Avanzó con pasos lentos, como si luchara contra una gravedad intensificada.

*Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor…*

Aunque su corazón corría desesperado, sus movimientos eran lentos como los de un caracol. Al llegar a la puerta de la habitación, se aferró al marco. Entre el murmullo de los médicos, alcanzó a escuchar palabras como *”milagro”*.

Su mirada perdida se dirigió primero a Shin Se-ra. Entre el gentío, vio a la mujer sin el respirador. Al cruzar miradas con esos ojos vacíos, entendió que la confesión de Han Ji-a —que sus almas se habían intercambiado— era cierta.

La mujer frente a él era la Shin Se-ra original, que no recordaba nada del último año.

Conteniendo la agitación, Lee Rowan desvió la mirada hacia la cama contigua. Los párpados de la mujer pálida se movían levemente. Él no parpadeó, como si quisiera grabar cada instante en su retina.

Lentamente, sus finos párpados se abrieron, revelando unos ojos de un suave tono nocturno.

―Señora Han Ji-a, ¿puede oírme?

Siguiendo las indicaciones del médico para comprobar su enfoque, la mujer parpadeó un par de veces. Poco a poco, un tenue brillo de vida regresó a su rostro. Con una expresión aturdida, como si despertara de un largo sueño, sus ojos buscaron algo.

Al ver eso, los ojos de Lee Rowan se enrojecieron de nuevo. Quería mostrarse fuerte para su primer encuentro con Han Ji-a, pero… ni siquiera podía controlar su respiración. Solo lograba contener unos sollozos patéticos.

―…Han Ji-a.

El nombre que había guardado en su pecho, sin siquiera tener la oportunidad de pronunciarlo, salió de sus labios temblorosos. Aunque solo eran tres sílabas, la avalancha de emociones partió su voz de manera lastimosa.

―Ji-a, Han Ji-a.

La llamada desesperada de Lee Rowan atravesó el bullicio y llegó a ella. En ese momento, una intensa emoción apareció en el rostro de la mujer, que hasta entonces parpadeaba débilmente. Sus ojos giraron lentamente hacia él.

Y entonces…

Una sonrisa perfecta se extendió, lenta y pausadamente, por su pálido rostro.

Lee Rowan extendió una mano temblorosa y tomó la de ella. Pequeña y delgada, tan frágil que parecía quebrarse con un apretón, pero con el calor de la vida aún presente. Ante esa prueba irrefutable de su existencia, contuvo un gemido. Ella, mirándolo fijamente, movió sus labios descoloridos.

―…Hola, Lee Rowan.

Una voz baja y ronca, pero dulce, resonó en sus oídos. La mujer que veía por primera vez en la realidad lo miró con ojos cariñosos y luego curvó suavemente sus párpados. Era la misma sonrisa que lo había sumido en la angustia y la desesperación.

Mirándolo como hechizada, la mujer hizo un gesto hacia Se-ra y añadió, como disculpándose:

―Llegamos tarde… por venir juntas.

―…….

―Está nevando… la primera nevada.

No hacían falta más palabras. Lee Rowan intentó sonreír, pero al final se desplomó sobre la cama, enterrando el rostro en su mano. Los sollozos estallaron. Mientras las lágrimas caían, unos dedos delgados acariciaron su mejilla, como reconfortándolo.

La persona que amaba había regresado.

Eso era suficiente.

Era el momento en que el mundo de Lee Rowan volvía a ser perfecto

— Todos los niños de hoy en día son así.

Temprano en la noche, Seo Yong-woo estaba perdido en sus pensamientos con las manos metidas en los bolsillos de su traje.  La mirada en sus ojos era particularmente aguda.

En el sofá de enfrente, un pequeño amante perteneciente a los “niños de hoy” dormía indefenso.  Sin saber que el tigre estaba justo a su lado.

Seo Yong-woo, que había estado fuera por un tiempo, hablo con calma.

— Bebé.

— ……  

— Regresé después de dos semanas.

— …… 

Habló intentando que su voz sonara como algún tipo de advertencia, pero solo las orejas de gato en la cabeza de Hae-dong se movieron y el sonido de su respiración continuó de manera uniforme.  No tenía el sueño ligero, pero parecía que no podía despertarse fácilmente debido a la fatiga.

— …  Duermes muy bien.

Era una situación en la que se le había acabado toda la paciencia.  Primero, Seo Yong-woo se frotó los ojos cansados y trató de comprender la situación.

Normalmente, tan pronto como llegaba a casa, tomaba a Hae-dong mordiendo y chupando todo su cuerpo, estuviera durmiendo o no, pero hoy no podía hacer eso.  Porque era un día más especial que nunca para ellos dos.

— Logré terminar el trabajo y vine rápidamente para celebrar nuestros 200 días …  

Había ajustado su horario de vuelo y llegó tres horas antes de lo programado, pero lo que vio fue a su amante durmiendo con una expresión extremadamente inocente en su rostro.

Seo Yong-woo miro alrededor de la tranquila sala. La casa seguía desordenada tras su viaje de negocios. Había rollos  de papel higiénico desenrollados, controles remotos tirados en el suelo, una bola de migas atascada en una grieta bajo una cómoda y  juguetes y arena para gatos esparcidos sobre la alfombra del baño. 

Los únicos indicios de una noche de desenfreno eran los juguetes y la arena para gatos en la alfombra del baño.

No pudo encontrar ningún rastro de preparación para  el aniversario de 200 días.

HAA.

Seo Yong-woo miró hacia el techo y suspiró profundamente.  Su grueso cuello tembló y sus cansados ojos se cerraron con fuerza.  Sus expectativas en Hae-dong eran tan altas que no podía creerlo.

De hecho, había tenido una cantidad decente de relaciones en su vida, por lo que hacía mucho que había perdido el interés en los aniversarios.  En lugar de esperarlos con ansias, los aniversarios se habían convertido más bien en un día para “hacer lo que todos los demás están haciendo”.

Pero las cosas cambiaron después de que comenzó a salir con Hae-dong.

— Incluso en el día 100, olvidaste el aniversario y fuiste castigado al máximo.

Hae-dong ya tenía un enorme karma por olvidar aniversarios.

Entonces, tenía algunas expectativas para el día número 200.  En realidad, estaba esperando el aniversario.  Sin embargo, Hae-dong había estado compadeciéndose desde antes y, a medida que se acercaba el aniversario, disimuladamente se acercaba a preguntarle cosas sobre él siempre que podía.

 

[ — Pero ¿qué te gusta…? ]

[ — No.  Solo pregunto por qué tengo curiosidad.]

[— ¿Hay algo que quieras?]

[ — … Honestamente, no sabes lo que quieres, ¿verdad?]

 

Era obvio que Hae-dong se estaba devanando los sesos y preocupándose por los preparativos del aniversario, pero era reconfortante y lindo verlo fingiendo no estarlo y preguntando sobre sus gustos.  Más tarde, cada vez que Hae-dong se acercaba a el con la cola de gato doblada en forma de signo de interrogación, podía ver a través de él .  Seo Yong-woo estaba tan feliz que secretamente reprimió su risa y fingió no darse cuenta.

Además, sabía que el sentido de captación de Hae-dong fallaba gravemente, así que hacia lo mejor que podia para darle pistas.

 

[ — Bueno, realmente no tengo nada que quiera.  Simplemente me gustaría que fuera un evento especial y memorable…]

[ — Me gustas, es mejor si te ves diferente.}

[ — Por ejemplo, una ropa única o un outfit diferente al habitual.]

[ — Solo quiero algo sexi … ¿No piensas bebé que sería bueno?  De todos modos, me gustaría un drisfraz.]

 

Aunque lo miró con repugnancia, era mejor darle una pista.  No quería que se  agobiara porque él ya tenía todas las cosas materiales, y Hae-dong sabía muy bien que era un tigre con ciertos gustos y aversiones.

Posteriormente, Seo Yong-woo viajó al extranjero para una sesión de fotos con el corazón emocionado.

También tenía que asistir a la fiesta de una marca a la que fue invitado, eso ya era agotador en muchos sentidos.  Para un tigre que vive de forma solitaria y es un animal territorial, ir a un país extranjero y ver todo tipo de extraños era muy estresante, por lo que cada día era agotador.

Seo Yong-woo estaba tan desesperado por recibir consuelo que frecuentemente hacía videollamadas.

 

[— Hombre, no pude volver a dormir…?  Mi insomnio empeoró.]

[ — ¿Por qué? Es porque no puedes verme.]

[ — Debería haber ido contigo… ]

[ — El bebé también tiene un calendario de filmación muy apretado.  ¿Te lo pasaste bien filmando hoy?]

[ — No precisamente.]

[ — ¿Por qué?]

[ — Solo pienso en ti.]

[ — …… ]

 

Sentia que se volvería realmente loco…

Era aún más vergonzoso cuando Hae-dong decía casualmente algo así con su rostro excepcionalmente inocente.  No era simplemente decir que quería verlo, era una forma de burlarse de él.  Su gato era un maestro que también jugaba con su mente.

Y además era la primera vez que había estado lejos de casa durante mucho tiempo, así que seguía observandolo.

MIAU MIAU

Al amanecer, podía escuchar a Hae-dong buscándolo, lo veía maullar y deambular en su forma gatuna a través de la cámara del salón. Se paseaba por la habitación, llorando de decepción, y luego cambiaba a su forma humana y hacía videollamadas.

Durante una de esas videollamadas, echó un vistazo y vio su cama llena de su ropa. Era una escena inesperadamente cariñosa para una persona acostumbrada a estar sola.

Seo Yong-woo estaba cada vez más ansioso por regresar lo antes posible al lado de Hae-dong.

Cuando no podía soportarlo más buscaba a su gato mirando la cámara en la sala de vez en cuando.   Era tan oscuro que no podía verlo muy bien, Le frustraba tanto que la única forma de encontrarlo fuera usar la cámara de baja calidad y ajustar el ángulo.

