Capítulo 173
* * *
—Solo se puede describir como una serie de milagros —comentó Steward con tranquilidad.
Sentado en el sofá de la consulta, bebiendo café mientras hablaba por teléfono, su actitud era la de un holgazán disfrutando de un tranquilo té. Miró por la ventana el cielo azul y continuó hablando, con la misma naturalidad con la que charlaría con un amigo.
—¿Quién lo habría imaginado? Un Omega dominante liberando feromonas para salvar a alguien al borde de la muerte, y encima sin riesgo de secuelas. Ni siquiera sabía que el “vínculo” entre Omegas dominantes pudiera llegar a este nivel.
[—No olvides el juramento de confidencialidad] —le recordó una voz fría al otro lado de la línea.
Steward respondió con desenfado:
—Por supuesto que no. Como siempre, mantendré el secreto con absoluta discreción.
Aunque no pudo evitar lanzar un comentario inquisitivo:
—Me gustaría investigar más este caso, pero supongo que no es posible, ¿verdad?
[—Norman Steward] —la voz de Ashley Miller sonó irritada al pronunciar su nombre.
Steward retrocedió rápidamente y respondió con tono jovial:
—Sí, sí, ya lo sé. Aunque, si pudiera investigarlo, tal vez ayudaría al señor Niles más adelante… Pero entiendo que no se pueda.
Deliberadamente dejó caer ese último detalle antes de continuar, como si no fuera importante:
—En cualquier caso, Dane Striker se está recuperando bien, sin complicaciones. No hay de qué preocuparse. Según me dijeron, podría caminar en una o dos semanas.
Luego añadió:
—Por supuesto, el señor Connor Niles ya se fue, y tal como usted pidió, nadie más sabe lo de las feromonas, excepto el médico a cargo en ese momento. Como Grayson dejó el hospital antes de que él llegara, tampoco está al tanto.
[—Entendido] —Ashley colgó de inmediato.
Steward miró el teléfono en silencio antes de dejarlo sobre la mesa.
Grayson no había vuelto al hospital desde entonces. Ashley debía saberlo. Aunque, qué estaría pensando Grayson en realidad, solo él lo sabría. Probablemente, ese era el punto que preocupaba a Ashley Miller.
«Pero si la mejoría fue tan dramática, ¿no sería obvio sospechar de Niles?»
Al llegar a esa conclusión, Steward esbozó una sonrisa leve y llevó la taza de café a sus labios.
«Esto es realmente divertido», pensó.
* * *
—Ay —escapó un gemido breve.
El personal médico que le atendía se detuvo al instante.
—Lo siento, ¿le duele mucho?
Ante la voz preocupada, Dane negó rápidamente.
—No, no es nada. Solo me distraje un momento.
Sonrió incómodo antes de volver a girar la cabeza hacia donde supuso que estaba el techo. Cuando recuperó por completo la conciencia, Dane se llevó una sorpresa.
{—Podría haber daño visual, así que usaremos un parche por ahora.}
Según el médico, existía el riesgo de que perdiera la vista. Sin embargo, milagrosamente, su condición mejoró poco después de ese diagnóstico, evitando la ceguera. Aun así, como precaución, el médico recomendó mantener los ojos cubiertos con vendas y un parche para bloquear la luz mientras observaban su evolución.
Atrapado en la oscuridad, Dane no podía ver nada. Solo le quedaba confiar en las palabras del médico: si su cuerpo se recuperaba y se adaptaba gradualmente a la luz, podría volver a la normalidad. No tenía más remedio que aguantar, día tras día aburrido.
Suspiró profundamente cuando terminaron de vendarle las últimas heridas y quedó solo. Todos los aparatos que lo rodeaban habían desaparecido, dejando solo un silencio absoluto.
«…Qué silencio».
De pronto, se sintió extraño. ¿Había experimentado antes un silencio así? Al reflexionar, no era algo nuevo. Incluso cuando vivía solo con Darling, era igual. A menos que fuera al club y encontrara compañía para la noche, estos momentos de quietud eran lo más normal.
«¿Por qué me siento tan vacío…?»
No podía entender la razón. La única explicación posible era que antes estaba Darling, y ahora ni siquiera él estaba aquí.
«Yeonwoo debe estar cuidándolo bien…».
No podía llevar un gato al hospital. Cuando Yeonwoo, al enterarse de que había despertado, lo visitó en su habitación, le aseguró que Darling estaba bien.
«Los primeros días parecía deprimido, pero ahora lo está llevando bien».
Yeonwoo y sus hijos, siendo tan bondadosos, seguramente la cuidarían bien. El segundo hijo era un poco descarado, pero con Yeonwoo y el mayor cerca, no habría problema. Dane se tranquilizó al respecto. Pronto comenzaría la rehabilitación. Cuando pudiera caminar, se iría del hospital de inmediato. Lo primero sería ir a buscar a Darling. Reafirmó esa determinación en su mente.
* * *
Pero ahí terminó todo. Poco después, volvió a surgir en su mente el mismo pensamiento de antes.
«…Qué aburrido».
Los días se le hacían eternos. Todo a su alrededor estaba terriblemente silencioso. Incluso llegó a pensar que los días en los que solo dormía eran mejores. Mientras consideraba seriamente pedir que lo sedaran de nuevo, de pronto recordó un rostro.
«¿Cómo estará ese tipo ahora?».
A través del personal médico, Dane se enteró de que Grayson lo había visitado todos los días mientras estuvo inconsciente. Incluso, al despertar, lo primero que vio fue el rostro de Grayson. Los primeros días, entre los tratamientos y el sueño constante, no lo notó, pero en algún momento se dio cuenta: Grayson había dejado de aparecer.
«Venía todos los días cuando estaba dormido, pero ahora…».
Dane frunció el ceño, pero era difícil entender el porqué. Sin poder encontrar una explicación, solo podía quedarse acostado.
—¿Quién podría entender lo que pasa por su cabeza? —murmuró en voz alta, a propósito.
Pero, al hacerlo, solo logró que el silencio de la habitación se sintiera aún más palpable. Ahora que ese alguien que solía parlotear a su lado todo el día ya no estaba, Dane sentía un vacío absurdo.
«Debe estar ocupado con algo», pensó, dejando de darle vueltas al asunto. Cerró los ojos y se resignó a soportar el largo y silencioso tiempo que quedaba.
* * *
La noche era tranquila en el hospital. Las luces dispersas en el largo pasillo proyectaban sombras alargadas de las personas que ocasionalmente pasaban. Un hombre caminaba en silencio por ese corredor, extrañamente desolado, casi inquietante. El sonido rítmico de sus pasos, rompiendo la quietud lúgubre, podría haber causado escalofríos, pero a él no le importaba. Caminó sin vacilar ni un segundo hasta llegar a su destino y, finalmente, se detuvo frente a una habitación.
No abrió la puerta de inmediato. Se quedó quieto un momento, como si estuviera reflexionando, pero no por mucho tiempo. Pronto, giró el picaporte y la luz del pasillo se extendió en un haz dentro de la habitación.
CLICK.
Tras cerrar la puerta, el hombre avanzó. Paso a paso, se acercó a la cama, los labios apretados, sin hacer ningún movimiento.
Finalmente, al detenerse junto al lecho, permaneció en silencio, observando al hombre que yacía allí. Ya no estaba cubierto de vendas ni conectado a máquinas que luchaban contra la muerte minuto a minuto. Las vendas eran mucho menos, las heridas habían disminuido. Con una expresión serena, como sumido en un sueño profundo, cualquiera habría dicho que parecía en paz. Libre de cualquier agonía.
…SUSPIRA.
El hombre que lo observaba dejó escapar un suspiro profundo por primera vez. La luz de la luna que entraba por la ventana iluminó su rostro. Grayson Miller, con el ceño fruncido, miraba a Dane sin moverse.
Habían pasado casi diez días desde su última visita. Cuando se enteró de la repentina recuperación de Dane y de que ya no había riesgo de que perdiera la vista o más exactamente, desde el momento en que Dane recuperó la conciencia y lo miró directamente a los ojos, Grayson no había vuelto al hospital.
En ese tiempo, se había demacrado notablemente. No comía ni dormía bien. Sus mejillas hundidas y las oscuras ojeras bajo sus ojos lo delataban. Aunque el agotamiento extremo debía estar consumiéndolo, sorprendentemente, su mente estaba clara. Demasiado clara. Tan lúcida que podía jurar que nunca había pensado con tanta claridad en su vida.
«Sí. Eso significa que lo que pienso ahora no está mal».

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA