Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 48

—¿Eh?

Ante la voz inesperada, Koi levantó la cabeza mientras olfateaba y aspiraba por la nariz. De repente, una sombra ajena apareció en el vacío patio de la escuela. Parpadeó rápidamente para enfocar y vio a alguien corriendo hacia él.

—¿Ash? —gritó Koi sin poder evitarlo, sorprendido.

Aunque Ashley no parecía correr tan rápido, en solo unos pasos ya estaba frente a él. Sonrió ante Koi, quien lo miraba con ojos como platos.

—Qué alivio. Todavía estabas aquí.

«¿Qué estoy viendo ahora?» Koi aún no sentía que fuera real y solo observaba, cuando de pronto Ashley frunció el ceño.

—¿Qué te pasa? ¿Lloraste?

—¿Eh? A-ah, no. Es solo que… me entró polvo.

Koi se frotó los ojos con el brazo, como para demostrarlo, y volvió a mirarlo.

—¿Y tú? ¿Qué pasa?

—¿“Qué pasa”? —repitió Ashley con tono juguetón antes de reírse—. Tenemos que practicar patinaje, ¿o lo olvidaste?

—¿Eh? ¿A-ah?

Ashley soltó una risa alegre al ver a Koi tartamudear de nuevo. Luego, le tocó la nariz con un dedo, burlón, y dijo con una sonrisa radiante:

—Pensé que me habías estado esperando hasta ahora. ¿Me equivoqué? ¿Es otro amigo?

—¡A-ah, no! Eres tú. Sí, eres tú.

Koi seguía confundido.

—¿Y… y los demás amigos?

—Ah, les dije que se me había olvidado algo y vine solo.

Al oír eso, Koi pensó que su triste suposición era cierta.

«Así que Ash no quería decir que estábamos solos…»

—Quiero estar a solas contigo. Si esos tipos se enteran, querrán unirse.

—¿Eh?

Ante esas palabras inesperadas, Koi volvió a emitir un sonido atontado. Cualquiera hubiera entendido una declaración tan directa, pero, lamentablemente, Koi no. Ashley ya lo sabía, así que ni siquiera lo esperaba. Mientras Koi seguía desconcertado, Ashley tomó su bicicleta y la cargó sobre un hombro, como siempre.

Koi, alarmado, extendió la mano para decir que él podía llevarla, pero Ashley la agarró de repente.

Esta vez, ni siquiera pudo hacer un sonido; solo contuvo la respiración. Ashley entrelazó sus dedos con los de Koi y caminó balanceando sus manos como un columpio.

Mientras caminaba de la mano con él, sin entender bien, la mente de Koi se inundó de preguntas. 

«¿Qué me acaba de decir Ash? ¿Escuché bien? ¿Habrá algo mal con mis oídos? ¿O con mi cabeza? Tal vez todo sea una alucinación. ¿Qué hago? Ni siquiera tengo seguro. Espera, ahora estoy caminando con Ash. Además, me está agarrando la mano. Entonces lo de antes no fue un sueño. ¿De verdad me dijo eso? ¿Que quiere estar a solas conmigo? ¿Por qué? ¿Por qué razón?»

—Koi.

La voz de Ashley irrumpió en los turbulentos pensamientos de Koi. Ashley lo miró, notando sus ojos vidriosos, y preguntó:

—¿A qué hora terminas tu trabajo mañana? ¿A las 6, cierto?

—¿Eh? Ah, sí.

Koi asintió distraído, y Ashley sonrió.

—Entonces puedo pasar a las 6:10. ¿Ese tiempo te parece bien?

—¿Eh? ¿P-pero qué…?

Koi lo miró, desconcertado. Ashley, aún sonriendo, continuó:

—Mañana, después de tu trabajo, salgamos a algún lugar.

—¿Eh?

Koi solo pudo reaccionar igual que antes, sin entender.

—Pero… mañana tienes una fiesta, ¿no? —recordó Koi, sintiendo un pinchazo en el pecho al pensar que no lo habían invitado.

Ashley lo dijo como si no fuera importante:

—Eso es para que los demás jueguen. Nosotros nos divertiremos por nuestra cuenta.

«¿Qué significa esto?»

Koi abrió los ojos desmesuradamente ante lo inesperado. Ashley, divertido por su reacción, entrecerró los ojos y preguntó, fingiendo sospecha:

—¿O prefieres ir a la fiesta? ¿En lugar de pasar tiempo a solas conmigo?

—¡N-no! ¡Claro que no! ¡Jamás!

Koi negó frenéticamente con la cabeza. Luego, murmuró con el rostro enrojecido:

—Prefiero estar a solas contigo, Ash…

—Bien.

Ashley sonrió al ver las orejas de Koi, que habían estado quietas hasta entonces, empezar a moverse nerviosamente.

—Entonces quedamos. ¿6:10 está bien? Iré a recogerte a esa hora.

—S-sí, está bien.

Koi asintió apresuradamente, pero luego inclinó la cabeza, confundido.

—Pero… ¿a dónde vamos?

—¿No se supone que debes preguntar eso antes de aceptar? —dijo Ashley con expresión juguetona, advirtiéndole—. Si respondes así de rápido, podrías terminar secuestrado por alguien malo.

Finalmente, Koi rió: —Ja, ja, ja—. Como siempre, sonrojándose ante Ashley, respondió con una gran sonrisa: —Solo soy así contigo.

No parecía darse cuenta de que Ashley era precisamente ese alguien malo. Ashley contuvo el impulso de destruir esa confianza ciega y, en cambio, le devolvió una sonrisa suave. Koi, ignorante, rió también, sus orejas seguían moviéndose sin parar.

Ashley agradeció en ese momento haber entrenado duro en el equipo deportivo. De lo contrario, su paciencia ya habría colapsado.

Fingiendo indiferencia, soltó la mano de Koi, sacó las llaves de su bolsillo y abrió el maletero del auto.

—Sube y siéntate.

Como siempre, Ashley cargó la bicicleta de Koi y la guardó en el maletero. Mientras tanto, Koi, agradecido y avergonzado, se apresuró hacia el asiento del copiloto para no estorbar. Ashley, ya en el asiento del conductor, arrancó el auto después de asegurarse de que Koi llevaba puesto el cinturón.

—Adónde vamos es un secreto. Te lo diré mañana —añadió Ashley, sonriendo—. Te sorprenderá.

—¿En serio? ¿De verdad?

«¿Qué será?», pensó Koi, con el corazón acelerado. Sintió sus orejas moverse y trató de sujetarlas, pero ya era tarde: Ashley lo había visto todo. Ignorando la vergüenza de Koi, Ashley condujo fuera de la escuela.

—O-oye, Ash… —llamó Koi con cuidado una vez en la carretera.

Ashley lo miró de reojo, y Koi preguntó tímidamente:

—¿El motivo por el que no me invitaste a la fiesta… es por eso? ¿Para que salgamos solo nosotros dos?

Solo de imaginarlo, su corazón latía fuerte y sus dedos hormigueaban. Lo que antes lo había entristecido ahora lo emocionaba. Nunca hubiera esperado que Ashley dejara a sus amigos para pasar tiempo con él. Ashley, al ver su expresión esperanzada, respondió con malicia:

—No. Es para secuestrarte.

—Ja, ja, ja.

Koi rió de inmediato. Ashley también sonrió al ver sus mejillas rojas y sus orejas moviéndose.

«Pobre Koi. Llorar por algo así…»

En realidad, Ashley supo desde el principio que Koi había llorado. Cualquiera con ojos lo habría notado. Pero lo ignoró porque sabía que Koi podría haberse sentido herido.

«Aunque no pensé que lloraría…»

Llorar por no ser invitado a la fiesta lo desconcertó, pero no importaba. Ahora Koi lo había olvidado y estaba feliz. Sus orejas no dejaban de moverse como prueba de ello.

La verdad era que, al ver a Koi con sus amigos, especialmente con Bill, Ashley había sentido un desagrado que arruinó su humor. Hasta entonces, Koi siempre había encajado bien con ellos: conversaban y reían juntos.

Pero eso solo ocurría cuando Ashley estaba presente. Ver a Koi llevándose tan bien con los demás en su ausencia lo enfureció. Así que solo fue un pequeño acto de malicia.

Recordar los ojos enrojecidos de Koi le provocó otro sentimiento, pero no pensó disculparse. En cambio, cambió de tema.

—Koi, ¿cenamos cuando lleguemos?

—Sí.

Ashley sonrió ante su respuesta inmediata.

—¿Qué quieres comer? Podemos pedir algo. Dime lo que sea.

—Cualquier cosa está bien.

Koi no dudó.

—Cualquier cosa es buena si es contigo, Ash.

Sus orejas volvieron a moverse. «Que se joda esa fiesta», pensó Ashley, sonriendo.

Un Koi tan adorable y amoroso solo debía ser conocido por Ashley Miller.



TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA 
REVISIÓN: M.R


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 47

    Next Post

  • CAPÍTULO 49
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks