Capítulo 10
—Te ayudaré.
«¿Eh?»
Al principio, Koi pensó que había escuchado mal. Parpadeó y miró hacia arriba. Ashley sonreía con su habitual expresión despreocupada.
—Dije que te ayudaré. ¿Por dónde empezamos? ¿Con la limpieza?
—¿Q-qué? ¿Por qué?
Esta vez lo escuchó claro, pero aún no podía creerlo. ¿Ashley Miller iba a ayudarlo a limpiar? ¿De repente? ¿Por qué?
Debe haber algún truco.
La sospecha fue su primer pensamiento, pero incluso eso carecía de sentido. Ashley Miller no tenía nada que ganar ayudando a Conor Niles.
«Hasta el polvo en su casa debe ser más valioso que yo.»
Con un humor negro, Koi casi soltó una risa amarga, pero se contuvo y miró a Ashley con seriedad.
—No confío en la amabilidad sin motivo.
Ashley dejó de sonreír. Un silencio incómodo cayó entre ellos. Finalmente, Ashley suspiró.
—En realidad, vine porque quería preguntarte algo.
«Ah, claro.»
—¿Qué?
Ashley dudó un momento antes de responder.
—El proyecto.
—¿El proyecto?
Koi parpadeó, confundido. Ashley se rascó la cabeza, incómodo.
—El de la clase de Martínez. El que sacamos A+.
—Ah… —Koi finalmente entendió. Y también adivinó lo que Ashley quería preguntar.
Ashley frunció el ceño, genuinamente desconcertado.
—¿Por qué pusiste mi nombre?
Koi sintió una extraña satisfacción al ver su expresión. Con un toque de malicia, respondió:
—¿Qué pasa? ¿Te molesta?
—Es raro.
Ashley cruzó los brazos, mirándolo fijamente.
—Tú mismo lo dijiste: no confías en la amabilidad sin motivo. ¿Por qué lo hiciste? No logro entenderlo.
Koi se enderezó, tratando de no sentirse intimidado.
—No es gran cosa. Solo lo hice porque éramos equipo.
—¿En serio?
Ashley no parecía convencido. Koi suspiró y se sinceró.
—Tenía miedo de que, si decía que lo hice solo, la profesora Martínez me bajara puntos.
«Era importante para mí, pero tú simplemente lo ignoraste.»
Ashley lo miró un momento antes de preguntar:
—¿No estabas enojado?
—Claro que sí. Por eso puse mi nombre primero.
Ashley abrió los ojos como platos y luego estalló en carcajadas, doblando el torso de la risa. Koi lo miró, desconcertado.
—Así que te debo una. —Ashley, todavía riendo, sonrió.
—No importa, lo hice por mí.
Koi lo dijo sin pensar. Además, también me ayudaste hoy, pensó, pero no lo mencionó. Su tono implicaba que Ashley podía irse, pero él no se movió. En cambio, miró alrededor.
—¿Vas a limpiar ahora? Hagámoslo juntos.
—¿Qué?
«¿Lo decía en serio?»
Antes de que Koi pudiera protestar, Ashley ya estaba caminando hacia el otro extremo de la tienda.
—¿Cómo limpiaremos el techo? Mejor lo hago yo.
Koi miró hacia arriba, dudando, pero finalmente asintió.
—Espera, te traeré un trapo.
Corrió a buscar los suministros de limpieza. Cuando regresó, Ashley ya estaba estirando el brazo para limpiar las manchas en el techo sin siquiera necesitar un escalón. Koi sintió un breve ataque de inseguridad, pero rápidamente volvió a la realidad. Tenía mucho que hacer.
***
Gracias a la ayuda de Ashley, la limpieza terminó más rápido de lo esperado. Pero el problema seguía siendo los estantes vacíos y las cinco cervezas faltantes de la nevera.
«¿Cuánto costará todo esto?»
Koi suspiró profundamente.
—¿Terminamos?
Ashley, que parecía tan impecable como al principio, lo miró. Koi asintió, exhausto.
—Sí, puedes irte. Gracias por la ayuda.
—De nada. ¿Y lo que falta? ¿Los productos dañados?
—No hay remedio.
Otro suspiro escapó de sus labios. Ashley guardó silencio un momento antes de hablar.
—… El viernes voy a dar una fiesta.
Koi lo miró, confundido.
—Necesito snacks y otras cosas. Me gustaría comprarlas aquí. ¿Puedes hacerme la cuenta?
—S-sí, claro.
Koi se dirigió a la caja registradora y se desplomó sobre el mostrador. Ashley comenzó a llenar una canasta con productos.
Cuando Ashley regresó, Koi se había quedado dormido.
Ashley lo miró un momento, luego tomó un bloc de notas y un bolígrafo. Escribió un mensaje y dejó cinco billetes de 100 dólares al lado.
El sonido de la puerta al cerrarse despertó a Koi sobresaltado. Para cuando se incorporó, Ashley ya no estaba. A través de la ventana, vio el Cayenne alejándose del estacionamiento.
Koi regresó a la caja y descubrió el dinero y la nota.
—¿Qué? ¿500 dólares?
Los ojos de Koi se abrieron como platos. Leyó la nota, que enumeraba varios productos en cantidades aleatorias. No entendió hasta más tarde, cuando revisó el inventario y comparó los productos faltantes.
***
Koi llegó a la escuela a la hora habitual, con el corazón acelerado. Buscó a Ashley con la mirada, pero ni él ni su grupo estaban por ningún lado.
«¿Qué raro?»
Nervioso, abrió y cerró su casillero sin razón. ¿Habrá faltado de nuevo?
Entonces, lo sintió.
El aire a su alrededor cambió.
Ashley Miller había llegado.
Koi giró la cabeza, confirmando su suposición. Pero su alegría duró poco: Nelson y su pandilla estaban cerca, acechando.
Retirada estratégica.
Koi retrocedió lentamente, luego giró y salió corriendo. Después de lo de ayer, Nelson estaría furioso. Si lo atrapaba, el acoso sería peor que nunca.
«Solo queda un poco para que termine el semestre. Si aguanto un poco más…»
Pero entonces, una pregunta aterradora cruzó su mente:
«¿Y si vuelven a la tienda?»
***
—Hmm…
Ashley emitió un sonido pensativo. Sus amigos lo miraron, curiosos.
—¿Qué pasa? ¿Viste algo?
Ashley no respondió. Siguió mirando en la dirección donde Koi había desaparecido corriendo.
No entendió por qué hasta que giró la cabeza y vio a Nelson, quien, al notar su mirada, palideció y huyó con su pandilla.
Ashley se pasó la mano por la barbilla, pensativo.
—Mmm…
Sus amigos se miraron entre sí, confundidos. Pero nadie tenía una respuesta.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R