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Capítulo 169

35  

[Nuestro héroe, “el bombero Dane Striker”.  

Anoche, hubo una crisis cuando una bomba terrorista estuvo a punto de destruir un pueblo entero. La persona que evitó la tragedia fue Dane Striker, actuando completamente solo. Como bombero y exmilitar, poseía habilidades excepcionales para desactivar explosivos, lo que le permitió salvar incontables vidas en su momento. Incluso en su día a día, siempre era el primero en correr hacia el peligro, un verdadero héroe entre nosotros.  

Este es exactamente el lugar donde ocurrió la explosión. Al principio, debido a información falsa de los terroristas, se identificó mal el punto de detonación, lo que casi provocó una enorme cantidad de víctimas. Fue un momento crítico, pero gracias al ingenio de Dane Striker, se logró desactivar gran parte de los explosivos. Así se evitó que un deslizamiento de tierra enterrara el pueblo. Lamentablemente, algunas bombas detonaron, arrastrándolo a él en la explosión, y ahora se encuentra en estado crítico.] 

Al conocerse la noticia, llovieron elogios y mensajes deseándole una pronta recuperación, incluso se organizaron vigilias con velas para rogar por su recuperación…  

Los artículos sobre Dane Striker se multiplicaron día tras día. Todos estaban conmovidos por su dedicación y valentía, y las donaciones no cesaban. El hospital se inundó de flores y tarjetas para él, y las vigilias con velas se repetían cada fin de semana. Sin embargo, a pesar de los días transcurridos, Dane seguía sin recuperar la conciencia. Envuelto en vendas y dependiendo de máquinas para respirar, su estado era precario. Desde que lo encontraron hasta que salió del quirófano, requirió RCP dos veces, y después enfrentó varias ocasiones en las que estuvo al borde de la muerte.  

Según expertos que inspeccionaron el lugar posteriormente, las bombas estaban preparadas para detonar en dos fases como medida de contingencia. Dane logró desactivar los detonadores primarios, pero la explosión ocurrió mientras intentaba desarmar los secundarios.  

El milagro estuvo aquí. El Dios que los fanáticos tanto invocaban no estaba de su lado, sino del de Dane. En el último momento, este encontró otro detonador oculto.  

—Debió pensar que, si lo desactivaba mal o si se quedaba paralizado, de cualquier modo moriría en la explosión, y aún así tomó esa decisión. ¡Qué elección tan audaz y sacrificada…!  

Hasta el experto que daba la entrevista parecía conmovido, con la voz temblorosa. Gracias a ello, se evitó la mayor explosión, pero lamentablemente algunas bombas estallaron igual. Como resultado, parte de la montaña colapsó, y Dane sufrió heridas graves. Sin embargo, el temido deslizamiento masivo no ocurrió.  

Todo gracias a Dane, que nunca se rindió.  

Al difundirse la noticia, la reacción del público se volvió aún más apasionada. Algunos propusieron crear una fundación en su nombre, otros canonizarlo como santo, e incluso una escuela anunció que construiría un edificio con su nombre. Mientras el país entero se revolucionaba, Dane seguía sin despertar.  

* * *  

PIP, PIP, PIP…  

Las máquinas emitían sonidos rítmicos, dibujando líneas constantes en los monitores. Al otro lado del cristal, Grayson Miller observaba con rostro impasible al hombre que yacía allí.  

Envuelto en vendas, inconsciente y conectado a varios aparatos y sueros, el hombre no mostraba reacción alguna. De no ser por el gráfico que subía y bajaba como una pequeña montaña, cualquiera habría pensado que estaba muerto.  

Grayson, con vendas y un brazo enyesado sujeto a un cabestrillo, visitaba así la habitación de Dane todos los días.  

Al principio, lo habían trasladado a un hospital distinto al de Dane, uno donde, debido a su condición, podía ser tratado en colaboración con Steward. Pero al despertar y enterarse, montó un escándalo cercano al delirio.  

{—¿Dónde está Dane? ¡Quiero ir donde él! ¿Qué le pasó a Dane?}  

Solo después de varias sedaciones forzadas y repetidos intentos de calmarlo, lograron completar su tratamiento. Lo único positivo era que, gracias a su naturaleza, su recuperación fue extremadamente rápida.  

Tras varios episodios similares y con el aval de Steward, finalmente lo trasladaron al hospital donde estaba Dane. Y ahora, aquí estaba.  

Fuera del hospital, la gente seguía llegando, dejando flores y rezando por la recuperación de Dane. A Grayson, todo ese espectáculo le resultaba repugnante.  

