Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 26

—Creo que deberíamos volver, señorita Simone. 

Simone fulminó con la mirada al dueño, luego sonrió y dijo con ligereza.

—Afortunadamente, creo que llegué al lugar correcto.

Empezó a buscar un libro.

—… Simone, ¿lo sabías?

—¿Qué el dueño es un informante?

No, no lo sabía, solo se había dado cuenta vagamente. Solo había dicho que lo sabía porque sabía que, si decía que no, la echarían pronto y nunca podría hojear los libros.

En realidad, no parecía aceptar clientes que solo comprarán libros, y como esta era la única librería de la ciudad, era un poco incómodo que la echaran.

Dijo Simone en voz baja.

—Si no planeas ir a la capital cada vez que quiera comprar un libro, quédate callado. Entonces, busca los libros que necesito comprar.

—Oh, Simone… Sí, lo entiendo. ¡Yo también lo buscaré!

Anna empezó a inquietarse, pero luego sus ojos se pusieron tristes, y empezó a buscar libros con Simone. Los guardias miraron a las dos absurdamente y bloquearon el puesto.

Simone miró a las dos personas como si preguntara qué estaba pasando.

—No, Simone. El acto de buscar libros prohibidos también es un gran pecado.

—Por favor, deja de amenazar el honor de mi señor.

Pero Simone no se detuvo. Apartó ligeramente a las dos personas con la mano y continuó buscando el libro que quería.

—¿Hay algo más pecaminoso que él esté conmigo?

—…

—Ayúdame a encontrarlo. Los libros están tan amontonados que es difícil encontrarlos.

Los caballeros de la guardia se miraron atónitos ante las palabras de Simone. Se sentía como si Simone se hubiera rascado el área dolorida.

Ella tenía razón. ¿Qué podría ser más pecaminoso que dejar entrar a Simone en la mansión?

Desde el momento en que la familia fue maldecida, ya no hubo honor para los Illeston.

No había honor en sobrevivir. 

Sintieron mucha pena por su maestro y por ellos mismos, ya que tuvieron que romper la maldición familiar asumiendo el pecado de permitir que un nigromante entrara a la mansión.

Los escoltas fruncieron los labios con frustración, pero finalmente la ayudaron a encontrar el libro, y Anna levantó con orgullo un grueso libro.

—¡Oh! ¡Un libro sobre la familia Illeston! ¡Lo encontré!

Simone le arrebató el libro a Anna.

El libro llevaba inscritas las palabras “La biografía de Illeston”, con una letra elegante. El dueño se rió entre dientes mientras veía a Anna entregándole esto con entusiasmo a Simone.

—Es asombroso verlo. ¿Acaso hay alguien que sienta curiosidad por la historia de un noble caído en desgracia hoy en día?

Simone respondió sin rodeos.

—¿Es extraño que un plebeyo sienta curiosidad por un Lord?

—… Como dices que eres plebeya, supongo que no eres noble.

—Así es.

El Lord miró a Simone de arriba abajo, inspeccionando su atuendo, y luego habló sombríamente.

—A nadie en el Imperio de Luan, noble o plebeyo, le importa ya la familia Illeston. Muchos ni siquiera saben que existen, y muchos piensan que desaparecieron hace unos 300 años

—¿Por qué?

—¿Por qué? —el dueño resopló burlándose de Simone.

—¿A quién le interesaría una familia caída? Si el nombre de la familia Illeston aún permaneciera en la memoria de la gente, no sólo la nigromante sino también los libros sobre la familia Illeston habrían sido prohibidos.

—¡Señorita Simone! ¡También encontré un libro sobre nigromantes! —la voz de Anna interrumpió su conversación. Simone hizo un rápido gesto de comprensión al dueño y cogió el libro de manos de Anna.

—Menos mal que lo has encontrado. No tendrás ningún as en la manga, ¿verdad?

En respuesta a las palabras de Simone, el dueño hizo un gesto de fastidio.

—En primer lugar, en un almacén universal no debería faltar nada.

—De todos modos, gracias por hacérmelo saber. ¿Cuánto cuesta?

—Lo que sea, vete.

El precio era lo que el cliente quisiera pagar. Simplemente, das tanto como creas que cuesta su utilidad. Anna le susurró a Simone.

—Son dos libros, así que con una moneda de oro y sin cambio bastará.

Ban dijo mientras detenía a Anna.

—Estás recibiendo un libro prohibido. Tienes que darme más de una moneda.

Simone rebuscó en silencio en el bolsillo que contenía el dinero. Luego sacó tres monedas de oro y las colocó sobre la mesa.

—Una moneda por cada libro prohibido, el resto es por la información.

El dueño soltó una risita mientras aceptaba las monedas de oro. Era la expresión más alegre que había tenido desde que habían llegado. 

—Bueno, jovencita, no lo pareces, pero parece conocer bien el valor de la información.

—Hasta luego. 

Después de salir de la Tienda de Todas las Cosas, se detuvieron en una tienda y compraron papel fino para usarlo como amuletos. Después de eso, ya era tarde. Poco a poco comenzaron a tener hambre.

—¿Hay algún restaurante cerca?

—Sí, lo hay, pero no es el tipo de restaurante en el que estás pensando, es más como un mercado. Puede que no sea de tu agrado.

Si era comida de mercado, ¿no era como la comida callejera coreana?

—La calidad no es tan buena…

—Anna.

—¿S-sí?

Simone miró a Anna miró a Anna como si no supiera de qué estaba hablando. Entendía que le preocupara que le cayera mal en el estómago o que no fuera de su gusto. 

—Yo también soy una plebeya.

Ahora que había venido a vivir con la familia Illeston, le habían dado buena ropa, buena comida y la trataron bien, pero venía de un orfanato donde la trataron peor que a otros niños.

Había tenido su buena ración de comida mala e insípida.

No tenía el tipo de paladar que insistiría en comer cualquier cosa que no fuera de buena calidad.

—¡Oh, es cierto!

—Vayamos al lugar al que Anna suele ir para llenarnos el estómago.

—¡Sí, sí!

Los dos guardias miraron a Simone y a Anna con expresiones desconocidas y las siguieron.

∴ ════════ ∴ ❈ ∴ ════════ ∴

Los cuatro se sentaron en un restaurante que Anna frecuentaba a menudo.

Simone pidió algo de comida y abrió uno de los libros.

—¿Tiene algún otro sitio al que ir después de comer? 

—No.

—Entonces, ¿te gustaría volver primero con los guardias? ¡Regresaré después de hacer algunas compras!

—Está bien, lo entiendo.

Simone miró el índice de [La biografía de Illeston].

En términos generales, se trataba de qué tipo de familia era originalmente la familia Illeston y cuándo cayeron bajo la maldición, además de especulaciones sobre por qué. 

—Estas son cosas que sé a grandes rasgos.

—La mayoría de los libros en el mercado son probablemente compilaciones de rumores sobre la familia Illeston.

—¿No son ciertos?

—Se dice que ni siquiera los miembros de la familia saben cuándo y por qué la familia Illeston fue maldecida.

—¿De verdad?

—No creo que nadie lo supiera, a menos que se lo contara el propio patriarca de hace trescientos años. Gran parte del contenido de los libros suele ser inventado o especulado.

—Anna está familiarizada con el libro sobre la familia Illeston.

—Eso… —Anna tartamudeó y luego soltó una carcajada avergonzada—. Bueno, yo también estaba muy interesada… Da miedo incluso desde el punto de vista laboral… ¡Por supuesto que ahora no!… Tengo miedo.

Simone sacó el otro libro. Esta vez era un libro sobre nigromantes.

A diferencia del libro sobre la familia Illeston, este libro está bastante viejo y desgastado. Estaba manchado y roto en algunas partes.

—Vaya, cómo se atreven a vender un libro así —Simone refunfuñó y abrió el libro.

Una vez más, hojeó el índice.

El primer subtítulo del libro era [Descripción y características externas de los nigromantes].

Aún no lo había leído, pero probablemente mencionaba el cabello negro y ojos rojos.

Y luego [El nacimiento de los Nigromantes], [El primer avistamiento]… 

Y los subtítulos de la segunda mitad fueron [La caída del último nigromante Anasis] y [El nigromante, asesinado en el campo de ejecución].

Simone cerró el libro y miró a su alrededor.

—Tendré que leer esto más tarde. Tengo más preguntas que esas —esta vez Simone miró a Ban, no a Anna—. Para ser un pueblo pobre, hay muchas tiendas, ¿no? Pero normalmente en sitios como este no hay librerías ni tiendas, ¿les va bien?

En este pueblo se había construido un centro comercial donde sólo se reunía la gente que no tenía dinero para beber, darse lujos o disfrutar de actividades culturales.

Los comerciantes no se quedarían en un lugar donde sólo había oferta y no demanda sin ningún motivo.

—Creía que ya te habías dado cuenta, Simone —Ban dijo como si fuera algo inesperado—. Existen rumores de que esta ciudad es desde hace algún tiempo un lugar de intercambio de informantes.

—No solo informantes.

El otro guardia, Osek, dijo: —Hay muchas historias de que aquí se reúnen personas desagradables, como cazadores, asesinos, intermediarios, etc.

Era el otro lado de la valla.

Nt: Es un refrán, se refiera que era la otra cara de la historia.

Esta aldea era conocida desde hacía tiempo por los nobles de otros territorios.

Debido a que estaba gobernado por una familia completamente ignorada por el Estado, había poca gente viviendo allí y la gestión era deficiente.

¿No era este el lugar perfecto para las conversaciones oscuras? 

El actual Archiduque de Illeston parecía estar haciendo un esfuerzo para gestionarlo, pero los anteriores jefes de familia, como siempre, se escondían aún más profundamente, agobiados por la entrada bloqueada de la mansión y el nombre de su familia caída en desgracia.

Mientras tanto, el territorio donde se escondía su señor se había convertido en una tierra sin ley, y los nobles de otros continentes y regiones cometían aquí numerosos actos ilegales.

En algún momento, este pueblo se volvió incontrolable.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MOKA  
CORRECCIÓN: TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 25

    Next Post

  • CAPÍTULO 27
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks