Capítulo 11
Todo lo que pensó que había sido una pesadilla interminable… era exactamente igual a la misión que ahora tenía frente a él.
La información de las víctimas, el modus operandi del criminal, la idea de atravesar las cientos de cámaras de seguridad del casino, todo se sentía terriblemente familiar. Recordó la sonrisa emocionada de Xiao cuando hablaba de hackear el sistema de vigilancia, el tono caprichoso de Cheong diciendo que no quería devolver su uniforme de crupier y la imagen de Ji-woon abriéndole la puerta, con el rostro ya libre de su disfraz. Todo era tan vívido, tan real.
—¿Qué carajo estás murmurando?— La mano de Ji-woon sacudió ligeramente su hombro, sacándolo de sus pensamientos.
Joo Han no había alcanzado a revisar todo, pero no lo necesitaba, conocía cada detalle de aquella misión, incluso su desenlace.
─Te lo dije, deberías haberte quedado en el hospital, pero no me hiciste caso.
—E… Es el caso de las desapariciones en Macao, ¿no? El CEO de la empresa coreana de IT… Es… es ese caso, ¿verdad?
Se resistió al intento de Ji-woon de acostarlo, repitiendo la pregunta una y otra vez. ¿Cómo era posible? No podía ser una simple coincidencia. Ningún sueño podía replicar cada palabra con tal precisión.
Ji-woon lo observó con extrañeza. Su piel estaba tan blanca que hasta sus labios temblaban.
─¿Lo conoces de algo?
─…
Joo Han tragó saliva con dificultad y fijó la mirada en los labios de Ji-woon.
No podía ser, todo había sido un sueño, de lo contrario Ji-woon no estaría aquí, vivo, respirando frente a él. Si ese no fuera el caso, entonces, él mismo no seguiría con vida, pero no importaba cuántas veces lo analizara, la única conclusión lógica era que el disparo ocurrió y de algún modo, su vida había regresado atrás a un punto antes de la tragedia.
Ji-woon lo empujó hasta tumbarlo en la cama.
—Ya tomaste tu medicina, te desinfectaste bien y ni siquiera dejé que tocaras alcohol o cigarrillos, ¿Qué demonios te pasa ahora?
Incluso cuando se quedó acostado, sin reaccionar, Ji-woon no se fue de inmediato. Lo observaba con una mezcla de irritación y preocupación.
—Habla de una vez. ¿Sabes algo sobre este caso?
—No, no es eso…— Joo Han negó con la cabeza violentamente, su cabello quedó revuelto, pero ni siquiera lo notó. Su mirada seguía alternando entre el techo y la figura de Ji-woon.
—Entonces, ¿Qué carajo es?
Joo Han cerró los ojos por un segundo antes de abrirlos de nuevo. Todo seguía igual. no había desaparecido, no había despertado de ningún sueño.
—Golpéame.
—¿Qué?
—Dije que me golpees, necesito despejarme. Así…
La incredulidad en la voz de Ji-woon era evidente, pero Joo Han insistió, tomando su mano y la apoyó en su propia mejilla.
—Solo… Dame un buen golpe.
Apretó los labios y tiró de su brazo, acercándolo, pero no sucedió nada. Ji-woon se negaba a aplicar presión, su brazo permanecía rígido.
—Y yo que pensé que ya habías dejado de hacer idioteces.
Murmuró con la mandíbula tensa mientras se soltaba de su agarre y se ponía de pie sin darle otra oportunidad.
—Cierra los ojos y duérmete.
Su tono seco no dejaba espacio para la discusión. Se dio la vuelta con tanta brusquedad que casi generó una corriente de aire, el leve olor a tabaco en su ropa se mezcló con su colonia antes de que apagase la luz y cerrará la puerta detrás de él.
─…
Joo Han quedó solo en la oscuridad.
Las cortinas estaban cerradas y solo una pequeña franja de luz se filtraba por la rendija de la puerta. Extendió las manos, observándolas temblar. No sabía cuándo había comenzado, no estaba seguro de nada.
—Tal vez sí me golpeé la cabeza…
O tal vez se estaba volviendo loco. La presión en su nuca aumentó, provocándole un dolor de cabeza insoportable, por lo que se cubrió la cara con ambas manos y apretó los ojos.
Los recuerdos volvieron a mezclarse.
Las manecillas del reloj giraban hacia atrás, más y más atrás, hasta el día en que terminaron la operación para recuperar los documentos filtrados por la azafata.
«¿Quién te dijo que te lanzaras de cabeza así? ¿No sabes cuánto odio las imprudencias?»
La voz de Ji-woon resonaba con la misma exactitud. En el hospital, le había dicho lo mismo, pero también lo había hecho en la sala de reuniones, después de que todos salieran, cuando preparaban la operación en Macao.
—Ah…
¿Dónde terminaba el sueño y dónde empezaba la realidad? o, ¿Y si en realidad todo era un sueño? Solo había estado inconsciente por un día, pero los recuerdos que llenaban su cabeza parecían abarcar varios meses.
Si al menos alguien pudiera darle una respuesta clara… Pero solo podía revolcarse en esa angustiante incertidumbre, enredado en recuerdos contradictorios, sin más compañía que la sombra de sus propios pensamientos.
***
Ji-woon pasó toda la noche revisando los documentos.
Joo Han tampoco había dormido ni un minuto, se había mantenido con los ojos abiertos, repasando sus recuerdos una y otra vez. Se pellizcó las mejillas, se clavó las uñas en los muslos, buscó en su teléfono términos como “sueño premonitorio”, “déjà vu”, “salto en el tiempo”, “viaje del futuro al pasado” y cualquier otra combinación de palabras que pudiera ayudarlo a encontrar una explicación.
Aun así, no llegó a muchas conclusiones.
O había tenido un sueño increíblemente vívido que coincidía de manera inquietante con la realidad o realmente había retrocedido en el tiempo. Ninguna de las dos opciones tenía sentido, así que no podía inclinarse completamente por ninguna.
Pero mientras él intentaba hallar una respuesta, el tiempo seguía avanzando sin piedad.
Después de un desayuno-almuerzo ligero en un restaurante cercano, ambos se dirigieron a Admiralty. Ji-woon, que no solía ser el más conversador, miró de reojo varias veces en su dirección, pues no había dicho ni una palabra en todo el trayecto.
─Desde anoche has estado raro. ¿Tomaste las medicinas?
─…Sí.
Joo Han giró la cabeza como un muñeco roto. Cuando sus ojos enrojecidos se encontraron con los de Ji-woon, este frunció ligeramente el ceño, aunque él ni siquiera se dio cuenta.
─Ji-woon, no voy a dejar que mueras. Voy a asegurarme de que vivas mucho tiempo.
El comentario fue tan inesperado que Ji-woon se rió con incredulidad, Joo Han había estado en las nubes desde ayer y ahora decía esas tonterías.
─Otra vez con tus locuras.
─Si esto es real, si realmente lo es…
Joo Han murmuró frases ininteligibles e incluso parecía que ni él mismo entendía lo que decía.
─Esta vez, no voy a dejar que pase.
─…
No parecía una broma, había algo en su mirada y en su voz que resultaba extrañamente sincero, Ji-woon no sabía cómo describirlo, pero la inquietud se instaló en su pecho. Durante el resto del camino, su atención seguía desviándose hacia el rostro pálido y los labios resecos de Joo Han.
Para evitar rumores, decidieron no subir juntos a la oficina, Joo Han entró primero en el ascensor, pero se quedó tanto tiempo en la planta baja sin presionar el botón del piso que la gente empezó a mirarlo raro, fue solo entonces que apretó el 18.
Cuando llegó, como era de esperar, todas las miradas se posaron en él y se dispersaron en cuestión de segundos. Nadie le dirigió una sonrisa, pero la voz de costumbre apareció.
「─Parece que descansar todo el día te dejó la cara más radiante. Algunos tuvimos que pasar la noche en interrogatorios, ¿sabes?」
Era Cheong, con un aspecto ojeroso y cansado. Como siempre, su tono mordaz no le afectó en lo más mínimo.
─…
«Tiene el pelo corto.»
En su recuerdo, Cheong lo llevaba recogido.
Joo Han iba a seguir de largo sin responder, pero de repente se detuvo, se frotó los ojos inyectados en sangre y lo observó con atención.
「─¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Dije algo que no fuera cierto? ¿Por qué me miras así?」
Cuando Joo Han dio un paso adelante, Cheong se alejó instintivamente, pero él no dudó en acercarse de nuevo y levantar la barbilla.
「─Oye, dame un buen puñetazo.」
El desconcierto en el rostro de Cheong fue instantáneo.
「─¿Qué? ¿Qué te pasa?」
「─Dijiste que te molestaba, ¿no? Te estoy dando la oportunidad.」
「─Este cabrón… ¿Te diste un golpe en la cabeza cuando caíste?」
Cheong metió las manos en el bolsillo de su sudadera, dejando claro que no quería meterse en problemas.
Normalmente, Joo Han habría cedido y dejado pasar la provocación, pero esta vez se aferró a la manga de Cheong con insistencia.
「─Rápido.」
「─Déjate de tonterías, ¿Quieres que me suspendan por golpearte?」
Se retorció, intentando zafarse, pero la persistencia de Joo Han lo estaba sacando de quicio. Con un resoplido, se remangó.
「─No digas que no te lo advertí.」
「─No me voy a arrepentir.」
Incluso si terminaban castigándolo, todos en la oficina serían testigos de que él mismo había pedido el golpe.
「─Aprieta los dientes.」
Cheong dejó su café a un lado y levantó el puño con decisión. La sombra de su puño se abalanzó sobre él por lo que Joo Han cerró los ojos con fuerza, esperando el impacto.
Pero no pasó nada, ni dolor, ni sonido.
「─¿No has aprendido a controlarte?」
Una voz gélida hizo que Joo Han abriera los ojos de golpe.
Ji-woon estaba justo detrás de él, sujetando con firmeza la muñeca de Cheong, sus ojos afilados recorrieron su rostro con rapidez antes de apartar la mirada.
「─¡Argh, joder! ¡Suéltame, ring!」
Ji-woon le apretaba la muñeca tan fuerte que se puso blanca. La agitó de un lado a otro con movimientos ligeros, pero lo suficientemente tensos como para enviar una advertencia.
「─Si vuelves a levantar la mano sin pensar, te encerraré con esposas.」
Y antes de que Cheong pudiera responder, lo soltó de golpe y se dio la vuelta.
BAM
Con un portazo, cerró la puerta de la sala de operaciones, ignorando por completo a Cheong, que lo seguía con el rostro encendido de frustración.
「─¡Oye, ring! ¡No fue mi culpa, este cabrón me pidió que lo golpeara!」
Pero antes de que terminara de quejarse, la puerta se abrió de nuevo.
Apareció Ji-woon, ligeramente inclinado contra el marco, mirándolo con expresión severa.
「─Cheong.」
Llevó un dedo a sus labios en un gesto de advertencia.
「─Baja la voz.」
Era una orden sin margen para discusión.

RAW HUNTER: IDGAMEORVEXX
TRADUCCIÓN: IDGAMEORVEXX
CORRECCIÓN: ROBIN