«¿Qué se creen?»  

No lo entendía. ¿Por qué tenía Dane que terminar así? ¿Qué les importaba a ellos? ¿Por qué tenía que sacrificarse hasta este punto por gente que ni siquiera conocía?  

«¡No podía simplemente dejar que murieran todos los que estaban al pie de la montaña!»  

¿Por qué no?  

Recordando las palabras de Joshua, Grayson apretó los dientes.  

¿Por qué no? ¿Por qué Dane tenía que llegar a este extremo? ¿Para qué? ¿Para terminar destrozado así?  

{—Él siempre es el primero en lanzarse, ¡no escucha a nadie!}  

La frase resonó de nuevo en su mente, y Grayson, maldiciendo, se cubrió el rostro con una mano. Lo sabía. Así era Dane Striker. Incluso en este estado, no se arrepentiría. 

«Una y otra vez, volvería a hacerlo. Él seguiría lanzándose sin dudar, y yo… cada vez tendré que verlo así…»  

No podía contener el hervor que sentía. Finalmente, hundió el rostro entre las manos y dejó escapar un gemido ahogado.  

* * *  

—¿Dane Striker sigue igual?  

Ashley Miller, sentado en su oficina revisando documentos, hizo la pregunta, y su secretaria asintió con un “Sí”.  

—Su estado es tan crítico que el hecho de que haya resistido hasta ahora es un milagro. Su constitución es fuerte, por eso sigue aguantando, pero la verdad es que en cualquier momento podría…  

La secretaria dejó la frase inconclusa, incómoda. Ashley se sumió en sus pensamientos con expresión grave. Tenía razón. Era asombroso que hubiera resistido tanto. Él mismo había visto el estado de Dane. Nunca lo había visto tan destrozado. Si le quitaran las máquinas, incluso ahora mismo…  

Una idea escalofriante cruzó por su mente, y el rostro de Ashley palideció al instante.  

«¿Y qué pasará con Grayson?»  

Si realmente sentía algo, y si ese algo iba dirigido a Dane Striker, era imposible imaginar lo que podría ocurrir. Al igual que su padre, Dominic, y al igual que el propio Ashley en esa situación, solo habría una elección posible.  

Suicidio.  

Sin darse cuenta, aplastó los documentos que sostenía entre sus manos. En ese momento, el teléfono sonó. Al presionar el botón, otra secretaria habló de inmediato:  

—Señor Miller, el señor Niles está aquí.  

La secretaria que estaba frente al escritorio se apartó rápidamente. Un momento después, la puerta se abrió y Koi entró. La secretaria hizo una breve reverencia y salió con discreción.  

—Koi.  

—Ash.  

Ashley se levantó de su escritorio y lo llamó por su nombre antes de abrazarlo. Cuando Koi lo rodeó con sus brazos a su vez, Ashley le dio un beso en los labios. Después de saborear su dulce saliva, enterró la nariz en su cuello y respiró hondo. El aroma de las feromonas de Koi lo envolvió, y su ansiedad comenzó a calmarse.  

—Perdona por molestarte en medio del trabajo.  

—No importa. ¿Qué pasa?  

Ashley negó con la cabeza y preguntó, mientras seguía inhalando su aroma tranquilizador. Koi, con cuidado, comenzó a hablar:  

—Eh… ¿Cómo está Dane? ¿Sigue igual…?  

El tono preocupado de su voz hizo que Ashley asintiera brevemente.  

—Sí, pero sigue resistiendo.  

—Ya veo…  

Koi asintió en silencio, pero luego vaciló. Ashley, que ya había pasado por esto varias veces, notó de inmediato su actitud.  

—Si tienes algo que decir, dilo.  

—Sí, es que…  

Preguntar por Dane era algo que podía hacer por teléfono o en casa. Si había venido hasta aquí, era por algo más. Ashley ya lo intuía cuando Koi, tomando valor, continuó:  

—Hay algo que quiero que me permitas hacer.  

Su tono, inusualmente firme, lo sorprendió.  

—No, en realidad, lo haré aunque no me lo permitas. Así que… solo vine a informarte.  

Ashley se quedó inmóvil, luego alzó la mirada lentamente. Su rostro se había vuelto frío como el hielo. Koi tragó saliva al ver esa expresión, sabiendo muy bien el torbellino de emociones que escondía. Pero tenía que hacerlo. Era algo que solo él podía hacer. 

—…¿Qué planeas?  

Ante la voz tranquila de Ashley, Koi finalmente lo soltó:  

—Quiero usar mis feromonas en Dane.  



TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA 
REVISIÓN: KARA


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