Capítulo 162
Como si hubiera sido traicionado, Dane lanzó una mirada irritada ante aquella mirada que lo quemaba.
—¿Quién fue el que dijo que no importaba matar en defensa propia?
Era Grayson. Como él mismo lo sabía bien, se quedó sin palabras por un momento. Pero, cuando finalmente habló, fue después de un breve silencio.
—Si mato, terminarás odiándome.
La voz de Grayson estaba cargada de autodesprecio y resignación. Como si dijera: «Ya lo sé todo». Dane, que iba adelante, se volvió con el ceño fruncido.
—¿Quién dice que matar a esos bastardos que secuestran y torturan gente es asesinato?
Grayson se detuvo, sorprendido por esas palabras inesperadas. Cuando alzó la mirada, Dane añadió con su tono cínico de siempre:
—Eso es limpieza. Reducción de dióxido de carbono, protección ambiental para el planeta.
—P-pero… —Grayson protestó, esta vez genuinamente desconcertado—. La última vez que dije que mataría a ese tipo, te enfadaste conmigo.
«Eso era porque lo dijiste solo para quedar bien conmigo»
Ante la réplica que parecía protestar por una injusticia, Dane frunció el entrecejo.
—Me enfadé porque dijiste que lo matarías solo para impresionarme. ¿No? ¿Estoy equivocado?
No hubo respuesta para eso. Grayson, rápidamente intimidado, asintió en voz baja.
—…Tienes razón.
—Por supuesto.
Dane escupió esas palabras antes de darse la vuelta y seguir caminando. Al doblar la esquina, se pegó a la pared para escudriñar el pasillo, pero Grayson se le acercó rápidamente y preguntó:
—¿Llamaste a la policía?
—¿Para qué llamar a la policía?
La respuesta inmediata dejó a Grayson sin palabras, pero antes de que pudiera decir algo, Dane añadió:
—Los bomberos nunca llaman a la policía.
La mayoría sabía cuán enemistados estaban bomberos y policías. Dane no era la excepción. Como bombero, preferiría correr solo por un campo minado antes que llamar a la policía. Al final, Grayson no tuvo más remedio que callar.
Dane levantó un dedo índice frente a sus labios, haciendo un gesto de silencio. En el momento en que Grayson contuvo la respiración, Dane, que parecía estar esperando algo pegado a la pared, salió corriendo al pasillo.
Grayson lo siguió, asustado, y justo entonces se escuchó un golpe seco. Dane había derribado a un hombre armado de un solo golpe y le hizo un gesto con los ojos para que lo siguiera. Grayson, emocionado pero controlando su voz, susurró:
—Eres increíble, sexy, como siempre, mi amor.
Dane tropezó por un instante. Cuando se volvió, desconcertado, vio a un hombre grande mirándolo con ojos brillantes. No pudo evitar suspirar antes de intentar girarse de nuevo, pero…
—¡Dane!
Grayson gritó de repente. Antes de que Dane pudiera entender qué pasaba, sus pies ya no tocaban el suelo.
«¿Eh?»
Mientras aún estaba confundido, su cuerpo fue lanzado por los aires. En su campo de visión apareció, fugazmente, una cabeza calva enorme.
«¿Qué demonios…?»
Dane estaba aturdido, pero no tuvo tiempo de reaccionar. Su cuerpo impactó violentamente contra la pared.
—¡Dane, Dane!
Grayson, pálido, corrió hacia él. Dane, tirado en el suelo de manera grotesca, recuperó el sentido y levantó la cabeza. Un hombre se acercaba con pasos pesados y siniestros. Era más alto que Grayson y casi tres veces más voluminoso.
—Apártate.
Dane apartó a Grayson con fastidio y se levantó rápidamente, preparándose. Aunque había estado en muchas zonas de conflicto, era la primera vez que se enfrentaba a alguien así. El hombre, con una expresión feroz, avanzaba con los dientes apretados. Aunque no llevaba armas, su cuerpo era un arma en sí mismo. Dane sacó rápidamente un cuchillo militar de su cintura. Tenía una pistola, pero el ruido atraería a otros, y eso sería un problema. Tenía que derribar a ese gigante como fuera.
—¡Dane, es peligroso!
Ignorando el grito desesperado de Grayson, Dane ajustó el agarre del cuchillo y se lanzó. Cuando el hombre extendió el brazo para atraparlo, Dane giró y saltó contra la pared. Con las piernas abiertas, empujó con fuerza y se lanzó por el aire, cayendo detrás del gigante. En el aire, blandió el cuchillo.
SCHLUCK.
Un sonido escalofriante, seguido de carne desgarrada.
—¡Ugh…!
El hombre, herido en la espalda, gritó con un gemido casi agonizante. Dane aterrizó en cuclillas y volvió a atacar, esta vez apuntando al tendón de Aquiles, pero falló. El gigante esquivó por poco, dejando solo un corte superficial.
—Tss.
Dane chasqueó la lengua y se lanzó de nuevo. Moviéndose rápidamente alrededor del hombre, encontró una abertura y atacó. De repente, el hombre abrió los ojos, inyectados en sangre, y apretó los dientes con fuerza.
—¡Este maldito…!
Un brazo enorme surcó el aire.
—¡Mierda!
Dane se dio cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde. La mano gruesa y gigante lo golpeó directamente en la cabeza.
—¡Dane!
Grayson gritó de nuevo. El cuerpo de Dane, arrojado grotescamente al suelo, rebotó una vez antes de estrellarse contra el piso. El gigante se abalanzó sobre él antes de que pudiera recuperarse.
KH, KHUUUK…
El hombre lo agarró del cuello con una mano, los ojos desorbitados. Parecía a punto de destrozar a Dane, cada músculo tenso por la furia. Su expresión era la de alguien que herviría de rabia hasta morir.
—¡Este maldito…! ¡Lo mataré, lo mataré!
¡GRRR…!
El gigante babeó mientras estrangulaba a Dane con una mano y con la otra le agarraba el brazo, como si quisiera arrancárselo de cuajo.
—¿Uuh…?
De repente, el hombre emitió un sonido confundido. Su agarre se aflojó. Dane, forcejeando por liberarse, frunció el ceño al notar algo extraño. Entonces, un sonido repugnante resonó: CRUNCH, CRUNCH, CRUNCH.
—Ah…
El gigante solo alcanzó a articular ese sonido antes de que sus ojos se volvieran hacia atrás. Cayó de cara al suelo, y detrás de él apareció Grayson, cubierto de sangre. La espalda del hombre estaba completamente desgarrada. Dane comprendió entonces: Grayson había ampliado la herida que él mismo había hecho con el cuchillo. Entre la carne abierta, la columna vertebral era visible, como si alguien la hubiera arrancado a mano. “¿A puño limpio?” Era difícil de creer, pero la sangre fresca goteando de las manos de Grayson lo confirmaba.
El hedor a hierro era insoportable. Ante la escena grotesca, Dane contuvo la respiración. Observó al gigante, que aún jadeaba, antes de alzar la mirada lentamente. Grayson, empapado de rojo, los observaba con expresión impasible.
—Legítima defensa.
Fue todo lo que dijo. Dane no respondió. Solo cuando se levantó, le dio una palmada en el hombro, como diciendo “Buen trabajo”.
—Vámonos.
Eso fue todo. Mientras Dane comenzaba a correr de nuevo por el pasillo, Grayson abrió la boca lentamente.
—Mhm.
Con las mejillas sonrojadas, corrió tras él. En ese momento, no sentía dolor. Sus pies eran tan ligeros que casi parecía que podía volar.
***
En la sala de vigilancia
¡BANG!
Un estruendo retumbó. Emerson, el líder, temblaba de rabia mientras observaba en las cámaras lo que acababa de suceder.
—¡Esos bastardos…! ¡Cómo se atreven!
Golpeó el escritorio con furia y clavó la mirada en la pantalla. Detrás de él, sus hombres balbucearon, nerviosos:
—E-Emerson… ¿Q-qué hacemos? Si Sam ha caído… ¿Ahora qué…?
—¡¿Qué va a ser?! ¡Detenganlos! —rugió—. ¡Empuñen las armas, disparen a lo que sea! ¡Si escapan, estamos acabados!
—¡S-sí, claro, Emerson!
Los hombres salieron apresurados de la sala. Emerson, mirándolos irse, apretó los puños.
—Todavía tengo un as bajo la manga.
Giró hacia las cámaras, clavando los ojos en Dane y Grayson.
—Si es necesario, usaré eso y los borraré a todos.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA