Capítulo 139
—Lamento llegar de repente.
Koi mostró una sonrisa brillante, aunque su rostro reflejaba un claro cansancio.
—Estaba de vuelta de Francia y pensé en pasar a verte. No me quedaré mucho.
Ashley no dijo nada, solo miró a su hijo. En realidad, tenía muchas cosas que decir, pero permaneció en silencio, conteniendo las palabras. Koi le había advertido y aconsejado repetidamente antes de llegar.
{—Aunque sea la última vez… Confiemos en Grayson una vez más. Solo dale un poco de ánimo.}
No pudo ignorar su súplica desesperada. Aunque lo consideraba inútil, quizás, en el fondo, él también albergaba cierta esperanza.
—Me alegra verte, parece que estás bien. ¿Ha pasado algo estos días?
—No, nada. ¿Quieres… un té?
Las últimas palabras sonaron forzadas. Eso hizo que Ashley se detuviera. Siempre le había enseñado a su hijo a actuar y hablar según lo que la situación exigía, y por eso, Grayson seguía al pie de la letra lo aprendido. Pero… ¿qué era este extraño sentimiento? Según sus enseñanzas, Grayson debería haber sonreído y ofrecido el té sin más.
Sin embargo, su rostro risueño era el mismo de siempre. Mientras Ashley se debatía en la confusión, Koi negó con la cabeza.
—No, me iré pronto. Te traje un regalo, a ti y a Dane…
—¿Un regalo?
Ante la pregunta de Grayson, Koi asintió y tomó una de las dos cajas que Ashley sostenía, entregándosela a su hijo.
—Esto es para ti. Ábrelo cuando estés solo.
Luego, miró alrededor con curiosidad y preguntó:
—¿Y Dane? ¿Todavía no ha llegado?
—Ah…
«Otra vez.»
Esta vez, Ashley lo notó con certeza: a su hijo le molestaba algo.
«… ¿Qué está pasando?»
Mientras lo observaba, sintiendo una ligera conmoción, de repente escuchó un silbido agudo. Todos miraron hacia arriba al mismo tiempo y vieron a un hombre apoyado en la barandilla de las escaleras.
—Dane.
Al escuchar su nombre, llamado alegremente por Koi, Dane que acababa de silbar con los dedos en la boca saludó con la mano, su rostro tan indiferente como siempre. Antes de que alguien pudiera detenerlo, Koi subió corriendo las escaleras para saludarlo.
—¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás? ¡Te extrañé!
Koi abrazó a Dane con entusiasmo, mientras este le daba palmaditas en la espalda. Ashley y Grayson los observaron desde abajo, con expresiones menos que entusiastas.
«No hay otra opción», pensó Ashley. Koi había sentido una gran afinidad por Dane desde el primer momento en que lo conoció. Tanto que incluso creó secretos a sus espaldas.
Hasta ahora, los “secretos” de Koi habían sido cosas como regalos de cumpleaños o eventos similares. Todos relacionados con Ashley, cosas que se descubrían en un día o dos, o trivialidades sin importancia. Por eso, nunca se había sentido ofendido ni curioso. Pero esta vez era diferente.
En su momento, se sintió muy herido, pero pronto entendió el motivo.
Koi ya le había confesado antes que, al conocer a Angel, sintió una conexión instantánea. Así que, si trataba a Dane Striker con tanta familiaridad, solo podía significar una cosa:
«Debe ser por el factor genético.»
Ashley llegó a una conclusión fría.
«Todo encaja si lo pienso así.» Aunque no le agradaba demasiado, estaba dispuesto a dejarlo pasar…
Pero entonces, de repente, Grayson se movió. Al ver a su hijo subir las escaleras de tres en tres con urgencia, Ashley frunció el ceño. Siguió su movimiento con la mirada y, en un instante, lo vio llegar hasta donde estaban Dane y Koi, metiéndose entre ellos con fuerza.
—Voy a preparar té. ¿Por qué no vamos a mi habitación? ¡Tú también, papá!
El añadido final sonó claramente forzado. Ashley se sorprendió de nuevo.
«Dios, no puedo creerlo. ¿Mi hijo está celoso?»
*Robin: Grite !! Grite!! en tu cara Ashley no que no podía sentir emociones aaaaaa
—¡Ash!
El llamado lo sacó de su ensimismamiento. Koi agitaba la mano, señalando que subiera. Finalmente, reaccionó y ascendió los peldaños. Koi bajó unos pasos, tomó el regalo que Ashley aún sostenía y se lo entregó a Dane.
—Es para ti. Espero que te guste.
—Bueno, gracias.
La respuesta de Dane fue indiferente, pero Koi no ocultó su alegría. Grayson, alternando la mirada entre ambos, intervino rápidamente:
—Entonces, ¿vamos a mi habitación? Por aquí. ¡Dane, buenas noches! ¡Hasta mañana!
Con una despedida apresurada, Grayson tomó la delantera. Dane observó con expresión impasible cómo la familia se alejaba antes de dirigirse lentamente a su propia habitación, el regalo estaba en su mano.
Mientras seguía a su hijo, Ashley aún se sentía aturdido.
«¿Qué estoy presenciando exactamente?»
Esperaron sentados junto a la mesa de té en la habitación de Grayson hasta que este regresó con las tazas. Sumido en sus pensamientos, tratando de procesar lo visto, Ashley fue interrumpido por Koi:
—¿En qué piensas tan concentrado?
Al ver su rostro afectuoso, Ashley suspiró y se sinceró:
—Estaba repasando lo que Grayson dijo e hizo hoy.
Los ojos de Koi brillaron.
—¿Verdad? ¡Algo ha cambiado en él, ¿no?!
Si hasta Koi, normalmente despistado, lo notaba, ya no podía seguir dudando. Ashley asintió.
—Podría ser la influencia de Dane Striker.
—¡Pero significa que nuestro hijo está sintiendo y reaccionando! —Koi exclamó, casi saltando de emoción—. ¿Entonces ahora le darás una oportunidad? ¿Verdad? ¿Confiarás en él y lo observarás, como te dije?
—… Para eso vine.
—Gracias, Ash.
Koi pronunció su nombre con ternura antes de añadir:
—Reflexionemos luego sobre qué necesita Grayson.
Justo cuando iba a besarlo, sonaron golpes en la puerta. Grayson entró con una bandeja.
—Té de hierbas. Pensé que estarían cansados.
Mientras su hijo dejaba las tazas con una sonrisa, Koi respondió efusivo:
—¡Gracias, Grayson! Eres tan considerado.
Aunque sabía que solo repetía conductas aprendidas, Koi siempre elogiaba así a los chicos. Incluso después de que un pastel hecho por Grayson casi lo matara, seguía aceptando sin dudar cualquier comida que le ofrecieran. Claro, Ashley siempre la probaba antes.
Esta vez no fue diferente. Solo después de que Ashley bebiera, Koi llevó la taza a sus labios. El calor del té alivió su fatiga, y un gesto de satisfacción escapó de su rostro. Pero entonces, algo lo golpeó.
—Por cierto, ¿no usabas tú la habitación de al lado? —preguntó Koi, notando el cambio.
Grayson sonrió.
—Sí, la cambié con Dane. Su cuarto tiene mejor vista.
—¡Qué gesto tan generoso! —Koi aplaudió, pateando levemente a Ashley bajo la mesa. Este, con tono neutro, añadió:
—Pensar en los demás es admirable. Bien hecho.
—Le diste “el mejor cuarto” a Dane, ¿no? —intervino Koi.
Grayson sonrió, radiante. Ashley parpadeó, sorprendido por esa expresión nueva, cuando su hijo explicó:
—Pero ahora puedo usar esta habitación conectada. Mira, por esta ventana puedo ver a Dane. Como Romeo y Julieta. Bueno, con Dane como Julieta, claro.
Ashley se paralizó. El color abandonó su rostro, pero los demás no lo notaron.
Solo Bernice sabía cuánto odiaba Ashley “Romeo y Julieta”. Y solo porque, como exsecretaria de Dominic, había visto lo que este le hizo a “su” Julieta.
*Robin: recuerdos turbios, que por cierto ya les puedo decir, traemos la novela de Domic y Juliet finalizada para esta actualización, estén al pendiente de la página
Para los demás, era solo una coincidencia. Pero escuchar ese nombre en boca de Grayson le heló la sangre.
—¿Ash?
Koi lo llamó, perplejo ante su rigidez. Al recuperarse, Ashley vio a ambos mirándolo fijamente. Apretó la taza, forzando calma.
—Es una historia triste, Grayson —intervino Koi, confundido por su reacción—. ¿Por qué no elegir una pareja con final feliz?
—Mmm… —Grayson reflexionó un momento antes de chasquear los dedos—. ¿Catherine y Heathcliff?
Koi frunció el ceño.
—Eh… ¿Ellos tampoco fueron felices, no?
—¡Pero Heathcliff desenterró a Catherine! —replicó Grayson, ojos brillando con un destello perturbador—. Eso prueba que estuvieron juntos incluso después de morir.
Koi miró a Ashley, desconcertado. Este, ya recompuesto, asintió.
—Me parece bien. Catherine y Heathcliff, entonces.
En realidad, cualquier cosa con tal de no oír “Julieta” de nuevo. Recobrando la compostura, terminó su té y se levantó.
—Es tarde. Deberíamos irnos.
—¡Ah! Yo me despido de Dane primero —dijo Koi—. Tengo algo que hablar con él…
—Como quieras.
Ashley asintió. En verdad, él también tenía algo que decirle a Grayson. Cuando Koi salió, quedaron solos. Un silencio gélido cayó sobre la habitación.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R