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Capítulo 75

Sehyun extendió su mano izquierda frente a él.

«Ayer lo dejé todo con solo una foto de mi mano. Tanto la caja fuerte cómo Ha Jinseong fueron pasados por alto. ¿Está mano? ¿O usaste esto como excusa para salirte con la tuya?»

No podía mirar en absoluto la mente de Shin Taeoh. Mientras se miraba las manos por un rato, un rostro familiar quedó atrapado entre sus dedos.

Yoo Jinha, con una expresión ligeramente nerviosa, miró a su alrededor con ojos incómodos. Sehyun se preguntó por qué, luego se dió cuenta de que estaban frente a la oficina del presidente.

Como siempre iba a ver a Yoo Jinha, no hubo muchos casos en los que fuera al revés.

—¿Qué está sucediendo?

Cuando se levantó y le pregunto a Yoo Jinha, él respondió mientras reprimía ligeramente su voz.

—Estoy aquí porque tengo materiales para darle al Jefe.

Yoo Jinha extendió el archivo en sus brazos y Sehyun, quien comprobó qué era, miró su reloj y dijo:

—Por favor, espera un momento.

El jefe del departamento de planificación, que actualmente se encuentra en la oficina del presidente, saldrá pronto, así que pensó que podría dejarlo entrar más tarde.

—De acuerdo.

Sehyun, que vio a Yoo Jinha respondiendo obedientemente e intentando ir a la esquina para no ser molesto, de repente recordó algo y lo llamó.

—Asistente Yoo Jinha.

—¿Sí?

Sehyun le hizo un gesto a Yoo Jinha como pidiéndole que se acercara. Y le tendió una caja al hombre. Una caja cuadrada que mide 30 centímetros de ancho y 30 centímetros de alto. Con solo mirar el color rosa del exterior, parecía un bonito regalo para un amante.

—Esto es por la pluma estilográfica.

—No esperaba recibir algo a cambio.

Yoo Jinha no estaba dispuesto a extender la mano. Sehyun pensó que el regalo que le estaba dando era una carga, así que tomó la caja y la estrechó entre sus brazos.

—Está bien si no la quieres tomar.

Era una persona que continuamente había recibido una avalancha de regalos llenos de la buena voluntad de alguien. Abrió la tapa de la caja diciendo eso porque no quería darle un abrazo a esa persona.

Cuando el regalo fue desenvuelto justo frente a él, Yoo Jinha estaba un poco confundido, pero pronto mostró curiosidad por lo que había dentro.

—¿Esto es…? Bocadillos.

—Sí. No tienen una vida útil larga, por lo que debes comerlos inmediatamente cuando los recibas.

Sehyun levantó un bocadillo envuelto individualmente en la caja como para presumir. Sehyun lo abrió  y se lo comió frente a Yoo Jinha, luego dejó la caja junto a él. Estaba planeando comer uno a la vez, pero la gente del trabajo se le acercó uno por uno.

—Por favor, dame uno también.

—¿Oh? Esto es delicioso…

—Secretario Ahn, ¿qué tipo de bocadillos son estos?

La caja llena de bocadillos desapareció rápidamente cuando la gente en la oficina extendió sus manos y Sehyun se los entregó.

Y cuando quedó el último, Sehyun lo recogió y se lo tendió a Yoo Jinha.

—¿Quieres comerlos juntos?

—Uh…

Yoo Jinha miró el bocadillo y lentamente extendió su mano. Ahora realmente no parece mucho, pero lo recibió.

Yoo Jinha miró el bocadillo que tenía en la palma, lo abrió y se lo llevó a la boca.

—Gracias.

La pronunciación era un poco confusa debido al bocadillo, pero fue suficiente para transmitir el significado. Sehyun aceptó el saludo de Yoo Jinha.

—Este es mi pago por la pluma estilográfica que recibí la última vez.

Al final, solo había un bocadillo en la mano de Yoo Jinha, pero Sehyun pensó que había sido suficiente.

—El líder del equipo viene. Por favor espere un momento.

Mientras Sehyun fue a informar a Shin Taeoh, Yoo Jinha se aclaró la garganta. Revisó si quedaban migas de pastelillo, sacudió su ropa una por una y tomó el archivo.

Yoo Jinha, que había terminado de prepararse para ir a encontrarse con el presidente, volvió a mirar el asiento de Sehyun. La caja que le había dado estaba vacía.

«La persona que entregó los regalos de Shin Taeoh fue Ahn Sehyun. Él fue la persona que más me vio rechazarlo, por lo que a veces era la persona que más me agobiaba. Esto fue especialmente cierto ya que no nos conocíamos personalmente como Shin Taeoh. Pero lo realmente extraño es… Seguí tomando lo que me dio Sehyun. Ya sean medicamentos o bocadillos.»

—Asistente Yoo Jinha.

Yoo Jinha caminó apresuradamente ante la llamada de Sehyun. Y se detuvo antes de pasarlo, susurró suavemente:

—La próxima vez… ¿Te gustaría tomar un café afuera… Oh, esto no es trabajo, es sólo… 

Mientras Yoo Jinha entraba en pánico y jugueteaba con el archivo que sostenía, Sehyun abrió personalmente la puerta.

—Sí. Incluso conseguiré un pastel.

Jinha sonrió feliz ante la respuesta indiferente a su oferta.

—¿Quizás entonces podamos conocernos un poco más?

—Mmm… Podemos hablar de eso más tarde.

—¿Más tarde?

—Sí.

Sehyun miró hacia algún lado como si estuviera avergonzado, y Yoo Jinha giró la cabeza para seguirlo y luego se estremeció. La mirada de Shin Taeoh mirando en esta dirección era inusual.

—Hablaremos más tarde.

Yoo Jinha asintió cuando Sehyun fue consciente de Shin Taeoh y entró en la oficina del presidente.

—Hola. Presidente.

Sehyun cerró la puerta de la oficina del presidente mientras escuchaba el cortés saludo de Yoo Jinha.

—Es lindo… 

Sólo Sehyun sabrá si Yoo Jinha, que tímidamente se ofrece a comprarle café, es lindo, o si Taenyang, que lo mira con los brazos cruzados, es lindo.

*Chibi: ambos.

⍣⍣⍣

—Está bien. Por favor, procede así.

—Está bien.

Yoo Jinha aceptó el documento con cara de orgullo. Como esta vez estaba a cargo del diseño, el líder del equipo le confió específicamente los documentos de aprobación.

«Ahora todo lo que tienes que hacer es salir y dar el siguiente paso que tienes en mente…»

—Jinha.

De repente se dio cuenta de que aún no había abandonado la oficina del presidente. Yoo Jinha se volvió hacia el presidente con sentimientos complicados ante la llamada amistosa de Shin Taeoh.

—Sí, Hyung.

Jinha pensó que sería correcto reaccionar ahora como amigo de su hermano, así que eso hizo.

—Lo siento.

Shin Taeoh le entregó una caja. Jinha inconscientemente miró la caja y se dio cuenta de que era el regalo que le había dado antes.

—No sabía que esta situación vendría, o no sabía que tendría que tomar esta decisión…

Murmuró Shin Taeoh mientras miraba la caja de Yoo Jinha. No sabía que sentiría pena en lugar de conmoverse cuando viera el regalo que recibió de Yoo Jinha.

—Creo que debería devolverlo.

Independientemente de cuánto lo sentía, terminó diciendo que tenía que devolver el regalo.

Yoo Jinha miró la caja y escuchó con un ligero suspiro. Cuando se encontraron en los grandes almacenes, Jinha se dio cuenta de que la relación con Shin Taeoh había vuelto a ser como era antes, pero ahora adquirió un significado diferente.

—Esto… 

—Sí. Me gusta Sehyun.

Entonces una suave sonrisa apareció en el rostro de Shin Taeoh cuando rechazó el regalo.

—No te pregunté quién te gusta.

*Chibi: Taenyang tenía que decirlo.

Yoo Jinha murmuró para sí mismo. Pensó que lo sabría sin tener que preguntar, pero Shin Taeoh lo dijo solo.

—Espero que todo vaya bien.

Esto fue todo lo que Jinha pudo decir ahora. Yoo Jinha, quien salió con los documentos y un regalo en sus brazos, se despidió de Sehyun y regresó.

—Eso es… 

Los ojos de Sehyun se entrecerraron mientras miraba la caja que llevaba Yoo Jinha. Claramente era la caja que conocía, y era una oportunidad para confirmar una vez más los sentimientos de Shin Taeoh al devolverla.

—¿Qué tengo que hacer?

Se puso nervioso porque sintió que era hora de responder a su confesión.

⍣⍣⍣

—El momento de tomar una decisión se acerca lentamente.

Shin Taeoh murmuraba mientras miraba entre los estantes, Lee Jinho le fulminaba la nuca.

—Si me explicas lo que está pasando, te daré una respuesta más precisa.

—¿Lo harás?

Shin Taeoh voluntariamente igualó el ritmo de Lee Jinho.

—¿Fue hace tres años? Desde la primera vez que vi a Ahn Sehyun, no pude quitarle los ojos de encima. Me saludó y me pidió que lo cuidara en el futuro. La expresión en su pulcro rostro era tan… 

—No hay necesidad de ser tan detallado.

Lee Jinho lo cortó justo en el medio, molesto.

—Cuando me di cuenta de mis sentimientos, pensé que algún día debería confesarlos. No pude hacerlo en un lugar agradable…

—¿Estás diciendo que ya lo hiciste? ¿Dónde lo hiciste?

—En el hospital.

—¿Tenías ganas de confesarte mientras estabas enfermo?

—Como estaba enfermo, me desesperé y me dieron ganas.

Shin Taeoh lo aceptó como si fuera obvio y señaló el objeto que había estado mirando. El empleado que no hacía sentir su presencia frente a él sacó con cuidado un reloj y lo levantó.

—Este es un producto que destaca por su lujoso diseño.

—¿Qué es mejor que esto?

—Tenemos un nuevo producto que acaba de llegar.

El empleado trajo rápidamente tres relojes, los puso en fila y añadió explicaciones. La expresión de Shin Taeoh mientras escuchaba su explicación era bastante seria, pero no parecía impresionado en absoluto.

—¿Está pensando en darlo como un regalo?

El empleado que notó esto preguntó vagamente. Sólo entonces cambió la expresión de Shin Taeoh.

—Si me explica qué tipo le conviene a la otra persona, se lo traeré.

Shin Taeoh pensó por un momento y sacó su teléfono celular. Luego le mostró una foto al empleado.

—Un reloj que se adapté  a esta muñeca…

El empleado quedó desconcertado por un momento y rápidamente trajo varios relojes, y Jinho lo miró con una mirada aséptica.

—¿Cuándo tomaste una foto de su muñeca?

—No la tomé, la recibí.

—Qué tontería… Alguien que te envía una foto de su muñeca…

Lee Jinho sacudió la cabeza y murmuró, y recordó tardíamente la personalidad de Sehyun.

—Sehyun es especial. Cuando pedí su cara me dió la muñeca.

Shin Taeoh simplemente aceptó y eligió un reloj a juego.

—Si Sehyun acepta mi confesión, entonces pondré este reloj en su muñeca. Y luego pondré el mismo en mi muñeca para demostrar que somos amantes.

—Solo di que quieres relojes de pareja.

«¿Por qué lo dices así?»

—¿La última vez fue un abrigo, esta vez es un reloj?

—Si. Tan pronto como vi la foto, supe qué quería regalar…

El final de las palabras de Shin Taeoh se volvió borroso como si se le hubiera ocurrido algo, y luego miró el reloj con una expresión seria.

—¿Por qué haces eso?

—No tengo ninguna razón para darle el reloj.

—Da la misma razón que la última vez.

Jinho parecía estar pensando qué no era difícil, pero Shin Taeoh negó con la cabeza.

—Escribí un memorándum diciendo que nunca más lo haría.

—El Secretario Ahn es muy minucioso.— respondió Jinho.— ¿Cómo supiste que Shin Taeoh lo volvería a hacer? —Lee Jinho, que estaba murmurando, miró a Shin Taeoh con una mirada internamente interesada.

«¿Esa persona realmente se rendirá?»

*Chibi: si es necesario se sacará una excusa de la cola, pero de que se lo da, se lo da.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: CHIBI
CORRECCIÓN: A.L. SOUBI



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