Impresionantemente, a Hae-dong no le importaba que lo mirara a través de la camara. Incluso cuando Seo Yong-woo usó de repente el micrófono de la camara, no se quejó e incluso cooperó.

 

[─ Dodong, ¿puedes oírme? La camara debe estar rota. No puedo volver a ver la pantalla].

[ — … Eh.]

[ — Oh…, estabas delante de la cámara].

 

Hae-dong probablemente sabía que miraba la cámara todo el tiempo, así que después, dormía o se revolcaba en la sala de estar.   A veces, simplemente se sentaba frente a la cámara  y surgía una situación extraña en la que se sentía que estaba siendo observado por su amante.   A veces, cuando giraba el ángulo de la cámara hacia el dormitorio, Hae-dong daba pisotones con sus patas delanteras como si quisiera ser lo único que mirara.

Cada vez que veía eso, Seo Yong-woo quería dejar el trabajo a un lado y regresar a casa.   Quería abrazar y acicalar todo el cuerpo de Hae-dong, lejos de todas las personas malolientes de ese país extranjero.

Pero logró soportarlo una y otra vez.  Pensando solo en el aniversario.

— Apenas pude volver a casa para el aniversario 200.

Seo Yong-woo intentó regresar a casa por todos los medios la tarde del día 200, incluso si eso significaba cambiar todos sus horarios.  Aun así, pensaba que se volvería loco si no podía ver el rostro de Hae-dong ni siquiera por un momento, así que volvió a reservar su vuelo.   Tiro todos los ahorros de su vida solo para volver tres horas antes.

Solo para encontrarse con ese resultado.

— Bueno, yo …  

No sabía qué demonios había hecho el día anterior, pero incluso cuando entró y mostró su presencia, Hae-dong ni siquiera pudo despertarse. Sabía que normalmente era una persona que dormia mucho y no se despertaba tan fácilmente, pero era peor de lo habitual.  Además, ni siquiera se había cubierto con una manta y parecía haberse quedado dormido usando solo una bata de baño después de ducharse. El hecho de que Hae-dong, a quien le gustan las mantas, se durmiera así en el sofá era prueba de que estaba realmente cansado. 

Pero eso no podía ser excusa para volver a olvidar el aniversario.

— Has estado pensando en mí.

Se preguntaba si realmente había estado pensando en él, si ni siquiera recordaba que estaban saliendo.

Quizás debido a una oleada de emociones, las orejas y la cola de tigre de Seo Yong-woo ya eran visibles.  Especialmente, cada vez que tenía pensamientos asesinos mientras veía a Hae-dong dormir, la punta de la cola del tigre, que era como un grueso látigo, se agitaba peligrosamente.

— ……  

Al mismo tiempo, sus ojos se entrecerraron bruscamente mientras recorría con la mirada el cuerpo delgado y tonificado de Hae-dong.  Un extraño interés surgió al verlo durmiendo con un rostro demasiado inocente frente a él, incluso sus colmillos brotaron.

— … No.

Tal vez porque estaba muy decepciónado, pero un oscuro deseo que normalmente habría evitado se apoderó de él.

— Supongo que puedo disfrutarlo yo mismo.

Era un día especial y no tenía sentido castigarlo por haberlo olvidado.  Entonces, ¿Acaso no podia disfrutar su aniversario él solo?

Era una idea que le gustaba. Seo Yong-woo  se quitó tranquilamente el reloj y lo arrojó en el sofá junto a él. A pesar de que el objeto metálico cayó con un sonido sordo, Hae-dong solo movió levemente las comisuras de sus ojos y no se despertó.

— Mmm …

Seo Yong-woo miró al dormido Hae-dong y tranquilamente desabotono su camisa.  Verlo dormido, con un rostro hermoso, incluso recién duchado, era como mirar una presa bien cocida.

Tan pronto como se desabrochó el cinturón, se extendió un espeluznante sonido de metal.  Hae-dong frunció la boca como si hubiera sentido algo mientras dormía, pero al final no se despertó.

— Sería bueno verte despertar ahora y asustarte.

Con una mueca impura, Seo Yong-woo mostró su pene erecto.  La mueca se hizo más intensa mientras apretaba la base y se masturbaba lentamente.

Sinceramente, la situación le fascinaba.

Moradito:🤤

Se preguntaba cómo lo reprendería, Que tan sorprendido estaría si se despertaba en ese momento. Solo imaginarlo hacía que su pene se pusiera rígido por el estímulo erótico.

Por lo general, Hae-dong no parecía saber lo que significa arrepentirse, pero su comportamiento cambiaba cuando realmente hacía algo mal. Era una extraña excitación ver a su amante descarado y dominante, acariciándole suavemente con una mirada lastimera, y la forma torpe en que lo hacía era extrañamente excitante. Sabía que era solo su instinto bruto de conquista, pero para él era un acontecimiento especial en sí mismo.

— ¿Qué pasa?, preguntó Seo Yong-woo manteniendo deliberadamente la voz baja.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: M.R.



© 2026 ACOSB

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