Capítulo 11
[Próxima semaㅗna domingㅗ]
[No, domingo noche]
[Aunque haga escala está bieㅗn]
[Perdóㅗn]
[Lo siento]
«…¿Qué demonios significaba eso? ¿Que originalmente volaría el próximo domingo pero había decidido posponerlo?»
Mientras descifraba mentalmente el críptico mensaje de Tae-hyun, Seo Baek-han recordó con cierto retraso que él también había ingresado antes a la universidad. No sabía el momento exacto, pero probablemente estaría en plenos preparativos de graduación… Justo en la época más ocupada.
Aunque variaba según la universidad, las vacaciones de invierno en Estados Unidos no solían ser muy largas. Entre los herederos de conglomerados como DH Group donde abundaban los “cuchillos de oro” que competían a nivel mundial, seguramente debía ser diligente en sus estudios.
Era el momento de regresar pronto y concentrarse en sus proyectos de investigación.
Baek-han abandonó la idea de sugerirle que ajustaran la fecha. Si ese era el motivo, no insistiría en imponer su conveniencia.
—Lo siento. Es algo urgente, digo, debo…
Tae-hyun giró mientras daba un paso atrás. El problema era que Baek-han estaba más cerca de lo que él creía. Su rostro aturdido delataba que no había calculado bien la distancia. Entre sus movimientos torpes, terminaron tan cerca que el campo visual de Baek-han se desenfocó momentáneamente.
Quedaron paralizados en esa posición, solo parpadeando, hasta que Tae-hyun dio un brusco salto hacia atrás.
—T-tenía que responder algo urgente. Pe-perdón.
¿Acaso no se le ocurrió que, estando tan cerca, Baek-han podría haber espiado su mensaje? ¿O simplemente no le importaba?
Con las mejillas enrojecidas, Tae-hyun ocultó el teléfono tras varios intentos fallidos de apagar la pantalla.
En el instante que tuvo la pantalla a la vista, Baek-han captó un fragmento del mensaje del secretario: [Dado que es Navidad, los vuelos están…]
«Ah… Navidad.»
Así que por eso Tae-hyun había estado tan nervioso desde hace rato. Justo le había propuesto ver la exposición el día de Navidad.
—E-entonces, ¿el próximo domingo, dijiste? A mí me parece bien.
Solo después de guardar el teléfono en lo más profundo de su bolsillo, Tae-hyun recuperó su habitual expresión impasible. Aunque su actitud alegre y contenida emoción aún se filtraban, demostrando que seguía siendo un niño. Pero la velocidad con que recomponía su rostro también revelaba que no había aprendido en vano del presidente Joo Il-wook.
Por cierto, los tipos silenciosos como Tae-hyun solían ser los más peligrosos… Su pobre secretario debía haberse desgastado cuidando a este “joven maestro” inmaduro.
—Joo Tae-hyun, tu teléfono.
—¿Eh?
—Creo que está sonando.
—Ah, ah…
Baek-han señaló con la barbilla el bolsillo izquierdo, donde se escuchaba la vibración. Tae-hyun parpadeó rápidamente.
¿Intentaría apagarlo por completo? Aunque sus dedos se movían con desespero dentro del bolsillo, Baek-han fingió no darse cuenta. No quería que la conversación derivara en direcciones imprevistas o se alargara innecesariamente.
Tras esperar a que Tae-hyun resolviera su problema, Baek-han fue el primero en moverse.
—Deberíamos irnos. Los dos.
—S-sí.
Tae-hyun, como si quisiera ocultar sus manos inquietas, se las llevó a la espalda de manera poco natural y lo siguió con pasos silenciosos, casi imperceptibles para su gran tamaño. Algo que, curiosamente, agradó a Baek-han.
—Oye, hyung…
—Mm.
—Entonces, ¿hay algo que deba preparar para el domingo?
—Hmm… ¿Un plan de estudios?
—¿Plan de estudios?
Parecía que no esperaba una respuesta tan concreta, pero Baek-han ya lo tenía en mente desde que vio el mensaje a su secretario.
—Quiero saber cuáles son tus planes futuros.
—Pronto me gradúo. Ingresé temprano, sabes…
—Eso lo sé. ¿No irás a posgrado? Eres muy joven para entrar directamente al mundo laboral.
—Bueno… tengo planes, sí.
—Entonces prepáralos. Dónde seguirás estudiando, si mantendrás tu campo actual o irás a una escuela de negocios o derecho, si seguirás en EE.UU. o te mudarás a otro país. O si tienes algo completamente distrito en mente.
Tras un breve silencio, Tae-hyun asintió. Resultaba irónico que hubiera traído documentos confidenciales de la empresa, pero no hubiera preparado algo tan básico.
—Y obviamente, que sean planes acordados con los mayores de tu familia, no solo tus deseos personales.
—Entendido. Oye, hyung… Supongo que no te agradaría que tu cónyuge viviera en el extranjero, ¿verdad?
—No sé. No es lo ideal, pero obligarte a abandonar tus planes sería peor.
En cuanto pronunció esas palabras, la expresión de Tae-hyun se iluminó levemente. Parecía decidido a terminar lo que había empezado, y Baek-han le concedió puntos extra por esa actitud.
En realidad, no habría problema si Tae-hyun decidiera transferirse a una universidad local por el matrimonio. Con él o con cualquier otro, el historial académico de su pareja no afectaría su carrera.
Era solo una preferencia personal de Baek-han. Quería que su futuro cónyuge tuviera sus propios sueños y ambiciones, con metas claras y razones bien fundamentadas.
—¿Y tú? ¿No tienes nada que preguntarme?
Fue un capricho. Al salir del lounge y entrar en un pasillo largo como una galería, Baek-han lanzó la pregunta como un premio por los intentos de Tae-hyun de entablar conversación.
—¿Eh? ¿Y-yo a ti? —tartamudeó Tae-hyun.
Sus manos, antes tras la espalda, cayeron flácidas sobre sus muslos hasta que el sonido de una vibración lo hizo erguirse de nuevo.
«Este tipo es más divertido de provocar de lo que pensaba» reflexionó Baek-han.
—Sí. Aunque no tanto como este documento —agitó el teléfono de Tae-hyun con una sonrisa—. Pero puedo responder dentro de lo razonable.
—¡Ah! S-sí… —asintió tan rápido que el sonido del aire mezcló con la vibración del teléfono.
Aunque su rostro distaba de ser “lindo”, su comportamiento recordaba a un cachorro grande: torpe, leal y tan ingenuo que daban ganas de molestarlo.
—Lo haré. G-gracias, hyung.
—Bien.
¿Qué había dicho Tae-hyun antes?
{—Ahora ya no me gustas.}
Vamos, se burló mentalmente Baek-han.
Era obvio que Tae-hyun seguía locamente enamorado de él. Al principio había intentado contenerse, pero ahora parecía rendirse ante sus sentimientos.
Resultaba fascinante verlo tan animado solo por unas palabras. Incluso parecía tener a alguien más, pero aún así… ¿lo quería tanto?
Cuanto más tiempo pasa alguien amando en solitario, más suele proteger su orgullo.
Porque odias a quien no corresponde tus sentimientos como esperabas.
Porque te avergüenza no poder superarlos.
Porque compadeces tu propio corazón, consumido y pegado al fondo desde hace tanto.
Pero Tae-hyun revelaba abiertamente su felicidad ante la mínima atención de Baek-han. Sin rastro de orgullo herido, solo una sinceridad casi infantil. ¿Sería por haber crecido mimado como el “joven maestro”?
—Pero… ¿y tú no tienes nada? —preguntó Tae-hyun, acercándose sigilosamente como tras una gran decisión. Aun así, no se atrevió a caminar a la par, manteniendo media zancada detrás.
—¿El qué?
—Algo que quieras preguntarme, además del plan de estudios…
—Hmm.
Justo entonces se iluminó el panel del ascensor. Mientras Baek-han pulsaba el botón, notó el destello de decepción en la mirada de Tae-hyun, pero fingió no verlo, ajustando los puños de su abrigo.
—Si hay algo… Ah. ¿Quién es tu pareja ahora?
—¿¿P-pareja??
—Dijiste que eras switch. ¿No tienes a alguien? Ya sea una relación o solo sexo.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA