Capítulo 34
—¿Eh?
Koi dejó la lata vacía y emitió un sonido extraño. Ashley, anticipando el desastre que se avecinaba, dejó escapar un suspiro exasperado. Koi ya lo miraba con ojos vidriosos por el alcohol y murmuró:
—Esto sabe raro.
—Es alcohol, por eso —respondió Ashley, frunciendo el ceño mientras se pasaba una mano por el cabello—. Si hubieras olido la lata, lo habrías notado.
Koi parpadeó, lo miró y luego sonrió con torpeza.
—Ahhh, sí. Por eso me picaba la nariz.
Hizo un gesto exagerado como si su nariz le ardiera y se rió entre dientes. Ashley se quedó desconcertado. Era la primera vez que veía a alguien borracho. ¿Acaso el alcohol afectaba tan rápido?
Por si acaso, agitó la lata, pero, como esperaba, estaba vacía. No pensó que una sola cerveza lo emborracharía tanto. Quizás era porque era su primera vez bebiendo.
En cualquier caso, debía manejar la situación.
Ashley intentó pensar con claridad. Aunque no había sido su intención, era su responsabilidad, ya que él le había dado la bebida.
Probablemente los empleados habían dejado esa cerveza en la nevera. Tal vez para tomar durante su descanso o simplemente para tener algo que ofrecer a los invitados. Pero el “por qué” no importaba ahora. Ashley suspiró al ver a Koi riéndose sin control.
«Parece que está de buen humor.»
Al ver sus orejas moviéndose de vez en cuando, Ashley no pudo evitar una sonrisa amarga. Quizás Koi se sentiría culpable cuando se le pasara la borrachera, pero solo ellos dos sabían lo ocurrido, así que no había riesgo de que se filtrara. Claro, Ashley también tenía parte de la culpa, pero en ese momento lo prioritario era ocuparse de Koi.
—Levántate, Koi. No puedes quedarte aquí, te resfriarás.
—¿Eh? ¿Ehh…? —balbuceó Koi, tambaleándose.
Ashley suspiró y lo levantó en brazos.
—Uf.
Era mucho más ligero de lo que esperaba, tanto que por poco se lastima la espalda al usar más fuerza de la necesaria. Sorprendido, miró a Koi con incredulidad, quien seguía riéndose como si nada.
—Ashiiii, siento que estoy flotandooo.
—Sí, porque es verdad —respondió Ashley con indiferencia mientras caminaba hacia la mansión.
Koi no dejaba de murmurar:
—Es mágico. Parece que alguien me está llevando volando.
«¿Seguro que está borracho?»
Ashley frunció el ceño y lo miró con sospecha. Justo cuando iba a subir las escaleras, Koi agitó los brazos de repente.
—¡Oye! —exclamó Ashley, ajustando su agarre.
Koi se rió como un niño.
—¡Estoy volandooo, volandooo!
—Si vuelves a beber, te mato —amenazó Ashley, pero Koi ni siquiera lo registró.
—¡Soy un astronautaaa, me convertí en astronautaaa! —hacía sonidos como de cohete.
Ashley lo miró en silencio y continuó caminando.
Mientras subían las escaleras, Koi reía, imitaba el viento y nombraba constelaciones al azar. Ashley no dijo nada, solo avanzaba.
—Mmmm…
Al llegar a la habitación, Ashley abrió la puerta con el hombro y dejó a Koi en la cama. Este murmuró algo incomprensible antes de quedarse dormido.
«¿En serio se durmió después de una sola cerveza?»
Ashley lo miró con una mezcla de exasperación y ternura.
Koi estaba tendido en la cama, con los labios ligeramente entreabiertos y las mejillas sonrojadas por el alcohol. Algo en esa imagen atrajo la atención de Ashley.
—… Koi.
Lo llamó en voz baja. Si hubiera estado despierto, habría respondido, pero solo se escuchaba su respiración profunda.
—Koi.
Esta vez, el suspiro fue casi un susurro. Ashley se inclinó con cuidado y acarició suavemente su mejilla. El calor de Koi se transmitió a su palma.
—Koi.
Movió los labios, repitiendo su nombre en silencio.
—Quiero besarte.
La confesión salió como un suspiro. No sabía si el calor en sus mejillas era suyo o de Koi. La tentación era abrumadora.
«¿Un toque ligero estaría bien? Solo un roce. Muy suave…
…Pero no puedo.»
Ashley reunió toda su fuerza de voluntad para apartarse. Resistir una tentación tan fuerte requería un esfuerzo sobrehumano.
Se dejó caer en el borde de la cama, respirando con dificultad, y miró por la ventana. El cielo nocturno, del mismo azul intenso que antes, llenó su vista.
—Ah…
Dejó escapar un suspiro profundo, como si hirviera por dentro. Permaneció sentado allí un buen rato, sintiendo que había gastado toda su energía en un solo momento.
Finalmente, después de quedarse mirando el cielo sin pensar, se levantó. Sin mirar atrás, salió del cuarto y cerró la puerta tras él.
***
—Mmmmm…
Koi se desperezó y parpadeó, tratando de enfocar la vista. El paisaje que lo rodeaba era completamente desconocido. La cama era increíblemente grande, suave como una nube. Parecía un sueño.
«¿O tal vez todavía estoy soñando?»
Cerró los ojos de nuevo y se dio la vuelta. No había rastro del olor a sudor y suciedad de sus sábanas viejas. En su lugar, las sábanas frescas y limpias lo envolvían con suavidad. Koi se frotó la cara contra ellas y suspiró.
«¿Eh?»
Justo cuando estaba a punto de volver a dormirse, algo le pareció extraño. ¿Un sueño puede ser tan vívido?
«¡No puede ser!»
Se incorporó de golpe y miró alrededor con ansiedad. La habitación seguía igual: la cama antigua, los muebles elegantes, las paredes de colores claros bañadas por la luz del sol que entraba por la gran ventana.
«¿Dónde…?»
Entonces, los recuerdos del día anterior volvieron de repente. Las estrellas, el cielo brillante en la oscuridad, el viento fresco que le hacía cosquillas en el corazón.
«Y… ¡Me emborraché!»
Koi abrió los ojos como platos. Aunque había sido un accidente, no podía creer que hubiera cometido un error así. Nunca había roto ni la más mínima regla en su vida, ¡y ahora había infringido la ley!
«Dios mío, ¿cómo pude cometer un crimen así?»
Se agarró la cabeza, horrorizado.
«¡¿Qué hago?!»
***
—Hola, Koi.
Después de perderse por la enorme mansión buscando a Ashley, finalmente lo encontró en el salón de té, preparando el desayuno.
—¿Vas a desayunar? Siéntate —dijo Ashley con una sonrisa.
—Ah, sí.
Koi asintió de manera automática y luego, recordando algo, preguntó:
—¿Necesitas ayuda con algo?
—No, ya terminé. Solo siéntate.
—Ok.
Mientras se sentaba, Ashley preguntó:
—¿Café? ¿Té negro? ¿Té de hierbas? O… —añadió con malicia— ¿cerveza?
—¡Pfft!
Koi, que acababa de tomar un sorbo de agua, la escupió de golpe.
—¡Cof, cof!
Ashley le alcanzó una servilleta mientras Koi tosía.
—G-gracias.
—De nada.
Una vez que se recuperó, Koi se enderezó. Mientras tanto, Ashley terminó de preparar el desayuno.
—¿Hiciste todo esto tú solo? —preguntó Koi al ver los platos llenos de comida.
—No es gran cosa —respondió Ashley con naturalidad—. Solo hay que cocinarlo.
En realidad, no era nada complicado: tocino, huevos, salchichas, papas y ensalada. Pero el hecho de que lo hubiera preparado él mismo era impresionante. Koi lo miró y preguntó:
—¿Siempre desayunas así?
—No.
Ashley negó con la cabeza.
—Casi nunca. A veces como cereal.
—¿Entonces lo hiciste por mí?
Koi lo preguntó a propósito, como una broma. Pero la única respuesta fue la sonrisa de Ashley.
«¿Eh?»
Koi se quedó paralizado. «¿En serio lo hizo por mí?»
—Come —dijo Ashley, desplegando una servilleta.
—Mhm.
Koi tomó rápidamente su tenedor. Hacía mucho que no desayunaba así. Y ese desayuno fue, sin duda, el más delicioso que recordaba.
*M.R.: como Grayson con Dane… Es que mis bebecitos aman muy hermoso ♡
***
—¡Ash! Oye, ¿estás bien? ¿Ya te recuperaste?
Al llegar a la escuela después de tanto tiempo, Bill lo saludó con entusiasmo mientras estacionaba su auto. Ashley, que acababa de bajarse del coche, respondió después de un breve abrazo:
—Estoy bien. No fue nada grave.
—No han pasado ni unos días, ¿qué esperabas?
Bill sonrió con picardía.
—Regresaste antes de lo esperado. Dijeron que descansarías una semana.
—El entrenador se equivocó. Yo dije claramente que solo descansaría un poco.
—Oh.
Bill silbó brevemente y examinó el rostro de Ashley.
—Todavía se nota un poco de hinchazón, pero no está mal.
—Dolió bastante —admitió Ashley con una sonrisa irónica.
«Claro, me lo merecía.»

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R