Capítulo 157
«Me quedaré aquí por un tiempo.»
Dane, acostado en la oscuridad, recordó las palabras que Joshua le dijo antes de irse.
{―Si pasa algo, avísame. Yo revisaré los movimientos de ese tipo por mientras.}
En otras palabras, vigilaría a Grayson hasta que dejara de parecer sospechoso. Aun así, Joshua no parecía confiar del todo en lo que Dane le decía.
«Maldito sea, tenía que ser tan perceptivo.»
TSK.
Dane chasqueó la lengua y acarició a Darling, que se movía inquieto en sus brazos. Al escuchar el suave respirar del gato al dormirse, volvió a sumergirse en sus pensamientos. No tardaría mucho. Si algo iba a pasar, ya habría ocurrido.
Aun así, algo le inquietaba. ¿Qué sería?
Suspiró y trató de dormir a la fuerza.
«…Ah, cierto.»
De pronto, recordó la duda que tuvo justo antes de que Joshua llegara. ¿Cómo supo Ezra lo del ataque a Grayson en el estacionamiento del hotel?
No lograba entenderlo. Quiso ignorarlo, pero su mente se aclaraba más, y antes de darse cuenta, amaneció.
***
―Hola, Dane.
―Hola.
Saludó brevemente a sus compañeros con un gesto y cruzó el vestuario hacia su casillero. Mientras se cambiaba a su ropa de trabajo, alguien entró.
―Ah, Ezra.
―Hola.
Por el tono, supo quién era. Sus manos, sacando el uniforme, se volvieron más lentas.
―¿Eh? ¿Hola?
Ezra, al verlo cerca de su casillero, fue el primero en saludar. Su rostro, notablemente demacrado, tenía una barba sin afeitar y ojeras oscuras. Parecía no haber dormido, tan despierto como Dane.
―…Te ves cansado―, dijo Dane, observándolo fijamente.
―¿Eh? Ah, sí… no pude dormir bien―, tartamudeó Ezra, sobresaltado, y rió incómodo.
«¿Parecía tan raro porque yo mismo sospechaba de él? Quizá», pensó Dane antes de hablar.
―Ezra, lo he estado pensando, pero no logro entenderlo.
―¿El qué?
Ezra abrió su casillero, preguntando distraído. Dane lo miró directamente.
―¿Cómo supiste que el lugar del ataque a Grayson fue el estacionamiento de mi hotel?
En ese instante, Ezra se detuvo.
Un silencio gélido llenó el aire. A lo lejos, se oían las risas de los demás. Dane esperó, inmóvil, la reacción de Ezra, oculta tras la puerta abierta del casillero. Uno, dos, tres segundos. Un momento breve, pero que se sintió eterno.
Finalmente, Ezra asomó su rostro.
―¿Mmh? ¿No fuiste tú quien me lo dijo?
Dane negó con la cabeza, mientras Ezra sonreía como siempre.
—No, no te lo dije.
—¿Ah, no? Entonces debe haber sido Grayson.
Ezra esquivó la pregunta con habilidad. Mientras se cambiaba de ropa tarareando, Dane lo observó fijamente. La sensación de que algo no encajaba persistía, pero no tenía más razones para presionarlo. Al final, se vistió en silencio y salió del vestuario.
Solo cuando confirmó que Dane se había ido, Ezra dejó escapar un tembloroso suspiro. Agarrándose el pecho, donde su corazón golpeaba con fuerza, tuvo que respirar hondo varias veces.
***
—¡Más arriba, más arriba!
Las llamas rugían como si quisieran devorarlo todo. DeAndre, con el rostro cubierto de cenizas, gritó nuevamente hacia Ezra.
—¡Ezra, demasiado bajo! ¡Apunta más arriba!
Pero el chorro de agua no cambiaba de altura. Finalmente, estalló en improperios.
—¡Ezra, maldita sea! ¡Levanta la puta manguera!
DeAndre no pudo aguantar más y corrió hacia él, gritando:
—¡Que no llega el agua, carajo! ¿No oyes?
—¡Cállate, hijo de puta!
De repente, Ezra le gritó con furia. DeAndre se quedó paralizado, y los demás voltearon, sorprendidos. Pero Ezra, sin importarle, siguió maldiciendo y empujó a DeAndre.
—¡Quítate de mi vista, maldito idiota!
DeAndre, tambaleándose, parpadeó confundido. Miró alrededor buscando una explicación, pero los demás estaban igual de desconcertados.
Fue entonces cuando Dane, que estaba cerca, se acercó con paso firme. Sin decir nada, agarró el brazo de Ezra y lo levantó. El chorro de agua se elevó de inmediato.
—¿Qué mierda…?
Ezra giró el rostro, lleno de rabia, pero se quedó helado al ver a Dane. Este solo lo miró con expresión impasible. Sorprendentemente, Ezra, a diferencia de antes, evitó su mirada y obedeció, ajustando la manguera sin protestar.
Dane le dio una palmada en el hombro y se alejó. DeAndre los observó, totalmente desconcertado.
***
—¿Ezra está actuando raro, no?
Después de sofocar el incendio, los compañeros se reunieron en grupos, murmurando. Uno de ellos, mirando hacia Ezra (que ordenaba el equipo a lo lejos), comentó:
—Últimamente sí… está demasiado irritable.
—Tiene razones. Con su esposa enferma, ¿quién estaría bien? Ni se afeita y parece perdido.
Pero DeAndre no estuvo de acuerdo.
—¡Pero ni aunque esté pasando por eso! ¿No vieron cómo me gritó y me insultó? ¡A mí! ¡Y luego con Dane ni pestañeó!
Los demás guardaron silencio, intercambiando miradas. DeAndre, indignado, siguió:
—¡Esto es injusto!
—Sí, sí, tienes razón…
Los otros intentaron calmarlo, pero en el fondo, todos lo habían notado. Últimamente, Ezra estaba demasiado alterado: saltaba ante cualquier ruido, se veía ansioso… y ahora insultos y gritos. Era desconcertante.
Ezra, el mismo que siempre había sido tranquilo y mediador en la estación, ahora parecía otro hombre.
—Al fin y al cabo, solo le importaba Sandra. Y ahora tiene que cuidar a los niños también… es normal que esté agotado.
En medio del ambiente de desconcierto, alguien defendió a Ezra, y pronto otro continuó:
—Tiene razón. Debemos entenderlo.
—Sí, ¿cuánto puede soportar solo? La otra vez lo vi preocupado por las facturas del hospital… debe ser difícil.
—A mí también me gritó una vez. Era solo una broma sin importancia, pero de repente empezó a maldecir… hasta pensé que me golpearía»
—También noté que solo se contiene con Dane… pero supongo que es coincidencia.
—Últimamente Dane tampoco está bien, quizá por eso.
—Ese tipo también anda raro, ni siquiera sale como antes.
—Bueno, Ezra sigue siendo el que la tiene más difícil.
Los compañeros, moviendo la cabeza con complicidad, miraron a Ezra a lo lejos con lástima. DeAndre, sintiéndose injustamente tratado, no podía seguir criticando a un compañero en apuros. Al final, resopló con frustración y se dio la vuelta.
***
«¿Qué pasa con ese tipo?».
Dane, guardando el equipo usado en el vehículo, frunció el ceño al ver a Ezra. El hombre, con expresión sombría, ordenaba sus cosas. Su rostro, entre abatido y preocupado, reflejaba una angustia comprensible dadas las circunstancias.
Pero el problema era su actitud.
Dane también había notado el cambio en Ezra. Explosivo, propenso a peleas… y lo más extraño: solo con él era diferente.
Lo de hoy lo confirmaba. Ezra, que había gritado e insultado a DeAndre, cambió por completo en cuanto vio a Dane. Después de años conociéndolo, a Dane le resultaba incomprensible. Por experiencia, solo una razón explicaba esto: algo relacionado con él, algo que Ezra no podía decir.
Pero no tenía idea de qué era. Por eso, Dane esperaba el momento adecuado, observándolo. Si Ezra reunía el valor para confesar, sería lo mejor.
{—Dane… ¡Dane!}
De pronto, un recuerdo olvidado emergió. Dane suspiró, pasándose una mano por el cabello.
«¿Estará bien?»
Era normal extrañar a quien siempre lo seguía. Sacudiendo la cabeza, enterró el pensamiento. Creía que, con el tiempo, incluso eso desaparecería.
***
Se enteró del mensaje de Joshua al final del día, al salir del trabajo. Recién al subir al auto revisó su teléfono y vio tres llamadas perdidas. Intuyendo algo grave, llamó de inmediato.
—¿Qué pasa?
Joshua fue directo:
[—Grayson desapareció.]
Dane se quedó inmóvil.
—¿Qué?
[—No está en ningún lado. Se esfumó por completo.]
—Espera.
Dane frunció el ceño, ordenando sus pensamientos.
—¿No tenían un rastreador? Dijiste que todos los de la familia Miller…
[—Lo hay. Pero no funciona.]
La voz de Joshua sonaba agitada.
[—No podemos localizarlo. Algo anda mal. El equipo técnico dice que parece dañado…]
No sabía por qué, pero en ese instante, Dane pensó instintivamente en Ezra.
Ephyra: lo que podría salir mal salió mal.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA