Capítulo 164
—¿Qué dices de repente?
Al terminar de hablar, Dane también se dio cuenta. De que, en algún momento, los disparos y los gritos habían cesado, y todo a su alrededor estaba en silencio. Mientras observaba la expresión de Dane, que había cambiado en un instante, Joshua abrió la boca.
—Unos cuantos lograron escapar de aquí hace un rato.
Ante la mirada que preguntaba qué significaba eso, Joshua volvió a hablar.
—Huyeron. En coche.
Aunque su tono seguía siendo tranquilo, había una inquietud oculta en sus palabras mientras se pasaba la mano con rudeza por el cabello.
—Probablemente solo sacaron a los importantes. Los que quedaron aquí no eran más que desechos…
—¿Por qué?
Dane interrumpió antes de que terminara. Joshua frunció el ceño y torció la comisura de los labios.
—¿Por qué crees?
Repitió las palabras de Dane como si fueran las que él mismo quería decir, cuando de repente, una explosión ensordecedora sacudió el suelo con estruendo.
¡UGH!
—¡Agáchate!
Grayson gritó por reflejo, y Dane inmediatamente agarró su cabeza y lo empujó hacia abajo. Joshua, que por poco se cae, logró recuperar el equilibrio y enderezarse cuando, de pronto, Dane sacó su arma.
—¿Qué…?
En el instante en que Joshua se detuvo, una bala rozó su cuerpo y pasó de largo. Al girarse rápidamente, descubrió a un hombre que gritaba y caía al suelo detrás de él.
—Ahora estamos en paz.
Dane lo dijo como si no fuera gran cosa mientras volvía a guardar el arma en su cintura y aceleraba el paso. Sin nada más que decir, Joshua suspiró “Ha” y giró para seguirlo.
—¿Qué fue eso? ¿Un terremoto?
Dane no respondió a la pregunta de Joshua. En realidad, ambos estaban pensando lo mismo, pero no se atrevían a pronunciar en voz alta esa palabra ominosa. En cambio, Dane contestó con otra cosa.
—Esperemos que ese tipo tenga información útil.
El hombre herido por el disparo en el estómago jadeaba con dificultad, tumbado en el suelo. Dane se arrodilló frente a él y se inclinó.
—¿Adónde fueron los demás? No eres el único que quedó, ¿verdad?
En lugar de responder, el hombre solo miró a Dane entre jadeos. Aunque debía saber que estaba muriendo, una sonrisa floja se dibujó en sus labios, lo que provocó en Joshua una mezcla de disgusto y escalofrío.
—Habla.
—¡Aaagh, aaaah!
Dane presionó sin piedad la herida de bala en el estómago, y el hombre lanzó un grito desgarrador. Con los ojos en blanco por el dolor, babeó mientras murmuraba:
—Esto es una cruzada… una cruzada…
—¿Qué?
Al ver el ceño fruncido de Dane, el hombre farfulló las mismas palabras como si estuviera en trance.
—Acabar con los malditos, encerrarlos bajo tierra… Solo Dios puede…
—Despierta.
Joshua le dio una bofetada. Entonces, el hombre parpadeó como si recuperara un poco la cordura y alternó la mirada entre los dos.
—¿Qué quieres decir con “cruzada”? ¿Y esa explosión? ¿No me digas que planean morir todos aquí?
Dane volvió a preguntar, y el hombre sonrió burlonamente.
—¿Por qué no? Idiotas.
Con una risa extraña “Kihihi”, el hombre siguió murmurando:
—Dios viene, inclinen sus cabezas. Dios nos castiga, ofrenda a quienes busquen la vida eterna. Dios viene…
—Todos huyeron, imbécil.
Joshua lo insultó sin piedad.
—Los que quedaron aquí son solo carne de cañón. Gente estúpida como tú, ¿entiendes?
Aunque le dejó claro la cruda realidad, el hombre siguió riendo.
—El imbécil eres tú.
Jadeó antes de continuar.
—Somos los guerreros que defendemos la última línea. Los guías que los llevarán al infierno. Vayan al infierno con esos demonios, protectores de malditos.
Con esas palabras, Dane y Joshua lo entendieron. Lo que estaban tramando.
—Querían retenernos.
Dane asintió ante las palabras de Joshua.
—Para que no escapáramos.
Entonces, ¿aquella explosión era…?
—Ambos tuvieron el mismo pensamiento al mismo tiempo.
Esa palabra que habían intentado evitar a toda costa.
_Bomba.
—Así que planean enterrarnos vivos, malditos bastardos.
Joshua rechinó los dientes mientras mascullaba.
—Al menos podrían habernos dicho cuántos quedan antes de irse.
—No deben ser muchos.
Dane murmuró en respuesta.
—Si confían en las bombas…
Eso significaba que esto solo era el principio. No sabían cuándo estallaría la siguiente, ni cuántas más habría.
—Ahora lo entiendo. Yo también.
Dane habló con frialdad. Luego, dirigió su mirada a Joshua y esbozó una sonrisa extraña.
—Incluyendo el hecho de que entraste aquí por tu propia voluntad.
—Ja.
Era su manera de decir que, sin importar lo que pasara, no era su responsabilidad. Joshua soltó un bufido de incredulidad.
—Ya sé que es culpa mía, no necesitas recordármelo.
Aunque su tono era sarcástico, a Dane pareció gustarle la respuesta, pues dejó escapar una risa breve. Luego, bajó la mirada y murmuró:
—Este tipo está muerto.
Joshua, que había estado observando fijamente al hombre sin aliento, dijo:
—¿Habrá llegado al cielo, como quería?
—Quién sabe.
Dane respondió con indiferencia.
—Lo único seguro es que, si nos quedamos aquí, también iremos a algún lado, ya sea cielo o infierno.
En ese momento, el reloj de Joshua emitió un pitido. Tras revisarlo, murmuró:
—Llegaron.
Se refería al “equipo“. Su voz sonó un poco más aliviada, pero Dane respondió sin interés:
—Lentos como el trámite en el DMV.
—Quizás trabajaban allí antes.
Joshua también se burló, claramente insatisfecho con su velocidad. Claro que, como no eran ex-empleados del DMV, no perdieron tiempo y se pusieron en movimiento.
—Grayson, despierta. ¡Grayson!
El hombre, que estaba recostado contra la pared con los ojos cerrados, los abrió al escuchar el llamado. Al ver el rostro de Dane, su boca se abrió instintivamente.
—Venus…
—Basta, cállate. No es el momento.
Dane lo interrumpió con calma y, acto seguido, le pasó el brazo por encima para ayudarlo a levantarse.
—¿Puedes caminar solo?
—No.
Grayson respondió descaradamente y se pegó a Dane, quien inmediatamente miró a Joshua.
—Josh, te toca.
Tanto Joshua como Grayson fruncieron el ceño al mismo tiempo. Pero Dane ya se había liberado del brazo de Grayson y, sosteniendo uno de sus brazos, señaló el espacio vacío con la otra mano, como indicándole a Joshua que tomara su lugar.
—Tú podrías seguir haciéndolo.
—Sí, Josh tiene razón.
Grayson apoyó rápidamente a Joshua. Era la primera vez que estaban de acuerdo, pero Dane no pensaba igual.
—Soy bombero. Debo cubrir la retaguardia.
—¿En serio?
Joshua arrugó la frente, pero justo en ese momento, otra explosión retumbó. Grayson casi cae, pero Dane lo sujetó rápidamente y lo empujó hacia Joshua. En el momento crítico, Grayson, con reflejos rápidos, giró y se apoyó contra la pared.
TCH.
Dane chasqueó la lengua con fastidio. Al oírlo, Grayson y Joshua lo miraron al unísono.
«Lo hizo a propósito.»
Ante sus miradas asesinas, Dane actuó como si nada hubiera pasado.
—Muévanse, ¿qué hacen parados?
—Dane, juntos…
Grayson intentó hablar, pero Dane lo cortó.
—Salgan primero.
El suelo tembló de nuevo, más fuerte esta vez. Dane gritó con voz más alta que antes:
—¡Los bomberos siempre salen últimos! ¡Vamos, fuera!
Ante la orden, Grayson y Joshua no tuvieron más remedio que avanzar. Mientras echaban un vistazo atrás para asegurarse de que Dane los seguía, Grayson escuchó el murmullo de Joshua:
—Ni siquiera está de servicio, ¿qué clase de bombero…?
Pero tanto Joshua como Grayson sabían cómo era Dane. Siempre el último en retirarse. Y siempre dispuesto a sacrificarse…
Justo cuando Grayson sintió un escalofrío, un disparo resonó detrás de ellos.
—¡Vamos, no miren atrás!
Dane gritó, pero Grayson, siendo Grayson, obviamente lo hizo. Al volverse, vio a Dane corriendo hacia ellos a toda velocidad, apuntando con su arma.
—¡Si vuelves a mirar, te mato y me follo a Josh aquí mismo!
—¡Yo no miré!
Joshua protestó, pero Grayson, aterrorizado, aceleró y lo adelantó, dejándolo atrás.
—¡Maldita sea, yo tampoco quiero eso!
Joshua gritó furioso, pero Grayson no redujo la velocidad. Al contrario, se alejó aún más rápido de ellos.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA